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Cincuenta sombras menos. — capítulo 6
CAPITULO 5
Publicaciones Grey, Octubre del 2015.
Estoy tecleando en la computadora de mi oficina, mientras hago una llamada importante a los editoriales del libro que publicaremos en unas cuantas semanas. Es un libro estupendo, y espero que sea un Best Seller como muchos de los que hemos tenido.
-Sí, solo que ¿Cuándo sería necesario entregar los papeles?
- Pregunto al editor Spencer en la otra línea- perfecto, entonces tratare de terminarlo antes del día treinta para que lo pueda entregar a principios de noviembre, sí, gracias.- cuelgo el teléfono y llamo a Hanna mi asistente.
-Hanna ¿Podrías traerme un capuchino?- ella asiente y me sonríe- gracias.
Miro a mi computadora y abro el correo electrónico, encontrándome con un correo de Christian. Sonrió y aprieto el botón de leer.
De: Christian Grey.
Asunto: Como te extraño.
Fecha: Octubre 25, 2015. 10:30 a.m.
Para: Anastasia Grey.
Para mi amada esposa:
No sabes cuánto te extraño, creo que no he podido prestar atención a la reunión por pensar en lo de anoche. Fue expendida, debería dejarla más seguido tener el control ;)
Christian Grey
X
Christian Grey, Presidente de Grey Enterprises Holdings Inc.
Sonrió ante el recuerdo y me pongo a teclear una respuesta.
De: Anastasia Grey.
Asunto: Creo que ahora me has distraído.
Fecha: Octubre 25, 2015. 10:55 a.m.
Para: Christian Grey.
Amado esposo:
Crep que el recuerdo de anoche ha hecho que me distraiga más aún de lo debido. Lo bueno es que mi jefe es comprensible (o eso creo yo) y no me castigara de ninguna forma.
Tu Ana
X
Anastasia Grey, Presidenta de Publicaciones Grey.
Casi enseguida me llega otro correo suyo.
De: Christian Grey.
Asunto: Jefe del jefe.
Fecha: Octubre 25, 2015. 11:00 a.m.
Para: Anastasia Grey.
Querida Anastasia:
Creo que el jefe está muy enojado por su forma de distracción, y espera que en la noche él le pueda dar una buena regañiza de la cual no se podrá salvar. También espera que no haga demasiado ruido, ya que los niños se pueden despertar.
C.G.
X
Christian Grey, Presidente y Jefe sumamente molesto de Grey Enterprises Holding Inc.
Yo río y sacudo la cabeza tecleando nuevamente.
De: Anastasia Grey.
Asunto: Ya no me das miedo.
Fecha: Octubre 25, 2015. 11:10 a.m.
Para: Christian Grey.
Creo que el que hace ruido eres tú. Y también creo que una regañiza no haría daño a nadie de vez en cuando, solo espero que no sea rudo, y si lo es, pues tendré que permanecer callada como buena esposa.
Ana X
Anastasia Grey, Presidenta y buena esposa, Publicaciones Grey.
Escucho que me llega un mensaje, y cuando estoy a punto de contestar el teléfono suena y lo tomo.
-Anastasia Grey- contesto y sonrió porque recuerdo que Christian contesta de una forma similar.
-¿Sra. Grey?- la voz del otro lado es ansiosa y es de una mujer- creo que tenemos un pequeño problema. No queremos que se alarme- siento una punzada en el pecho- no es nada grave.
-¿Qué sucede?- pregunto con el corazón en la boca reconociendo la voz de la maestra de Ted en la otra línea.
-Ted se tropezó cuando iba bajando las escaleras y se golpeó su frente contra el suelo. Se abrió la cabeza.- me quedo muda y mis peores pensamientos atraviesan mi mente. ¿Ted? ¿Mi pequeño hijo? ¿Está bien? ¿Dónde está ahora? ¿Es grave?... Mi respiración se acelera- lo estamos llevando al hospital de Seattle, pero le llamo para informarle. No se preocupe, los paramédicos han dicho que está bien. Solo que él está muy espantado y creo que necesita estar con él.
-Ya… ya voy- siento mi boca seca- dígale, dígale que enseguida llego.
-Sí, Sra. Grey, gracias por su comprensión- la maestra cuelga yo me quedo sentada en mi silla, procesando lo ocurrido. ¿No es grave pero lo llevan al hospital? Debo llamar a Christian.
Dejo el correo y llamo directamente a su móvil. Suena una vez y después contesta con tu tono habitual.
-Anastasia- dice y escucho felicidad en su voz. Yo contengo la respiración. ¿Cómo rayos se lo va a tomar?
-Christian- digo y mi voz se quiebra. Mierda.
-¿Ana? ¿Qué anda mal}'- me pregunta y noto que su voz ha cambiado a llena de preocupación.
-Christian, no… no creo que sea grave- le digo y suspiro- Ted se tropezó en las escaleras de la escuela y se abrió la cabeza.
-¿Ted?- pregunta con la voz llena de pánico- ¿Cómo está? Ana, voy para allá. Espérame a fuera, llego enseguida. Tranquila.
-Christian, cuidado- le digo mientras recojo mis cosas- no te preocupes, la maestra dijo que no es tan grave.
-Ana…- suspira- te veo afuera- y cuelga.
Tomo mis cosas y salgo rápido de mi oficina. Me encuentro a Hanna que está hablando con las demás editoras.
-Hanna, me tengo que ir, cancela todas mis citas- le digo y ella asiente mirándome sorprendida. Salgo al vestíbulo y veo que Christian aún no llega. Me fijo en mi teléfono y este vibra de repente.
-Ana, estoy afuera- me dice la voz de Christian y yo salgo. Él está de pue mirándome con sus ojos grises y en ellos veo pánico. Me acerco y me abraza fuertemente.
-Tranquila, nena- me mira a los ojos y después me abre la puerta de atrás.
Entramos y Christian indica a Taylor la dirección.
-¿Que te dijo la maestra?- me pregunta y yo le narro todo lo que me dijo. Cuando llegamos, Christian toma de mi mano y me jala hasta llegar a la recepción.
-Buscamos a nuestro hijo- dice con su voz contenida- unas maestras o trajeron por un accidente en la escuela. Se llama Theodore Raymond Grey. Tiene tres años- la enfermera se fija en su lista y luego asiente.
-En el cuarto piso, en área de pediatría. Allí le dirán donde se encuentra- Christian asiente y me jala al elevador. Me abraza contra él y yo me estremezco.
-No pasa nada, Ana- me levanta la barbilla para mirarlo a los ojos. Sus hermosos ojos grises- ya sabes lo que dicen de los niños, que son de plastilina.
Le sonrió para tranquilizarlo ya que veo miedo gravado en sus ojos. Pero el trata de ocultármelo. Me abrazo a él y esperamos por una eternidad a que la puerta se abra en el piso cuatro.
-Christian- lo jalo para decirle algo antes de estar cerca de las demás personas- solo quiero que recuerdes que no es culpa de las maestras. Los accidentes ocurren siempre- Christian me mira y después se relaja un poco, al igual que yo. Temía que hubiera un enfrentamiento entre las maestra y, el casi-nada sobreprotector Christian.
Llegamos a recepción y antes de preguntar, una maestra con el uniforme de la escuela se acerca a nosotros con cara de espanto pero a la vez aliviada.
-Sr. Y Sra. Grey- saluda y nosotros asentimos- su hijo, Teddy, está bien, solo que necesitamos que vayan con él ya que está muy espantado. También tienen que firmar unos papeles para que puedan ponerle las puntadas necesarias.
Christian y yo seguimos a la maestra y entramos por una puerta adornada con dibujos. Dentro Ted está llorando a lágrima viva, mientras que una enfermera le pone una gasa en la cortada que aún sangra. Nuestro hijo sube su cabecita y nos mira. Sus ojos azules reflejan el pánico y trato de disimular el mío, al verlo todo manchado de su cada de sangre, al igual que su uniforme y el de la enfermera de a su lado.
-Mami- llora y levanta sus manitas hacia mí. Se me hace un nudo en la garganta y camino hacia él, avanzando con cuidado y besándolo en la mejilla.
Christian se pone a mi lado y toma de la mano a Ted. Nuestro pobre hijo llora más que nunca y siento unas tremendas ganas de estar en su lugar, de meterme en su piel y eliminar ese dolor y ese miedo que tiene.
-Ya bebé, ya- lo beso una vez más- ¿No es grave?- le pregunto a la enfermera.
-A simple vista no lo es, pero tenemos que hacer una radiografía para ver si no hay ningún daño- me sonríe y yo trato de hacerlo, pero siento que el color desaparece de mi cara, y siento la mano rígida de Christian en mi hombro.- Solo tienen que firmar esto- nos estrega unos papeles y Christian los toma- es sobre el permiso de sus padres para que autoricen cerrar su herida.
-¡¿Por qué demonios esperan a que firmemos?!- explota Christian y yo abrazo a Ted contra mi pecho, y le acaricio el cabello para tranquilizarlo. Demonios Christian. - ¿Qué hubiera pasado si era grave? ¿Hubieran esperado a que se desangrara?- yo acaricio su mano y el deja de gritar. Las personas del cuarto se quedan en silencio y miran a mi esposo con los ojos llenos de pánico.
-Señor- dice la enfermera en un susurro- sabemos que no es tan grave, y no podíamos siento este un menor de edad y ellos no siendo sus padres.
-¿Cómo saben que no es grave? Acaban de decirme que necesitan sacar radiografías- Christian habla más tranquilo pero tiene miedo gravado en su voz.- ¿Y si mi hijo tiene alguna contunción? ¿Y si a simple vista no es grave pero dentro de su cabecita está sucediendo algo q no se podrá resolver?
Mi mandíbula cae y trato de tomar aire. Giro mi cabeza hacia Christian y el me mira, en sus ojos hay miedo. Siento que el aire se me va y palidezco. ¿Y s tiene razón? La enfermera mira a Christian y asiente. El firma el papeleo con una mirada de pistola y se lo entrega. Ella sale del cuarto dejándonos a los tres solos.
-Christian- mi voz se quiebra y el me abraza. Comienzo a sentir las lágrimas en mis mejillas y me tranquilizó para no espantar a nuestro hijo que sigue sollozando en mi playera- ¿Por qué dijiste eso?
-Tenía que hacer que se asustaran para que vieran que en una emergencia tienen que actuar y no dejarse de estupideces- Me dice con una mirada ruda Luego toma la barbilla de nuestro hijo y levanta su cabecita.
El revisa su cortada y su aspecto. Los ojos de Christian se dilatan al verlo todo lleno de sangre y a mí me entra pánico. Ted sigue llorando y alza sus bracitos a Christian.
-Duele, papi dice y se trata de tocar su cortada, pero su papá le detiene la mano.
-No toques, mi amor- en cambio besa su manita- todo estará bien, ya casi llegan. Te colocaran algo para que deje de sangrar y doler.
-Listo- entra una doctora, y cuando la miro me relajo. Es Grace.
Ella nos sonríe y me saluda de beso al igual que a Christian.- Hola, Teddy, yo te curare hoy. Yo ya he curado a cientos de niños como tú, incluyendo a tu papi cuando era pequeño.
-Abuelita- dice Ted y la abraza- duele mucho.
-Sí, lo se cariño. Veamos, deja ponerte algo para que se te quite el dolor, y todo será muy fácil. Christian, Ana, pueden espera a fuera, esto será un poco intenso de ver. Mejor que lo haga él solito.- Yo asiento y Christian toma de mi mano.
Salimos a la sala de espera decorada infantilmente, con juguetes regados por todas partes y dibujos en la mesita del centro. Christian suspira y me recarga en él, mientras nos sentamos.
-Llame a mamá para que viniera- dice y yo me sorprendo- no confió en nadie más, ella solía curarnos de jóvenes y no lo veía traumatizante, quiero que Ted no sufra por esto. Es por eso que la llame.
-Agradezco esto.- Le digo y sonrió- no me creía capaz de ver cómo le hacían daño a nuestro pequeño, sin importar que fuera daño del bueno.
-Lo sé, es por eso que me moleste. Estúpidas normas y estúpidos doctores de mierda- exclama y yo lo beso. Nos quedamos un momento escuchando. Había sonidos de llantos, risas, charlas y varios aparatos de hospital.
Cuando estaba a punto de decir algo, un grito de terror baño la estancia y me estremezco. Miro a Christian y él me abraza más fuerte. Tengo el impulso de ir a ver, de ver si no es mi pequeño quien grita así.
-No es él- me susurra adivinando mis pensamientos- es de aquel cuarto- señala con una cabezada el cuarto frente a nosotros.
-¡No! por favor, no- lloraba un niño desde dentro- no, no me toquen.
Me quedo helada, recordando al antiguo Christian que odiaba que lo tocarán, que se sentía amenazado después de tanto sufrimiento causado en su terrible infancia.
Miro a Christian y él está tenso, con los ojos cerrados y el ceño fruncido. El niño vuelve a gritar y Christian se para. Yo lo sigo.
-¿Qué sucede allí dentro?- pregunta a la recepcionista, y señala el cuarto.
-Es un niño nuevo, acaba de llegar hace un par de semanas, lo hemos rescatado- nos dice, luego frunce el ceño- ¿Lo conocen? ¿Son familiares de él?- negamos con la cabeza- entonces no les puedo decir más. Él es caso de la policía y la Asociación de Infantes Maltratados.
-Bien- Christian toma mi mano y me guía, pero no de vuelta a las sillas. Pasamos por delante del cuarto y escuchamos los sollozos prominentes de dentro. Nos inclinamos y vemos por dentro.
Un niño de entre cuatro o cinco años está llorando con una manta fuertemente agarrada. Su cabello es rubio cenizo y sus ojos rojos por el llanto, alguna vez fueron de un increíble verde esmeralda. Pero hay algo que me hace sentir un escalofrío, tal vez sea su ojo-casi-curado morado, su delgadez o la forma con la que mira todo. Tiene una expresión de horror pura en el rostro.
Me giro a Christian y veo que tiene los ojos cerrados, y está respirando con dificultad.
-Christian, Ana- Grace nos llama por atrás- he terminado, todo fue magnifico. Ya se lo llevaron a los rayos X para…- se detiene al ver nuestras caras y luego comprende- Oh.
-¿Qué sucede aquí a dentro?- pregunta mi esposo mirando a su mamá. Su expresión se ha ensombrecido.
-Es un niño que acaban de rescatar. Es una dura historia- Grace baja la mirada y cuando la sube tiene lágrimas en los ojos- detesto estos casos- la abrazo y ella hace lo miso conmigo.- Es como revivir aquel día una y otra vez. Es realmente doloroso.
-Mamá, tengo que verlo- dice Christian y yo me sorprendo al igual que Grace- tengo que hacerlo.
-Deja les digo a mis compañeros- Grace me sonríe y camina hacía la recepción donde hay dos policías, unas cuantas enfermeras y varios doctores.
-Ana, no puedo soportar esto- exclama Christian con la mandíbula apretada- no soporto ver a un niño así, no- cierra sus ojos y yo lo abrazo fuertemente- es como mirarme en aquella época, es tan detestable.
Por primera vez en un gran tiempo, me quedo sin palabras, no puedo decir nada, es una situación que a la vez me está matando. Ahora que soy madre, lo único que quiero es ver a mis hijos felices, luego venimos a un lugar así, y encontramos esto.
También es un fuerte golpe, y más pensando que mi querido Cincuenta sufrió algo similar. Mi sangre se hiela y siento lágrimas en mis ojos.
-No llores, Ana- Christian me abraza y besa mis lágrimas- sé que es un momento duro. Pero quisiera, quisiera hacer algo.
Yo lo miro fijamente y por un momento comprendo lo que me está diciendo. Él quiere adoptarlo y mejorar su vida.
-Quiero hacerlo, Ana- me dice y yo lo miro con la boca abierta- sé que es impulsivo, que no estamos listos, pero es tan similar a mí. No quiero que cometa los pasos que yo hice ¿Y quién mejor que alguien que ya paso por eso?
-Christian, yo…- no sé qué contestarle, estoy en shock por el repentino cambio ocurrido en últimos minutos. Venimos por un accidente de nuestro hijo, y terminamos pensando en adoptar a otro.- yo no lo sé- susurro por fin- creo… creo que nunca pensé en hacer algo así. Pero yo tampoco podría dejarlo, sería algo insoportable.
-Listo, dicen que pueden pasar- Grace nos sonríe y nos indica que pasemos- solo que con cuidado, él está muy alterado. Pero creo que Ana podrá hacerlo, ella es buena en esto.
Entramos lentamente y descubrimos a un pequeño niño, con ojos de un verde esmeralda increíble, y el cabello color rubio cenizo. Es muy delgado, debe de tener entre cuatro o casi cinco años, pero se ve del tamaño de Ted. Tiene un ojo morado y un raspón en la mejilla. Está mirando la televisión con un rostro lleno de cautela, cuando se gira y nos mira, se esconde en sus sabanas y veo el miedo en su mirada.
Me acerco y me siento en la silla de a lado. Christian hace lo mismo y me mira. Tiene la misma expresión que él pequeño. Oh mi dulce Cincuenta.
-Hola- digo suavemente con una sonrisa- Me llamo Anastasia, pero me puedes llamar Ana ¿Cómo te llamas tú?- El pequeño me mira confundido, abre la boca para contestar y luego niega con la cabeza. No quiere hablar. Christian me mira y yo asiento, se acerca a la cama y trata de sonreír.
-Yo me llamo Christian, y ella es mi esposa- El pequeño vuelve a girar sus ojos hacía mí- sé que es muy bella- luego sonríe y el pequeño trata de sonreír también, pero luego se detiene. - Tenemos dos hijos, puedes conocer al mayor en un rato, lo trajimos al hospital porque se pegó en la cabeza, pero ya está mejor- Christian toma mi mano y yo paso mis pulgares por sus nudillos tranquilizándolo- se llama Ted y tiene tres años ¿Cuántos años tienes tú?
Él pequeño se destapa un poco, evalúa la situación, pero se queda callado, mirándonos.
-No te vamos a hacer nada- dice mi esposo- te lo prometemos ¿Verdad, Ana?- ya asiento- vamos, queremos saber tu edad.
-Cuatro- susurra con una hermosa voz infantil, pero cargada de miedo. Se esconde hasta la barbilla con las sabanas y nos mira receloso.
-Eso es estupendo- digo y le sonrió.
-También me llamo Malcolm- nos dice y yo me relajo al ver que comienza a ser más abierto.
-Que maravilloso nombre- le sonrió y él me devuelve una sonrisita tímida.- creo que es ahora uno de mis nombres favoritos.
-él mío igual- dice Christian- ¿Quieres saber cuáles son mis nombres favoritos?- Malcolm asiente- Ted, Ana, Malcolm, y él de nuestra pequeña hija de un año, Phoebe.
-¿Malcolm?- dice el pequeño y se destapa-¿Yo?
-Sí, tu nombre es genial- sonríe Christian- si pudiera cambiar mi nombre lo haría a Malcolm.
-Ja- ríe él pequeño, y luego hace una mueca de dolor.
-¿Te duele algo?- Pregunto y Malcolm me mira, luego se enrolla más en la sabana ocultándose- ¿Llamamos al doctor?- Malcolm niega con la cabeza y veo miedo en su mirada.
-Hola- susurra Grace en la entrada de la puerta- Hola, Malcolm ¿Te encuentras bien?- él asiente y Grace sonríe- Christian, Ana, los está buscando Teddy, y creo que Malcolm tiene que descansar.
-Bien- le sonrío a Malcolm- nos vemos pronto, pequeño.
-Adiós- Christian también le sonríe y agita una mano- por cierto, ella es mi mamá- señala a Grace y ella sonríe y asiente- no temas, sabe cómo cuidar niños como tú.
Salimos y Grace sale con nosotros. Ted está jugando en el área de juguetes y cuando nos ve, levanta su cabecita y sonríe. Trae una venda alrededor de toda su frente. Se levanta y se acerca a nosotros.
Tiene el rostro muy pálido, pero en lo general se ve bien Me inclino y lo cargo, luego le doy un besito en su mejilla, y él se abraza a mí. Christian se acerca, lo inspecciona y luego veo que se relaja. Después lo besa también en la mejilla.
-Le he puesto ocho puntadas- miro a Grace con la boca abierta y veo que Christian está igual de impresionado- se dio un tremendo golpe y se hizo una profunda herida. También sacamos radiografías y en lo general está bien, solo que tiene una pequeña contunción en el área de la frente, pero nada de qué preocuparse. Le recetaremos un desinflamatorio y un analgésico que tendrán que dárselo cada tres horas por tres días. Después si presenta molestias tienen que dársela pero solo una vez máximo al día, pero tienen que ser molestias verdaderamente fuertes. La contunción bajara sola, solo que le quedara una buena parte morada en la cabeza y puede que se extienda- Grace le sonríe a Ted y esté se empuja para bajar a jugar nuevamente, yo lo bajo- si notan que tiene problemas con la visión, mareos, falta de equilibrio o de audio, deben traerlo inmediatamente. En una semana regresen para quitarle las puntadas. En lo general se comportó muy bien- Grace nos sonríe- no lloro demasiado al colocarle la inyección en la herida. Tienen a un chico muy valiente.
Christian suspira aliviado y se pasa la mano por el cabello, luego me abraza y me acerca a él. Yo sonrió y lo beso tiernamente en la mejilla. Nuestro pequeño está a salvo, solo debemos esperar para saber cómo evoluciona.
-Bueno, mamá- dice Christian con voz ronca y Grace lo mira. Luego asiente y nos señala hacia su oficina.
-Teresa- dice a la enfermera de la recepción- ¿Podrías cuidar por un momento a mi nieto?- Teresa lo ver y luego asiente.
Nos dirigimos a su oficina y entramos. Es un lugar muy hermoso, con las paredes pintadas de un cálido color hueso, los muebles color caoba y varios estantes con fotos y libros. Sonrió al ver una de Christian, los niños y yo.
Nos sentamos en las dos sillas que están frente al escritorio, y Grace se sienta al otro lado. Rebusca en sus papeles y saca un folder amarillo. Nos lo entrega.
Lo abro y lo primero que veo es un acta de nacimiento sucia y arrugada, junto con una foto arrugada y maltratada de un niño de cabello rubio y ojos verde esmeralda. Es él pequeño niño Malcolm.
Comienzo a leer el acta y descubro que su apellido era Peterson, que sus padres estaban casados y eran jóvenes, de dieciocho años cada uno.
-¿Qué paso?- pregunta Christian después de haber leído el acta.
-Bueno, es una triste historia- Grace nos mira y nosotros asentimos. Christian toma fuertemente mi mano- lo encontraron hace un poco más de una semana. Estaba escondido en una casa abandonada. Las puertas estaban selladas y no había nada, absolutamente nada; ni cobijas, ni alimento, solo unos periódicos y ya.
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-¿Quién le hizo eso?- pregunta Christian y noto el odio en su voz. Grace mueve los hombres de arriba abajo.
-Aún no estamos seguros, tenemos una idea pero es solamente eso. Las investigaciones han iniciado, pero es muy difícil porque el pequeño no habla, solo llora. Yo no lo he escuchado- Christian y yo nos miramos.
-Hablo con nosotros hace unos momentos- le digo a Grace y ella se impresiona- al principio no quería, pero Christian fue muy bueno persuadiéndolo.
-Creo que supe cuáles eran sus miedos- dice y se inclina en el respaldo. Se pasa la mano por el cabello y toma la mía más fuerte- continua con este horrible relato, por favor.
-Bueno, lo que hemos investigado es lo siguiente- Grace rebusca en los papeles- él vivía con su familia, su padre y su madre. Testigos nos han platicado que desaparecieron hace tres meses, los dos, y que él niño desapareció de igual forma. Los papás se dedicaban al comercio de drogas y no tenían suficiente tiempo para su hijo. Pero los testigos nos han dicho que cuando él niño se encontraba con ellos nunca lo vieron tan perjudicado como lo está ahora. - Grace suspira- investigamos más a fondo sobre sus padres y descubrimos que debían dinero, pero principalmente le debían a un señor en partículas; lo que le debían era cincuenta mil dólares.
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Todos nos quedamos callados asimilando la información. Un hombre asesino, abusador, drogadicto y secuestrador. Unos padres drogadictos y deudores. Un niño que estuvo al borde de la muerte, ahora con severos traumas. Él asesino anda suelto. Él niño no tiene familia.
-¿Entonces qué pasará con él?- Pregunta Christian rompiendo el silencio.
-Lo llevaran a un orfanato- dice Grace y ciento su tristeza en su vos. Yo miro a Christian y el a mí. Yo asiento, porque creo que tenemos una respuesta, y una idea en común. No queremos que ese niño sufra más, queremos ayudarlo, a hacer su vida más sencilla, más feliz y sin miedos.
-Mamá, Ana y yo tenemos una propuesta- Christian aprieta mi mano y yo lo miro. Sus ojos grises tienen miedo, como cuando Ted y Phoebe iban a nacer. No sabíamos que nos depararía él futuro con ellos, no sabíamos si seríamos los mejores padres, pero les dimos todo, nuestro amor, nuestras vidas, nuestras horas de sueño, nuestros corazones y nuestras almas.
Sabía que haríamos lo mismo por este pequeño. No lo conocemos, pero sabemos que podemos darle todo, y lograr que por una vez sea un niño sin temor, un niño sano como Ted o como Phoebe, un niño amado.
-Queremos adoptarlo- digo con voz firme y por un momento siento el miedo que sentí cuando supe mis embarazos, el miedo del parto y el miedo del futuro.
HOLA, ESTE CAPITULO ES MÁS LARGO QUE DE COSTUMBRE, PERO EN REALIDAD ES UNO DE MIS PREFERIDOS. ESPERO QUE LES GUSTE YA QUE APARIR DE AQUÍ HAY UN GRAN GIRO EN LA HISTORIA POR COMO VEN. ESPERO QUE LES GUSTE ESTE CAPITULO, LA IDEA DE UN NUEVO INTEGRANTE Y SI NO LES GUSTA, DE TODAS FORMAS HAGANMELO SABER. QUIERO SABER QUE OPINAN SOBRE ESTÁ IDEA. ESPERO ACTUALIZAR PRONTO. GRACIAS POR SUS REVIEW Y POR LEER Y AGREGAR EN FAVORITOS.
PD: PERDÓN POR LAS FALTAS DE ORTOGRAFÍA QUE VEAN.
LOS QUIERE Imay97