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Historia 151743 — capítulo 3
Rebeldes contra Mortífagos
Capítulo III****Lo primero que Miriam Oculta
Un mes después de que los Lestrange finalmente se alejasen del Señor Tenebroso, todo había recobrado la calma en el Internado de Hiomega. Los Malfoy volvían a ser completamente felices y hablaban con los Lestrange como personas decentes sin pegar gritos de punta a punta del internado. Hubo unos días en los que parecía que la segunda guerra de la magia había terminado y que Tom Riddle se había rendido. No llegó ningún aviso de ataque a Hiomega, ni una sola lechuza con un mensaje urgente pidiendo socorro. A pesar de haberle dado una lección a su ex-novio, Miriam ahora casi no salía de su torre, más que cuando Emily la llamaba para que ayudase a sus padres y su tío de salir de una pelea con Irma e Isabel, que solían ocurrir bastante a menudo. Pero por lo demás, se quedaba en su cuarto. Había algo en lo que Tom no se había equivocado: ella seguía teniendo sentimientos por él. Daba igual lo que hiciese o dijese, cantase lo que cantase, Miriam no podía negar que aún quería a Riddle. Pero no tenía intención de que todos se enterasen, al igual que Tom no quería que ninguno de los mortífagos que seguían apoyándole supiesen que tenía sentimientos por una chica del bando opuesto. Miriam caminó en círculos por su habitación, pensando qué había sido del Tom Riddle que conoció en primero, de ese niño que de mayor deseaba ser ministro de magia, ser lo más como mago y no tenía intención de matar a nadie o hacer el mal. ¬¿Por qué cambiaste, idiota? ¬preguntó Miriam, más para su ex-novio que para ella.¬ ¿Por qué te convertiste en un monstruo? Pensar esas preguntas ya de por sí era doloroso, pero saber cómo iban respuestas, aún más. Miriam sacó su álbum de recuerdos de cuando estaba en el colegio, y lo abrió. Recordó entonces perfectamente aquel día, en el que conoció a Tom Riddle, de camino a Hogwarts, en el andén. Tom no era ni la mitad de lo que era ahora. ¬Demonia... ¬la sorprendió de pronto una voz. Miriam cerró de golpe el álbum y lo escondió bruscamente. ¬¿No te han enseñado a llamar a la puerta, grosera? ¬preguntó enfadada, mirando a Jill Geril. ¬¿Qué era eso? ¬Nada, cosas mías. Lo siento, esto no puedo contártelo, es personal. Jill se la quedó mirando, muy confundida. Miriam no solía tener secretos para las Rebeldes, nunca les solía ocultar nada. Pero lo de que aún tenía sentimientos por Tom Riddle era algo que no les había contado ni a Lilian ni a la muñeca de trapo. ¬Solo venía a decirte que los Malfoy y los Lestrange desearían volver al Pentágono ¬objetó Jill.¬ Pero ya me voy... ¬Espera... ¬rectificó Miriam.¬ Diles que no es seguro; primero mandaremos por delante un grupo para asegurar la mansión Malfoy. No me fío de Voldemort. ¬Vale. Dicho esto, Jill desapareció tras la puerta, y Miriam cerró con pestillo, y volvió a sacar el álbum de recuerdos del colegio.
Jill bajó a la mazmorra siete donde los Malfoy y los Lestrange tenían su casa mientras se alojasen en el internado. Clare, Draco y Emily habían estado jugando con sus padres a La Oca, que era un juego muggle, pero Miriam les había dicho que era un rato entretenido. En cuanto vieron a Jill detuvieron el juego de inmediato, y la miraron asombrados; por lo general, era Selenia quien se encargaba de transmitirles mensajes de Miriam o de traerles cualquier cosa. ¬¿Qué pasa, Jill? ¬preguntó Bellatrix. ¬Tengo una sospecha ¬murmuró la vampiresa sin atreverse a aproximarse a las familias de magos. ¬¿Qué? ¬quiso saber Lucius. ¬Sospecho que Demonia nos oculta algo ¬susurró Jill, bajando la cabeza. Los Malfoy y los Lestrange se echaron a reír. ¬Es una broma, ¿verdad? ¬exclamó Rodolphus. ¬¡Miriam no tiene tanto secreto como Voldemort! ¬añadió Narcissa.¬ Si tuviese algún secreto, ya nos lo habría contado. Draco, Clare y Emily miraban a la vampiresa, como si ya supiesen de qué iba el asunto. ¬¿Qué crees que es? ¬preguntó Draco. ¬Yo que sé, algo de su vida privada ¬respondió Jill. ¬¿Tendrá algo que ver con Riddle? ¬se interesó Clare. ¬Cuéntanos más, Jill ¬pidió Emily. La vampiresa les contó lo que había sucedido en el cuarto de Miriam en la torre, sin omitir lo que su líder le había pedido que dijese. ¬Es por eso por lo que creo que S.Q.M.O.A. ¬concluyó Jill. Draco, Clare y Emily la miraron sin entender nada. ¬"Sospecho Que Miriam Oculta Algo" ¬aclaró Jill. ¬Podías decirlo así desde el principio, ¿sabes? ¬le espetó Clare.