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Te necesito, Granger... — capítulo 41

Hermione salió de su cama a medianoche. Tenía media hora para bajar de la torre de Gryffindor en silencio, cruza unos quince pasillos, bajar tres pisos y básicamente recorrer medio castillo sin ser vista. Todo para ver a la slytherin. Quien la esperaría en el hall de la entrada. Más de una vez se había negado a acudir a la cita de la chica. No solo por lo estúpidamente arriesgado que era quedar en un sitio tan amplio y cerca del despacho de Filch sino también por el enfado que se le había ido acumulando a lo largo del día.Llevaba casi seis horas sin tener noticias de la chica cuando un niño de slytherin (al parecer de primero) se le acercó con una carta de "quien ya sabía". No comprendió nada hasta que abrió la nota y leyó de una caligrafía larga y elegante como le pedía que se reuniera a las doce y media de la noche en el hall, de parte de su serpiente preferida.

Supuso por la clara arrogancia que rezumaba en la nota de que se trataba de Pansy. La hubiera matado allí mismo si la hubiera tenido cerca.*¿Como se atreve a mandarme una carta después de...?*Hermione intentó calmarse y olvidarse de la nota hasta la noche. Y es que la última vez que había visto a la pelinegra había sido aquella mañana en la biblioteca, con Nott.

Vamos, Hermione. Concéntrate. Se tuvo que recordar en mitad de un pasillo lleno de cuadros. Apuntó la varita hacia abajo al ver que le molestaba a los que estaban dentro de los retratos. Sin embargo los nervios la volvían a Pansy y Theodore Nott. Aquella mañana había presenciado la escena más insólita y aberrante que había visto jamás. Dos slytherins peleándose por culpa de una gryffindor. En cuanto Pansy le había dicho al muchacho que como se le ocurriera volver a insultarla, a ella, le lanzaría un cruccio, a Theodore por poco le da un ataque.

-¿Desde cuando te preocupan las sangre sucia, Parkinson?

Esa pregunta le había dolido más de lo que había esperado. Más que acostumbrada se encontraba la gryffindor a ese tipo de insultos. Aunque esta vez había tenido una connotación diferente. Con el nombramiento de Pansy, insinuando que ella jamás se juntaría con una hija de muggles, le había hecho mucho más daño que cualquier otro insulto.

Le había recordado como era en realidad Parkinson.

A veces se le olvidaba que las dos estaban en casas distintas. Era estúpido e ingenuo pensar de aquel modo pero cuando estaban juntas y se reían de las tonterías de clase o de los tropiezos de Neville, se olvidaba por completo de los escudos que las aguardaban. Era casi como si no existieran. Ella no era ninguna hija de muggles y Pansy no se apellidaba Parkinson.

-No es momento de burlarse, Nott.-le tuvo que recordar la pelinegra con la varita apuntandole a la entrepierna. Entonces fue cuando el chico se rindió.

-Haremos un trato. Yo te contaré lo que quieres saber, pero a cambio de que me hagas un favor.

-No estas en posesión de hacer tratos.

-¿A sí? ¿Y que piensas hacer Parkinson? ¿Torturarme, sonsacarme lo que quieres y luego... que? Pagarás por ello. Ya sea por mi cuenta o por la de un profesor. Te estoy dando la posibilidad de que hagamos... las paces.-la voz calmada y dulce de Nott le puso los pelos de punta. Hermione sabía que Theodore no podía ser el tipo de chicos que se rendía tan rápido ni de los que les gustaba ayudar a los demás. Era de los de tener una familia llena de mortifagos y asesinos como referencia.

-¿Desde cuando un slytherin le interesa hacer las paces?-le preguntó ella al minuto. Vio como Pansy se pensaba su trato y el escalofrío le recorrió de nuevo.

-¿Crees que me importa un rábano con quien te revolcas, Granger? No me podría importar menos. Me da igual si es un slytherin como si es un libro. Pero a alguien le interesa tanto que ha decidido chantajearme para conseguir el nombre.

-¿Theodore Nott chantajeado?-se burló Pansy.-No me lo creo.

-Es lo del secreto. Lo que me dijistes antes... alguien sabe algo tuyo.-recordó en ese momento la gryffindor.

Solo tuvo que ver como la mandíbula del chico se tensaba para confirmar su sospecha. Al parecer el secreto de Nott era tan fuerte como el hecho de que Pansy y ella estuvieran juntas.

-Cuentamelo todo.

-Ni hablar. Primero me haces ese favor y luego te diré lo que te interesa, ese es el trato.

-¿Crees que soy tan estúpida?

-No tienes nada que perder. Además, como acto de buena fe, olvidaré que alguna me has atacado o insinuado una posible amenaza. Ah, y por supuesto, guardaría vuestro secretito.-Una sonrisa sarnosa asustó las asustó a las dos al mismo tiempo. Y sus peores temores fueron confirmados. Antes de que incluso Pansy hiciera la pregunta la leona ya conocía la respuesta.

-¿Que secreto, si se puede saber?-inquirió Parkinson como si no comprendiera nada.

-Sé que eres tú Parkinson. Solo hay que ver como la defiendes.

Eso había supuesto un golpe muy bajo para ellas. Por unos segundos ninguna de las dos se atrevió a decir nada. Hermione ya no sentía ni su corazón.

-Esta bien.-le había respondido la slytherin.-Pero lo haremos ahora mismo.

-Como prefieras. Pero quiero a la sangre... a Granger fuera.

-Ni hablar.-intervino ella.

-Hecho.

-¡Eso ni hablar Parkinson!-protestó Hermione.

-A menos que seas una slytherin no pienso dejarte entrar en esto.-respondió Nott sin dudar.

-¿De verdad? ¿Después de decir lo poco que te importaba con quien estaba, ahora resulta que si te importa mi estatus?

-No es condición muggle, Granger. Eres tú. ¿Desde cuando ves que un Slytherin y una Gryffindor pasean juntos por la biblioteca?

-Yo te avisaré cuando haya acabado.-le prometió la chica.

-Esta bien.

Los dos chicos se habían encaminado hacia la salida cuando Hermione llamó en un último momento a la slytherin para hablar a solas.

-No me fío de él.-le confesó Hermione en un susurro. Theodore la esparaba a dos metros disimuladamente.-Mucho menos después de lo que me ha hecho.

-No te preocupes. Sé cuidarme. Y como intente algo, le daré ese cruccio que tanto se merece.-los ojos alarmados de Hermione se abrieron enseguida, a lo que Pansy le respondió enseguida con una mueca de cansancio.-Solo me defenderé. Lo prometo. ¿Tranquila?

-Recuerda que te pueden expulsar por esto...

-Solo si me ven haciendolo. Nott nunca se chivaría. A diferencia de las demás casas, los de Slytherin jamás acudimos a profesores. Es más fácil de esta manera.

-De acuerdo pero... ten cuidado.-lo último se lo tuvo que decir con los ojos puestos en el suelo.

-¿Granger... preocupada? Eso me ofende. Aunque no tienes por qué, esta claro que no me has visto en un duelo... aún.

La sonrisa traviesa volvió a aparecer, lo que le dio unos segundos de normalidad. Durante los cuales se olvidó por completo de Theodore.

-Una cosa más, yo... quería darte las gracias. Por defenderme.

-No tienes por qué darlas.-le cortó la slytherin con un tono serio.-Solo... no vuelvas a alejarte demasiado de tu mesa.

Esa última la había dejado sin aliento durante varios minutos. La dejó bloqueada lo suficiente como para ver a la chica marcharse con Nott y observar las estanterías llenas de polvo. Lo más parecido que Pansy le había dicho a un...

-No, da igual.

Se negó a continuar por esa línea. Recogió sus cosas y se marchó de la biblioteca exhausta. Tardó un par de horas en comprobar que la razón de que su estómago le daba vueltas era porqué no recibía señales de Pansy. La pregunta sobre que estaría haciendo la slytherin le carcomía por dentro. Casi sintió alivio al ver la nota, de no ser por la furia por haber tardado tanto. A lo mejor no hubiera acudido de no ser por qué no volvió a saber de Pansy aunque pasaran las horas. Quería comprobar que la chica estaba bien.

Lo necesitaba. Se reconoció la gryffindor mientras caminaba hacia el hall. Unos metros más tarde llegó al punto de quedada. Sabía que podía ser una trampa, de Nott o quien fuera que le chantajeara. Y aun así se quedó allí, esperó en silencio. Los minutos corrieron hasta que una sombra lejana se fue acercando de la castaña. El miedo la empujó instintivamente a agarrar su varita. No pensaba soltarla hasta que viera de quien se trataba. Dio solo dos pasos hacia la figura que cruzaba el pasillo hacia ella y de repente la vio. La luz de la luna le permitió captar el rostro de Parkinson, quien con paso apresurado se dirigía hacia la leona.

Entonces, ya no lo resistió más. Recorrió los pocos pasos que quedaban entre ellas y la estrechó entre sus brazos. Pansy estaba tan exaltada que ni tuvo tiempo de pensar en detenerla. Hermione se adherió a su cuerpo como un koala a un árbol. Llevaba más tiempo del que creía deseando hacer eso. Un montón de palabras se le pasaron por la cabeza pero no dijo ninguna. Solo quería quedarse allí con ella, oírla respirar contra su cuello y sentir como le correspondía a ese abrazo. Y hasta que no pasaron unos minutos no se atrevió a soltarla. Apenas se habían separado unos centímetros cuando Pansy la volvió a acercar con un beso.

-Aunque me gustaría poder seguir aquí... debemos marcharnos.-susurró la serpiente después de unos cuantos besos silenciosos.-Lo que te tengo que contar, no lo puede oír nadie.

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¡¡¡Hola!!!!

Perdonad que no haya publicado nada anteriormente, pero he tenido que editar el capitulo más de tres veces porqué de ninguna manera me gustaba como quedaba. No conseguía captar la esencia de la historia, pero ahora creo que he sabido hacerlo.

Espero que os guste y que lo disfruteis. Estoy deseando poder escribir los siguientes.

No se cuando eso ocurrirá. Intentaré hacerlo lo antes posible pero en verano me voy de viaje y estaré dos meses fuera. Me llevaré mi portatil conmigo pero aun así dudo que tenga mucho tiempo.

Un beso a todas y todos los que seguís esta historia. Dejadme un comentario contandome lo que os ha parecido o si sois nuevos.

Besos y abrazos.

:)

E.C.B.