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Let me go — capítulo 1
Capítulo 1 Se miró al espejo. Estaba muy arrugado y pálido, su cabello ya no era rubio sino blanco y sus ojos grises estaban un poco más apagados. Ese cuerpo, en el que estaba condenado a vivir,lo hacía aparentar una edad que él no tenía. En su interior, él seguía siendo un adulto de veinticinco años, rubio, alto y guapo. Y por supuesto, enamorado. Pero todo eso estaba derrumbado. Draco Malfoy era prisionero. De un cuerpo de anciano, hasta que descubriera el amor verdadero. Y él estaba enamorado, pero no del modo que él quería. Porque la chica que él amaba también era prisionera. Hermione Granger y él estaban muy enamorados en el momento en que una vieja mortífaga, a la que no reconocieron, los condenó. Hermione era prisionera de un espejo y él de un cuerpo ajeno, hasta que lograran la forma de amarse a partir de su situación. Draco se levantó. Ya no se reconocía en el espejo. Y el ambiente donde estaban tampoco ayudaba mucho, que digamos. Era una casona vieja y muy antigua, en las afueras de Hogsmade, pero hechizada para que nadie la notara. Todo el mundo debía pensar que estaban muertos o que los habían matado... Nadie podía ayudarlos, y ellos no podían liberarse. La mortífaga había dicho "Un don, una maldición y una condena" Draco no lograba encontrarle el don a esa condena, salvo los minutos que pasaba en compañía de Hermione. Eran muy cortos y cada día se repetía, pero era su momento. Entró a la casa, guardando el espejo en su chaqueta azul. Cerró la puerta, donde habían dibujados un león y una serpiente. Draco estaba muy ansioso por encontrarse con Hermione, esperaba todo el día para ello... Caminó a saltitos hasta un viejo armario y lo abrió con rapidez. Se quitó la ropa azul y se puso un traje negro con corbata. También tomó una guitarra y comenzó a caminar hacia el espejo. A sus espaldas, sobre una mesa, había un reloj de arena grande. Los minutos parecían de plomo y él esperaba, esperaba, esperaba... Hasta que un rayo de sol tocó el espejo del salón. En el espejo, como en un sueño estaba Hermione. Tocando el piano. Y apenas se miraron, Hermione sonrió y él se volvió a ver en el espejo azul: volvía a ser joven y rubio. Volvía a ser Draco Malfoy.