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Sobreviviendo al Apocalipsis II — capítulo 1
La caravana y otros autos avanzan por la ciudad. No hay otro ruido ni objeto que se mueva en la gran urbe de Atlanta. Cadáveres descuartizados por doquier en la carretera, otros cadáveres andando por ahí y el olor de carne y órganos putrefactos son ya un paisaje casi normal. Tanto mi grupo como mi misma se han ya acostumbrado a toda aquella vista sangrienta.Bueno, la yo valiente, protector y adulto ya se acostumbro. Pero la yo de 14 años sigue gritando en mi interior, gritando por ayuda. Una voz que intento acallar. Con la muerte de mi familia, quedándome sola con Jacklyn, mi hermana de dos años de edad, en un mundo donde la muerte es inminente, mi vida se convirtió en una total y real pesadilla. En este nuevo mundo de apocalipsis, la muerte nos pisa los talones, es el aire que respiramos, el paisaje frente a nosotros. Una muerte sangrienta....y extremadamente dolorosa.Ya pocos humanos quedan. Tal vez seamos los únicos humanos en el país. Los únicos humanos con vida en kilómetros a la distancia.La comida y el agua escasea, las armas y cuchillos son usados como la ropa, los sitios que pensábamos que eran seguros no lo son...Eso es suficiente para deprimirme, sin contar que mis amigos morían de uno en uno de la peor manera que existe. Mi única motivación son mi hermana y mi...novio, podría llamarse. Jacklyn y Daniel. Jacklyn, la única cosa inocente que tengo en este mundo, quien me recuerda a mi difunta y probablemente infectada familia, la personita que confía ciegamente en que la protegeré.Y lo haré.Y también esta Daniel, quien me hace regresar a una realidad no tan mala y me ayuda a mantenerme cuerda y no dirigir el gatillo a mis sienes. Sus besos y caricias se sienten como si estuvieran tatuadas en mi piel, así como las mías en la de el. Mi corazón retumba en mi pecho, contra mi ropa como si fuera un martillo. Mi estomago se estremece con carámbanos de hielo. Mi respiración se acelera. Mis brazos se cierran con firmeza en el cuerpo cálido de mi hermana y otro brazo me aferra a mi. Una carretera como tumba, un bosque que encierra una granja...