Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,776 de 95,911 páginas identificadas · 90,161/90,521 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 150127 · de

Historia 150127 — capítulo 1

Sirius había dejado de ser alguien considerado en su familia mucho antes que el día que el Sombrero Seleccionador, lo había mandado a Gryffindor en vez de Slytherin, como a toda su familia. Walburga había tomado cartas en el asunto. Simplemente lo ignoraba y le prestaba más atención a Regulus.

Cuando Sirius, cumplió 16 tomo la decisión que mejoraría su vida. Dejar su familia y vivir como un mago casi mayor de edad. Una noche mientras todos dormían, él, preparo todas sus cosas y salió sin hacer el menor ruido. Al pisar el suelo de la calle, sintió eso que solo sentía todos los primeros de septiembres. La libertad. Tomo con más firmeza su baúl y comenzó a arrastrarlo por la acera. El viento hacía volar las hojas que caían de los árboles, los interiores de las casas eran iluminadas por las llamas que crecían en las chimeneas. Una fuerte ráfaga, hizo que se ajustase un poco más la bufanda roja y amarilla.

Durante muchos años, Sirius, había sido la burla y la deshonra de su familia. Su madre lo menos preciaba por el solo hecho de no haber seguido la tradición de los Black, Bellatrix siempre encontraba el momento indicado para hacerle saber que era un vergüenza.  Pensar en su familia hacía que la sensación de rabia, creciera en su interior.

-¡Eres un maldito desagradecido! ¿¡Después de todo lo que hemos hecho por ti, te atreves a hacernos esto?!-gritaba Walburga, al descubrir que su hijo salía con una chica hija de Muggles.

Con el paso del tiempo, sus palabras, ya no lo lastimaban solo se resbalaban y caían al vació quedando ahí para siempre.

-Deberías ser como tú hermano. Él si es digno de portar el apellido Black.-

Según Sirius, Regulus, solo hacía lo que hacía para no ser como él. Sirius lamentó el día en que se entero que su hermano había ingresado a las filas de los Mortifagos junto a su prima.

-No mereces nada de lo que podemos dar, NADA, solo te mereces la humillación de ser un traído como Andrómeda. Escorias de la sociedad, salidos de grandes y prestigiosas familias de Sangre Puras. ¡Eso es lo que eres! ¡Un traidor!-ese día había sido cuando Sirius, fue eliminado del Árbol Genealógico de los Black.

Cuando camino unas cuantas cuadras, volteo y descubrió que ya estaba demasiado lejos de Grimmauld Place y eso era bastante bueno. Volvió a ajustarse la bufando y tomó con más firmeza su baúl. Estaba comenzando a hacer mucho frío y pronto caería nieve.

Siguió avanzando con la mirada pegada al suelo, había crecido en el ceno de una familia donde solo importaba el estatus de la sangre y no les importaba casar a sus hijas con hombres muchos más grandes, solo por la sangre.

-Estúpida familia.-murmuró mientras se detenía frente al porche de una gran casa. Miro la inmensa puerta de roble durante unos segundos. En ese lugar era bien recibido, sin importar lo que decía el resto. Levemente levantó su puño y se fue acercando hasta chocar su piel contra la madera. Espero unos segundos, él mismo sabía que era demasiado tarde como para interrumpir a una familia que en ese preciso momento, dormía.

Se dio cuenta que no podía molestar a otros con sus problemas, pero él necesitaba descargarse y poder saber que no pasaría la noche solo. Volvió a mirar la puerta y comprendió que debería buscar otro lugar. Tomo nuevamente su equipaje y volvió a bajar las escaleras del porche.

-¿Sirius?-la voz de James, lo sobresaltó.

-Cornamenta.-saludó con apenas una sonrisa.

-¿Qué haces aquí?-cuestiono el azabache, acomodándose las gafas.

-Bueno, yo… yo huí.-el joven Black, bajó la cabeza.

-¿Huiste? ¿Cómo que huiste? ¿Por qué?-

-Debía hacerlo, ya no soportaba más la presión de mi familia por ser una deshonra para los perfectos. Simplemente quería ser yo quien ponga las reglas en mi vida. Ser yo quien me critique a mí mismo y no ellos.-ambos se quedaron en silencio durante unos segundos.-Era solo eso, no quería molestarlos en lo absoluto.-él dio media vuelta dispuesto a irse.

-Espera.-el azabache bajo los pequeños escalones y se acercó a su amigo.-Yo jamás dije que no eras bienvenido, al contrario, será divertido que estés con nosotros.-James, colocó su mano sobre el hombro de Sirius, sonriéndole.

-¿En serio? ¿No les molesta que me quedé?-el joven Potter, negó.

Ningún integrante de la familia Black, se percató de la usencia del primogénito, por lo que no se preocuparon en lo más mínimo. Desde el día que Sirius tomo la decisión de dejar su hogar, fue aceptado gustosamente por Dorea y Charlus Potter, igual que a otro hijo. Desde ese día, James y Sirius, había llevado su amistad al grado de ser hermanos.