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¡No soy cómo mi madre! ¡Mi nombre es Rose, no Hermione! — capítulo 1
Holaa nuevo fic!Ojala que les gustee no se olviden de comentaar actualizare muuy seguidoo :) Rose POV
-¡¡Arriba!!- chilló mi madre.
-¡Yo no fui!- respondí aun medio dormida.
-¡Despierta, hermana!- me sacudió mi hermanito Hugo.
-¡¡¡RONALD Y ROSEBUD WEASLEY SI NO BAJAN EN ESTE INSTANTE NO TENDRÁN DESAYUNO Y LE PROHIBIRÉ A GINNY QUE LES HAGA ALGO!!!
-¡Ya voy!- grité saltando de la cama. Sí tía Ginny no me hacía desayuno (era mi opción alternativa cuando no me gustaba la comida de la casa) me quedaría sin comer y eso para una Weasley no era opción.
-¡Ya voy!- dijo mi padre bajando las escaleras junto a mí.
-Increíble, tu primogénita se va a Hogwarts y ni te dignas a levantarte-lo regañó mamá.
-Tranquila, amor, todo estará bien- murmura este.
-Bueno, más te vale, porque o sino…
-Todo estará bien, Herms- repite mi padre con dulzura. Esto habría hecho a mi padrino Harry poner los ojos en blanco y murmurar algo sobre los viejos tiempos.
Tras devorar una gran porción de huevos (mi padre, el muy bestia, me arrebató el último tocino) nos fuimos a cambiar. Me puse unos jeans, un polerón celeste y recogí mi brillante cabellera pelirroja en una coleta.
-Lista- murmuré bajando las escaleras cargando mi lechuza Madge.
-¿Podré usar tu escoba, Rose? Di que sí, di que sí- suplicó Hugo.
-¡Sschh!- le dije dándole una colleja en el brazo. La escoba me la había regalado tía Ginny a contrabando, ya que mis padres lo consideraban "demasiado arriesgado".- Claro que sí, enano y también la puede usar Lily. Pero como te la pillen…- hice un gesto como rebanando mi cuello con el dedo.
-Lo sé, asarás a mi pobre gato- puso los ojos en blanco.
-Ok.
Subimos al auto, mi papá pidió conducir y automáticamente mamá, mi hermano y yo nos persignamos.
-Exagerados- masculló él por lo bajo ofendido.
En un tiempo récord de literalmente quince minutos llegamos a la estación. Mamá estaba verde a juego con mi hermano y yo salté fuera del coche y me abracé al piso sin importarme las miradas desconcertadas de la gente.
-¡Tieerraaa!- exclamé agradeciendo a Merlín el no ser una galleta de Ford Anglia.
-Exagerados- reclama mi padre con aires de superioridad.
-Mejor vamos, ya van a estar esperándonos- dijo mamá agarrándose del brazo de mi padre para no caer.
-Ok- respondimos los demás al unísono.
Fuimos vagando entre los muggles que subían a sus trenes. Finalmente llegamos ante el pilar ubicado entre las plataformas nueve y diez.
-¿Lista?- preguntó mi padre en mi oído.
-Sí- asentí y eché a correr.
Cerré los ojos esperando el impacto que sabía que no llegaría. Y no llegó. Seguí andando hasta que me atreví a abrir los ojos y sonreí ampliamente. Ya había ido anteriormente a dejar a mis padres, ero este año era diferente, ese año yo no regresaría minutos después con mi padre por un helado. Este año yo sería una nueva alumna en Hogwarts. ¿De qué casa? Todos esperaban, mejor dicho daban por hecho que sería una leona ¿Quién sabe? Nunca había sido igual a los demás. Sólo me arecía a mi primo Albus, pero yo era más inquieta, curiosa y bromista que él.
-Rose… allí están- dijo mi hermanito sacándome de mis pensamientos. Señalaba a un lugar entre la niebla, donde nos esperaban los Potter.
Albus fue corriendo hasta mí y comenzamos una acelerada y frenética charla sobre lo que nos aguardaba en las próximas horas.
-¿En qué casa quieres estar?- le pregunté en un susurro ara que nadie más oyera.
-Todos esperan que seamos leones….-dijo después de unos segundos de titubeos.
-Esa no fue mi pregunta- repliqué.
-Lo sé…- murmuró y dudó un poco antes de añadir- Nunca has sentido que somos…. ¿Diferentes? No malos, ni bichos raros, sólo diferentes…
-Sé exactamente a qué te refieres- comentó una voz apareciendo de improviso a nuestro lado. Se trataba de un chico con el cabello rubio y ojos grises y cálidos. Me agradó al instante, pero por algún motivo algo me decía que no era de fiar.
-¿Cómo te llamas?
-Scorpius Hyperion- dijo poniendo los ojos en blanco.- Díganme Scor.
-Yo soy Albus Severus- se presentó mi primo con una sonrisa cómplice.- Al.
-Yo soy Rosebud Nymphadora- lo saludé.- Pero todos me llaman Rose.
-Y, ya que estamos con nombres raros, yo soy Alexandra Parvati, mejor conocida como Álex- agregó una chica metiéndose en la conversación. Ella sí que me agradó, tenía el cabello castaño al igual que unos traviesos ojos.
-¡Rose!- escuché que mi papá me llamaba.- ¡Albus, vengan!
-Debemos irnos- dije de mala gana.- Bueno, los vemos en el tren, supongo…
-Claro- respondieron los demás.
-Son las diez menos cinco, ya deben subir al tren- dijo tía Ginny mientras su esposo se llevaba a Al para hablarle en privado.
-Cuídate, mi princesa- mi papá me abrazó con fuerzas.- Descuida, serás la mejor alumna que se haya visto en la historia de Gryffindor.
-¿Y sí no estoy en Gryffindor?- pregunté dudosa.
-No te preocupes, lo estarás- me beso en la frente y mi madre me rodeó con sus brazos.
-Cuídate, cariño. Nos veremos mucho antes de lo que tú crees- susurró en mi oído. Luego me abrazó Hugo (para la sorpresa de todos hasta dijo que me iba a extrañar) y al final pasé con mis padrinos.
-Te extrañaremos, Rosie- dijo mi tía también abrazándome con fuerzas.
-Sí,- confirmó su esposo.- ¿Quién se escapará con mis hijos a jugar al Quidditch con sus primos a mitad de la noche?
-No se lo digas a papá- supliqué ruborizándome.- Me matará.
-Claro que no, apuesto a que serás la mejor jugadora en la historia del colegio.
-Tú tienes ese récord junto a tu padre y James va a por él- comenté.
-Mi padre fue y James es un golpeador. Yo era buscador, pero podemos compartir el puesto- me guiñó un ojo y me abrazó con fuerzas.- Apuesto a que romperás el récord de tus tíos y mi padre como alborotador del colegio.
-Ya veremos- le guiñé el ojo y fui con mi prima Lily.
-Rose, no te vayas- sollozó.
-Tranquila, Lils. Te escribiré cada dos semanas ¿Vale? Y debes contarme sobre cómo evoluciona la situación Teddy- Victorie
-Sí- prometió.- Cuida a Albus.
-Tú a Hugo.
Subimos con Albus al tren cargados con nuestras lechuzas y baúles. Caminamos hasta un compartimento donde estaban Scorpius y Álex.
-¿Podemos sentarnos?- preguntó Albus mientras que yo abrí y me acomodé al lado de la castaña.
-Tómalo cómo un sí- comentó el rubio mirándome divertido y haciéndose a un lado para hacerle hueco a mi primo.- Por cierto… ¿Cuáles eran sus apellidos?
-Weasley Granger.
-Potter Weasley.
-Zabini Patil.
-Malfoy Greengrass.
-¿Alguien más tiene el presentimiento de que sus padres lo matarán?- pregunté.
-Sí- contestaron los tres al unísono y nos echamos a reír.
-Da igual, no me importa- me encogí de hombros.- ¿Y en qué casa planean estar?
-Sabes que a ambos nos matan si no somos leones- resopló Albus.
-A mí Slytherin….
-A mí Ravenclaw….
-Genial.
Al cabo de unas horas de charlas y juegos (y varias compras a la bruja del carrito) llegamos al colegio. Alexandra y yo fuimos al baño a cambiarnos y cuándo volvimos nos reunimos con los chicos y bajamos del tren.
-¡¡Primer año!!- rugió Hagrid.- ¡¡Los de primer año por aquí!! ¡Rose, Albus! ¿Cómo están?- preguntó al vernos ignorando olímpicamente a los demás.
-Bien, gracias.
-Bueno, síganme, no más de cuatro por bote. Vayan a buscar a alguien.
-No lo necesitamos, gracias- espeté picada de que no viera a mis amigos y fuimos hasta un bote.
-Gracias por eso, Rose- dijo Malfoy con timidez.
-De nada- sonreí.
El resto del camino no hablamos mucho, sólo hicimos la promesa de matarnos unos a otros sí no estábamos en la casa que nuestros padres querían.
McGonagall (o la tía Minnie cómo la llamábamos de pequeños cuándo iba a casa) nos dio un discurso que apenas escuché por los nervios. Sólo entendí que había dos nuevos profesores y que ella a partir de este año no daría transformaciones y sólo sería la directora. Después pasamos al gran comedor y tampoco escuché nada de la selección hasta el "¡Dursley, Cho!"
Una chica de aspecto curioso, rubia con rasgos orientales, subió hasta el estrado y el sombrero al instante gritó "¡Ravenclaw!"
*-Tío Harry morirá- pensé divertida.*Después de un rato llamaron a;
"¡Malfoy, Scorpius"!
Scor caminó lentamente y se puso el sombrero.
¡¡Slytherin!! Mi amigo suspiró y fue a la mesa de las serpientes que aplaudían.
Luego a "¡Potter, Albus!" Cómo si se tratara de una estrella famosa todo el comedor aplaudió y vitoreó, pero después de unos segundos, cuando el sombrero gritó "¡Slytherin!" todos se callaron. Hubo un silencio sepulcral mientras mi primo se ponía verde antes de que la mesa de las serpientes estallara en aplausos. Después de un rato fue mi turno. También se hizo el mismo silencio que el de mi primo, mis confiados (o al menos eso trataba de demostrar) se escuchaban por todo el salón.
-Otra Weasley- murmuró el sombrero en mi cabeza.
-No- repliqué.
-¿No, qué?
-No soy otra Weasley más- espeté sin culpas.
-Ya me doy cuenta, querida. ¿Sabes? Creo que es la decisión más complicada que he tenido que tomar…. Tienes una lealtad pura, inteligencia infinita, astucia increíble y eres más valiente que todos tus primos leones juntos….
-¿Entonces…?- pregunté ansiosa.
-Sé exactamente que hacer contigo, lograrás grandes cosas, niña- prometió en voz alta, creo que todos lo oyeron.- Serás….¡¡Slytherin!!
Y al mismo tiempo que dijo mi casa, pude ver con la boca abierta a los nuevos profesores.
No sólo era una serpiente, sino que mi profesor de DCAO era Draco Malfoy y la de transformaciones era nada más ni nada menos que Hermione Granger.