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Historia 147270 — capítulo 10

-Has cambiado.-

-No son las cosas bellas las que nos cambian Quirón, son las malas. Cuando salí de allí me hice una promesa a mi misma.-

-¿Cuál?-

-Nunca volver a caer, por culpa de un traidor.-

-¿Te refieres a Grover?-

-El me delató ante el Olimpo, por su culpa yo estoy así.-

-Seguro que lo hizo por el oro, Isabel.-

-Si, todo el mundo piensa que si delata a alguien, el saco de oro será para el, lo que nadie sabe es que si eres avaro la avaricia romperá el saco, y caerás directo al inframundo, deseo con ansias que ese día llegue para hacerle pagar a Grover todo lo que me hizo pagar a mi.-

-¿Sabes por qué estás aquí?-

-Soy la guardiana de Percy.-

-Exacto, pero también hay algo que he de contarte. Tienes un vestido en el armario, espero que sea de tu agrado, busque ante todo la comodidad que ha de tener un buen protector. Arreglate, y cuando estes lista ve junto a el rio, donde los centauros corremos, y entrenamos. Allí esta la bandera hoy.-

Yo asentí.

-Aún nadie sabe que estas aquí pequeña.-

Se fue hasta la puerta y me dijo:

-A, por cierto. Date prisa eres tu quien protege la bandera hoy.-

-Es un 1 contra todos los semidioses-

-Te he dicho donde esta la bandera, tienes ventaja.-

Yo asentí

Cumplí aquello que se me ordenó, me arregle lo mas rápido que pude, era un traje de cuero marrón blindado en oro a modo de armadura, y fui hacía la bandera. Sin ninguna arma en mis manos, solo mi poder.

La primera en llegar, Anabeth.

Al verme se alegro mucho y me dijo.

-Isabel, que alegría…-

-De alegrías nada, debes quitarme la bandera, semidiosa de pacotilla.-

Ella sacó su espada, yo sonreí.

-¿Una espada?.-

Alcé mi mano y con el poder del fuego deshice el acero.

Anabeth quedo consternada.

Entonces optó por el cuerpo a cuerpo.

Yo le hice caer en una profunda ilusión de una de sus pesadillas, no la peor, era mi amiga.

Pero entonces Percy apareció por detrás. Y alzó su espada contra mi.

Yo rápidamente como un acto reflejo, puse mi mano en dirección a él, y un  muro de hielo se creó ante él. Era el poder de Poseidón.

El lo rompió con su espada, pero como con la de Anabeth intenté deshacerla. Pero no podía, era la espada de Poseidón, mi poder me lo prohibía. Así que lo más rápido que pude cogí el escudo de Anabeth. Percy ya abalanzaba su espada contra mí, pero entonces yo me defendí con el escudo y le empuje, cuando hacía fuerza sobre mi escudo, dejándolo en el suelo, su espada cayó al suelo y yo la cogí rápidamente. Esta se encendió, el fuego corría por su hoja, y mi marca se iluminó.

Percy y Anabeth se rindieron, y los demás semidioses fueron cayendo uno por uno, hasta que me hice con la bandera.

Quirón, que estaba en la colina, bajó rápidamente y dijo:

-Las leyendas son ciertas, una diosa para gobernarlos a todos,

mas poderosa, que Hades,

mas poderosa que Cronos

Marcando con heroicidades,

El camino allanará

Y entonces en el Olimpo

Todo el mal  desfallecerá.-