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El día que Petunia Evans deseó ser bruja — capítulo 1

Escribí la carta apenas un par de horas después de que Lily recibiese la suya. Todo era tan… tan extraño, tan ridículo, incluso tan infantil… Pero claro, resultaba que todo aquel asunto de bichos raros que mi hermana se traía con el chico ese, Snape, era también de lo más interesante.

Ni siquiera me pensé si sería una buena idea. Estaba segura de que lo era. Sí, sin duda el problema estaba en que ellos se habían olvidado de mi carta. Pero yo no tenía ningún inconveniente en hacerles reparar en su error con educación. Y yo también asistiría al colegio aquel.

Envié la carta a través del pájaro que había traído la misiva de mi hermana. Iba acompañado de un hombre que vestía de forma extraña y que, durante un buen rato, habló a mis padres de las maravillas del mundo mágico, sin olvidar hacer un par de demostraciones impresionantes.

Yo quería aprender a hacer eso. Y lo lograría. Así que, justo cuando el hombre y su pájaro (¿un búho, tal vez?) se iban, enganché mi carta a la pata del animal.

Ahora solo quedaba esperar…

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24

  • Agosto - 1971

Privet Drive, Nº 4

Estimado profesor Dumbledore,

Mi nombre es Petunia Evans, y soy la hermana mayor de Lilian Evans, a quien recientemente han decidido admitir en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería por poseer ciertas "habilidades". Pues bien, le escribo para comunicarles que, lamentablemente, se olvidaron de enviar mi carta para asistir a Hogwarts. Y es que, aunque aún no hago exactamente las mismas cosas extrañas que mi hermana, sé que soy perfectamente capaz de estudiar mucho y aprender rápido a ser una gran bruja, probablemente mejor que la propia Lily.

Mi único objetivo con esta carta era el de avisarle de su perfectamente comprensible despiste. Porque confío plenamente en recibir lo antes posible mi lista de material necesario junto con el billete de tren, el cual, por cierto, es defectuoso: tal vez solo sea un error de impresión en el de Lily, pero pone "Andén 9 ¾", y como seguro que usted ya sabe, ese andén no existe.

Pero dejando de lado el tema del billete de tren, también me gustaría decirle que, como ya vino uno de los vuestros hace poco a explicarles a mis padres todo lo relacionado con la magia, no es necesario que se repita el proceso conmigo. Por suerte, yo ya estoy bien informada.

Y, agradeciendo su atención, me despido. Espero mi carta.

Un cordial saludo,

Petunia Evans

26 - Agosto - 1971

Colegio Hogwarts de

Magia y Hechicería

Mi querida Petunia:

He de reconocer que me sorprendió bastante recibir tu misiva. Por un segundo realmente temí haberme olvidado de una pobre aprendiz de bruja… Pero me temo que las noticias que tengo que comunicarte no son especialmente buenas: por desgracia, me veo en la obligación de darte una pequeña desilusión, pues resulta que la magia no es algo que se pueda estudiar sin más. Hay ciertos requisitos previos, y no, no tiene nada que ver con la destreza, la apariencia, el dinero o la inteligencia. No, lamentablemente el asunto escapa aún más a nuestra posibilidad de cambio: se trata de los genes.

Las personas nacen con magia en la sangre o sin ella, lo cual no representa de ninguna de las maneras una diferenciación de calidad ni hace a unos mejores que otros.

Pero, y pese a mi tristeza ante esto, sí que significa que aquellos que no han nacido llevando la magia en su interior no pueden ser preparados como magos y brujas.

Tú, pequeña, has venido al mundo para ser muggle. Por el contrario, tu hermana, y por simple capricho de la naturaleza, ha nacido para ser bruja, y nuestro propósito como sus profesores es guiarla en la vida de hechizos y pociones que le aguarda. Esa es la diferencia que debo mostrarte: tú eres muggle, ella es bruja. Y esto, me vuelvo a repetir, no conlleva en ningún caso que Lilian sea mejor. Simplemente, es diferente. Vuestros destinos son distintos, y por ello, mientras que ella debe acudir a Hogwarts y estudiar mucho para llegar a dominar la magia, tú tienes que trabajar duro en una de vuestras escuelas para alcanzar una vida tan plena y feliz como la que tendrá tu hermana, solo que en otro mundo paralelo al suyo.

Sintiéndolo mucho, eso es todo cuanto puedo decirte. No te desanimes ni te enfades, no es ni de lejos necesario. Ha sido realmente agradable mantener esta breve correspondencia contigo, y espero recibir noticias tuyas a través de tu hermana este Septiembre.

Muchas gracias por tu comprensión y enhorabuena simplemente por ser quien eres y como eres.

Un cordial saludo,

Prof. Albus Dumbledore

Director del Colegio

Howgarts de Magia

y Hechicería

PD: Respecto al Andén… Dile a Lily que, sencillamente, le eche un poco de imaginación.

        Apreté con fuerza la carta entre mis manos hasta estrujarla mientras miraba por la ventana. Fuera, en el jardín, Lily "la perfecta" estaba sentada en el suelo con las piernas cruzadas, hablando muy emocionada con el estúpido de Snape, que reía con los comentarios de mi hermana y le explicaba cosas.

Otra lágrima, la tercera ya, se escapó de mis ojos, cayendo sobre la respuesta de ese maldito viejo loco que se negaba a reconocer mi claro destino como bruja. El papel se humedeció y yo lo retorcí con más fuerza aún.

No era justo. No era nada justo. Pero no importaba.

Me sequé las lágrimas con el dorso de la mano y alcé la cabeza, orgullosa de pronto de ser normal. Porque, ¿para qué querría yo ser un bicho raro como ellos, como mi extraña hermana y su patético amigo, como el viejo loco que dirigía el colegio y el idiota que había venido a hablar con mis padres vestido como si perteneciese al circo? Para nada. De hecho, tenía suerte de no ser una de ellos.

Sí. Pobrecitos, qué desgracia más grande tenían...

Una carcajada con un cariz desquiciado se escapó de mi garganta. Todo estaba bien. Muy bien. Yo era justamente lo que quería ser, lo que se suponía que tenía que ser.

Y, sin darle más vueltas al asunto, corrí la cortina de un brusco movimiento de muñeca y regresé a mi cuarto para esconder las dos cartas.