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La delicia entre tus piernas — capítulo 1

CAPÍTULO 1: Harry, mi deseo oculto y prohibido

Me encanta irme por el Castillo de Hogwarts, dar paseos por la noche cuando todos duermen y sentir mucha paz conmigo misma. Claro, en la noche todos mis compañeros 'estudian' o 'juegan gobstones'

¿Gobstones?

¡Já! Hogwarts está lleno de chicas que se abrirían de piernas solo para jactarse con sus amigas de que ya perdieron su virginidad y con solo el meno de sus caderas contra las pollas calientes de los chicos, podían domar hasta el más duro y frío.

¿Y qué es de mí? Yo me defiendo con mis buenas calificaciones, y tengo a dos buenos amigos, Harry y Ron. Ellos son más 'normales', por así decirlo, y yo no salí con nadie ni me he besado con nadie. Claro, no le he dicho a nadie. Ron me ayudó y corrió el rumor que nosotros tres, habíamos sido 'El Trío de Oro' en cuarto año, solo que ahora nos veíamos como amigos con derechos. Pero luego Lavender me hizo preguntas capciosas sobre sexo, y descubrió que era más estúpida que Neville Longbottom.

Pero la verdad, es que soy virgen. Fea y virgen.

Yo andaba por el patio, respirando el aire fresco…cuando vi a Harry cruzando el pasillo, tenía la mirada cansada y furiosa.

—¿Harry? —me aventuré a decir. Él se volvió, y me dedicó una sonrisa pequeña.

—Hola, ¿tan tarde aquí?

—Sí, ya sabes. A veces no puedo dormir. ¿Y tú?

—McGonagall no me ha admitido mi trabajo sustitutorio—escupió, un poco enfadado. Me daba pena verlo así. Él se esforzaba y a veces las cosas no le salían como quería.

Lo malo es que yo estaba enamorada de él. Muchos años negué mis sentimientos, pero ahora yo tengo quince y francamente  cuando él fijaba sus ojos en Ginny me daban ganas de matarla. Tener que todos los días aguantar sus comentarios sobre la pelirroja puta, esa resbalosa que se tiraba a todos y despreciaba a Harry. Él, que la había salvado de la Cámara…

Le tomé la mano, la tenía helada. Pero a diferencia de las manos de mis otros compañeros, la suya era un poco áspera, con ampollas por la escoba de quidditch.

—No pienses así.

—Vamos, ayúdame con el ensayo—me pidió, clavándome sus ojos verdes. Quise creer que me miraban con anhelo—. Los amigos se ayudan.

—Claro que se ayudan—dije, con inocencia..

Harry y yo fuimos a un aula vacía. Encendimos las velas, y nos pusimos a estudiar. Me gusta verlo concentrado en algo, tiene un perfil muy masculino, con su nariz recta y sus abundantes pestañas bajo los cristales de sus anteojos. Cuando sonríe, la comisura de su labio se ve sarcástica y pareciera que te leyera la mente. Su cabello negro es indómito, cuántas veces he querido recorrerlo con mis dedos y darle suaves tirones. Pero lo que más me hace desearle, con mi inocencia, son sus ojos verdes y profundos, como piedras preciosas que quisiera atesorar. Por las noches me deleito pensando que me tiene entre sus piernas, follándome implacable bajo las sábanas de su cama y jadeando mi nombre en mi oído

Harry ya es un hombre...pero a mí siempre me ha visto como hermana, hasta casi como una niña, porque soy la menor de mi grado. ¿Podré algún día cambiar su parecer?

—¿En qué piensas? —dijo Harry, despertándome de mi ensueño—. Te veo un poco diferente.

—¿En qué sentido?

—Así, medio en la oscuridad, pareces otra.

Me sonrojé avergonzada, maldije mi pelo esponjado y mi nuevo acné…me llevé las manos al cabello, como si quisiera aplanarlo. Harry chasqueó la lengua.

—No te cojas así. A mi tu pelo me parece genial, ¿eh? ¿Qué tal si fundamos la Liga Contra los Peines?

Yo me reí, todavía sonrojada.

— Claro, podríamos hacerlo.

En eso Harry me tomo de los brazos y me condujo suavemente a la mesa. Vi que su rostro amigable pausadamente evolucionaba a una expresión altiva, deseosa. Mi intuición me dijo que algo iba a suceder….¿pero qué?

*Bienvenidos a la historia, ojalá les haya despertado algo en su interior ;-) Gracias por leer.*Me gustaría que comentaran su impresión, recuerden que es una forma de agradecimiento. ¡Saludos!