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Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 25
Capítulo 25:
Bella:
Ya habían pasado dos años desde la última vez que había visto a mi sobrino. Durante el verano nos enviábamos cartas. Él me decía que quería pasar las últimas semanas en casa con nosotros, pero por orden de Dumbledore, no podíamos decirle que sí.
En su cuarto año, se celebró el Torneo de los Tres Magos. Para cuando se realizó la tercera prueba, algo no salió bien. En pocas palabras. Voldemort, regresó. Remus y yo sabíamos perfectamente que es lo que eso significaba. La Orden del Fénix volvió a reinstaurarse con viejos y nuevos miembros. Para el fin de semana debíamos ir a la casa de los padres de Sirius, el nuevo cuartel.
-¿Tienes todo listo?-preguntó Remus, asomándose por el marco de la puerta. Voltee y asentí.
-Se siente raro.-comenté, terminando de guardar un par de cosas.
-¿El qué?-
-El volver a estar en la Orden.-suspiré.- Tantas personas que murieron y otras que decidieron escapar pensando en el bien de sus familias.-negué varias veces.- Todo cambio.-
-No pienses eso.-él me abrazó por detrás apoyando su mentón en mi hombro.- Debemos apoyar a Harry, él nos necesita.- sonreí de lado y voltee para verlo.
-A veces me preguntó qué haría sin ti.-noté un leve (pero muy notorio) sonrojo en sus, pálidas mejillas.
-Vamos yendo, todo está listo junto a la chimenea.-habíamos decidido llevar con nosotros a Nix. La pobre no había salido de la mansión en años y le haría bien estar en otro lugar.
En cuestión de segundos, los tres habíamos aparecido en la sala de una vieja casa completamente negra. La honorable y ancestral casa de los Black.
-¡Hijos míos!-habló Dumbledore, al vernos salir de la chimenea.-Apreció que hayan podido venir a esta reunión.-
-Estamos dispuestos a ayudar en lo que sea.-comentó Rems, abrazándome por los hombros.
-Bien.-Albus, nos sonrió a ambos.- Vengan, vengan, los demás están en la cocina.-apenas ingresamos, vimos muchos rostros familiares. Los Weasley, Hermione, Mundungus, la hija de Andrómeda, Kingsley, y otros que pertenecieron a la vieja Orden, me sorprendí al ver a Severus también.
-¡Bella!- exclamó Molly, al verme.- Mi niña, hacía tantos años que no te veía. Cada día más hermosa.-
-Cariño, déjala respirar un poco.-habló Arthur.- Bienvenidos.-
-Gracias.-Fletcher, rápidamente se puso de pie y me abrazó.
-Niña Potter, que bueno es volver a verte.-habló tomándome por los hombros.- ¿Cuántos años han pasado? ¿14? ¿15?-
-14.-respondí con amargura. Hace catorce años que casi muero por su culpa.
-Hijos míos, permítanme presentarle a nuestra nueva integrante. Nymphadora Tonks.-una joven de cabellos color chicle, se puso de pie con una gran sonrisa.
-Hola.-saludó con un apretón de mano. Para ser hija de Andrómeda, era muy distinta. Digamos que su madre y yo no teníamos buena relación después de lo que paso en la audiencia de Sirius hace unos cuantos años atrás.
Luego de las presentaciones, nos sentamos en la larga mesa de la cocina. Hacía tiempo que no visitaba el lugar.
-¿Has tenido noticias de Harry, Bella?-preguntó Molly.
-Sí, hemos estado enviándonos cartas todo el verano.-respondí jugando con la madera de la mesa.
-¿Y cuáles son las noticias?- prosiguió Kingsley.
-Nada nuevo.-hablé vagamente.- Los mismo de siempre, quiere vivir conmigo, me cuenta sobre los malos tratos de los Dursley…-Molly, frunció el ceño.- Quiere saber por qué mis cartas son cortas y de muy pocas palabras. También está interesado en saber algo sobre… ustedes saben quién.-
-Era de suponer.-expuso Albus, masajeándose la frente.-Pero aún debemos seguir así. Cuanto menos sepa, mejor.-
-¿Pero es necesario?-pregunté, incorporándome un poco más en la silla.
-Lo es.-sentenció Dumbledore.- De acuerdo, seguiremos está reunión luego de la cena. Ahora, ¿por qué no van a acomodarse a los cuartos de arriba?-
-¡Ama!-chilló Nix.- No se preocupe, Nix, se encargara de todo.-
-No hace falta.-acaricie su cabeza y fui hasta la sala donde estaban las cosas.
-¿Es su elfina domestica?-preguntó Hermione, sobresaltándome.
-Así es.-ella frunció los labios.-Pero no la trato como las demás familias de sangre puras, tratan a los suyos. Hace años que le di la libertad, pero ella insiste en que la necesitó. Y vaya que tiene razón. La ayudo en lo que puedo.-su rostro se fue relajando lentamente, hasta formar una tímida sonrisa.
Con unos pases mágicos, hice levitar las cosas hasta la habitación que nos habían designado. En el camino, me encontré con Kreacher, el viejo elfo de la familia Black.
-Traidores, basuras de la sociedad. Ya no quedan magos respetables como lo era mi ama. ¡Oh! Si mi ama se enterase de las atrocidades que pasan en la casa, ¡oh!-murmuraba, mientras arrastraba una vieja alfombra.
-¡Silencio, estúpido elfo!-gritó alguien desde una habitación. Voltee y me encontré con una persona.- Hola, Bella.-
-Sirius…-di la vuelta completa y lo abracé con fuerza.- Que bueno es volver a verte, Canuto.-
-Lo mismo digo, Bellita.-nos separamos y nos miramos fijamente.- Te pareces a James, solo que con la actitud de Lily.-comentó acomodando un mechón detrás de mí oreja. Iba a decir algo, pero el sonido de alguien aclarándose la garganta, nos sobresaltó a ambos.- ¡Remus! Qué bueno verte, mi viejo amigo.-ambos se abrazaron como lo habían hecho en un pasado.
-Lo mismo digo.-Rems, le mostró un sonrisa.
-Bueno, creo que ustedes usaran la habitación que está al final del pasillo.-comentó Sirius, señalando una puerta negra.- Los dejo para que se acomoden y nos vemos abajo.-él me guiño un ojo y bajo. Remus pasó a mi lado sin ni siquiera mirarme y abrió la habitación.
-¿Estás bien?-pregunté tomando nuevamente las cosas. Él solo asintió sin decir nada más.- ¿Seguro?-
-Sí, Bella. Estoy bien.-respondió dándome la espalda.
-Remus, te conozco más que cualquier otra persona y sé perfectamente cuando me mientes.-dio la vuelta quedando frente a mí. Sonrió y tomo mi rostro entre sus manos.
-Estoy bien, amor.-me besó lentamente, para luego ayudarme con las maletas.
..*
Remus:
Cuando terminamos de ordenar la habitación, bajamos a la cocina para reunirnos con los demás. Dumbledore se había ido al igual que Kingsley. Molly había servido la cena y salió al pasillo para llamar a los gemelos, Ron, Ginny y Hermione. Estás últimas se sentaron junto a Bella y Tonks. Mientras cenaba mantenía una conversación con Arthur. Al parecer había muchos problemas con Percy y no quería ver a su propia familia. Rara vez miraba de reojo a Bella. En varias ocasiones la encontré hablando con Sirius. Él le apretaba la mano mientras ambos reían de vaya saber uno qué.
Finalizada la cena, los menores subieron a sus habitaciones, mientras nosotros seguíamos con la reunión. Molly había preparado café y había hecho aparecer un plato con galletas.
-¿Se ha sabido algo más de Voldemort?-pregunté, corriendo la taza que tenía frente a mí.
-Se dice que está tratando de encontrar algo.-comentó Arthur.- Pero nadie sabe que es.-
-¿Tiene algo que ver con Harry?-prosiguió Bella, mirando para ambos lados de la mesa.
-Posiblemente.-intervino Sirius. Todos permanecimos en silencio. El típico sonido de alguien viajando a través de Polvos Flu, nos alertó y fuimos a la sala. En la chimenea vimos a Kingsley, con su típica túnica azul con partes en dorado.
-Necesitó hablar con Bella.-dijo sacándose el hollín que traía su ropa.
-¿Qué paso?-preguntó ella, abriéndose paso.
-Es tú sobrino.-Anna, no supo que decir.- Fue atacado.-
-¡¿Atacado!?-gritaron Molly y Bella al mismo tiempo.
-¿Qué le pasó?-volvió a intervenir Sirius.
-Dementores.-