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¿¡Yo!? ¿¡Draco Malfoy!? ¿¡Con fotos de Granger!? ¡Jamás! — capítulo 1

¿¡Yo!? ¿¡Draco Malfoy!? ¿¡Con fotos de Granger!? ¡Jamás!

Draco despertó en la comodidad de su alcoba compartida. Sus ojos del mismo tono del mercurio brillaron bajo la luz del alba. Blasfemó mientras se levantaba y se sentaba en el colchón ¿Qué día era? ¿Qué hora?

Entonces recordó el baile de Navidad del día anterior. Recordó a Pansy tan bien vestida como de costumbre, recordó su cabello oscuro y su sonrisa al bailar con ella. Si, la noche perfecta había culminado con su despertar.

Recordó a Potter amargado junto con Weasley, cosa que le ocasionó tal placer que no pudo evitar sonreír con la expresión somnolienta. Pero para su desdicha recordó la belleza de ella en particular. Su cabello brillante y lacio, su belleza al bailar, su sonrisa deslumbrante que le robó el aliento esa noche, y su hermosa túnica.

Era fácil pensar así de ella. Quizás demostrarlo e incluso decirlo era demasiado difícil y ponía en peligro su imagen. ¿Draco Malfoy? ¿Alabando a una sangre sucia, ratón de biblioteca? ¡No! ¡Eso jamás!

Como buen Slytherin mantenía su orgullo, su porte impecable.

Con un suspiro se levantó y se dirigió a darse una ducha, a su lado Crabbe roncaba y Goyle se encontraba en una extraña posición, enredado con las mantas. Draco puso los ojos en blanco mientras abría la puerta del baño y entraba en el.

Abrió el grifo del agua y espero a que esta calentara más. Le agradaba el agua caliente aun mas sabiendo que sus músculos estaban adoloridos y entumecidos.

Se miró en el espejo unos minutos y cerró los ojos recordando a ella. A Granger y lo bonita que se había visto la noche anterior. Lanzó una ronca y baja carcajada entre dientes al notar el rumbo de sus descabellados pensamientos.

«No quiero saber lo que mi padre diría si supiera en lo que estoy pensando. El no se enterará de esto.» Se despojó de su pijama y se colocó bajo el chorro caliente de agua. Reprimió un gemido gustoso al sentir como todos sus músculos cedían bajo el cálido contacto del agua contra su blanquecina piel.

Cerró los ojos una vez mas «No pienses en ella, no lo hagas.» Gruñó en su interior mientras lavaba su cabello. Luego de su relajante ducha salió del baño con una toalla verde musgo rodeándole la cadera y ocultando su desnudez.

En el cuarto aun nadie se había levantado, Crabbe gruñó cuando Draco le lanzó una almohada y le indicó que vaya a bañarse, ya que olía peor que desecho de dragón.

Draco comenzó a rebuscar entre su baúl su ropa. Sacó varias prendes y se vistió lentamente. Luego, salió de la habitación compartida y bajó a la Sala Común, allí se encontró con unos pocos alumnos que se habían despertado recientemente, puso los ojos en blanco mientras que una repentina hambruna matutina, gruñó mientras retrocedía y entraba una vez más en la habitación. Allí se encontró con Crabbe, Goyle y un par de alumnos mas curioseando un libro. No. No era un libro, él conocía esa portada.

Con un gruñido se acercó y se los arrebató de las manos. — ¿¡Qué hacen husmeando en mis cosas, ustedes idiotas!? —Bramó enfurecido, ellos carcajearon.

—Draco ¿Tienes fotos de Granger ahí? —Preguntó riendo Zabini.

Draco palideció mientras sentía sus manos sudar en torno al cuaderno forrado de verde y plata: — ¿¡Qué!? ¿¡Yo!? ¿¡Draco Malfoy!? ¿¡Con fotos de Granger!? ¡Jamás! —Bramó enfurecido.

— ¿Y qué era aquello que vimos entonces? —Preguntó Theodore Nott con una sonrisa burlona.

— ¡Eso no te incumbe! —Gritó enojado mientras guardaba su cuaderno. —Tú, idiota que no reconoce las simples estampillas de Quidditch. —Abrió el cuaderno y todos se quedaron en silencio al ver las escobas y los diferentes equipos. Parecieron avergonzados y Draco sonrió por sus adentros con suficiencia.

—Bueno, yo jure haber visto a Granger ahí—Se encogió de hombros Zabini, Draco le envió una mirada fulminante al moreno quien pareció intimidado al instante. —Bien, yo, iré a bañarme. —Tartamudeó mientras caminaba al baño y cerró la puerta tras de sí. Draco miró a los demás y ellos con el rostro arrepentido volvieron a sus asuntos, Draco les lanzó un gruñido bajo.

Tomó el cuaderno entre sus  manos y le lanzó una sonrisa cómplice al mismo. El hechizo había funcionado.

Abrió el cuaderno y admiró las fotos pegadas que había allí.

No había cabello escobas y equipos, no había estadios tampoco. Había sonrisas y el pelo enmarañado color café, ceños fruncidos en la biblioteca y risas provocadas por sus estúpidos amigos, pero que, aun así, se veían hermosas en ella, solo en ella.

Sonrió y pensó en lo horrible que hubiera sido si el hechizo no hubiera funcionado. Solo él vería las fotos reales, solo él apreciaría su cabello enmarañado de color café, albergando sus sentimientos en el lugar más oscuro de su corazón.

Rió y pensó: « ¿¡Yo!? ¿¡Draco Malfoy!? ¿¡Con fotos de Granger!? ¡Siempre! »

Luego, guardó el cuaderno bajo el cobijo de sus ropas en su baúl y lo ocultó bajo su cama. Les lanzó una mirada ponzoñosa a sus compañeros de habitación y luego salió dando un fuerte portazo, pasó por la Sala Común y se retiró de ella yendo directo al Gran Comedor con una sonrisa arrogante en su rostro.