Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Harry Potter y el Dolium de Voldemort · de

Harry Potter y el Dolium de Voldemort — capítulo 4

Capítulo 4: De momento, no

Hermione empezó a ponerse nerviosa. Ron no dejaba de mirarla. Pero no era una mirada como las que solía echarle su amigo de Hogwarts, mordaz, amigable o incluso comprensiva, era otro tipo de mirada, que se parecía más a aquélla que le echaba...

<<No, no puede ser. Tendría que haberlo notado antes. Y sino, es imposible que de la noche a la mañana... No, definitivamente es imposible>>. Sentenció Hermione para sus adentros.

Alzó la cabeza. En cuanto sus miradas se cruzaron, Ron desvió rápidamente la suya al libro de Adivinación, como si le interesara de verdad (cuando Hermione sabía perfectamente que era la asignatura más inútil del mundo para su amigo). En cuanto la chica volvió a concentrar su atención en el trabajo de Aritmancia, Ron volvió a mirarla como si nunca hubiera visto una chica.

<<¿En el fondo, me gusta que me mire tanto? No, desde luego. Es mi amigo, pero es arrogante, infantil y no se toma nada en serio. Lo aprecio mucho, pero nada más>>.

Pero sabía que se estaba engañando a sí misma.

Al cabo de un rato llegó Harry del baño y se sentó a la derecha de Ron, y le propuso acercarse un poco a Hermione, ya que estaban unos dos asientos más alejados de ella. Así lo hicieron, de forma que Ron quedó sentado al lado de la chica. Harry intentó entablar conversación con ella.

-Qué, Hermi, qué estas haciendo.

-Lo mismo que tú -respondió ella con un gruñido. Harry entendió. A Hermione no le gustaba que la interrumpieran cuando estaba haciendo los deberes, y mucho menos cuando se trataba de...

-Aritmancia -dijo Ron observando las runas y los complicados símbolos que tenía Hermione sobre la mesa. -¿Sabes? Me está empezando a parecer más interesante que Adivinación.

-Es que lo es. Ya os dije que deberíais haber cambiado de optativa.

-¡Oogh, no soporto más a esa tía! -exclamó Ron llevándose las manos a la cabeza y echándose hacia atrás en su asiento, sin hacer caso de las exclamaciones de silencio que le lanzaba la señora Pince- ¡Cada día la aguanto menos!

-Por lo menos a ti no te predice la muerte un día sí... y otro también.- replicó Harry.

-Si queréis -dijo Hermione-, puedo hablar con la profesora McGonagall y pedirle que os deje cambiar la asignatura.

-¡¡NI HABLAR!!- dijeron los dos al unísono, tan de repente que Hermione se sobresaltó (y la señora Pince chistó más fuerte).

-¿Por qué?

-¿No lo entiendes? -repuso Harry efusivamente- ¡Se acercan los exámenes finales! Tendríamos que empezar desde cero con otra asignatura.

-Sí, y además Adivinación no requiere ningún esfuerzo. Nos lo inventamos, y ya está. -soltó Ron encogiéndose de hombros.

-Pero por lo que veo -dijo Hermione mirando a los libros de sus amigos-, esta vez os ha tocado un trabajo distinto. "Qué hizo la venerable, dulce e inteligente profesora Trelawney ayer por la tarde", ¿eh? Esto no os lo podéis inventar...

-Pues yo no pienso hacerlo -dijo Ron, desafiante. -Es una pérdida de tiempo.

-¿Pérdida de tiempo? Vale. Si lo que queréis es suspender...

-No entiendo por qué tenemos que hacer trabajos estúpidos para una loca con gafas cuando podíamos estar haciendo otras cosas.

La mirada que le dirigió Ron hizo que Hermione se sobresaltara.

-Por favor, Ron, no me mires así.

-¿Por qué no?

-Porque sé lo que piensas.

-Ah, ¿tú también eres adivina como Trelawney?

-Haces que me sienta incómoda.-Y dicho esto, se fue.

Ron se volvió hacia Harry con (fingida) cara de pasmado.

-¿Pero qué le pasa?-Harry se encogió de hombros y Ron volvió a mirar intensamente a Hermione, que se alejaba con paso apurado y apretando los libros contra su pecho.