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Snitch estomacal — capítulo 3
Cumplo lo que prometo, eh, eh. Publicado casi después que la actualización del otro.
¡Felices fiestas!
A.B.
Oliver suspiró cuando Jack estuvo a su lado.
-Fue un asco.
Su mejor amigo hizo un gesto desdeñoso con la mano.
-Bah, pero jugaste de una forma magnífica, ¿te parece si vamos a un lugar cerca de aquí para… ya sabes, divertirnos?
Negó con la cabeza, odiaba perder y cuando pasaba, solamente sentía ganas de repasar cada detalle para que no volviera a pasar lo mismo, era por eso que lo habían elegido capitán de su equipo.
-No estoy de ánimos.
-Escuché que ella estaría ahí.
Oliver no necesitó levantar la mirada para entender el mensaje de su amigo. "Ella" era Katie Bell.
- ¿Cómo sabes?
-Potter estaba a mi lado durante su enfrentamiento y me comentó que a Ginny le encanta celebrar en ese lugar junto a sus compañeras. Sé que irán a ese lugar.
-No, yo… yo no tengo ganas.
Jack resopló.
-No sé cómo no eres capaz de ir con ella y decirle que cada vez que se encuentran la snitch que está en tu interior cobra vida.
Oliver alzó la cabeza y sonrió levemente.
- ¿La snitch en mi interior?
-Sí, se lo escuché decir a Leanne en una ocasión y la frase se me quedó.
-Me voy a casa.
-Haz lo que quieras. Me he cansado de insistir en algo obvio, pero te advierto que a este ritmo estarán juntos dentro de mil años -comentó antes de salir de los vestidores, ahora vacíos.
Oliver suspiró de nuevo, tenía que admitir que desde la reunión de sus equipos andaba muy distraído, en parte por eso habían perdido ante las Holyhead, por ella. Katie Bell era su debilidad y fortaleza, cosa que le agradaba y disgustaba en partes iguales, pero no se atrevía a ir con ella para declarársele.
Había estado ya con varias chicas y sabía que ella también tenía experiencia, pero seguía sin querer correr riesgos a pesar de que su relación ya estaba muy deteriorada por su culpa, después del beso que le había dado luego de ganar por fin la ansiada copa de quidditch supo que no podría verla sin besarla o decirle lo que sentía y sabía de muy buena fuente que la chica estaba completamente enamorada de un chico popular, guapo y, según escuchó, perfectamente imperfecto, al principio había pensado que se trataba de él pero, después de muchas horas de reflexión, concluyó que tenía que tratarse de Roger Davies.
Se levantó con dificultad y golpeó con fuerza la bolsa que contenía sus pertenencias antes de abandonar el lugar.
Definitivamente era mala idea ir al bar donde se encontraba la cazadora rubia, podría llegar a hacer algo inapropiado.
Lo peor era que una parte de él, muy grande, aprobaba y motivaba esas ideas locas. Gruñó y apareció cerca del lugar donde se encontraba su departamento, lo que necesitaba en esos momentos era una buena ducha.
Katie se levantó con un dolor de cabeza insoportable.
-Ah, ya despertaste -comentó una voz, divertida.
Al oírla ella se irguió con demasiada rapidez, lo que le provocó una punzada de dolor en todo el cuerpo, entonces se dio cuenta de que había dormido en el sofá de su sala diminuta.
- Ja… Jack -balbuceó con voz pastosa, parpadeó con pesadez mirando con pesar a su alrededor, la garganta la tenía seca como desierto-. ¿Qué haces aquí?
-Te trajo en la madrugada -contestó una voz enojada que ella asoció con Leanne.
- ¿Leanne? -preguntó ella, confundida.
-Estoy aquí -su amiga apareció en su campo de visión al sentarse junto a Jack, que le dedicó una sonrisa amable.
- ¿Qué… qué pasó?
Jack rió con sinceridad y Leanne esbozó una mueca de enfado.
-Yo no sé muy bien, te estaba esperando para platicar sobre el partido -"y Wood" le dijo con la mirada-. Pero no llegaste temprano, por lo que intuí que habían ganado y que, en ese momento, era probable que estuvieras en un bar o algo así celebrándolo por lo que me fui a dormir y en la madrugada me despertaron unos golpes en la puerta, abrí y te encontré en brazos de Jack completamente dormida.
- ¿Por qué no estoy en mi cama?
-Te acosté en tu cuarto -Jack seguía sonriendo, divertido-. Pero cuando estábamos hablando sobre lo sucedido aquí apareciste tambaleándote y farfullando cosas sobre conspiración y manitas calientes, insististe en dormir aquí o irías a no-sé-dónde para acusarnos de explotación de rubias. No sabía que cuando estabas borracha eras sumamente entretenida.
Katie se sonrojó y aceptó en silencio la taza de té que su amiga le ofrecía.
- ¿Qué hice?
Jack rió entre dientes y Leanne le dio un puñetazo en el estómago, con cara de preocupación.
-No sé si decírtelo sea lo correcto. Podrías intentar hacer algo tonto -su amiga mordisqueó su labio con nerviosismo.
-Se va a enterar de todas formas, es mejor que sea por nosotros. Bueno, por mí -Jack dejó de mirar a Leanne y le dedicó una mirada que intentaba ser seria-. Cuando llegué al bar en el que festejaban seguías normal, bebiendo ligeramente y, de pronto, empezaste a beber el whisky de fuego como si fuera agua, té, jugo de calabaza o leche. Incluso le ganaste a Angie y Ginny juntas -su voz reflejaba admiración y diversión-, entonces dejaste de hacerlo, por lo que nadie te vigiló y aprovechaste para acabar con todo lo que estaba a tu alrededor.
Katie jadeó, sorprendida.
-Entonces no pasó nada malo, fue lo normal cuando bebo de más.
Leanne suspiró.
-Será mejor que se lo digas todo de una vez o su reacción será muchísimo peor.
Jack asintió.
-Bueno, primero comenzaste a hacer travesuras y reírte por todo lo que pasaba a tu alrededor, ofendiste a muchas personas con comentarios del tipo "hueles como un trol", "vaya, ¿eso es una nariz?", "si fueras más pequeño pasarías por un duende" entonces te mandamos a un rincón con la esperanza de que te durmieras o se te bajara lo que habías tomado. Pero, casualmente, un reportero de Corazón de Bruja andaba por ahí y supo que, borracha, podrías convertirte en una mina de oro, con eso de que eres muy reservada y muchos matan por una entrevista un poco más… reveladora, el punto es que se las arregló para pasarte de todo un poco para que lo bebieras, cosa que hiciste.
Katie abrió los ojos, espantada.
- ¿Qué le dije?
-No lo sé, cuando me di cuenta tú estabas llorando sobre su hombro mascullando cosas sobre la escoba que se te rompió cuando eras pequeña. Te alejé de él pero me golpeaste mientras me gritabas: "Déjame en paz con mi nuevo mejor amigo Bobby". Trataste de regresar con él, pero había desaparecido, entonces enfureciste y decidiste desquitarte bailando y cantando sobre una de las mesas.
Katie gimió, ocultando el rostro entre sus manos.
- ¿Algo más?
-Hum… hiciste estragos en el bar por lo que has sido vetada. Pero mejor trata de recordar sobre lo que le dijiste a tu amigo el reportero.
-No me… acuerdo… no me acuerdo -masculló ella, sonrojada.
Fabuloso, era fabuloso, John les había pedido nada de escándalos y hacía eso. Solo esperaba que no le enviara un vociferador.
En ese momento una lechuza comenzó a golpear la ventana más cercana y Leanne se apresuró a abrirle, Katie cerró los ojos, era una cobarde, no quería enfrentarse a John.
-Oh, Merlín -jadeó Leanne.
- ¿Vociferador de John? -preguntó con voz temblorosa.
-Peor.
-Oh, oh, Bell.
- ¿Qué…? -empezó, pero su amiga la interrumpió cuando colocó el ejemplar de Corazón de Bruja frente a su cara.
En la portada estaba ella… con Oliver, agarró la revista con horror mientras leía el encabezado: "Sí, Oliver es mi gran amor".
Lo único que pudo hacer fue arrojar la revista lejos de ella y salir rápidamente de su departamento.
Oliver caminó con paso ligero por las calles del Londres muggle, estaba en un estado de aturdimiento desde que había leído el artículo principal de esa revista de chismes, Jack le había mandado una copia de la revista con una nota adherida.
"Todo es verdad", pero la letra era diferente y no la hubiera reconocido de no ser por la firma de la persona. Leanne. La mejor amiga de Katie.
Suspiró y trató de parecer normal, le encantaba cuando caminaba por esos lugares, poco frecuentados por los magos, ninguna persona que lo rodeaba sabía que era uno de los guardianes más prometedores de la historia, nadie se detenía a interrogarlo sobre el artículo. Y eso era un alivio. Toda su mente estaba llena de las palabras del artículo.
"Me fijé en él desde antes de que fuera mi capitán"
"No, nunca se lo dije, ¿acaso se fijaría en alguien como yo?"
"Para él siempre fui como su hermana menor"
"Traté de olvidarlo con alguien más, pero no funcionó, Oliver es mi gran amor"
"Definitivamente moriré sola y rodeada por un montón de bichos raros"
Lo sacaron bruscamente de sus pensamientos cuando alguien chocó contra él.
-Lo lamento -murmuró al mismo tiempo que la persona decía:
-Ha sido culpa mía.
Oliver parpadeó con sorpresa, la persona con la que casualmente había chocado era Katie. La Katie que afirmaba quererlo con locura, la que había declarado que cada vez que su nombre salía a relucir una snitch que vivía en su estómago despertaba y se ponía loca.
-Katie -murmuró, ella alzó los ojos y se sonrojó.
-Oliver -jadeó, su cara se tornó de un rojo más profundo mientras él la arrastraba a un callejón que estaba cerca de ahí-. Yo… pasaba… hola.
-Hola -intentó sonreír mientras la soltaba.
-Tú… tú… leíste, ¿cierto? -ella tenía una mirada triste.
-Sí -de repente se sintió mal, tal vez ella lo estaba buscando para explicarle que era una mentira, que el reportero se lo había inventado todo. O peor, que era una broma de Jack.
-Lo lamento -murmuró la cazadora.
- ¿Es verdad o una broma? -preguntó con el rostro serio.
Katie evitó mirarlo a los ojos, mientras palidecía rápidamente.
-Nunca más volveré a beber, lo juro -ella respiró hondo antes de mirarlo fugazmente-. No, no es una broma. Es verdad. Yo… yo estoy enamorada de ti desde que tengo memoria. Y una snitch vive dentro de mí, revive siempre que estamos frente a frente, o cuando te veo en las fotos o simplemente con que tu nombre salga a relucir en una conversación.
Oliver sonrió, estaba eufórico. La chica sentía lo mismo que él por ella. Quería decirle tantas cosas pero no pudo hacerlo, porque ella, en un acto de valentía repentino, había terminado de acortar la distancia que los separaba para besarlo con pasión. Se encogió de hombros mientras le respondía con ansias. Ya habría tiempo para explicaciones, después le diría que en su cuerpo también vivía una snitch irremediablemente terca que se alocaba si llegaba a pensar en ella. Se imaginó brevemente que su snitch y la de ella volaban juntas, por fin.
Sonrió contra los labios de la chica cuando ella jadeó su nombre.
Sí, definitivamente, ya habría tiempo para explicaciones, en ese momento solamente quería dejarse arrastrar por sus labios y sus manos juguetonas. Sabía que, cuando el beso terminara, todo sería completamente distinto.
¡Hola!
Bueno, pues eso es todo, estoy indecisa sobre hacer un epílogo o no. Aunque sería cortito. Agradecería mucho su opinión.
Espero que les haya gustado.
Un beso enorme
Arya Bromsson