Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,776 de 95,911 páginas identificadas · 90,161/90,521 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 148975 · de

Historia 148975 — capítulo 28

Capitulo 28  Era un día hermoso en Sun Sky Beach. El sol brillaba, la marea estaba tranquila...El perfecto día para ir de playa. Pero, esa playa no era normal. Los mortales no tenían permiso de ir allí, era una playa prohibida para ellos, una playa especial. Era difícil de explicar para los que no conocieran su historia, pero era el lugar perfecto para empezar de nuevo y olvidar todo.  En medio de la playa, a la orilla del mar, una mansión esperaba ser ocupada por un dios y su novia. Era una mansión hermosa, brillando por su tenue color crema y marrón y sus dos pisos de esplendor. Lindas cortinas blancas cubrían las ventanas, haciendo imposible observar hacia adentro de la mansión, pero el interior era incluso más hermoso y especial que el exterior, pues todo lo que a Lyra le gustaba estaba allí. La cocina era pequeña y cómoda, perfecta para el uso de una sola persona. La sala de estar, en cambio, era grande y lujosa. Un enorme sillón estaba en medio, junto a un televisor grande y una mesa de café. En el piso de abajo había un baño y un laundry, además de la cocina, el comedor y la sala. Nada más.  Al subir las escaleras el piso de arriba se encontraba lleno de habitaciones. Una daba a un cómodo y acogedor estudio lleno de libros y uno que otro instrumento musical. Otro era un baño, otras dos eran habitaciones de huéspedes, una habitación para el servicio, y la ultima, la habitación principal, la habitación de Lyra.  La mansión era perfecta. Un palacio digno de una reina. Porque eso era Lyra White para Apollo: su reina.  Apollo se estacionó, y bajó del auto. Lyra lo siguió, pero súbitamente unas manos taparon su rostro. Ella se quejó, pero Apollo solo rió.  —Quiero que sea una sorpresa—le dijo Apollo. Lyra rodó los ojos, pero no dijo nada, estaba muy emocionada. —¿Donde estamos?—preguntó mientras Apollo la guiaba por la playa, dirigiéndose hacia la mansión. Ella podía sentir arena entrar en sus sandalias, y se emocionó al pensar en una playa, ella adoraba el agua. —Ya veras—sonrió Apollo.  Apollo la guió hasta al frente de la casa que había preparado para ella, y quitó sus manos de su rostro. Lyra observó, y un enorme jadeo escapó de su garganta. Apollo sonrió. —Apollo—susurró Lyra sorprendida—Esto es...Ella no tuvo palabras para describir la hermosa casa.  —¿Te gusta?—preguntó Apollo un poco preocupado porque la chica ni había dicho nada más. —¡Me encanta!—exclamó Lyra haciendo a Apollo sonreír—Gracias. Apollo sonrió de oreja a oreja. —Me alegra que te guste—su sonrisa era contagiosa y feliz, Lyra nunca lo había visto tan feliz en todo el tiempo que lo conocía.—Ahora, Srta. White, ¿me haría el honor de acompañarme en esta hermosa velada a nuestro hogar?  Lyra se frisó por unos segundos. "¿Nuestro?" ¿A-Apollo...Apollo estaría allí con ella? ¿V-Vivirían ambos...juntos? La idea...asustaba a Lyra, pero no de la forma mala, sino de la forma buena. Nervios tontos la invadían al pensar en compartir con Apollo la casa, en vivir juntos, pero ese sentimiento se esfumó al ver la sonrisa que Apollo le daba, una llena de amor y compasión.  Ella sonrió, entrelazando su brazo con el suyo. —Claro, Lord.  Los dos entraron juntos a la casa, y Apollo se regocijaba enseñándole a Lyra todo. Ella no podía dejar de sonreír, todo era increíble. Le gustaba mucho la casa. Era demasiado grande, eso ella lo admitía, pero era perfecta, de una forma u otra...Tenia algo que la hacia perfecta. Lyra no estaba muy segura, tal vez era el hecho de que era de ella y de Apollo...No estaba segura, solo sabia que ese era un lugar en el que podía vivir sin preocupaciones por un largo tiempo al menos.  Cuando Apollo terminó de mostrarle todo a Lyra, ella lo abrazó, aun muy sorprendida y conmovida de que Apollo hubiera hecho todo eso por ella. Él empezó a besarla con dulzura y cariño, pero rápidamente los besos subieron de intensidad, y ella se encontró a si misma acorralada entre una pared y Apollo, haciendo que los nervios de la chica regresaran. Antes que ella pudiera decir algo, Apollo se separó de ella súbitamente, y miró hacia arriba como si escuchará algo que ella no. Él frunció el entrecejo, y miró de reojo a Lyra, disculpándose con sus ojos.  —Debo irme—su voz sonaba ronca y de una forma u otra muy sexy—Lo siento, lo olvide, debo estar en el Olimpo antes de que anochezca totalmente...—No te preocupes—dijo rápidamente Lyra, sintiendo sus mejillas arder por alguna extraña razón. Apollo le sonrió, súbitamente él también estaba sonrojado, pero no duró mucho. Su sonrisa segura y espectacular regresó a su rostro, y el besó otra vez a Lyra-con la misma intensidad de hace unos segundos-y se dirigió hacia la salida. —Volveré Pronto—le prometió.Lyra le sonrió, y lo vio subir a su Maserati y desaparecer en una explosión de luz dorada.  Ella suspiró, sin poder quitar su sonrisa de su rostro, y decidió salir afuera un rato. Luego podría desempacar y acomodarse un poco más en la casa.  Al salir afuera fue golpeada con la confortante brisa marina, aquel olor a playa que a ella tanto le gustaba. Ella sonrió—parecía que hoy sonreiría mucho—se quitó los zapatos y camino por la playa descalza. Era muy lindo, estaba anocheciendo, y ella podía ver la puesta del sol en el agua...era hermoso, ella siempre había adorado ver la puesta de sol en el Campamento Mestizo, pero aquí era incluso más lindo que en Long Island.  Ella estuvo un rato simplemente caminando, y hundiendo sus pies en la orilla del agua, pero cuando se volteo para regresar adentro y empezar a desempacar y esas cosas, casi choca con una niña con cabello rubio sucio y grandes ojos color violeta.  Podría tener unos 11 o 12 años, y su rostro era como ver a un ángel caído del cielo, era tan hermosa que el aliento de Lyra quedo suspendido en su garganta. Ella no podía ser mortal, eso era obvio, era demasiado hermosa, pero Lyra no había visto ningún mortal por allí, por lo que se extrañó de ver a una niña, y saliendo de su casa.  —Lady White—dijo la niña con una sonrisa enorme—Allí esta, la he estado buscando. —¿Tu...?—Lyra aclaró su garganta, extrañada de ser llamada "Lady White"—¿Te conozco? —No, Mi Lady—la niña sonrió—Mi nombre es Amelia, soy su encargada. —¿Mi...mi encargada?—preguntó Lyra aun más extrañada. —Si, Mi Lady. Mi padre me anunció que no podría pasar mucho tiempo con usted, y me encargo de venir, hacerle compañía, y ayudarla en todo lo que necesite. —¿Tu...tu padre?—los ojos de Lyra se abrieron de par en par—¿Eres hija de Apollo? —Por supuesto, Lady White—dijo la niña como si eso fuera obvio—Mi padre es Apollo. —¿Y tu madre? —Terpsícore, Mi Lady. —¿La musa?—Lyra sonó aun más sorprendida. —Así es, Mi Lady.—No...no me llames Lady—frunció el entrecejo ella, eso era tan extraño—Solo dime Lyra. La niña le sonrió, y Lyra le devolvió la sonrisa. —Si me permite decirle, Lyra, es usted muy hermosa—sonrió la niña. —G-Gracias, Amelia—sonrió Lyra—Tu eres una niña muy hermosa, también. Amelia sonrió, como si encontrara todo eso divertido.  —No soy una niña, Mi Lady...Er, Lyra. —¿No?—Lyra alzó las cejas. —Tengo más de 2,000 años. —Te vez...joven—tosió Lyra incomoda. —Puedo verme como quiera—dijo Amelia con una sonrisa—Pero escogí esta imagen de niña para ti, Apollo me dijo que tenias unas hermanas pequeñas. Aunque si no te agrada, puedo hacer esto.  Amelia cambió ante los ojos de Lyra. Se convirtió en una hermosa joven de 17 años. —Mucho mejor, pienso—dijo ella—¿Tú que crees, Lyra? —Er...eres, Ah...—ella aclaró su garganta—De las dos formas te veías bien. —Gracias linda—su sonrisa era hermosa, como ella, pero había algo que aun confundía a Lyra. —¿Dijiste...dijiste que eras mi encargada?—Oh eso, sí, en una forma de hablar lo soy—dijo Amelia—Lo expliqué hace unos minutos, pero creo que dejaste de escuchar cuando dije que Apollo era mi padre.  Ella se rió, pero Lyra solo sonrió medio apenada.  —Pero bueno, mi tarea es hacerte compañía, hablar contigo, ayudarte en lo que necesites y eso...—¿Cómo una amiga? —¡Exacto!—sonrió Amelia—Una amiga, eso me gusta, nunca he tenido una amiga mortal.  Lyra sonrió, pero aun se sentía muy extrañada. Pero no le dio cabeza al asunto. Amelia se veía muy amigable, y una amiga no le vendría mal a la chica, hace mucho que no habla con Molly o con los Stoll.  —Vamos adentro—dijo Amelia llevando una mano a la espalda de la chica para guiarla—Hay mucho que ver.  Ambas entraron a la casa, y allí Amelia le dio un tour a Lyra, explicándole lo que a Apollo se le había olvidado explicarle. Pasaron por varias habitaciones, riendo y hablando entre ellas. Lyra descubrió mucho sobre Amelia en ese momento. Descubrió que ella adoraba a Apollo, y odiaba a su madre. Al parecer discutían mucho, y Amelia vivía en el Olimpo, en un pequeño templo junto al Palacio de Apollo, y que ella era la pequeña princesita de Papi. Amelia le habló a Lyra mucho sobre Apollo, le contó pequeños detalles que Lyra nunca pudo imaginar, le contó que Apollo era muy especial con ella, y siempre cumplía todos sus deseos...Hablaron sobre todo.  —¿Puedo decirte algo, Lyra?—preguntó Amelia mientras jugueteaba con una guitarra, tocando unas notas suaves y reconfortantes. —Por supuesto—sonrió la chica mientras acomodaba unos libros. —Me alegra que estés con mi padre—susurró Amelia. Lyra se volteó a mirarla, curiosidad y extrañeza en su rostro. —¿En serio? Amelia asintió. —Sonara Cliché o algo así, pero le haces bien—sonrió Amelia—Él ha cambiado mucho desde que esta contigo. —¿Eso crees?—Esta muy feliz—sonrió Amelia. Lyra sonrió sin poder evitarlo. —¿Tu crees que es por mi? —Estoy segura—le dijo Amelia—Y aquí entre nosotras...no me molestaría tenerte como madrastra, serias genial. Lyra se puso muy pálida, para luego ponerse muy roja. Amelia soltó una carcajada melodiosa.  Lyra paso el resto de la noche con Amelia, ella era muy divertida y le recordaba mucho a Apollo. Amelia le hizo compañía hasta que se hizo tarde, y le aseguró que Apollo vendría pronto. En ese momento Lyra se quedo sola, y decidió subir a su habitación, para empacar unas cosas que habían sobrevivido el incendio, y otras que Apollo le había comprado en el camino, pero quedo helada al entrar por primera vez a su habitación. Ella sabia donde estaba, porque Apollo se la había mostrado, pero nunca había entrado a ella como tal. Y por esa razón se llevó una sorpresa enorme al encontrar allí ropa y cosas de Apollo.  El corazón de Lyra empezó a latir desenfrenado. Para ese momento ella ya imaginaba que Apollo se quedaría allí con ella, pero eso no era lo que la asustaba.  La verdadera razón de sus nervios y su miedo era que ella podía verse a mi misma viviendo con Apollo, teniendo...teniendo una familia con Apollo allí, y eso...eso la asustaba, la asustaba mucho. Una parte de ella quería nunca despertar de este maravilloso sueño hecho realidad, oficialmente vivía con Apollo, eso era genial...Pero otra parte de ella quería huir y no estar con Apollo. Era difícil de explicar, pero esa parte de ella: la parte racional, sabia que no seria bueno encariñarse mucho o acostumbrarse a vivir con Apollo. Eso no duraría mucho, se decía la chica a si misma muchas veces, él era un dios, él era inmortal, y ella era una simple semidiosa, una mortal.  Ella moriría, Apollo viviría por siempre.  Él se podría cansar de ella, y dejarla como había hecho con las demás chicas con las que había estado...Y ella no se sentía capaz de poder afrontar eso. Ella lo amaba demasiado como para soportar algo así.  —No pienses en eso—dijo una voz en su cabeza, y ella extrañamente la reconoció como la melodiosa voz de Amelia—Disfruta lo que tienes mientras dure. Y no te preocupes, hermosa, Apollo te ama demasiado como para hacerte eso. Eres su αληθινή αγάπη.  —¿Amelia?—susurró Lyra, muy sorprendida. No recibió respuesta, pero estaba segura de haber escuchado eso. —¿αληθινή αγάπη?—repitió Lyra—Eso es...—¿Con quien hablas?—una voz habló a sus espaldas. Lyra se sobresaltó tanto que ahogo un grito y se volteó. Apollo estaba allí, dándole una mirada curiosa, una ceja alzada y su sonrisa traviesa allí. —Hola. Apollo sonrió.—Hola Preciosa, ¿Con quien hablabas? —Er...con nadie—sacudió su cabeza Lyra—Es...Larga Historia. Apollo le dio una mirada divertida, y beso su mejilla. —¿Te fue bien? —Blah, igual que siempre—suspiró Apollo—Peleas, peleas y más peleas. Lyra arqueó una ceja. —¿Peleas? —Nosotros no...no nos llevamos muy bien estando juntos—admitió Apollo—Siempre hay peleas. Demeter vs Hades, Poseidon vs Athenea, Hera peleando por la infidelidad de Zeus, Artemis gritándome por llamarla "Hermanita"...Lo de siempre.  Lyra sonrió divertida. Apollo chasqueó sus dedos, y su ropa cambió. Ahora estaba vestido más normal, camisa blanca sin mangas y pantalones cortos color caqui.  —¿Te gusta este lugar?—preguntó mirando de reojo a Lyra. Ella sonrió y asintió. —Sí, me gusta mucho. —Bien—sonrió Apollo—Este es uno de mis lugares favoritos, y el más seguro de ellos.  Lyra se sentó en la cama de forma India, mientras Apollo caminaba por la habitación observando el espejo y una que otra pertenecía de Lyra.  —¿Conociste a Amelia?—preguntó el dios. Ella asintió. —Es muy linda—dijo Lyra—Me agrada. Apollo le dio su mejor sonrisa.