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Te amare de principio a fin. — capítulo 24
-Oh, Fred- Eli estaba sonriendo y tenía lágrimas en los ojos, abrazo a su esposo con profunda felicidad, más que en cualquier otro momento, nunca pensó que alguien pudiese ser tan feliz, lo beso como nunca antes lo había hecho, al separarse de él le sonrió.
-No lo puedo creer- dijo el pelirrojo sonriendo de oreja a oreja.- Vamos a ser padres, Eli me haces el hombre más feliz de la Tierra.
-Te amo- contesto la chica, lo beso de nuevo, en verdad estaba viviendo un sueño y temía que en cualquier momento pudiese terminar.- Tenemos que decírselo a nuestros padres-comento la rubia sonriendo abiertamente, como si nunca en la vida lo hubiese hecho, como si apenas descubriera que podía hacerlo.
Al momento Fred se puso pálido, y Eli hubiese dado lo que fuera por tener una cámara para capturar la cara de horror del pelirrojo, la rubia aguanto las ganas de reír.
-¿Pasa algo?-pregunto con el ceño fruncido, pero aun sonriendo.
-Tus padres- contesto.- me mataran.
Eli, que ya había contenido la risa por un largo tiempo al fin la dejo salir, Fred la miró contrariado.
-Oye, no es para que te rías, me mataran, nuestro hijo se quedara sin padre- la rubia posó una mano en su mejilla y movió el dedo pulgar acariciando delicadamente.
-No pasara eso- acto seguido apretó sus mejillas y lo beso, después le dio un leve golpe y lo abrazó.
-Eres bipolar y aun así te amo, es raro.
La rubia se separó de él.
-No soy bipolar- contesto frunciendo el ceño como una niña a la que le dicen que no le compraran algún dulce.- y si lo fuera, tu serías el culpable…- agregó sonriendo.
-Lo ves, y aun así te atreves a contradecirme.
-No me interrumpas, tú eres el culpable.
-¿Por qué?- Eli pasó sus brazos por el cuello de él y Fred puso sus manos en la cintura de ella.
-Porque me haces sentir tantas cosas a la vez- contesto ella con un brillo en los ojos.- Me haces enojar, te odio, pero también te amo- la chica le dio un beso en la mejilla- y no entiendo que es lo que pasa contigo, debería acostúmbrame, pero no puedo.
Se sonrieron, solo eso, se quedaron un tiempo callados pero viéndose a los ojos.
-Agg, no sé qué me pasa, que cursi sonó todo eso- dijo la rubia, ambos rieron.- Tenemos que decírselo a nuestros padres…hay que hacer una cena, que vengan y les decimos.
-Está bien- contesto Fred aunque algo pesaroso, no quería encontrarse con los ojos de Lucius cuando le dieran la noticia, estaba seguro que lo asesinaría por lo menos con la mirada.
-Que te quedé claro que no lo haré, hagas lo que hagas.
-¿Segura? Porque yo que tu preferiría tener dos hijos a quedarme sin uno- Bellatrix sonrió maliciosamente.
Había veces que se preguntaba por qué no solo dejaba todo, escapaba, buscaba a Draco y empezaba una mejor vida en el mundo muggle, pero no es tan fácil como se oye, primero Oriana no querría alejarse de Alexandro, y claro que no lo llevaría a vivir con Draco y ellas, simplemente eso era impensable; yen segundo lugar, a Bellatrix no le importaría donde estuvieran, las buscaría y mataría sin compasión alguna.
¿Qué estaría pasando con Draco, con Eli, con los señores Malfoy? y ¿con sus padres?. En el lugar en el que estuvieran era un lugar poco por no decir nada conocido, como era posible que nadie la encontrase, ni sus padres o el mundomuggle ni Draco y sus amigos o el mundo mágico, no había manera de escapar, salvó matarla y matar a todos los mortifagos que estaban allí, pero no se convertiría en una asesina, no quería que la madre de Oriana fuera una asesina, no quería darle ese ejemplo a ella, era su todo, lo más cercano a Draco que tenía, era una copia de él, era su hija, nuca pensó que todo aquello pudiese pasar, ni tener una hija con Draco ni mucho menos estar a merced de Bellatrix. Ahora no veía ningún camino, ni para ella ni para Oriana, y Oriana no tenía la culpa de nada, ¿pero culpa de qué? ¿De enamorarse?, ella no había hecho más que eso y ahora estaba ahí, solo esperando el siguiente movimiento en el juego de Bellatrix, solo esperando que ella decidiera su vida, y todos podían decidir sobre ella y su hija menos quien que debería.
Pero todo sin duda llevaba un propósito, esperaba que todo terminara de una buena vez, no veía por qué esperar más para el último movimiento, para lo que desencadenaban esos cuatro años,fuera lo que fuera se tenía que planear a la perfección, si ella hiciera algo mal le costaría la vida.