← Una Historia de Finnick Odair y Annie Cresta · de
Una Historia de Finnick Odair y Annie Cresta — capítulo 12
Nada de secretos se ocultaban de eso, ya no había duda alguna, simplemente los dos querían vivir tranquilamente como un buen matrimonio, pero habían dos personas que estaban de entrometidas en su vida, pero eso era algo que a ellos no les importaba, pero si les afectaba, los habían visto en el muelle, en el restaurante. Y que seguía ahora dentro de su casa.
Como siempre los dos tomados de la mano decidieron quedarse a ver el mar y la gran luna, mirando como las estrellas brillaban mas, formando bellas figuras, que ellos mismos se susurraban sonriendo, se recostaron en el puente, abrazados. Sintiendo el calor del otro.
El sueño comenzaba a ganarle a Annie y Finnick se percato de ello, por lo que decidió que era la hora de irse, cosa que ambos hicieron, el distrito 4 estaba en pleno silencio, ya era pasado de la media noche así que la gente no podía hacer otra cosa que dormir, como era la costumbre, antes dormían temprano por las ordenes del capitolio, pero ahora ya nada de eso había, por lo que dormían a cualquier hora.
En cuanto llegaron a la casa, ambos subieron a su cuarto y sin cambiarse de ropa se tumbaron a la cama conciliando el sueño rápidamente, pero antes de eso, ella se acomodo sobre su pecho, mientras que el con una mano rodeaba su delgada cintura y sin cobijarse y con las ventanas abiertas, el suave viento aparecía.
A la mañana siguiente ambos se despertaron, Finnick quien ya se encontraba despierto, miraba a Annie de una manera tan cálida que en cuanto ella despertó, en la que la recibió con un tierno beso.
-Buenos días. -dijo amablemente.
-buenos días. -contesto ella con una media sonrisa.
-¿Qué deseas hacer ahora? -pregunto él.
-No lo sé.
-Yo quiero ir a pescar a la playa. No sé si quieras acompañarme.
-No… -contesto ella. -Me gustaría dar un paseo por el distrito y pasar a la vieja casa de mis padres. -Bajo la mirada. -Ya que tal si en la noche no se… nos vemos en el muelle.
-Me parece una grandiosa idea. -Contesto con una sonrisa. -Pero no me gustaría que anduvieras por el distrito solo, con ese tipo por ahí vagando.
-Estaré bien. -contesto con una sonrisa.
-Se que lo estarás.
Ambos desayunando y saliendo de la casa, tomaron sus distintos rumbos.
Annie caminaba por el distrito, mientras la gente que ella conocía le sonreía amablemente, algunos niños abrazándola, ella se sentía también cuando un niño de no más de 1 año su madre lo llevo hasta ella y ella lo cargo sintiendo una gran sensación.
Llego hasta la casa, donde había vivido por 15 años, antes de que ella entrara a la arena, cuando regreso siendo toda una vencedora no habia puesto ahí, un pie simple y fácil, ya no tenía la necesidad de vivir ahí, ahora teniendo una casa en la aldea de vencedores, ya no era necesario regresar a su humilde casa.
En cuanto entro a la casa, se lleno de cientos de hermosos recuerdos que paso con sus como su padre se quejaba de ella, cuando se aventaba en el viejo sillón, como siempre llegaba a la hora de comer, como su padre la recibía con un beso en la frente. Como su madre siempre le preguntaba como había estado su día.
Recordó cuando llevo por primera vez a su amigo Finnick, como su padre mostraba estar celoso del Vencedor, pero aun así muy amable se portaba.
Miro una vieja foto de sus padres cuando se casaron.
Subió al que había sido su cuarto, era increíble que cuando hubo los levantamientos, su casa no fue una de las afectadas, seguramente había pensado que todo era un plan, pero eso ya no le importaba más. Fue cuando llego hasta un buro en donde se encontraba una foto de ella y sus padres en el playa del distrito cuatro.
Recordó como un aerodeslizador llego a su casa de vencedores, bajando varios de los agentes de paz, como golpearon a su padre para que no se pudiera defender, como a los tres les ataron las manos y los obligaron a salir de ahí.
La gran sonrisa que mostraban sus padres, no se comparaba a lo que les hicieron en el capitolio.
---------Flashback----------
Después de lo que aquel hombre le había hecho, solo era el principio.
Llego a un salón de donde estaban dos sillas una se encontraba ocupada por Peeta… la sentaron a un lado de el.
-¿estás bien? -pregunto amablemente Mellark.
-Sí. -dijo tratando de sonar normal, no podía contarle a nadie sobre lo que le habían hecho.
-¿Qué te han hecho?
-Casi nada. -Mintió. - ¿A ti?
-Un par de golpes y nomas. -dijo irónicamente.
-¿De qué hablan? -Preguntaba el hombre.
-Nada que te interese. -contesto molesto Peeta. El hombre golpeo a Peeta en el abdomen, sabiendo que él no se podría defender.
-Es hora de la tortura. -Dijo Snow. -¿Qué saben sobre los rebeldes?
-Nada. -contestaron ambos.
-¿Nada? Están seguros. No me gustan las mentiras y a veces sus seres queridos pueden salir muy lastimados. ¿Qué saben? -Exigió.
Y por una ventanilla, se miraba como estaban golpeando a los padres de Annie, como su madre y su padre sangraban por todos lados, Annie se zangoloteaba de su silla queriéndose zafar y correr hacia ellos, era imposible. Miro como un agente de la paz saco su arma dándole, el tiro de gracia a sus padres, Peeta trataba de tranquilizarla con palabras, pero no podía, había mirado como mataban a sus padres, cosa que le recordó a su compañero de distrito años atrás.
Una lágrima salió de su rostro al recordar aquello, sentía que en cualquier momento podría tener una recaída pero sin duda alguna duda no la tuvo.
Bajo hacia la sala, mirando todas las cosas, sonriendo que a pesar de todo lo que sus padres y ella sufrieron hubieron muy hermosos momentos que compartieron como la gran familia que eran. Era la hora de despedirse. Miro una ultima vez un gran cuadro que había colgado de ella y sus padres.
-Adiós Mama y Papa. -Dijo saliendo de la casa.
Hola que tal les gusto el capitulo? Pobre de Annie ¿No? : C
Esta vez ya no me quedo tiempo de saludarlos, pero sin duda les daré un gran saludo en el siguiente capítulo. Quiero agradecerles muchas gracias por sus comentarios y saludos. ¿Comenten?