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Historia 150646 — capítulo 2
Harry sintió que sus pies finalmente tocaban el piso, poco a poco el panorama se aclaró y pudo ver que había llegado a una enorme casa, por un momento, tuvo la impresión de que ya había visto ese lugar antes, pero no podía recordar dónde.
Crookshanks salió corriendo, Harry volvió a seguirlo, Crookshanks lo llevó por diferentes pasillos y puertas, entonces Harry supo que estaba en la mansión Ryddle, lo sabía porque una vez había soñado con ese lugar, un sueño en el que Voldemort y Peter Pettigrew estaban allí y mataban a un hombre.
Crookshanks comenzó a patear una puerta queriendo abrirla, Harry abrió la puerta y entró a una enorme habitación con sillones y varias pinturas, pero también había una elfina doméstica, era muy parecida a Winky, pero de aspecto impecable. Harry la miró decepcionado, había creído que Crookshanks lo conduciría hasta Hermione.
-¡Harry Potter! -dijo la elfina al verlo entrar como si lo conociera de toda la vida, su rostro reflejaba sorpresa y miedo.
-¿Quién es usted? -preguntó Harry
-Mi nombre es Swin -contestó la elfina
-¿Es usted la elfina doméstica de la mansión Ryddle? Necesito su ayuda porque estoy buscando a una persona.
-Yo no trabajo para la familia Ryddle, pero la persona que busca, Hermione Granger, está aquí
-¿Dónde? Quiero verla, llévame con ella -exclamó Harry
-Sr. Potter, perdóneme, pero creo que lo mejor es que usted se vaya -dijo la elfina amablemente
-No voy a irme sin ella.
-Sr. Potter, váyase por favor, el Sr. Tenebroso y todos sus mortífagos van a llegar en cualquier momento, estoy segura que en cuanto usted pisó esta casa, la alarma comenzó a sonar
-Quiero ver a Hermione-dijo Harry sin importarle Voldemort o los mortífagos
-Está bien -dijo la elfina en tono lúgubre-, al fin y al cabo, todos vamos a morir esta noche
Era mejor no hacer caso de aquel comentario
Crookshanks comenzó a guiar, la elfina iba detrás de él y Harry los seguía incapaz de creer que en unos segundos más vería a Hermione y podría decirle que no se preocupará, que todo estaría bien y que dentro de poco ella estaría en Hogwarts… Un momento, Hermione no tenía memoria
Un sentimiento lo asaltó, iba a ver a Hermione y para ella él sería un completo extraño.
Se detuvo a mitad del pasillo a pensar en lo que le diría para que ella confiara en él, tenía que inspirarle confianza desde el primer momento o de lo contrario Hermione no aceptaría su ayuda.
-¿Qué ocurre Sr. Potter? ¿Por qué se detiene? -preguntó la elfina
-No sé cómo le voy a hablar a Hermione, ella no sabe quién soy a causa de un hechizo desmemorizante
-Oh -dijo Swin- no tiene que preocuparse por eso, cuando Colagusano lanzó el encantamiento, la señorita Granger estaba cargando a Crookshanks, el gato se interpuso y el hechizo cayó sobre él, pero por supuesto, al gato no le hizo efecto, aún así Colagusano cree que el hechizo resultó ya que su amiga actúa como si no tuviera memoria
-¿Quieres decir que Hermione no perdió la memoria? -preguntó Harry sonriendo
-Así es
-¿Y qué quieres decir con eso de que Hermione actúa como si no tuviera memoria?
-Para despistar a Colagusano, entre ella y yo hemos hecho varios cambios en su persona
-¿Qué cambios?
-Ya lo verá, lo importante es que Colagusano está totalmente convencido de que ella ha perdido la memoria y por eso no la vigila, de lo contrario, yo no podría estar aquí.
Harry la miró con cara de interrogación.
-Me refiero a que yo no debería estar aquí, pero cuando ella llegó a esta casa, corrieron todo tipo de rumores en Pequeño Hangleton, vine a ver qué pasaba y me encontré con ella, desde entonces le hago compañía.
-Bien, Sr. Potter -dijo la elfina deteniéndose delante de una puerta- aquí está la Srita. Granger
-Gracias
-De nada -dijo Swin, retirándose.
Harry tocó la puerta
-Adelante -se oyó una voz desde interior de la habitación, era la voz de Hermione
Harry entró y vio a Hermione sentada de espaldas, enfrente de una chimenea echando leños al fuego, estaba vestida de blanco con el cabello recogido y adornado con pequeñas flores, por un momento Harry dudó que fuera ella.
-¿Qué ocurre, Swin? -dijo Hermione sin voltear y echando otro leño al fuego
-No soy Swin -dijo Harry con voz entrecortada por la emoción
-¿Harry? -dijo Hermione reconociendo aquella voz-. ¡No puedo creerlo! ¿Eres tú?
Hermione corrió a sus brazos, Harry la abrazó feliz, aún sin poder creer que finalmente la había encontrado.
-¿Estás bien? -preguntó Harry
-Sí
-Estaba tan preocupado por ti
-A pesar de todo estoy bien -dijo ella, tomándolo de las manos- ¿Cómo llegaste aquí?
Harry no podía contestar, estaba demasiado ocupado viendo lo cambiada que estaba Hermione: la ropa que llevaba resaltaba bastante bien las formas de su cuerpo que ya era el cuerpo de una señorita; su cara también había cambiado, ahora tenía facciones mucho más finas, y su cabello estaba peinado.
-Estás muy linda -dijo Harry sin pensar
-No te burles, Harry. ¡Es un disfraz para engañar a Colagusano!
-¿De ninfa?
Ella asintió, pero tampoco podía dejar de notar que Harry se veía muy bien.
"Vaya que ha cambiado" pensó, "se ve muy bien, bastante guapo"
-No sabes lo feliz que me hace encontrarte con bien -dijo el chico
-¡Harry! -exclamó Hermione, recordado algo terrible y soltándolo de las manos-. ¡Es una trampa! Tienes que irte, por tu bien, vete. Hazlo antes de que sea demasiado tarde
-No me iré sin ti.
- Quien tú sabes no tardará en llegar
-¿Voldemort?
-Sí, él y Colagusano -dijo Hermione estremeciéndose-. Vete, por favor
-Tienes que venir conmigo
-Yo no puedo salir de aquí, Colagusano lanzó un encantamiento sobre mí. Cada vez que yo intentó traspasar las puertas de esta habitación, siento un dolor terrible en todo el cuerpo. Es un dolor tan grande que he dejado de tratar de escapar
Harry apretó los puños con furia "Maldito Voldemort", pensó para si
-¿Dónde está Colagusano? Él tiene la llave para romper el encantamiento, voy a quitársela -dijo Harry resuelto
En ese momento, escucharon un fuerte ruido que procedía de alguna habitación, también justo en ese instante se escuchó una risa fría y otra risa bastante chillona
-Oh, no -dijo Hermione aterrada-, ya están aquí
-Todo va a salir bien - dijo Harry-. Te lo prometo, confía en mí
Harry sacó su varita y se colocó delante de Hermione, estaba dispuesto a luchar, a dejar su vida allí con tal de que Hermione fuera libre.
La puerta se abrió, los chicos vieron entrar a Voldemort y a Colagusano, a Harry empezó a dolerle la cicatriz.
-¡Harry Potter! -dijo Voldemort con voz fría-. Sabía que vendrías tarde o temprano, es una pena que hayas venido para tratar de rescatar a alguien que dentro de muy poco estará en el mundo de los muertos. Tu encantadora amiga ha sido muy útil para mí, ella fue el imán que te trajo a mí.
-Voldemort -exclamó Harry resuelto-. El asunto es entre tú y yo, yo me quedaré aquí, pero deja que ella se vaya
-Que tierno -dijo Voldemort burlándose-, algo así le oí decir a tu padre antes de morir.
Peter Pettigrew rió
-¡Cállate! -dijo Voldemort-. Ni siquiera eres capaz de hacer un hechizo desmemorizante
Colagusano se quedó callado, Harry advirtió el miedo en su rostro
-Bien, Harry -dijo Voldemort-. Te reto a un duelo, al duelo que dejamos pendiente la última noche
Hermione dejó escapar un sollozo, temiendo más que nunca por la vida de Harry
-Oh, ya veo -dijo Voldemort, volteando a ver a la chica-. No quieres ver cómo lo mato, está bien. Te mataré a ti primero, estoy seguro que a Potter le gustará verte morir
Hermione asustada dio un paso atrás
-¡Avada kedavra! -exclamó Voldemort levantando la varita.
Pero Harry fue mucho más rápido que él y alcanzó a mover el brazo de Voldemort hacia otra dirección antes de que él pronunciara la maldición.
Una luz verde salió y se escuchó un ruido similar a un trueno, cuando Harry pudo ver, Colagusano yacía a un lado, muerto.
Voldemort se quedó inmóvil, sorprendido de la habilidad de Harry e incapaz de creer que había matado a su lacayo.
Harry levantó su varita y exclamó:
-¡Accio varita!
Ahora la varita de Voldemort se dirigía hacia él. Voldemort gritó furioso, jamás nadie le había arrebatado su varita.
Harry sostuvo la varita de Voldemort entre sus manos.
-¡Pagarás por esto, Potter! No creas que necesito una varita para matarte.
El hechicero levantó las manos, Harry lo apuntó con ambas varitas y a través de un encantamiento logró derribarlo.
-¡Petrificus totalus! -exclamó Harry, apuntándolo nuevamente.
Voldemort quedó totalmente paralizado.
Harry aventó la varita de Voldemort al fuego de la chimenea, al momento que la varita hizo contacto con las llamas se escuchó un fuerte trueno y enseguida se alcanzaron a ver las cenizas de lo que fue la varita de Voldemort.
Crookshanks corrió hacia el cadáver de Colagusano, señalando su cuello. Harry vio que traía atada una llave. Cuando Harry escuchó a Draco hablar de una llave, imaginó una llave común y corriente como las del mundo muggle, pero ahora veía que se trataba de un frasco transparente en forma de llave con una poción azul. Harry le quitó la llave y regresó al lado de su mejor amiga
-Hermione, tenemos que irnos
La chica se había dejado caer al piso, estaba paralizada de miedo.
-Vámonos, los mortífagos vendrán en cualquier momento
Hermione reaccionó, Harry la ayudó a ponerse de pie y la tomó de la mano para salir de allí.
Los dos corrieron hacia el traslador, una vez que llegaron a él, vieron a la elfina.
-¡Swin! -dijo Hermione agitadamente- ¡Tenemos la llave!
-Me alegro, señorita -dijo la elfina- ahora beba su contenido antes de que lleguen los mortífagos.
Harry le entregó la llave y Hermione bebió su líquido, hizo un gesto como si se hubiera pasado algo muy amargo, pero el efecto fue muy rápido y ahora estaba libre
-¿Estás bien? -preguntó Harry
-Sí
-¡Váyanse! -dijo la elfina
-Swin tienes que venir con nosotros -dijo Hermione
-No, señorita
-¿Adónde irás? -preguntó Hermione-. ¿No pensarás quedarte aquí?
-Por supuesto que no, estoy acostumbrada a ser libre, iré a cualquier lado donde haya alguien más que me necesite
-¿Volveré a verte? -preguntó Hermione
-Claro que sí
-Gracias por todo
Las dos se abrazaron, después la elfina se volvió hacia Harry:
Sr. Potter, lamento mucho lo ocurrido en el callejón Diagon
-¿De qué hablas? -preguntó Harry sorprendido
-Ya te explicaré -dijo Hermione-, tenemos que irnos
-Espera -dijo Harry-. Colagusano, él está muerto. Tenemos que llevarlo con nosotros para comprobar que es un animago y así Sirius pueda demostrar su inocencia.
-¡Accio Colagusano! -murmuró Harry levantando su varita
Harry atrajo el cuerpo de Colagusano y lo sujetó fuertemente con sus manos, pero no era fácil cargar a un muerto
-¿Lista, Hermione?
-Sí -dijo la chica, cargando a Crookshanks
-Una, dos, tres -y los dos chicos tocaron el traslador
Harry sintió que sus pies se despegaban del suelo, habían logrado huir de Voldemort, cerró los ojos mientras el traslador los llevaba de regreso a Hogwarts.
.
-¡Harry! ¡Despierta!
El chico abrió los ojos, la cabeza le daba vueltas
-¿Estás bien? -preguntó Sirius
-Creo que sí
Sirius sonrió. Harry miró a su alrededor, estaba en la enfermería
-¿Qué haces aquí? -le preguntó
-Tuve que venir porque Dumbledore me avisó que mi ahijado había desaparecido
-¿Dónde está Hermione? -preguntó Harry, sobresaltándose, recordando todo lo que había pasado
Sirius dirigió su mirada hacia la cama de al lado, Hermione estaba allí, dormida
-Descuida -le dijo-. Ella está bien
-¿Y Colagusano? ¿Dónde está su cuerpo?
-Está en la entrada de la enfermería -contestó Sirius-, la señora Pomfrey no lo dejo entrar.
-Voldemort quiso matar a Hermione -explicó Harry-, yo moví su brazo antes de que él pronunciará la maldición y apuntó a Colagusano. Él lo mató, traje el cuerpo para que puedas demostrar tu inocencia.
-Tranquilo, habláremos de eso en un momento. Iré por Dumbledore, le diré que ya despertaste.
-Ten cuidado -dijo el chico mientras Sirius salía de la enfermería
Harry se levantó y fue hacia la cama de Hermione, ella dormía profundamente, su hermoso rostro estaba ruborizado, su boca entreabierta y su aspecto indefenso. Harry se inclinó para rozar su mejilla con sus labios, respirando por un segundo su aroma limpio y dulce.
La chica despertó a los pocos minutos, Harry aún estaba junto a ella.
-¡Harry! -dijo Hermione incorporándose-. ¿Qué ha pasado?
-Estamos en Hogwarts -dijo Harry sonriéndole-, ya todo está bien.
-Vaya, veo que ya despertaron -dijo Dumbledore entrando con Sirius y la profesora McGonagall-. ¿Cómo se encuentran?
-Bien -contestaron los chicos
-El señor Weasley nos aviso que habías desaparecido -dijo Dumbledore a Harry-, después de buscarte por horas, no tuve más remedio que avisar a Sirius. Tardamos mucho tiempo revisando todas las aulas del colegio, y finalmente los encontramos.
-Nos llevamos un buen susto -dijo McGonagall
-¿Quieren explicarnos qué pasó? -preguntó Dumbledore amablemente-. Quiero oír la historia desde el principio, desde que la Srita. Granger desapareció.
Harry y Hermione se miraron, ninguno de los dos quería hablar del asunto, sin embargo, era necesario.
-Todo comenzó -dijo Hermione- cuando recibí una carta de Ginny Weasley, ella me pidió que fuera a verla a la Colina de Stoatshead. Yo no sabía que esa carta había sido interceptada por Colagusano, antes de que llegara a mis manos. Cuando fui a la colina, Ginny no había llegado todavía, me senté a esperarla, hacía mucho aire, el viento arrastraba las hojas caídas de los árboles y junto con ellas un ejemplar de El Profeta. Aquello llamó mi atención, no es común encontrar ejemplares de El Profeta en el mundo muggle, pero el periódico resultó ser un traslador que en cuanto lo toqué, me llevó a la mansión de los Ryddle.
Dumbledore asintió, Harry recordó su conversación con Ginny y todo coincidía.
-En cuanto llegué a la mansión Ryddle -continúo Hermione-. Colagusano me hechizo para que no pudiera salir de ese lugar, yo no pude hacer nada para defenderme, como no nos permiten usar magia fuera de Hogwarts, yo había ido a la colina sin mi varita. Después Colagusano quiso borrarme la memoria, pero a la hora de hacer el hechizo, Crookshanks me protegió, sin embargo, todo el tiempo tuve que actuar como si no tuviera memoria. Llegué a engañar a Colagusano, creyó que no era necesario vigilarme, al fin y al cabo, yo no iba a poder escapar, por lo que encantó una mesa para que pudiera alimentarme a cualquiera hora del día y después abandonó la casa, asegurándome que su amo me mataría el mismo día que Harry fuera a buscarme.
-Así que ese era el plan, atraer a Harry -dijo Dumbledore-. Continúa, por favor.
-En cuanto Colagusano se fue, apareció una elfina, su nombre es Swin...
Sirius la miró incrédulo, pero no dijo nada, Hermione siguió hablando:
Swin quiso hacerme compañía todo el tiempo, dijo que le gustaba ayudar a la gente que lo necesitaba, yo en un principio no quería que ella estuviera allí. ¿Qué pasaría si Colagusano la descubría? Ella insistió y ahora le agradezco que haya estado conmigo.
-¿Has dicho Swin? -preguntó Sirius
-Sí. ¿Qué hay de malo?
-Nada, simplemente que si es quién estoy pensando... creí que había muerto
-¿De qué hablas? -preguntó Harry
-De nada -dijo Sirius- Hermione, por favor continúa
-Un día Colagusano llegó a la mansión Ryddle y me ordenó hacer una nota para Harry, me obligó a citarte en el Callejón Diagon -dijo Hermione mirando al chico-, tuve que hacerlo porque se suponía que no tenía memoria.
-¿Fue Colagusano quien uso la poción multijugos? -preguntó Harry
-No, esa era su intención, pero yo convencí a Swin de que fuera a verte haciéndose pasar por mí, mientras yo distraía a Colagusano para que llegará tarde, le pedí que te hiciera creer que me iba a estudiar a Beauxbatons. De esa forma, no correrías ningún riesgo intentando buscarme. Harry, lamentó mucho lo de la poción multijugos, pero no tuve otro remedio.
Hermione lo miró apenada, Harry le sonrió con gran ternura, ella solo había tratado de protegerlo.
-Harry -dijo Dumbledore- ¿Cómo fue que encontraste a Hermione?
-Supe a través de Malfoy que Voldemort tenía a Hermione y que en Hogwarts había un traslador que me llevaría con ella, sin imaginarlo, Crookshanks apareció y me condujo hacia la mansión Ryddle, encontré a Hermione y enseguida llegaron Colagusano y Voldemort.
McGonagall se estremeció, Harry la ignoró
-Voldemort me retó a un duelo, pero antes quiso matar a Hermione, yo logré desviar la maldición hacia Colagusano, quien cayó muerto, después logré que Voldemort se deshiciera de su varita, lo petrifique y logramos escapar
-Han corrido con mucha suerte -dijo McGonagall, llorando impresionada.
-Sirius -dijo Harry-, ahora ya podrás demostrar tu inocencia ¿no es así?
-Sirius y yo vamos a ir al Ministerio de Magia -explicó Dumbledore-. Vamos a llevar el cuerpo de Peter para aclarar las cosas
-Todo saldrá bien -dijo Sirius, al ver que Harry lo miraba preocupado
-Señorita Granger -dijo Dumbledore-, a todos nos da mucha alegría que esté nuevamente con nosotros, si se siente bien, mañana mismo podrá regresar a clases
Hermione sonrió feliz, pero de repente su sonrisa se borró
-¿Qué pasa, Hermione? -preguntó Harry-. ¿No te alegra volver a clases?
-No es eso -dijo Hermione mirando con cautela a todos los allí presentes.
-¿Entonces?
-Tienen que ver esto -dijo ella, levantando la manga de su vestido y enseñando su brazo
Lo que Harry vio, le produjo el dolor y la rabia más grande del mundo: en el brazo de Hermione estaba la marca tenebrosa.
-Fue Colagusano, él lo hizo -explicó Hermione
McGonagall dio un paso hacia atrás, horrorizada. Dumbledore se acercó a examinar el brazo de Hermione, Sirius también lo observaba.
Harry salió de la enfermería, lloraba de rabia. Al salir, lo primero que encontró fue el cadáver de Peter Pettigrew cubierto con una sábana blanca. Harry lanzó todo su coraje hacia el cadáver, comenzó a patearlo con todas sus fuerzas, deseando haber sido él, quien hubiese matado a Colagusano.
-¡Harry! -dijo Sirius saliendo de la enfermería
Harry seguía pateando aquel cuerpo, como si el cadáver pudiera sentir el dolor que él sentía en esos momentos. Ese miserable había traicionado a sus padres y había lastimado a la mujer que amaba.
-¡Harry! ¡Ya basta! -exclamó Sirius deteniéndolo
-¿Por qué a Hermione? -exclamó Harry-. Entiendo que Voldemort me odie a mí, pero Hermione no tenía porque pasar por esto
-Lo sé -dijo Sirius
-¿Podrán quitarle esa marca del brazo?
-Tiene que verla la señora Pomfrey, ella es la que sabe de esas cosas
-Tiene que haber alguna manera -dijo Harry
-La habrá, Harry -dijo Sirius-, pero tienes que entender que no es precisamente la marca Tenebrosa la que ha marcado a Hermione. Finalmente, halláremos alguna forma para que esa cicatriz desaparezca. Lo que realmente le ha dejado una huella imborrable, han sido todos estos días en la Mansión Ryddle, y para eso, no hay ningún antídoto. Tú y Ron tienen que estar con ella, apoyarla en todo. Esa será la única manera para que ella pueda olvidar toda esa pesadilla que ha vivido.
Harry asintió
-Volvamos a entrar -pidió Harry
-Toma, límpiate -dijo Sirius dándole un pañuelo a Harry-. Que Hermione no te vea así
Harry se limpió la cara y regresó con Sirius a la enfermería
-¿Podrán quitarla? -preguntaba Hermione a Dumbledore
-No será fácil -contestó Dumbledore con sinceridad-. Hasta ahora no conozco a ningún ex mortífago que haya logrado quitársela.
-Iré por la Sra. Pomfrey -dijo la Profesora McGonagall, saliendo de la enfermería-, será mejor que ella la revise
-Bien -dijo Dumbledore mirando a Harry parado en la entrada de la enfermería-. Supongo que tú y Hermione querrán hablar, Sirius creo que ha llegado la hora de partir hacia el Ministerio.
-Todo va a estar bien -dijo Sirius a Harry y a Hermione
-Por favor, ten cuidado -dijo Harry
Sirius y él se abrazaron fuertemente
-¡Sirius! -dijo Hermione- ¡Buena suerte!
-Gracias
Dumbledore y Sirius salieron de la enfermería. Harry se acercó a la cama de Hermione, por un segundo, las miradas de ambos se encontraron, pero Hermione desvió la mirada hacia otro lado, sintiéndose avergonzada
-¿Por qué no me lo dijiste? -preguntó Harry
-Tuve miedo -contestó ella-. No quería que te alejaras de mí por tener en el brazo la marca de tu peor enemigo.
-¿Qué dices? -exclamó Harry-. Yo no puedo culparte por eso.
En ese momento, la Sra. Pomfrey entró acompañada de la profesora McGonagall
-Srita. Granger, ¿podría enseñarme su brazo? -pidió la Sra. Pomfrey
Hermione se levantó la manga del vestido y enseñó su brazo. La Sra. Pomfrey dio un paso hacia atrás, pero después tomó valor y se acercó a examinar a Hermione
-Bien -dijo la enfermera después de varios minutos-. Te daré una poción que servirá para disminuirla de tamaño, poco a poco la marca se hará más chica, pero es algo que toma mucho tiempo.
-¿Quiere decir que seguirá ahí? -preguntó Harry.
-Tenemos que probar con esa poción, sino funciona, buscaremos otra forma.
Hermione asintió
La Sra. Pomfrey hizo aparecer una poción y se la dio a Hermione
-Cuando se te acabe, vienes por más
-Gracias -dijo la chica
-Les prometo que haremos todo lo posible -dijo la Sra. Pomfrey-. Ahora, ya pueden irse, están dados de alta
-Un momento -dijo la profesora McGonagall-. Hermione, ven a mi despacho, tengo que hablar contigo sobre tu incorporación al colegio
-Sí, profesora
-Potter, ve a tu sala común
-¿No habrá castigo? -preguntó Harry sorprendido
-El Sr. Weasley y usted se merecen la expulsión, han roto infinidad de normas, pero como fue por una causa noble, han ganado 50 puntos para la casa de Gryffindor. Y ahora, vaya a la sala común antes de que cambie de opinión
-Sí -dijo Harry saliendo de la enfermería.
Harry se dirigió hacia la sala común de Gryffindor, antes de atravesar el retrato de la dama gorda, Ron corrió a su encuentro
-¿Es cierto? -preguntó Ron feliz - ¿Es cierto que Hermione está de nuevo con nosotros?
-Sí -contestó Harry un tanto seco. La sala común estaba vacía
-¿Y cómo se encuentra?
-Ella está bien, bueno, no tanto…
-¿Qué quieres decir con eso? Creí que tú serías el más contento, finalmente Hermione está nuevo en Hogwarts.
-¿Sabes lo que le hizo la bestia que tenías por mascota? -exclamó Harry
-¿Hablas de Peter?
-¡Sí! -gritó Harry-. El desgraciado le puso la marca tenebrosa en el brazo
Ron retrocedió, horrorizado
-No puede ser -dijo al fin
-No soportó ver esa marca -dijo Harry-. Me da rabia, me da...
Sin que Harry se diera cuenta, Hermione había llegado al retrato de la dama gorda y había oído sus últimas palabras. Harry volteó y vio que ella lloraba
-Hermione, yo... -dijo el chico, intentando acercarse a ella.
-No digas nada -dijo Hermione y salió corriendo escaleras abajo.
Harry echó a correr detrás de ella, cuando por fin la alcanzó, Hermione había corrido hasta el lago.
-Lo siento -dijo Harry
-Vete -dijo ella, dándole la espalda
-No, Hermione
-¿Me culpas a mí?
-No, eso nunca. Por favor, no llores
-¿Me odias por tener esa marca en el brazo?
"Te amo más que a mi vida" pensó Harry "¿Cómo podría odiarte?"
-Hermione -dijo Harry tomándola del brazo y volteándola hacia él-. Tú estás mucho muy lejos de inspirarme odio.
Hermione levanto la vista hacia él
-Todo este tiempo -continuó Harry-, yo he sufrido la angustia más grande de mi vida, pensando en el gran peligro que corrías, y ahora, no puedes imaginar lo feliz que estoy porque tú estás aquí, conmigo. Te prometo que todo estará bien de ahora en adelante, porque yo no voy a permitir que ni Voldemort, ni nadie te haga daño
Hermione lo abrazó, Harry no tardó en estrecharla con todas sus fuerzas. Hermione sonrió, sintiéndose protegida y totalmente a salvo. Harry, por su parte, sentía que no podía desear nada más en el mundo, lo que más amaba estaba en ese momento en sus brazos.
-Gracias por salvarme -dijo Hermione, separándose-. Te debo la vida, nunca olvidaré lo que hoy hiciste por mí -y dicho esto, le dio un beso en la mejilla.
"Yo tampoco podré olvidar lo que acabas de hacer", pensó Harry
-¡Hermione! ¡Harry!
Aquella era la voz de Ron
-¡Ron! ¡Ginny! -dijo Hermione feliz al ver a Ron y a Ginny juntos-. Me alegra tanto verlos
Abrazó a los dos hermanos al mismo tiempo.
-Nos da mucho gusto que estés aquí -dijo Ron
-Menos mal que estás a salvo -dijo Ginny
-Los extrañe mucho -dijo Hermione
-Nosotros también a ti. ¿Verdad, Harry? -dijo Ron
Harry dio un codazo a Ron.
-¿Y a mí no me extrañaste? -preguntó una voz tímida detrás de Ginny
-¡Lavender! -exclamó Hermione
-Hermione, perdóname por todas nuestras diferencias -dijo la chica abrazándola-, me alegra tanto saber que estás bien.
-Ya basta de tanto abrazo -dijo Ron riendo-, tenemos que ir a buscar comida, hace hambre.
-Primero -dijo Hermione-, quiero escribir una carta a mis padres, quiero decirles que estoy bien
-Yo tengo que ir a hablar con Fred y George -dijo Ginny-. Tengo que ver cómo van los preparativos...
Ron le dio un codazo a Ginny
-Los veré luego -dijo la pelirroja, yéndose.
-Voy contigo -dijo Lavender detrás de Ginny
Harry, Ron y Hermione se dirigieron a la lechucería, en el camino iban comentando:
-Harry, perdóname por avisar a Dumbledore, pero me preocupé cuando no te encontré -dijo Ron
-¿Cómo ibas a encontrarme si sólo tienes ojos para Lavender? -dijo Harry
-¿Cómo Ron? ¿Acaso te gusta Lavender? -preguntó Hermione sorprendida
-Le encanta -aseguró Harry
-Ya veo -dijo Hermione-. Me alegra que ya tengas mejor gusto, porque Fleur, francamente, no me caía nada bien.
Llegaron a la lechucería, Hermione escribió una carta para sus padres, en la que les contaba que estaba bien y les platicaba del héroe que la había salvado, después Harry le prestó a Hedwig para que llevará la carta
Harry y Hermione pusieron al tanto a Ron de todo lo que habían pasado, y los tres acordaron que guardarían en secreto de la marca tenebrosa. Se dirigieron a la torre de Gryffindor, y en cuanto pasaron el retrato de la dama gorda, Hermione se encontró con una gran sorpresa, en la sala común había una fiesta en su honor.
Los gemelos Weasley habían conseguido pastelillos y todo tipo de golosinas de las cocinas. Todos los Gryffindors estaban muy contentos de tener a Hermione nuevamente en el colegio y no dejaban de darle la bienvenida, de ofrecerle pastelillos y pequeños regalos que hicieron sonreír a la chica el resto de la noche.
A la mañana siguiente, Harry se levantó muy temprano, al bajar a la sala común, lo primero que vio a Crookshanks
-Oh, Crookshanks -dijo acercándose al gato y haciéndole cosquillas-. Gracias por haberme llevado hacia la Mansión de los Ryddle, sólo así fue posible encontrar a Hermione. Si no hubiera sido por ti, hoy no estaría tan feliz
-¿Porqué estas tan feliz? -preguntó Hermione apareciendo en ese momento
-Porque tienes un gato muy inteligente -dijo el ojiverde, viendo a su mejor amiga con el uniforme de Hogwarts y su cabello bien peinado
-¿Qué le has hecho a tu cabello? -preguntó Harry
-Es una poción que me enseñó Swin, sirve para desenmarañar el pelo
-¿Y cómo es que ya traes el uniforme de Hogwarts?
-McGonagall me dio un uniforme nuevo. Mis padres me enviaran mi equipaje y mis libros, me alegro de haberles platicado cómo funciona el correo vía lechuza
-¿Ya te contestaron?
-Sí, están muy contentos. Les he prometido ir a verlos en cuanto pueda. Tendré que pedir un permiso especial a la profesora McGonagall
En ese momento, Ron bajó a la sala común.
-Lavender y yo vamos ir a Hogsmeade -dijo Ron a sus amigos.
-¿Y eso? -preguntó Hermione
-Es que se muere por mí
-Eso quisieras -dijo Harry
-Tengo que irme, se me hace tarde -dijo Ron, saliendo de la sala común
-¿No vas a desayunar con nosotros? -gritó Harry mientras Ron atravesaba el retrato de la dama gorda
-No, desayunaré con Lavender en Las tres Escobas
-¡Qué loco! -exclamó Harry-. Será mejor que vayamos a desayunar.
-Sí, vamos -contestó Hermione, dedicándole una sonrisa
Los dos llegaron al gran comedor, Malfoy no dejó de sorprenderse al ver a Hermione y se quedó con la boca abierta al ver lo cambiada que estaba.
Al observar la reacción de Malfoy, Harry se acercó un poco más a Hermione y tomándola del brazo le dijo:
-Mira allí hay lugar
Lo hizo con la intención de que Malfoy los viera juntos y sintiera celos, y por primera vez en su vida, Hermione no entendió nada.
-¿Qué vamos a hacer después? -preguntó Harry, mientras desayunaban
-Tengo mucho que estudiar -dijo Hermione-. Tengo que ponerme al corriente en todas las materias, no he tomado un solo libro en meses.
Aquello sí que sorprendió a Harry.
-Había muchos libros en la mansión Ryddle -explicó Hermione-. Todos parecían interesantes, pero no podía tomarlos. Colagusano podría descubrirme, y entonces sí, me lanzaría un hechizo desmemorizante.
-Lograste engañarlo muy bien
-Era divertido, Swin me ayudaba a disfrazarme. Un día actuaba como sonámbula, al otro día era Myrtle, la llorona, después fingía ser peeves y aventaba todos los objetos que tenía a mi alcance. Ayer, Swin me consiguió el disfraz de ninfa.
-Te veías muy bien -dijo Harry sin pensar
-¿Nada más ayer? -preguntó Hermione con una sonrisa coqueta
-Siempre -dijo Harry algo cohibido
-¿Podemos ir a la biblioteca? -preguntó Hermione en cuanto terminaron de desayunar
-Es sábado y podemos ir a Hogsmeade -dijo el chico
-No creo que a Sirius le parezca adecuado
-Pero no tiene nada de malo ir a tomar una cerveza de mantequilla a Las tres escobas, yo invitó -dijo Harry
-No lo sé -dijo Hermione pensativamente
-Está bien -dijo Hermione
Al llegar a Hogsmeade, primero fueron a la boutique Tiros Largos Moda, pues Hermione quería comprar algo de ropa, Harry aprovechó mientras ella estaba en el probador para comprarle un regalo, aunque ya había pasado su cumpleaños, él quería darle algo muy especial por ese día.
Estuvo varios minutos con el encargado de la tienda, sin saber qué comprar, al final se decidió por un collar de perlas mágicas, que se cambiaban de color para combinar con cualquier ropa. Cuando Harry preguntó el precio casi se fue de espaldas, pero aún así, lo pagó y pidió al encargado que lo envolviera, después lo guardó para que Hermione no se diera cuenta.
Por fin, Hermione terminó de hacer sus compras y los dos pudieron ir a tomar una cerveza de mantequilla a "Las tres escobas". Tenía tanto que Harry no se sentía tan contento, no podía dejar de mirarla y de sonreírle, Hermione por su parte tomaba su bebida y miraba a Harry muy contenta.
-¿Y cómo vas con Cho? ¿Ya le pediste que sean novios? -preguntó Hermione
-¿Qué? -Harry se atragantó-. No, ella no es mi novia, ni quiero que lo sea -se apresuró a aclarar
-¿Por qué? Creí que te gustaba
-Ya no me gusta, la he olvidado
Hermione le sonrió y le dijo:
-Apuesto a que hay alguien más, debe haber alguien por ahí que ocupe el corazón de Harry Potter ¿o me equivoco?
-No te equivocas, si hay
-¿No me vas a decir quién es?
-No -dijo Harry y después siguió tomándose su bebida, mientras Hermione pensaba:
¿Quién le gustará? ¿Lavender? No, no creo, además Ron está enamorado de ella. ¿Patil?¿Ginny?¿Quién?
Ron llegó en ese momento:
-Hola -saludó Ron
-¿Por qué no te sientas a tomar una cerveza de mantequilla con nosotros? -dijo Harry
-Claro, espérenme voy por una -dijo Ron, mirando a Rosmeta
Harry y Hermione rieron, enseguida llegó Ron con su cerveza de mantequilla y las mejillas bastante subidas de color
-¿Cómo te fue con Lavender? -preguntó Hermione
-De maravilla -dijo Ron-, primero fuimos a la tienda de bromas, luego fuimos a la oficina de correos y después vinimos aquí a tomar una cerveza de mantequilla, pero ella ya se ha ido, quería terminar el proyecto de adivinación
-Claro, el proyecto de adivinación -dijo Harry, recordando que no había hecho nada
-Harry Potter y Ron Weasley no deberíamos estar aquí, si ustedes dos tienen tarea -dijo Hermione
-Oh, no te preocupes -dijo Ron-, los dos tenemos el proyecto casi terminado
-Espero que lo que me están diciendo sea cierto
-Ni que fuéramos Rita Skeeter para decir mentiras -dijo el pelirrojo
-Rita no va a escribir más mentiras, la tengo amenazada -dijo Hermione
-Es que tú no sabes lo último que escribió -replicó Ron
Harry le dio un puntapié para que se callara, pero ya era demasiado tarde
-¿Cómo? ¿Acaso Rita volvió a hablar mal de mí después de que la amenace? -preguntó Hermione
Harry y Ron se miraron y entre los dos explicaron a Hermione el artículo de su desaparición
-Pobre Rita -dijo Hermione-, ¿no es capaz más que de eso?
-¿Vas a decirle al Ministerio de que es una animaga ilegal? -preguntó Harry
-No -dijo Hermione-. Ya buscaré la manera de que Rita Skeeter pague todo lo que ha hecho
-Lo más importante por ahora es quitarte esa marca del brazo -dijo Ron
-No -dijo Hermione-, lo más importante es Hocicos, tiene que arreglar su situación
Pasaron algunos días, y aún no tenían noticias de Sirius, cada día que pasaba los inquietaba más. Dumbledore había regresado al colegio y les aseguro Sirius estaba bien, no sin antes recordarles que los juicios eran largos.
Una noche, estando los tres amigos cenando en el gran comedor, la profesora McGonagall hizo señas a Hermione para que fuera a hablar con ella a la mesa de profesores, a los pocos minutos volvió muy contenta.
-La profesora McGonagall me ha dado permiso para ir a visitar a mis padres, iré este fin de semana -les informó
-¿Tú sola? -preguntó Harry
-No, Crookshanks y yo
-Ah, ya veo -dijo Harry un poco desilusionado
-Viajaré en un tren que sale todos los sábados de Hogsmeade, pero tendré que ir y venir en un mismo fin de semana -explicó Hermione.
Al terminar de cenar, Hermione se despidió y subió a la sala común para preparar su equipaje.
-Apuesto a que alguien va a extrañar mucho a Hermione durante todo el fin de semana -dijo Ron viendo la cara de Harry
Aquella semana transcurrió muy rápido, el sábado por la mañana, estando Ron y Harry apunto de bajar al gran comedor para desayunar, alguien llamó a la puerta del dormitorio.
-Adelante -contestó Harry
-Hola, ¿interrumpo? -dijo Hermione, iba con un vestido del mundo muggle, que la hacía ver bastante bien. Harry y Ron se quedaron boquiabiertos.
-No -dijo Harry-, tú nunca interrumpes
Hermione sonrió
-¿Ya estás lista para tu viaje? -preguntó Ron
-Ya -contestó Hermione-. Vine a despedirme, no los veré hasta mañana, en la noche
-Que tengas un buen viaje -dijo Ron
-Gracias Ron, hasta mañana -dijo Hermione
-Hasta mañana -dijo el pelirrojo
-Hermione ¿puedo acompañarte mientras esperas tu carruaje? -preguntó Harry
-Claro -dijo Hermione
Los dos se fueron a la entrada de Hogwarts.
-Apuesto a que no me extrañaras -dijo Harry, mientras los dos esperaban
-Por supuesto que sí
-En dado caso, para que te acuerdes de mi, quiero que siempre conserves esto -dijo Harry, enseguida tomó la mano de Hermione y puso en ella un pequeño paquete
-Harry, no debiste molestarte -dijo Hermione sorprendida
-No es ninguna molestia
-¿Qué es?
-Ábrelo
Hermione abrió el paquete teniendo cuidado de no destruir el papel, después abrió la caja y se quedó muy sorprendida al ver el hermoso collar de perlas mágicas.
-¡Harry! -exclamó Hermione sin disimular su sorpresa-. ¿Qué significa esto?
-Es tu regalo de cumpleaños, aunque sea algo atrasado
-Pero, no puedo aceptarlo. Esto debió costarte una fortuna
-¿No te gusta?
-No es eso, me encanta
-Entonces, acéptalo -dijo Harry-. En nadie se vería tan bien como en ti
-Gracias, Harry. Es muy hermoso
-Y es mágico, te combinará con todo lo que te pongas
-Es muy lindo detalle de tu parte
-¿No piensas ponértelo? -preguntó Harry
-Oh, claro que sí -dijo Hermione-. ¿Me ayudas?
Harry tomó el collar, Hermione se puso delante de él, el chico con todo el cuidado del mundo, levantó su cabello y le colocó el collar
-Ya está, te queda muy bien -dijo Harry al ver que el collar acababa de ponerse del color del vestido de Hermione, combinándole perfectamente
-Gracias Harry -dijo Hermione, dándole un beso en la mejilla-. Lo conservaré siempre
Harry le sonrió, iba a decir algo más, pero en ese momento, vieron llegar a Lupin
-Profesor Lupin -exclamaron muy sorprendidos los dos chicos
-Hola -dijo Lupin-, que gusto me da verlos
-Hola -contestaron los chicos
-Profesor, ¿que lo trae por aquí? -preguntó Harry
-Es un encargo de Dumbledore, ahora voy a Londres
-Entonces, viajará conmigo -dijo Hermione
-Me alegro, siempre es bueno tener a alguien inteligente con quién platicar
Hermione sonrió y el carruaje llegó, Lupin se despidió de Harry y subió al carro.
-Cuídate mucho -dijo Harry a Hermione, mientras la ayudaba a subir
-Lo haré.
La puerta se cerró y enseguida el carruaje comenzó a alejarse. Harry se quedó allí hasta que el carruaje se perdió de vista.
Aquel fin de semana no transcurrió del todo rápido para Harry, pese a que se propuso no pensar en Hermione, aquello resultó imposible, porque a cada rato se preguntaba qué estaría haciendo
Ron y Harry trataron de hacer sus deberes de transformaciones, posteriormente intentaron concentrarse en un partido de ajedrez mágico, lo que fue peor para Harry, porque Ron como siempre terminó ganándole, después Harry le propuso a Ron que fueran a entrenar quidditch, lo que consiguió distraerlos y divertirlos un poco.
Finalmente, llegó la noche del domingo, Harry aguardaba impaciente la llegada de Hermione, aunque aún la noche era joven, él había volteado infinidad de veces hacia el retrato de la dama gorda, esperando ver a Hermione en cualquier momento.
Finalmente, Hermione entró por el retrato y se dirigió hacia ellos con una amplia sonrisa.
-Hola -la saludó Ron
-Hola -contestó Hermione, quien traía pinta de habérsela pasado de lo mejor.
-Lindo collar -dijo Lavender
-Gracias -dijo Hermione-. Hola Harry
-¿Qué tal te fue? -preguntó el ojiverde
-De maravilla
-Se nota -dijo Harry un tanto seco, sin poder comprender sus celos, Hermione sólo había ido a visitar a sus padres-. ¿Por qué tardaste tanto?
Hermione iba a decir algo, pero en ese momento su mirada se detuvo en la mirada de Lavender y simplemente dijo:
-Me entretuve haciendo unas compras. Lavender, he comprado un vestido muggle, ¿por qué no te lo pruebas? Apuesto a que te quedara muy bien -dijo Hermione sacando un paquete de su bolso y entregándoselo a Lavender
-Oh ¿de veras? -exclamó Lavender emocionada tomando el paquete-. Siempre me ha gustado mucho la ropa muggle.
-Por supuesto
-Gracias, Hermione -dijo Lavender saliendo a toda prisa de la sala común y dirigiéndose al dormitorio de las chicas.
-Ahora sí -dijo Harry-. ¿Puedes explicarnos por qué tardaste tanto?
-Lo sabrán en un momento, vengan conmigo -dijo Hermione
-¿Adónde? -preguntaron los chicos, poniéndose de pie y saliendo detrás de Hermione
-Sólo síganme -dijo Hermione
Los dos chicos siguieron a Hermione hasta la cabaña de Hagrid
-¿Qué quieres mostrarnos? -preguntó Ron
-Hola muchachos -dijo una voz
Harry se quedo paralizado, era Sirius
-Sirius -dijo Harry sorprendido-. ¿Qué haces aquí? Es peligroso, alguien podría verte y yo no quiero que regreses a Azkaban.
-¿Es que no lo entiendes? -lo interrumpió Sirius, sonriéndole-. ¡Ya soy libre!
-¿De verdad? -preguntó Harry sin poder creerlo
-Sí Harry -contestó Sirius-. Mi situación está arreglada, he logrado demostrar mi inocencia
Los dos se abrazaron, fuertemente.
-¿Sabes lo que eso significa? -preguntó Sirius
-Sí -interrumpió Ron-, significa que el próximo verano, nos tendrás a todos de vacaciones en tu casa
Todos rieron
-¡Muchas felicidades! -dijo Ron dándole un fuerte abrazo a Sirius
-Ahora ya no tendrás que vivir con tus tíos -dijo Hermione a Harry
-Y no sabes lo que eso me alegra -dijo Harry
-Tienen que saber que el Ministerio de Magia, está muy apenado por haberme mandado doce años a Azkaban siendo inocente, por lo que para recompensarme de alguna manera, me han ofrecido un muy buen puesto en el Ministerio de Magia.
-¿Qué puesto te han dado? -preguntó Ron
-Tomaré el lugar del Sr. Crouch -dijo Sirius con una amplia sonrisa-. Además, ayudaré a Hermione con los derechos de los elfos, hemos tenido una larga charla sobre ellos en el tren.
-Viajamos juntos-explicó Hermione
-¿Cuándo se arreglo tu situación? -preguntó Harry
-Ayer, en la mañana -contestó Sirius
-¿Y por qué El Profeta no ha publicado nada sobre ello? -preguntó Harry
-Te aseguro que mañana será el titular -dijo Hermione-. Sólo espero que quien escriba el artículo no sea Rita Skeeter
-Hermione le tiene gran coraje a Rita -le explicó Harry a Sirius
-Y no es para menos -dijo Sirius-. Yo también estaría molesto si Rita hubiera escrito que yo soy el causante de triángulos amorosos, cuando Hermione no tiene la culpa de ser bonita y de no necesitar de ningún filtro amoroso para atraer a un chico -y le guiñó un ojo a Harry.
-La cena está lista -dijo Hagrid desde la puerta de su cabaña
-Organizamos algo sencillo para festejar que Sirius está libre -dijo Hermione
Ron y Harry se miraron preocupados, ya conocían perfectamente bien las comidas de Hagrid.
-Tranquilos -les dijo Hermione-, yo misma he cocinado
Aquello preocupó aun más a los chicos, pero en cuanto se sentaron todos a la mesa, y una vez que probaron la comida, se dieron cuenta de que todo estaba delicioso. Todos comieron hasta llenarse y la cocinera no dejo de recibir felicitaciones.
La velada terminó bastante tarde, al finalizar, los tres chicos se despidieron de Hagrid y Sirius, y se fueron exhaustos a sus dormitorios.
Al día siguiente, Sirius fue a despedirse muy temprano de Harry, Ron y Hermione. A Harry no le agradaba tener que separarse de Sirius tan pronto, pero él le aseguró que estaría muy al pendiente de él y que lo visitaría dentro de tres semanas para el primer partido de Gryffindor contra Ravenclaw. También le prometió a Hermione que estaría en contacto con ella para los derechos de los elfos domésticos.
-Creí que te habías olvidado de la P.E.D.D.O. -dijo Harry a Hermione en cuanto Sirius se fue
-¿Olvidarme de los derechos de los elfos? ¡Nunca! Swin, me enseñó muchas cosas sobre ellos
-¿De casualidad no intentas afiliarla a la P. E. D. D. O? -preguntó Harry riéndose.
-Con ella no es necesario, es una elfina libre desde hace muchos años. No sé porqué, pero tengo la impresión de que Sirius la conoce
-¿Me pregunto de dónde? -dijo Harry
-No lo sé -dijo Hermione-. Swin nunca me habló nada de su pasado, pero me parece que fue muy feliz.
Pasaron algunos días y cada vez estaban más próximos a jugar el primer partido de la Copa de Quidditch, por lo que Harry hacía entrenar muy duro al equipo, pues no iba a tolerar perder contra Ravenclaw.
Una mañana, Harry se despertó con una gran sorpresa. Hedwig estaba por un lado de él, pellizcándolo, llevaba una carta y a su lado había varias lechuzas más, todas ellas cargando un gran paquete. Harry le quitó la carta, era de Sirius, pero como tenía gran curiosidad por saber que había en el paquete, primero lo abrió y para su sorpresa, resultó ser una escoba nueva, tenía pocos días de haber salido a la venta, y había oído comentarios extraordinarios acerca de ella.
-¿Quién te la ha enviado? -preguntó Neville
-Mi padrino -dijo Harry feliz de poder decir que tenía un padrino que se preocupaba por él, entonces leyó la carta que Sirius le había mandado:
Querido Harry:
¿Creíste que permitiría que mi ahijado empezara a jugar la Copa de Quidditch con una escoba vieja? No señor, aquí tienes una escoba nueva, espero que le saques provecho y también espero que te entrenes mucho.
Recuerda que iré a verte jugar, mientras tanto, cuídate mucho
Tu padrino, Sirius Black.
PD. Saludos a Ron y a Hermione
Harry se bañó y arregló a toda prisa, deseando ir al campo de Quidditch para estrenar su escoba, cuando Harry bajo a la sala común se encontró con Hermione
-Hola -lo saludó Hermione, quien en esos momentos leía un pesado volumen sobre Historia de la Magia
-Hola -dijo Harry-. Sirius me envió una escoba nueva
-Tienes suerte de tener a Sirius -dijo Hermione-. Apuesto a que Víctor Krum aún no tiene una escoba tan maravillosa como la tuya.
-Bueno -dijo Ron apareciendo en ese momento-. ¿Qué les parece si vamos al campo de quidditch? Tenemos que ver cómo vuela esta maravilla
Harry disfrutó como nunca el entrenamiento, más cuando llegó Malfoy, quien escuchó los rumores sobre la nueva escoba y fue al campo de Quidditch para comprobarlos. Harry nunca antes había visto a Malfoy tan enojado. Estaba verde de envidia
Una mañana, cuando Harry y Hermione entraron al gran comedor a desayunar, varios chicos comenzaron a murmurar y a señalarlos
-Aquí hay lugar -dijo Ron, quien estaba desayunando con Lavender.
-Hola -los saludaron Harry y Hermione, sentándose junto a ellos.
-¿Saben qué es lo que murmuran? -preguntó Hermione-. ¿Por qué se nos quedan viendo a Harry y a mí?
-Será mejor que no investigues, te enojarás por ello -dijo Lavender
-Quiero saberlo -dijo Hermione
-Se trata de Rita Skeeter -dijo Ron
-¿Qué ha escrito? -preguntaron Harry y Hermione al mismo tiempo
-Es mejor que lo olviden -dijo el pelirrojo-, ya saben cómo es ella, siempre busca la forma de molestarlos y no creo que les cause gracia saber lo que ha publicado en "Corazón de Bruja"
-Si Rita Skeeter volvió a decir otra de sus mentiras, yo mismo diré al Ministerio de Magia que es una animaga ilegal -exclamó Harry
-Por favor, Lavender, préstame tu revista -dijo Hermione
-Está bien -dijo Lavender, extendiéndole la revista.
Harry y Hermione se agacharon a leer el artículo:
"LA OBSESION DE HARRY POTTER"
Tras la aparición de Hermione Granger, como todos sabemos por un tiempo no supimos que había sido de su paradero, pero finalmente, ella apareció después de haber estado perdida en el desierto de Egipto a causa de un hechizo desmemorizante. Se sabe que Harry Potter fue quien la ayudó a volver a Hogwarts y le salvó la vida, ya que un dragón intentó matarla.
Como todos sabemos cuando un mago le salva la vida a otro mago, el mago salvado tiene una deuda con el mago salvador. Todos sabemos que Harry Potter está obsesionado con la taimana Hermione Granger, pero además es un chico con severos desordenes mentales y nos preocupa que sea capaz de cualquier cosa con tal de satisfacer sus pasiones ocultas, incluso de obligar a Hermione Granger a pagarle esa deuda de una forma poco decorosa.
Harry no pudo terminar de leer el artículo, sentía gran furia e indignación, si Rita Skeeter hubiera estado delante de él, la hubiera pulverizado con toda seguridad
-Se los advertí -dijo Ron
Hermione no podía apartar su vista del artículo, finalmente levantó rápidamente y salió corriendo del gran comedor
-¡Herm, espera! -gritó Harry, saliendo detrás de ella, pero sin conseguir alcanzarla.
-Creí que eras un caballero -le dijo Myrtle a Harry, mientras el chico buscaba a su amiga por el colegio.
-¡Lo soy! -exclamó Harry ofendido-. ¿Has visto a Hermione?
-Sí, está en los baños del segundo piso
Harry echo a correr
-¡Hermione! ¿Estas aquí? -preguntó Harry entrando a los retretes de Myrtle
Nadie contestó, Harry observó cada rincón de los baños, pero no había nadie
-No está aquí -dijo Myrtle-, pero ¿por qué no echas un vistazo por los lavamanos? Quizá haya algo que llamé tu interés
-¿Qué puede haber? -preguntó Harry perdiendo la paciencia
-Sólo observa los lavamanos -dijo Myrtle
Harry de mala gana volteó hacia los lavamanos y allí vio un horrible escarabajo sobre una de las llaves de agua
-¡Rita Skeeter! -dijo Harry con furia y estiró su mano para atraparla, apretando el puño con fuerza, por un momento deseo aplastarla.
-Tienes una deuda que pagar -dijo Harry, haciendo aparecer un frasco con su varita e introduciendo el escarabajo, después cerró perfectamente el frasco, no sin antes lanzar un hechizo para que Rita no pudiera transformarse.
-Myrtle ¿Cómo sabes que Rita es una animaga? -preguntó Harry
-Porque hace unos días oí que una chica con cara ogro, llamada Pansy Parkirson estaba aquí dándole información a un escarabajo, supuse que el escarabajo era una animaga, pero no sabía quién.
-¿Qué fue lo que Pansy Parkirson le decía a Rita? -preguntó Harry
-Que tú ayudaste a Hermione a escapar, que tú le habías salvado la vida porque el Sr. Tenebroso había querido matarla, pero a Rita eso no le importó, porque el Ministerio de Magia prefiere hacer de cuenta que Quien tú sabes no ha vuelto al poder.
-Gracias por ayudarme -dijo Harry-. Ya tengo que irme
-¿Cuándo vendrás a visitarme? -preguntó Myrtle
-Eh... pronto... -dijo Harry yéndose
-¡Harry! ¡Harry! -aquella era la voz de Ron
-¿Qué pasa? -preguntó Harry volviéndose hacia Ron
-Los he estado buscando a ti y a Hermione -dijo Ron-. ¿Qué es eso que tienes en el frasco?
-Es Rita Skeeter
-¿Cómo la encontraste?
-Myrtle me ayudo
En ese momento escucharon fuertes pisadas al final del pasillo, era Hagrid
-A ti te estaba buscando -dijo Hagrid dirigiéndose a Harry
-¿Qué ocurre? -preguntó Harry-. No creerás todas esas mentiras que Rita ha escrito
-Por supuesto que no -dijo Hagrid-, quería avisarte que Hermione está en mi cabaña, la dejé tomando una tasa con té. Creo que deberías ir a hablar con ella
Harry se dirigió a la cabaña de Hagrid, en cuanto llegó, llamó a la puerta
-Adelante -oyó la voz de Hermione
-Hola -la saludó Harry
-Hola -dijo Hermione quien estaba sentada sobre un sillón mirando el fuego, pensativamente
-¿Puedo sentarme? -preguntó Harry
Hermione asintió sin voltear a verlo, Harry se sentó por un lado de ella.
-¿Podemos hablar? -preguntó Harry
Hermione volvió a asentir
-Hermione -dijo Harry-. Yo nunca... yo jamás... sería capaz de hacer algo como lo que dice Rita Skeeter
Hermione volvió la mirada hacia él
-Quiero que sepas -dijo Harry mirándola a los ojos-, que yo jamás haría nada que te lastime, mucho menos algo como lo que esa mujer ha insinuado, para mi tú no tienes ninguna deuda conmigo.
Hermione sonrió
-Eres mi mejor amiga y jamás te lastimaría -dijo Harry-. Por favor, no estés molesta conmigo
-Yo no estoy molesta contigo -dijo Hermione
-Yo creí que lo estabas, por la forma en cómo saliste corriendo del gran comedor, creí que habías creído todas las insinuaciones de Rita
-Perdóname -dijo Hermione-. No salí corriendo porque estuviese molesta contigo o porque le creyera a esa loca, salí corriendo porque estaba muy molesta con Rita Skeeter, siempre tiene que estar molestando
-Mira -dijo Harry mostrándole el frasco que contenía el escarabajo
-¿Cómo la atrapaste? -preguntó Hermione
-Myrtle me ayudo, ella me dijo dónde estaba -explicó Harry
Hermione se puso de pie de un brinco.
-Vamos, tenemos que revelarle al Ministerio de Magia que es una animaga ilegal -dijo Hermione-. Esta vez ha ido demasiado lejos...
-Como tú quieras -dijo Harry también poniéndose de pie.
Iban saliendo de la cabaña de Hagrid cuando Hermione se detuvo y dio un grito. Enfrente de ellos, había varios dementores rondando el castillo. Inmediatamente Harry oyó las voces de sus padres, la voz de James diciéndole a Lily que se fuera, que él se haría cargo, después oyó la voz de Lily suplicándole a Voldemort que no matará a Harry.
-¡Expectro Patronus! -gritó Harry apuntando con su varita y tratando de recordar un momento feliz. Le vino a la memoria el beso de Hermione en el andén 9 ¾, y así, logró crear un patronus bastante bueno, lo suficiente para alejar a los dementores.
-Hermione -dijo Harry volviéndose hacia ella preocupado-. ¿Estás bien?
Hermione había caído al piso, Harry se agachó de prisa hacia ella, pero ella estaba ida y todo su cuerpo temblaba, por lo visto los dementores le habían hecho recordar algo terrible
-Hermione, todo está bien, ya los dementores se han ido
-¡Hermione! -gritó Harry, sosteniéndola- ¡Hermione!
Hola: Quiero agradecerles a las personas que agregaron esta historia a sus favoritos y a todos los que me han dejado comentarios. Espero les guste la historia Saludos Peeveshp