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¿hija de vampiros? ¿bruja? y...¡¿MERODEADORA?! — capítulo 36

Si el próximo año llega a ser igual, me tiro desde la torre de astronomia. Puede que después de lo que paso en la enfermería todos molestamos a Sirius, pero con razones, dado que el muy idiota se dejo molestar por unas águilas ¡si, hasta los de Ravenclaw creen que el estar con tantas chicas lo ha hecho mas estupido de lo normal! (claro, si es que eso era posible). Admito que me esta comenzando a fastidiar el echo de que cada vez me hace menos caso. El plan de darle celos no funcionaba en ningún angulo, y mucho menos en este momento.

         En estos momentos los chicos y yo estábamos en el anden 9¾ esperando a que las rubias tontas que teníamos enfrente cruzaran la pared. Claro que para eso debían soltar a Sirius primero

-chicas. Tranquilas- era un maldito galán al que en estos momentos quiero matar. -volveremos a vernos pronto- se acerco al cuello de nuevo y beso su oreja. ¡Tengo ganas de vomitar!- mas pronto de lo que creen

         Termino la escena con esas típicas sonrisas Black que, en este momento, odiaba. Las rubias, que se llamaban Jenni, Stephany y Christy, cruzaron la pared contoneándose como unas… ok, calmate.

-¿vamos o que?- pregunto Sirius sonriendo como un zorro. Aghhh ¡quiero matarlo! Es increíble que me arregle simplemente para que me vea, pero… nada. Parece que de verdad no entiende

         Lo seguimos a través de la pared, y tal vez por un acto de inocente rebeldía, me acerque un poco más a Remus. Si, digamos que a mi familia aun no le agrada que este de mejor amiga con un licántropo, pero tristemente para ellos su opinión sobre mi hermano últimamente no me importa. Claro, que ese era el menor de sus problemas: su mayor problema era el hecho de que nos estábamos volviendo la leyenda de los más descontrolados que ha habido en Hogwarts.

-Mama- dijo James y voleamos para saludarla

         La madre de James era una mujer de cabello marrón, con unos hermosos ojos miel y con tez clara. Era un poco más alta que nuestro amigo y siempre tenia una sonrisa que la caracterizaba. Cada vez que nos veía parecía alegrarse de que James aun no nos haya matado

-¡Jamie!-solté una risita y mi amigo me miro mal unos segundos antes de abrazar a su madre- ¡que bueno que ya llegaste!¿Quién es el más guapo?-le apreto las mejillas con una sonrisita

-Este nene

          No aguante y comencé a reírme con los chicos, estábamos apunto de rodar por el suelo, cuando james les dio un zape a todos menos a mi, el hizo algo peor: me despeino -_-

         -oh ya cállense. Saben muy bien lo increíblemente apuesto que soy.

-Ya… james,  vas… matarnos

          no podíamos parar de reir. Esa era una de las cosas que James y Sirius tenían en común: su ego era mas grande que sus cabezas. Luego de unos minutos trate de serenarme y me dirigí a la señora Potter… claro que no logre decir nada porque ya me abrazaba

-Tía… no me dejas respirar

          Soltó una risita y me dejo libre. Seguido abrazo a Sirius, Remus y a Peter. Esta mujer siempre ha sido como nuestra madre; cada vez que nos veía se le alegraba el dia, realmente parecía saber que nosotros nos queremos como hermanos, aunque… ella realmente se asusto cuando le contamos lo que paso en todo el año

-Yo… debo irme- empecé a decir al notar la mirada de mis hermanos, parecía que algo iba mal, porque cuando estaba con los chicos su mirada estaba llena de furia, pero ahora era… preocupación. Los chicos se despidieron de mí con un abrazo, pero la señora Potter me detuvo antes de irme

-Recuerda que puedes golpear a James si se porta mal

         Sonreí burlonamente. No necesitaba su permiso para golpear a mi amigo mas cabeza dura. Con una sonrisa de felicidad me dirigí hacia mi familia pero antes de llegar note la mirada de alguien sobre mi. Mire con disimulo y le sonreí a Regulus quien miraba fijamente mi partida. Guiño un ojo unos segundos antes de que su madre se dirigiera a el.

         Todas las amistades que tenia estaban como prohibidas- pensé con diversión

         Claro que a Edward no le agrado ese pensamiento mio, pero lo ignore

a los dos días de las vacaciones de verano

         La lechuza de James se poso en mi ventana con una carta en su pico. Me sorprendió bastante que me haya escrito tan temprano en el verano. Pero ignorando mis sorpresas tome la carta y comencé a leer al tiempo que cerraba mi puerta:

Querida _____:

Necesitamos una pequeña idea. A Sirius se le acaba de ocurrir, que deberíamos crear un mapa para que sea mas sencillo andar por el castillo. Saber donde están los profesores. Si no logras hacer esto te entiendo, porque parece ser muy difícil, de verdad. _____ por favor responde esta carta cuanto antes.

Te quiere con su corazón de Guapetón

Cornamenta

         Con una sonrisa respondí su carta dándole a entender que intentaría hacer el mapa, y luego baje. Últimamente en casa no me hablan mucho de lo que esta pasando, pero a pesar de eso yo tampoco lo hablaría. Detestaba esas incomodas conversaciones en las que solo te provoca que la tierra te trague entera.

         Aunque… desearía saber que pasa.

         No sabía como decirle esto  las chicas. Pero pronto yo quería darle a entender a Sirius que a pesar que no me quería con el, yo era mucho mejor. Quería que el entendiera lo que se perdía.

         Los Cullen siempre han sido los más deseados desde siempre. Y yo… yo me considero a una Cullen así que… ¿porque no le doy a entender todo lo que se perderá con esas zorras?

         El orgullo de mi familia estaba en juego (si pienso esto, todo será mas sencillo) y sabia que lo que estoy a punto de decirle a Alice puede que cambie por completo no solo mi vida, sino también el futuro de todos. Baje las escaleras con una lentitud nada propia en mi; camine por toda la sala hasta encontrar a Alice y le pedí que saliera. Muy confundida me siguió y simplemente se lo dije:

-Alice, quiero que tu y Rosalie me cambien el Look