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Historia 151151 — capítulo 1
-Te lo dejaré de preguntar el día que digas que sí quieres salir conmigo, Evans. -Insistía un muchacho de cabello negro azabache alborotado y ojos color avellana.
Lily Evans, la chica a la que él le estaba hablando, se levantó sin decir nada, tras dirigirle una mirada de profundo fastidio y salió de la sala común de Gryffindor. No pasaron ni cinco minutos desde que atravesó el retrato de la Dama Gorda, que escuchó los pasos de Potter detrás suyo.
-¡Ya déjame en paz! -Gritó furiosa y echó a correr. No sabía ni hacia dónde iba, solo sabía que quería ir lo más lejos posible de James Potter. Encontró una puerta a un costado de uno de los corredores y sin pensar a dónde daba, se metió allí.
Era un espacio enorme, rodeado de distintos objetos. Comenzó a recorrer y a observar las cosas que allí se encontraban. Un espejo atrajo su atención. Se miró en él y se acomodó el cabello. Estaba muy polvoriento, pasó su mano por el vidrio para quitar un poco de tierra. Pero el vidrio no era un cristal sino que se trataba de una extraña sustancia que parecía más bien líquida y que se podía atravesar. Pasó una mano, y cuando quiso quitarla se dio cuenta de que era imposible ¡Estaba atrapada! Pasó la otra para ayudarse, pero no veía. Asomó la cabeza…
Sintió que todo su cuerpo giraba violentamente. Un torbellino de colores pasaba a su lado a toda velocidad. No comprendía en dónde estaba. Solo deseaba que eso se detuviera. Era lo más extraño que había experimentado jamás.
De repente, aterrizó en el suelo con un golpe seco. Miró a su alrededor. Estaba en uno de los baños del colegio. Una chica rubia soltó un gritito de sorpresa al verla.
-¿Estás bien? -Le preguntó. Ella la miró extrañada. Jamás había visto a esa alumna en el colegio, y eso que debería tener más o menos su edad.
-Sí, creo que sí. -Exclamó ella confundida al tiempo que aceptaba la mano que la desconocida le extendía para ayudarla a incorporarse. -¿Cómo he llegado aquí? -Se preguntó en voz alta.
-A través de ese espejo. -Respondió con naturalidad la chica rubia. Lily la miró aún más sorprendida. No era normal que la gente apareciera en los baños atravesando espejos. Tocó el vidrio, ahora era de sólido cristal.
Una muchacha salió de uno de los retretes y observó a ella y a la chica rubia.
-Yo soy Luna Lovegood -Se presentó la rubia -¿Y tú, que has aparecido a través de un espejo, eres…?
-Luna, nadie puede aparecer a través de un espejo. -Dijo con seriedad la otra chica sin darle tiempo a Lily a responder. -Leer la Historia de Hogwarts debería ser obligatorio.
-Ella ha aparecido por el espejo -replicó Luna -¿Verdad?
-En realidad, no tengo idea cómo llegué aquí. Solo sé que me metí en una sala mientras escapaba de Potter y atravesé un espejo y luego estaba allí en el suelo. -Explicó.
-¿Por qué escapabas de Harry? -Se asombró la chica que acababa de salir del baño. Llevaba el cabello ondulado y enmarañado de color castaño. Lily tampoco la había visto a ella en su vida.
-¿Quién es Harry? -Preguntó la pelirroja.
-¿No acabas de decir que escapabas de Potter? -Preguntó la chica mientras su ceño se fruncía cada vez más.
-Sí, de James Potter. No escapaba de ningún Harry.
Las dos chicas abrieron los ojos exageradamente, se las veía sumamente sorprendidas. Sus rostros palidecieron un poquito. Luego de un minuto de confuso silencio, la niña castaña le preguntó.
-¿En qué año estamos?
-¿Qué? -Repitió Lily sin comprender. Estaba empezando a pensar que lo mejor sería salir de allí, en donde parecían estar las dos chicas más dementes del colegio y regresar a la sala común aunque eso implicara volver a encontrarse con Potter.
-Solo respóndeme en qué año estamos.
-1975. -Contestó Lily con seguridad.
Las dos chicas se quedaron boquiabiertas. Luego, en un susurro, la castaña dijo con tono de incredulidad.
-Has viajado en el tiempo.
-¿Cómo dices? -Preguntó Lily.
-Estamos en 1995. Al parecer, has viajado en el tiempo. En estos momentos, el único Potter que viv… viene al colegio es Harry Potter, el hijo de James.
Lily se quedó mirando fijamente a la chica sin saber qué decir. Nada de lo que decía tenía sentido. Pero tampoco lo tenía atravesar un espejo en una sala y aparecer en otra, y eso había ocurrido de todas maneras.
-Mi nombre es Hermione Granger.-Se presentó la chica.
-Yo soy Lily Evans. -Correspondió ella.
-¿Lily? -Repitió Hermione mirándola fijamente a los ojos -Tú no tendrás por casualidad una hermana muggle llamada Petunia ¿O sí?
Lily la miró extrañada. La chica era muy rara, muy pocos sabían en Hogwarts que su hermana se llamaba Petunia. Y ¿cómo lo podría saber una niña que estudiaba veinte años después que ella?
-Sí, -admitió -¿cómo lo…
Pero Hermione no la dejó terminar la pregunta.
-¡Santo Dios! ¡Eres la madre de Harry!