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Prometidos 2 — capítulo 1
PROMETIDOS 2
Capitulo 1
-Buenos días, señora Malfoy.
Hermione despertó suavemente con el aliento de su rubio marido en su oído. Abrió los ojos: estaba cómodamente tumbada en una enorme cama de matrimonio con muchos cojines y sabanas de seda. Le sonrió levemente, la felicidad la embargaba al recordar que efectivamente ya estaba casada con Draco. Recordó la maravillosa boda del día anterior:
“Después de tres años de preparativos, Hermione y Draco habían contraído matrimonio a los veinte años de edad. El día de la boda había amanecido soleado. Nerviosa se había arreglado con la ayuda de su madre y de su futura suegra Narcisa Malfoy. Cuando la vieron vestida con un hermoso vestido blanco de novia no pudieron evitar emocionarse y lloraron de alegría.
Todo el mundo corría de un lado para otro al borde del infarto preparando el banquete, los invitados, etc.
Draco por su parte estaba muy emocionado. Mientras esperaba en el altar, veía como los invitados iban llegando a la iglesia y se sentaban en sus bancos correspondientes. Toda la familia Malfoy y Granger estaba allí, además de amigos. Le parecía que el tiempo pasaba muy lentamente, no veía la hora de casarse con su adoraba chica.
-¿Nervioso, Draco?
Draco miró a Harry Potter, el que se había convertido en su mejor amigo, después de haberse odiado los dos mutuamente. Gracias a que los dos trabajan en el Ministerio de Magia como Aurores, se habían conocido mejor y dejaron sus diferencias de lado para convertirse en unos brujos excelentes apoyándose el uno en el otro. Eso hacía inmensamente feliz a Hermione.
Le estrechó la mano y apareció detrás de el Ron Weasley sonriendo. Harry era el padrino de Draco y Ron el de Hermione.
-Se va acercando la hora, creo que voy a buscar a la novia.-dijo Ron.
Se marchó mientras Harry y Draco hablaban y Draco no dejaba de tocarse la corbata nervioso.
Hermione estaba hecha un manojo de nervios. Cuando vio que entraba Ron, las piernas empezaron a temblarla, sabía que la hora había llegado. Respiró hondo y salió del cuarto contiguo a la capilla de boda del brazo de su amigo. Cuando llegaron a las grandes puertas, antes de que se abrieran, Ron cogió a Hermione de las manos cariñosamente mientras la decía:
-Estas preciosa Herm. Me alegro de que seas tan feliz.
-Gracias Ronald, no se que hubiera hecho son vosotros.- y después de abrazarse y besarle en la mejilla le sonrió abiertamente mostrándole sus preciosos dientes blancos.
Se abrieron las puertas y comenzó a sonar la música, una preciosa marcha nupcial. Comenzaron a caminar y vislumbró al final a su guapo marido, allí esperándola ansioso. Temblando aun, Ron le entregó a su futura esposa a Draco, el cual la cogió de la mano, sintiéndose los dos mucho menos nerviosos, apoyándose el uno al otro.
Todos se sentaron y el cura comenzó a dar la misa mientras Hermione y Draco se decían palabras amorosas en susurros y se echaban miradas de deseo, mientras sonreían.
Cuando llegó el momento, ambos padrinos y testigos de boda entregaron los anillos a los novios. Era el momento, tenían que decirse unas palabras mientras lo colocaban en el dedo.
-Hermione, jamás pude imaginar ser tan feliz. Sí quiero.
-Draco, eres la razón de mi felicidad, por ti vivo cada día. Sí quiero.
Hubo unos instantes de silencio mientras los novios, ya convertidos en marido y mujer se miraban afectuosamente. Todos esperaban ese beso que cerraría el trato. Por fin Draco agachó su cabeza y sujetando a Hermione de la barbilla suavemente, dio a Hermione el beso más tierno y lleno de amor que podía brindarla. Después de eso, todos aplaudieron enérgicamente mientras cogidos de la mano salían de la Iglesia. Una lluvia de arroz les esperaba fuera.
Un banquete se celebraría en los enormes y hermosos jardines de la Mansión Malfoy. Al aire libre comerían crema fría, para vencer el calor , después se podía elegir entre carne o pescado con una ensalada. Por ultimo de postre la tarta nupcial.
Al final de la comida, el fotógrafo hizo las fotos a los novios, después de habérselas estado haciendo a los invitados. Hermione y Draco no podían dejar de sonreír felices.
Llegó la fiesta donde los novios abrieron el baile con el típico vals. Después de un rato, como manda la tradición, los invitados “le roban” al novio su chica y bailan con ella. Las invitadas hacen lo mismo. Harry y Ron fueron los primeros en bailar con su amiga. Ginny lo hizo con Draco.
Cansada por el largo día que había tenido, se despidió de todos sin dejar de sonreír sinceramente. Ella y Draco fueron a su casa, construida no muy lejos de la Mansión Malfoy, pero muy parecida donde en la verja se podía leer “Mansión H&D”. La cogió en brazos y pasó el umbral de la puerta hasta llevarla a la habitación. Allí la depositó en el suelo.
-¿Estas cansada?-la preguntó.
-No, Draco, aun queda lo mejor.-le sonrió maliciosamente.
-Si, nuestra noche de bodas.
Acto seguid comenzó a besarla apasionadamente. No podía dejar de sentir el roce de su suave piel contra la suya. Después de demostrarse todo su amor y pasión, se durmieron abrazados. Hermione pensaba antes de quedarse dormida que no podía ser más feliz: tenía a su amado marido, una casa y todo iba bien. Además había tenido una boda y una noche de bodas con la que toda chica soñaba.”
Hermione se incorporó en la cama.
-Buenos días, Draco.-le respondió.
Se acercó a él para darle un suave beso en los labios.
-¿Preparada para pasar un día de ensueño?
-Cariño, tengo que trabajar en el Hospital.
-No, recuerda que te han dado unos días por lo del viaje de novios.
-Es verdad.-le sonrió.-¿Dónde me llevaras?
-Es una sorpresa.-dijo poniendo cara de niño pequeño travieso.-Vístete, te espero abajo.
La besó en la sien y se marchó tarareando. Hermione se estiró para desperezarse y se quitó su camisón rosa de seda para darse una gratificante ducha. Después se vistió y bajó. Cuando lo hizo encontró un suculento desayuno. Draco la dijo que estaba hermosa mientras desayunaban.