← Historia 148262 · de
Historia 148262 — capítulo 36
------PUNTO DE VISTA DE ASTORIA------
La mansión Malfoy estaba callada con mi esposo y mis dos hijas dormidas, no habia quien me podria impedir el sueño gracias al ruido, mas no podía dormir, por una desconocida razón. Admire a mi esposo dormido por un buen rato, parecía un ángelito dormido. Pálido como una pared y con una pequeña sonrisa en su rostro, juraría que es tan inocente y delicado como un niño pequeño si no lo conociera tan bien. Me sonreí, mientras abría sus grises y hermosos ojos. Me sonrió de vuelta. "¿Porqué no duermes, Astoria?" Acarició mi rostro delicadamente. "No lo sé, Draco, no puedo." "¿Quieres que le diga a Petra qué te prepare un té?" "Sería perfecto, gracias amor." Me senté mientras que mi marido bostezaba y salía de la habitación...¡¿Qué?! Podría llamar a Petra y ella vendría, sin necesidad de mover un dedo, pero no dije nada. La elfa Petra, era la única que sabía hacer el té como me gusta: con un buen sabor, de temperatura ni muy fría, ni muy caliente, siempre con pastel de calabaza.
Después de un rato, mi esposo volvió con un plato de pástel a medias, y un vaso con té. Me ofreció el vaso no sin antes tomar un sorbo.
"Sorpresa, mi terroncito." "¿Terroncito?"
Nuestra pequeña Claire soltó una carcajadita desde la puerta. La miré. "¿Qué haces despierta, cariño?" "Oí pasos, pensé que alguien se había metido."
Draco se sentó en la cama terminando el pastel, y dijo:
" No seas ilógica, princesa."
"¿Sabes? Detesto que nos digas así."
Suspiré, sabiendo lo que me esperaba.
"¿nos?"
Preguntó mi marido. Ella acintió.
"Suzanne y yo."
Abrí la boca antes de que mi esposo lo hiciera. "Oh, mi amor, sabes que es por cariño. Ahora ven, vamos a dormir."
Me paré y caminé hacia ella, quien giró los ojos y acintió nuevamente. Las dos caminamos hasta su cuarto y cuando ya estaba acobijada, me sente en un espacio restante y le canté canciones de cuna; algo que los hijos no entienden es que no importa cuando crezcan, para una madre siempre van a ser su bebé, y mi bebé tenía doce años. Jugué con su negra cabellera y me paré cuando pensé que se había quedado dormida, pero su voz me despertó.
"¿Mamá?" "¿Sí?" "¿Por qué no tengo cabello rubio cómo papá y mis hermanos?" " No lo sé cariño, yo tampoco lo tengo rubio, supongo que es por eso." "Lo sé, pero Suzanne y Scorpius se parecen más a papá que a tí." "Aquí entre nos..." Me volví a sentar en la cama de Claire para terminar mi frase. "... creo que las morenas somos más lindas que las rubias." "¿No dirás peli negras?" "Es lo mismo, amor." "Bien...¿mamá?"
"¿qué pasa, amor?" " Me gusta un chico y... papá me dice que me aleje de él." "Oh, Claire tienes doce años, no es hora de que empieces a pensar en chicos." Se giró acobijandose hasta la cabeza. "Tuve que haber sabido que le seguirías la corriente a papá." Me paré de la cama mordiendome la lengua para no gritar y salí de su habitación, cerrando la puerta detrás de mí. ¿Así qué mi hija cree qué no puedo tomar una decisión sin antes consultarlo con su padre? ¿En serio durante estos quince años en los qué he sido madre este ha sido el ejemplo qué les he dado a mis tres hijos? Suzanne y Scorpius son no solo fisicamente sino tambien en lo personal, el vivo recuerdo de su padre, por el otro lado, Claire se parecía a mí en lo físico, pero tenía una personalidad muy propia, cosa que me dio muchos problemas en su niñez.
Toque la puerta del cuarto de Suzanne y esperé, volví a tocar. Debía de estar profundamente dormida.
En la mañana, cuando desperté, Draco y Claire ya habían desayunado, por lo que supuse se habían levantado mucho antes que yo, y que Suzanne, quien seguia en media noche. Horas despues, mi hija seguia sin salir de su cuarto, lo que me extrañaba porque al despertar, lo primero que hace es comer. Subí al tercer piso y toqué su puerta, una y otra vez, una y otra vez: nada.
"¿Suzanne?"
No hubo respuesta.
"¿Suzanne? Cariño, despierta, es tarde."
Intenté abrir la puerta, pero estaba con seguro.
"¡Bonnie!"
Uno de nuestros elfos apareció en frente mio.
"¿Sí, ama Malfoy?"
"Bonnie, abre el cuarto de Suzanne desde el otro lado."
Ya que mi varita estaba en mi cuarto y las llaves tambien, por no decir que estaba muy floja como para ir por ambos objetos.
Bonnie obedeció. Al pisar un pie dentro de la gran habitación y mirar alrededor ví la cama tendida, el closet cerrado como de costumbre y las ventanas abiertas. No. Corrí abajo y me senté en las escaleras de la puerta principal con lágrimas recorriendo mi cara, soy una pésima madre. Aun asi, mi hija no tiene derecho a hacerme esto sabiendo que queremos protegerla. La buscaré y la encontrare, antes de que Draco vuelva del trabajo.