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Una historia Merodeadora — capítulo 1

El andén nueve y tres cuartos estaba abarrotado como cada primero de septiembre. Los viejos alumnos se encontraban con sus amigos y los nuevos que iban a primer año, estaban asustadizos mientras sus padres les reconfortaban. -¿Lista para tu segundo año, Charlie?-pregunto su padre, mientras le ayudaba a cargar su equipaje, donde viajaba de igual forma su lechuza que alulaba inquieta. Charlie Flesher Greetsham solo sonrio mostrando su dentadura aperlada y radiante, su pequeña y respingada nariz con algunas pecas se fruncía levemente al sonreír y sus hoyuelos se hacían presentes en su redondo rostro. -Claro que lo estoy, Hogwarts es mi segundo hogar después de todo-dijo mientras caminaban entre el tumulto de gente y entre ellas localizo un par de cabelleras que se acercaban rápidamente a ellos. -¡Cha-Cha Charlie! Esa forma tan inconfundible de decir su nombre, era un mote cariñoso que le habían impuesto en una noche de insomnio y chistes en la sala común de Gryffindor. No solo cualquier persona, solo cuatro personas podían decirle así, y no solo era ese sobrenombre, eran muchos más. Sonrio al ver aproximándose un par de muchachitos, que habían crecido un poco más, con doce años ya de edad. El primero era un castaño de cabellos alborotados, de aspecto delgado, pero fuerte al fin y al cabo, con un par de ojos chocolates con unos lentes de luna llena en cubriéndolos. Y el segundo personaje era un azabache de cabellos largos rizados, con ojos color azul electrizante y sonrisa arrogante. Ellos eran unos de sus mejores amigos, James Potter y Sirius Orión Black. Sin previo aviso Sirius y James la atraparon en un asfixiante abrazo, elevándola unos centímetros del suelo, dejándola en medio de los dos. -¡Charly-Cherry estas igual a como te recordaba!-grito con emoción el heredero de la familia Black -¡No has crecido ni un milímetro!-le siguió la broma James abrazando cálidamente-¡Pareces una pequeña fresa enana! -¡Basta, me están matando los dos!-empezó a patalear mientras intentaba zafarse de los bromistas de sus amigos, sentía la mirada de su padre, completamente llena de diversión. El señor Flesher carraspeo llamando la atención de todos, al ver en que situación estaban ambos soltaron a Charlie mientras se rascaban la nuca algo avergonzados, no se habían dado cuenta que el padre de su mejor amiga estaba ahí.

  • Sirius, James, me alegro verlos muchachos-dijo el señor Flesher tendiéndoles la mano, que ellos sin dudarlo estrecharon con cordialidad- Espero que cuiden de Charlie, y también, que no tenga ninguna lechuza de McGonagall ¿De acuerdo? -No prometemos nada-dijeron ambos con una sonrisa traviesa en sus labios, sin duda desde que Charlie les había conocido, las cartas vía lechuza por su comportamiento llegaban más veces de las que esperaría, no eran muchas pero con magos traviesos como lo eran ellos, se llevaban entre los pies a su hija, y ella tan influenciable caía junto con ellos. No le molestaba, le agradaba porque su hija antes de ser así, era reservada y solitaria, pero cuando los conoció, la había visto llenarse de vida y sonreír mucho más. Les debía mucho. -Este año te aseguro que no habrá ni una lechuza, papa-Charlie les había tomado las mangas de las túnicas a sus amigos-Sera mejor que vallamos al tren, o los compartimientos se llenaran Miro a su padre como pidiendo permiso, y se lanzó a abrazarlo, lo iba a extrañar, solo lo veria hasta  las vacaciones de navidad. Él le correspondió el abrazo y le beso la coronilla, la iba a extrañar mucho, pero sabía que estaría bien, estaba en la mejor fortaleza de todo el mundo mágico, y además no estaría sola. -Cuídate, Charlie -Eso hare, papa-y con ultimo abrazo, se apartó de él tomando sus cosas y ayudada por sus amigos subieron al tren. Los jóvenes le llevaron a un compartimiento que ya tenían apartado y le ayudaron a subir sus cosas. -Bonita impresión tiene mi padre de ustedes, chicos-les recrimino Charlie sentándose en el asiento de cuero acolchonado mientras James se sentaba a su lado y Sirius frente a ella. -No te enojes Fresita, además no pareció molestarle-James le puso un brazo en los hombros
  • ¡He, no toques a mi chica!-le reclamo Sirius con una mueca divertida en su pálido rostro. Ella solo bufo y se acomodó sus cabellos rojizos tras la oreja.
  • Muy gracioso, Black-se acercó a él y le dio un golpe en el hombro. -¡Auch, te has vuelto tan agresiva!-dijo con un tono muy dramático, sobándose la parte afectada- Oh vamos Flesher, fue una broma -Sí, te has vuelto tan amargada-James hizo como si secara una lagrima imaginaria aun con un brazo rodeando los hombros de su amiga- En vez de parecer una chica de doce años, pareces una de cuarenta
  • Eres tan divertido Potter-dijo Charlie con sarcasmo apartándose del castaño-¿Que se traen ahora? Están mas enfadosos que siempre, ¿Por qué mejor no vas a molestar a Evans, James? -Ah, la pelirroja-dijo soñadoramente soltando un suspiro-Me está evitando, como siempre se enfadó porque molestábamos a Quejicus -Deberían dejar de molestar a Severus, él no es un mal chico-agrego ella cruzada de brazos mientras le miraban con extrañeza-¿Qué? -¿¡Quién eres y que hiciste con Charlie Flesher?!-gritaron con exageración Cuando iba a responderles, la puerta del compartimiento se abrió, dejando ver a un joven pálido y larguirucho, de cabellos color castaño y ojos miel. Tenía un aspecto enfermizo, y en su rostro había varias cicatrices. Su ropa estaba remendada, pero aun así no le importaba. El mantenía una sonrisa amable en sus labios. -¡Remus! Rápidamente Charlie se levantó a abrazar a su amigo cariñosamente, realmente lo había extrañado, compartía un vínculo más especial que con los demás. Remus algo atontado lo correspondió, cálidamente como ella. -¡Nos quiere robar a nuestra chica!-grito Sirius -¡Traidor!-le secundo James -Ustedes están locos-dijo Charlie separándose de Remus- Ya ni saludan a su mejor amigo -¡Remus amigo mío!-Sirius se levantó y le dio una palmada en la espalda, ocasionando que el mencionado hiciera una mueca de dolor-¿Qué tal las vacaciones?
  • He, si ¿Saliste de vacaciones? Papa nos llevó al mundial de Quidditch en Irlanda ¡A Sirius y a mí! Fue estupendo -No me digas que Sirius escapo de casa de nuevo-pregunto Remus mientras tomaba asiento a lado de Charlie, y los otros dos en frente de ellos -Los señores Potter me dieron asilo en su casa, fue increíble, a mi madre realmente no le importo, haría lo que fuera por deshacerse de mi-comento Sirius despreocupadamente-¿Entonces, saliste de vacaciones?
  • Pues no-suspiro cansado-Estuve todas las vacaciones ayudando a mi madre en la casa, y a veces salía al bosque que rodea el pueblo-miro a Charlie que jugueteaba con su varita distraída-¿Y tú, Charly?
  • Fui con papa a Francia, no tienen idea de lo bizarro que es que tu comida se mueva-hizo una mueca de asco
  • ¿Comiste caracoles?-pregunto Remus -Gracias a Merlín no, tenían buena comida, la mejor repostería que he visto en toda mi vida -Y las mejores mujeres-agrego pícaramente el azabache moviendo arriba y abajo sus cejas -¿No tendrás por ahí una prima Francesa, Charl's?-pregunto de igual manera Potter
  • Les puedo presentar a mi primo Frederick, es un lindo Veela-Remus negó mientras sonreía divertido ante la ocurrencia de la chica y las caras asustadas de sus dos mejores amigos, que poco a poco se tornaban divertidas, tomándolo como un chiste-¡Seriamos cuñados! -Mmm...No suena tan mal-le siguió el juego Sirius-Un francés que te enseñe las artes del beso -¡Eres un puerco!-rio mientras los demás le imitaban, su risa era bastante contagiosa-Les aseguro, algún día todos vamos a terminar en San Mungo con camisas de fuerza -¡Solo tengo ojos para ti, Charl's!, ¡Anda, dame un beso francés! -¡Aléjate de mí Black!-empezó a darle manotazos mientras reía, y el intentaba abrazarle -¡Anda fresita, di que sí y te daré la luna y las estrellas! -¡Uh, clara declaración de amor! ¡Vamos Sirius, usa tus dotes con ella! El movimiento de esos dos la estaba aplastando, parecían un sándwich, y tampoco Remus la estaba pasando muy bien. -¡Sirius quítate, me aplastas! -¡Abrazo Grupal, Flesher! Todos estaban amontonados, los pesos de los dos chicos más bromistas de Hogwarts estaban sobre ellos. Charlie a duras penas saco su varita y les apunto. -¡Expulso! Conjuro, provocando que se estrellaran contra el asiento no muy fuerte como para dañarlos. Parecían sorprendidos, y dolidos, pero Remus parecía maravillado. -¡Wow, Charly eso fue sorprendente!-le hizo saber Lupin con un brillo de emoción-Has mejorado bastante los encantamientos -Hombre, que solo fue algo básico-se rasco la nuca avergonzada, sintiendo la sangre arrebolarse en sus mejillas -¡Algún día nos mataras, quedaremos tiesos y fríos como una mandrágora en el invierno!-se quejó Sirius sobre actuando mientras acomodaba sus rulos azabaches con exageración -¡Querías asesinarnos, Flesher!, por poco Evans se queda sin padre de sus hijos
  • A todo esto-pareció ignorar las quejas infantiles del castaño y el azabache- ¿Donde esta Peter? No lo hemos encontrado -De seguro se le hizo tarde y su mama lo llevo al colegio ella misma, ya sabes cómo es de distraído Peter Todos asintieron ante las palabras de Remus, y ya más calmados se pusieron a platicar de varios temas donde el Quidditch no podía faltar, este año Sirius, Charlie y James harían audición para entrar al equipo de Gryffindor. Un bateador, una cazadora y un buscador, respectivamente. También planearon sus próximas bromas, dirigida a los Slytherin principalmente. No sabían si utilizar las bombas fétidas que compraron en Zonko o si poner el purgante explosivo a la cena de las serpientes, optaron por la segunda opción. En el transcurso del camino, iban bromeando y como siempre, Black no pudo evitar mostrar su "Voz de macho" alardeando que era sexy a lo que todos murieron de la risa cuando desafino y pareció como si se le hubiera atorado algo en la garganta. Sin duda Charlie les había extrañado mucho. Sin poder evitarlo, callo dormida recostada en el hombro de Remus que leía tranquilamente, mientras James y Sirius estaban fuera comprando chucherías con la señora del carrito de los dulces. La observo de reojo y miro que su cabello se había tornado azul pastel. No era extraño, tanto como él y todo Hogwarts sabían de la condición de metamorfa de Charlie, aunque debía estudiar más sobre ella, ya que cada color era un sentimiento o estado de ánimo, y generalmente no le gustaba lucirse, y solo traía el color natural de su cabello, un color castaño rojizo que parecía encenderse con la luz del sol.
  • Si supieras Charly, cuanto quisiera admitir mi secreto como tú lo hiciste con nosotros, pero es difícil-susurro muy suavemente suspirando, su licantropía lo estaba acabando y se notaba en su cuerpo demacrado.