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Una Historia de Finnick Odair y Annie Cresta — capítulo 17

Decidieron dejar todo el tema, de horas atrás, la niña no hablo ni menciono, nada, Annie estuvo en su momento demasiada callada y Finnick solo tenía un mal genio por lo que le hacían pasar.

-Mereyi. -La llamo Annie.

-Mande. -contesto ella.

-Porque no vas a jugar a fuera.

-¿es seguro? -Pregunto dudosamente.

-Claro. -Annie le dijo con una sonrisa.

Finnick no menciono, nada, solo esperaron a que la puerta de la cocina se cerrara, para poder mencionar algo.

-¿Qué haremos? -Pregunto Finnick poniéndose de pie.

-No lo sé. -Fue todo lo que pudo contestar.

-Pronto empezara con las preguntas.

-Tú mismo lo dijiste. -Annie lo miraba. -Nosotros no somos quien debemos decírselo.

-¿Y? que haremos, esperar a que ellos vengan y le llenan la cabeza a la niña… No Annie, tenemos que actuar de inmediato.

-¿A qué te refieres?

-Tenemos que ir al Capitolio. Tenemos que ir arreglar este asunto, Mereyi, no sabe absolutamente nada sobre los juegos.

-¿y luego que pasara?

-¿Qué quieres decir?

-Me refiero. -Annie se puso de pie. -a que es una niña, que tiene su mente en otro lado, Si Snow, jamás la saco a la vista de todos, fue por algo. No sabemos el porqué. Pero eso no importa ahorita. Si vamos al capitolio que es lo que querrá.  Ver a su abuelo. Tal vez ella aun piensa que este con vida. ¿Johanna no te menciono nada?

-Nada. -contesto Finnick seriamente.

-¿entonces qué?

-Hay que ir al Capitolio.

-¿Llamaras a Johanna?

-Claro.

-Perfecto, estaré afuera.

Annie también salió de la casa dejando ahí a Finnick, mientras que este tomaba un papel de un buro, donde se encontraba el número de la casa de Johanna.

Marco el número y espero respuesta.

Sonó un par de veces, pero nadie contesto. Marco nuevamente.

-Bueno. -contestaba Johanna.

-Johanna. -Dijo rápidamente Finnick.

-Ah Finnick. -Decía sorprendida. -¿Qué quieres?

-Mereyi sabe que Snow está muerto. -Hablo tranquilamente.

-¡Que! Que ni se te ocurra decirle ni una  palabra. -contestaba molesta.

-Entonces nada, de nada.

-Nada.

-¿Por qué no lo sabe?

-Oh si claro… -sínicamente hablaba. -Oh Mereyi… sabes que vengo a decirte que tu abuelo murió. ¿Sabes porque? Porque ha matado a mucha gente y tú te has quedado sola. Y te mandaran a un orfanato, en donde nadie te va a querer por ser la hija de un hombre que ha asesinado a mucha gente.  ¿Eso quieres que le hubiera dicho? -Pregunto una vez que había terminado de hablar.

-Claro que no.

-¿Y porque estas preguntas?

-No es bueno hablar por teléfono.

-¿Y?

-¿Puedes ir al Capitolio?

-¿Cuándo? -Con cada pregunta, se contestaban con otra pregunta.

-Mañana por la mañana.

-Bien.

-¿En dónde te quedaras?

-Que yo sepa… aun están donde se quedaban los tributos cada año.

-¿El centro de entrenamiento?

-No en mi casa.

Finnick soltó una risilla.

-Bueno… bueno…. -hablaba Finnick. -Mañana te veo.

-¿Y porque esas preguntas?

-Mañana te lo digo.

-Bien.

-Hasta mañana.

-Hasta mañana. -Se despidió Johanna y ambos colgaron el teléfono.

-Hola. -Saludaba Annie a la pequeña.

-Hola. -saludo cortantemente.

-¿Qué tienes? -Pregunto dulcemente Annie. Mientras que se agachaba para mirar a la niña y cuando la miro tenia lagrimas en los ojos. -¿Por qué lloras?

-Mi abuelo, está muerto.

-¿Qué?

-si todos creen que yo no iba a saberlo.

-¿De dónde sacas eso? -disimulo Annie.

-Mi abuelo me lo dijo. -contesto la niña sin dejar de mirarla.

-¿Cuándo?

-Estábamos en nuestra casa, cuando él estaba… mejor no te cuento. -La niña se volteo y cruzo sus brazos.

-Mereyi…

-¡No! Ustedes son unos mentirosos.

Y dicho eso la niña, salió corriendo de ahí, cuando abrió la puerta de la cocina se topo con Finnick, quien llevaba una sonrisa, pero rápidamente se borro, al ver a la pequeña, esta lo ignoro y siguió su camino, mientras se adentro a la casa, corriendo escaleras arriba.

-¿Qué paso? -Pregunto Finnick mientras se acercaba a Annie.

-Me iba a decir algo de Snow. -Annie dijo tranquilamente. -Después nos llamo mentirosos.

Lo que Finnick iba a contestar se quedo en su boca, cuando el teléfono sonó, y rápidamente corrió hacia él.

-Bueno…

-¡Finnick! -conocía esa voz. Pero no parecía la voz de ella, era como si estuviera asustada.

-¡Katniss! -dijo sorprendido.

-¡Finnick! -Repitió.

-¿Qué sucede?

-Ayúdame. Distrito 2. Fi… -se perdía la señal.

-¡Katniss! -se escuchaban unos sonidos extraños. -¡Katniss! -Y después nada se escucho.

Hola que tal… espero que les haya gustado. Jeejejjeje se me ocurrió meterlo esto, ejejej que pasara. Gracias por todos sus comentarios. Espero que comenten y muchos saludos.