← Una Historia de Finnick Odair y Annie Cresta · de
Una Historia de Finnick Odair y Annie Cresta — capítulo 24
Los días pasaban y ellas seguían encerradas. Aunque las trataban bien.
Los planes se iniciaron para ir al distrito 2. En un principio no quisieron que Peeta fuera, debido a que le había dado un ataque. Un ataque que no había tenido en meses. Pero al final cedieron.
Cuando llegaron al distrito 2, ya que fue en un viaje privado, ya que Gale comento que estaban vigilando quien y quien iba, eso le disgusto a la presidenta, ya que las cosas no tendrían que ir de esa manera, si se suponía que todo estaba tranquilo.
Pero aún había personas que querían que el Capitolio cayera.
La presidenta Paylor, afirmo que si alguien disparaba antes que ellos, que trataran de no matarlos, pero que si dañaban a alguien tendría que actuar por voluntad propia.
-¿Están seguros que ahí están? -Pregunto Finnick.
-Gale dijo que ahí estaban. -Contesto Haymitch.
-Esperemos que sea cierto. -Dijo Johanna.
-Gale quiere su libertad. -Hablo Peeta. -Tienen que estar aquí. O de alguna u otra forma, es todo un engaño, no tendre piedad y lo matare.
-Cálmate Peeta. -Le ordeno Haymitch.
-Sí. Hay que calmarnos. -Dijo Johanna.
Las puertas se abrieron y por ellas entraron dos agentes de la paz. Esposado estaba Gale, con las muñecas al frente.
-¿Quién llevara las llaves? -Pregunto el agente.
-Nadie. -Contesto Haymitch. Todos lo miraron. -Libérenlo.
Lo liberaron tal como ordeno Haymitch. Gale se sobo las muñecas, mientras le llevaban ropa nueva, para que se cambiara.
-¿Ellos no saben que te arrestaron? -Pregunto Finnick.
-No lo creo. Les dije que estaría unos días fuera. Que no me molestaran ni nada, porque según yo, estaría investigando que estarían planeando. -Contesto con tranquilidad.
-¿Cómo esta tu familia Gale? -Pregunto Peeta.
-Bien. Tenemos una mejor vida.
-¿Pueden estar en peligro? -Hablo Johanna.
-Lo sé. Por eso me encargue de llevarlos aun lugar seguro. -Contesto.
-¿A dónde? -Pregunto Finnick.
-Al 4. Ahí estarán a salvo.
-Ojala asi sea. -Contesto Peeta.
Tuvieron que vestirse como agentes de la paz. Pero no como los normales y comunes.
Uno de los trabajos de Gale era conseguir personas, en las que pudieran confiar y así que ellos trabajaran para ellos y todo fue previsto por parte de Gale, ya que se comunico con aquellas personas que se habían interpuesto entre la vida de Finnick y Annie.
Diciendo que aquellas personas querían ocultar su identidad. Pidieron tarjetas, donde contuvieran sus nombres y datos, eso fue aun más fácil, ya que la presidenta Paylor se encargo de mandárselos.
-Vamos. -Les dijo Gale.
Entraron por un viejo apartamento. Que estaba deshabitado. Por ahí caminaron hasta donde estaba un viejo sótano.
Gale tuvo que mover un gran mueble que ahí se interponía. Se cubrieron los rostros y todo. Gale tuvo que poner su rostro como una identificación y después las sencillas puertas se abrieron dejando ver un lugar luminoso.
-Vamos.
Entraron todos.
Gale iba delante de ellos. Todo el cuarto era de color blanco.
-Hola Gale.
-Hola Elriqueta.
-¿Ellos son?
-Sí.
-¿Por qué no quisiste que viéramos sus rostros?
-Fueron abrazados por el fuego. Tienen muchas marcas y son horribles. -Contesto, mirándolos con indiferencia.
-¿Y esas tarjetas?
-Miraste las fechas. Son de hace como unos 4 años. Y acabaron quemándose, cuando las bombas explotaron en la mansión del Presidente.
-Ah. Cuando murió Prim. La hermanita del Sinsajo. Estúpidas chicas. Las odio. Cuando terminemos con todo esto, podrás llevártelas a tu casa, enciérralas, le harás lo que sea, espero que nunca se recuperen.
La sangre de Finnick y Peeta, hervía pero debían comportarse.
-¿Ellos serán los encargados de Vigilar donde están Katniss y Annie? -Pregunto Gale.
-Solo a ellos dos. -Señalo a Finnick y Peeta. El otro agente era Johanna.
-¿Y él?
-Estará contigo.
-Bien.
Gale los llevo a donde estaban encerradas ellas. Retiro a los agentes que ahí estaban, diciéndoles sobre lo que estaba pasando. Ellos se retiraron sin más.
-Acompáñame. -Le dijo a Johanna. -Iré a desactivar las cámaras de seguridad. Ven ese punto. -Señalo a la cámara, que estaba en color verde. -Asintieron -Cuando este en rojo, estarán apagadas.
-Bien.
Sigue el rescate.
Sofia: Claro que no la dejaría por nada en el mundo. Perdona que sean cortitos, pero volver a la prepa, me vuelve a robar la inspiración. Saludos.