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Una Weasley y un Krum. — capítulo 11

Revisación de Varitas.

POV CIPRIANO.

Fui a saludar a Sophie, después de todo habíamos decidido ser amigos.  Le pregunte como estaba, su respuesta me conmovió, por eso la abrasé. Nos separábamos, en realidad ella salio de mi abrazo. En ese momento me dijo unas palabras…  no me llegaron al corazón. No es que sea un "sin sentimientos" es que… no lo se ya nada era igual.

De un momento a otro, los profesores entraron y juntos a ellos venia un hombre de edad mayor, tenia su pelo blanco muy alborotado y bestia una tunica color morado oscuro.

-Ahora campeones haremos la revisación de varitas…-dijo la directora del colegio Hogwarts- este es el Señor Ollivander… el revisara si sus varitas están en perfecto estado. ¿Entendido?- dijo la profesora- primero usted señorita Beaumont.

-Por favor señorita me permitiría su varita para poder empezar la revisación-dijo el Señor Ollivander.

-Si clago-dijo Sophia mientras le entregaba la varita a este hombre.

-Emmm… interesante…medida 26,05cm… madera de avellano, tiene un peculiar centro de cabellos de veela… y extrañamente flexible.-decía el señor mientras observaba la varita- muy buena para hacer encantamiento de descubrimientos de fuentes de agua. Probémosla-dijo mientras movía la varita y pronunciaba una palabras (aqua volatem) y una masa de agua era movida por el.- esta en excelente estado. -dijo el con su sonrisa.

-Ahora usted Señor Potter-dijo McGonagall.

-Primero los huéspedes Minnie-dijo James con carita de caballero.

-Ustedes tienen que seguir el orden del Caliz- dijo McGonagall con firmesa.

-Okei.-dijo James mientras le entregaba su varita al Señor Ollivander.

-Esta varita es sin duda para divertirse 29,75cm… su madera es de cornejo… una de mis favoritas. Como olvidar pequeño Potter cuando vino a buscar su varita. Tiene un centro de… pelo de unicornio y demasiado flexible. Nunca se aburrirán con alguien que posee una varita de madera de cornejo.- dijo Ollivanders.- ahora vamos a probarla. Avifors- dijo y una copa de transformo en un ave.- perfectamente bien… y muy usada en bromas- dijo el señor Ollivander a lo bajo mientras James tenia una sonrisa cómplice.

-Ahora solo queda usted Señor Krum- dijo McGonagall.

-Me permite-dijo el hombre mayor y yo le entregue mi varita. En el momento que mi varita toco su mano su cara se transformo… estaba como impresionado.

-Cautivador… en realidad muy cautivador-decía Ollivander mientras observaba muy de cerca mi varita.

-¿Tiene algo malo?-dije mientras el seguía muy impresionado.

-No Señor Krum… su varita, es una muy extraña. Mide 32,75cm, debido a su altura, es rígida, su madera es Carpe… ahora que recuerdo igual a la de su padre.- dijo Ollivander.

-Y que es lo cautivador?-le dije sin entender.

-El centro de su varita Señor Krum es muy extraño, solo una varita hasta ahora poseía u  centro así y esa es la famosa Varita de Sauco-dijo el señor muy emocionado.

-Lo siento pero sigo sin enteder.-le dije.

-Señor, su varita tiene el centro de Pelo de cola de Thestral… no es muy común, solo una persona que ha visto la muerte puede poseer una varita como esta. Esta combinación de Carpe y Pelo de cola de Thestral hacen a su varita única, solo le responde a usted y a nadie mas que a usted… por mas que usted aya muerto esta varita le seguirá siendo fiel.- dijo emocionado-por eso no puedo probarla así que lo hará usted. Podrían?-me dijo mientras me entregaba de nuevo mi varita.

-Claro- dije mientras apuntaba mi varita hacia la chimenea que estaba prendida, la iba a apagar- Aquaeructo- dije y de mi varita salio un inmenso chorro de agua que apagaba el calido fuego de la chimenea.

-Claro esta que la varita de usted esta en perfecto estado.-dijo el-le deseó mucha suerte en este difícil torneo campeones.

-Muchas gracias Señor- le dije mientras estrechaba mi mano. Repitieron eso James y Sophia.

Los profesores se fueron y de un momento a otro apareció una mesa con tres sillas y comida. Nos sentamos a cenar. Luego de aproximadamente 3 horas, ya habíamos terminado de cenar, los profesores volvieron y nos enviaron a nuestros respectivos asientos.