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Una Historia de Finnick Odair y Annie Cresta — capítulo 29
Por la noche, el llanto del pequeño Finnick Jr, se hace presente.
-Te toca -Murmura somnolienta Annie.
-Yo fui en la mañana -Se queja Finnick.
-Yo te dije que tú en la noche -Le dice Annie.
-Ya, yo me levanto.
Finnick se levanta y prepara una mamila para su hijo, no le molesta despertarse, solo que estaba cansado y no quería levantarse.
Sabe que Annie ya lo trae en brazos, sube rápidamente, mientras que ve a su hijo, que ya está más calmado.
-Por las mañanas es demasiado flojo -Le dice Finnick a Annie.
-Ay, es normal que un bebé se despierte en las noches -Annie le sonríe, mientras que toma el biberón que Finnick le estaba dando.
-Es tan hermoso -Le dice Finnick.
-Se parecerá todo en ti -Le dice Annie.
-No creo.
-Finnick..., a dé cuenta que volviste a nacer.
-¿Lo crees? -Finnick sonríe.
-Por supuesto -Annie se recuesta a su lado, una vez que deja al niño en su cuna.
-Aun no puedo creer que todo esto haya pasado, no puedo creer que tengamos un hijo y que podamos vivir tranquilamente.
-Pues creerlo -Annie se acercó hasta él y le dio un beso suave.
-Sigo sin creerlo -Finnick pone sus manos sobre su rostro.
-Recuerdo la primera vez que te vi.
-Yo recuerdo, que tú no sabías quien era yo.
****************
1 año después.
El pequeño Finnick gateaba sin parar por todo el patio.
Mientras que Annie y Finnick estaban sentados sobre unos columpios.
-Ba, ba, ba, ba -Gritaba el pequeño Finn.
Finnick fue hasta él y lo cargo en sus brazos.
Eso era lo que quería el pequeño, podía dar pequeños pasos y sostenerse de pie, pero siempre fue más activo en gatear.
Los pequeños dientes que asomaban en su boca, los mostraba, grandes.
-Algún día se te caerán -Le dijo Finnick, mientras que el pequeño le daba pequeños golpes.
-No le pegues a papá -Dijo Annie, mientras le pedía sus brazos.
El pequeño negó con la cabeza y soltando una pequeña risa, se escondió en el cuello de su papá.
-No te quiere -Le dijo Finnick, mientras agarraba al pequeño.
-Ya no te lo llevaras a la playa -Dijo Annie jugando.
Por la noche se quedaron despiertos, mientras que el pequeño se movía de un lado a otro por la cama.
Se quedaba un tiempo acurrucado en el estómago de Annie o cambiaba de posición y se iba hasta las piernas de Finnick para acostarse ahí.
-Pa-pá -Dijo Finn, mientras le pegaba a las piernas de Finnick.
-Ma, ma -Dijo Finnick.
Y el pequeño negó con la cabeza.
-Ta, ta.
Y por la noche siguieron jugando, hasta que todos quedaron totalmente agotados.
Por tanta actividad del pequeño Finnick.
Muy corto lo sé, pero ya no quedaba mucho de ellos.
En un momento más, subo el epilogo J
Gracias por sus comentarios!