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Manual de lo prohibido — capítulo 25

Al abrir los ojos, el dolor de cabeza taladró con intensidadrnmi cráneo, haciéndome cerrarlos de nuevo. Traté de abrirlos otra vez, poco arnpoco, y la luz clara del día me los encandiló a tal grado que el dolor agudizó.

rnrnTenía un recuerdo vano del día anterior y entre más mernesforzaba en ordenar el desorden en mi cabeza, más me dolía.

rnrnEl bar, el espejo, Draco, su Hybrid, el beso… ¡Ginny! Tanrnpronto como le encontré sentido a esas palabras, el recuerdo llegó a mi mente.rnMe levanté sobresaltada y visualicé después de unos segundos una habitación. Nornera mía, de eso estaba segura; había una guitarra negra y el decorado delrncuarto era en color azul de diferentes tonos. Esta era la habitación de unrnhombre y el único que me venía a la mente era Draco.

rnrnLa cama estaba desecha pero yo estaba segura de que anochernme había derrumbado sobre el piso del baño y no sobre la cama. Lamentablemente,rnnada había sido una pesadilla nada más, como yo lo hubiese deseado, todo erarnreal, y aquellos labios rosados, rellenos, suaves y ahora con sabor a menta yrnchocolate, habían sido míos anoche, por un minuto.

rnrnTraté de buscar un reloj y encontré uno pequeño sobre elrnescritorio, eran las doce treinta y cinco del medio día y la cabeza no merndejaba de doler.

rnrnFui al baño, medio mareada aun, y lavé mi cara. Traté dernacomodarme los cabellos soltando mi pelo completamente. Luego de que me vi conrnun aspecto mejor, decidí que tenía que salir corriendo de esta casa.

rnrnEsperaba y cruzaba los dedos porque Draco no estuviera, así,rnsaldría sin que él se diera cuenta y… me iría.

rnrnTomé mi morral que se encontraba en una silla cercana y mernlo crucé sobre el pecho. Me armé de valor y giré la perilla de la puerta,rnabriéndola. Salí con la mirada baja y al instante de que me encontré fuera dernla habitación, la levanté, encandilada horrorosamente por la clara luz delrnmedio día.

rnrnDraco me miraba, sentado en una de las sillas que teníarncerca de la mesa. Allí otra espina a mi corazón. Ambos nos miramos por un largornrato, como si nos comunicáramos con los ojos. Aquello pudo haberse interpretadorncomo un 'Te odio' doloroso y afrentoso ó como el 'Te amo' más honesto de larnhistoria.

rnrnTan sólo respirar me dolía, así que bajé la mirada y merndirigí a la que parecía la puerta de salida. Apresuré mis pasos pero parecíarncomo si mis pies no se abrieran tanto en cada paso.

rnrn-Espera, Hermione-su voz tan hermosa me hizo detenermernaunque la razón me gritaba despavorida que saliera corriendo ya y asi lo hice.

rnrn******************************

rnrn-Volveré a California, Theo-sollocé.

rnrn-¿Por qué? ¿Por qué tan pronto?-inquirió, más confundido quernantes.

rnrnLa voz se me atoró en el nudo de la garganta, impidiéndomernhablar. Me sentía fatal de confesar mi pecado.

rnrn-Hice algo muy malo, Theodore-admití y halé la puerta pararnabrirla, luego me subí al auto. Todo lo hice tan rápido que no le dirnoportunidad para hablar.

rnrnCorrió hacía el otro lado del auto y subió de la mismarnmanera que yo.

rnrn-¿Qué tan malo pudo haber sido como para que te obligué arnirte? -quiso saber.

rnrn-Muy, muy malo -las lágrimas eran el vivo recuerdo de larnnoche anterior e incluso de esta misma mañana.

rnrn-Por favor, Herms, no me asustes. ¿Qué hiciste?

rnrnLo miré, con los ojos empañados aun y mis labios temblabanrncon las palabras a punto de salir.

rnrn-Anoche me embriagué…

rnrn-Oh, vamos Herms, eso no es tan malo… -el alivio huyó de surnrostro cuando continué hablando.

rnrn-…y besé a Draco -confesé, tratando de ahogar el nudo en mirngarganta.

rnrnEntonces se le desplomaron las cejas de sorpresa yrndesconcierto.

rnrn-¿Qué? -preguntó, incrédulo.

rnrnMe llevé las manos a la cara, intentando al menos ocultar mirnrostro avergonzado y las lágrimas que lo bañaban, ya que no podía pararlas.

rnrn-¿Besaste a Draco? ¿Pero cómo? ¿Por qué? -sus preguntas sólornsirvieron para que el dolor me sucumbiera más, sin contar que la cabeza estabarnpor explotarme.

rnrn-¡Por estúpida, Theo! -solté, retirando las manos de mirnrostro para elevarlas en modo de desesperación- Ginny se dio cuenta de quernDraco no era el mismo y el domingo pasado a la muy idiota de mí, se le ocurriórnbailar con él en plenas narices de su novia. Debí imaginarlo, ¿sabes? Hasta larnpersona más estúpida lo hubiera reflexionado, pero se trata de mí, ¡claro! larnidiota de mí-farfullé, atropellando las palabras.

rnrn-Herms, tranquila -me tomó del brazo y sentí su tacto cálidornsobre mi piel-. Cuéntame con más calma y sin insultarte -me pidió.

rnrnSuspiré, yo no sabía cómo es que esperaba que no merninsultara a mi misma. Me merecía toda clase de insultos habidos y por haber.rnPero traté de tranquilizarme.

rnrn-Harry me lo dijo -continué-, y me pidió que fuera… sensatarny lo primero que hago es ir a embriagarme para olvidar el dolor por romperle elrncorazón a mi mejor amiga, dime ¿qué tan sensato es eso?

rnrn"Draco fue a buscarme al lugar cuando estaba borrachas, me sacórnde allí y me hizo subir a su Hybrid… Casi le confieso que lo amo -la voz volviórna quebrárseme- y luego de una ridícula discusión me quedé dormida. Cuandorndesperté me di cuenta de que no estaba en el departamento de Ginny sino en larncasa de Draco, acostada en su cama -el recuerdo apareció nítido en mi mente,rncomo si fuese una película que se estuviese proyectando con bastante claridad-,rnmusité su nombre y él se acercó a besarme en la frente para desearme buenasrnnoches -ya no estaba tan segura de que mi voz tuviera sonido, pero Theo seguíarnmirándome atento-. Sujeté su rostro entre mis manos y lo besé, simplemente lornbesé -me perdí por un momento en el recuerdo.

rnrn-¿Y Draco qué hizo? -inquirió.

rnrn-No se apartó… ¡No se apartó! Yo tuve que detener aquellornporque si no… -entonces mi voz se perdió entre las lágrimas que me ahogaban larngarganta.

rnrn-Tengo varias cosas qué decir, pero primero… -abrió susrnbrazos y me abrigó en ellos y yo, derramé allí todo mi dolor.

rnrnLloré inconteniblemente sobre su hombro, por que me sentíarnsola; sentía que tarde o temprano así me quedaría. Sola.

rnrnTardé unos minutos en recuperarme y vi cómo había empapadornsu camisa, produciendo en ella un manchón sobre su hombro.

rnrn-Perdón -murmuré mirando lo que había producido mi llorar.

rnrn-No te preocupes -me limpió con su pulgar una lágrima querncaía por mi mejilla y me recordó a Draco esta mañana.

rnrnGemí.

rnrn-No puedo creer que haya sucedido -musitó.

rnrn-Fue mi culpa.

rnrn-No -me contradijo firmemente-. No sólo ha sido culparntuya,Draco también es culpable, y yo diría que más de la mitad de la culpa caernen él. ¿Por qué no lo evitó? Digo, tú… estabas borracha, pero, ¿el? Él estabarnen sus cinco sentidos -meneó la cabeza en forma de reproche. Se quedó enrnsilencio un momento y luego pareció darse cuenta de otra cosa. Me miró -. Pensérnque odiabas el alcohol -musitó.

rnrn-Lo sigo odiando, Theo. Ahora más que nunca -siseé y luegorngemí con dolor-. Pero es que la mente se me nubló y… fue la única estupidez quernse me ocurrió para olvidar -admití.

rnrn-Prométeme que nunca más volverás a hacerlo -me pidió.

rnrn-En lo que me resta de vida -levanté la mano, jurándolo.

rnrnTheo volvió a abrazarme, pero esta vez fue un abrazo corto.

rnrn-¿Ya no hay vuelta atrás? -me miró, congojado.

rnrnNegué con la cabeza baja.

rnrn-Me voy, mañana en la mañana -murmuré.

rnrn-Malfoy es un idiota -resopló-. No puedo creer que tengasrnque irte, es decir, no tan pronto.

rnrn-Es lo mejor, de todas maneras ya lo había pensado. Me tardérndemasiado analizándolo, ese fue el problema.

rnrn-¿Le dirás a Ginny? -me preguntó, como no queriendo la cosa.

rnrnMe tembló la boca y la quijada al contestar.

rnrn-Tiene que saberlo -tomé aire-. Pero no estoy muy segura derncómo -bajé la mirada.

rnrn-Todo va a salir bien, Herms-me tranquilizó, pero yo sabíarnque más allá de sus palabras, la verdad era otra-. ¿Te despedirás?

rnrn-¿De quién?

rnrn-De Luna.

rnrnOtro pinchazo de dolor a mi corazón. Otra persona quernextrañaría bastante, Luna.

rnrn-No me gustan las despedidas -musité, con el dolor en mirnvoz.

rnrn-Oh, vamos. No puedes irte sin decirle adiós. Sabes que ellarnte aprecia mucho.

rnrn-Pero me va a doler -dije.

rnrn-Y le va doler más a ella si no lo haces.

rnrnSuspiré.

rnrn-De acuerdo -acepté-. Ahora llévame al departamento, porrnfavor -dije, sobándome la cabeza, que sentía explotar.

rnrn-Gracias -me hizo un cariño en el mentón y luego abrió elrncajón de delante de mí-. Toma, te ayudarán un poco -me ofreció unos lentes dernsol y cuando me los puse y mi vista se oscureció, el dolor disminuyórnquedamente.

rnrnArrancó el auto y condujo hasta el departamento, tenía querncomenzar a hacer mis maletas.

rnrnCuando llegamos y subimos, Theo me preparó una extrañarnmalteada blanca.

rnrn-Tómatela -me dijo, dándome el vaso y me hizo recordar larnnoche anterior, cómo Blaise ponía frente a mí los vasitos con alcohol.

rnrnLo miré, recelosa.

rnrn-Si algo he aprendido de mi tía, es a hacer remedios caserosrnpara todo, anda -me instó-. Se te quitará ese horrible dolor de cabeza.

rnrnLe di un sorbo pequeño al vaso y luego, le abrí paso a unornmás grande; hasta que divisé el fondo de cristal de aquel vaso.

rnrnAquello no sabía tan mal.

rnrn-Perfecto -sonrió, Theo-. ¿Qué vas a hacer ahora?

rnrn-Mis maletas -musité-. Entre más pronto termine todo, mejor.

rnrnÉl suspiró con pesar, enterrando sus ojos chocolate en mí;rnluego, soltó una risita y meneó la cabeza.

rnrn-Tú te atreviste a hacer lo que nunca pude hacer yo -merndijo-. ¿Qué hubiera pasado si hubiese sido yo el que hubiera robado un beso arnde ti? -me preguntó.

rnrn-Supongo que no me estaría yendo ahora -admití-. Pero dicenrnque las cosas suceden por alguna razón.

rnrn-Sí, ahora yo tengo a Luna y…

rnrn-Y yo regreso a California -traté de sonreír.

rnrnAmbos nos quedamos en silencio.

rnrn-Tengo que ir, Theo -musité-. Gracias… por todo -dije, desdernlo más profundo de mi corazón.

rnrn-No agradezcas, para mí ha sido todo un placer conocerte, mirnprincipessa -sonrió.

rnrn-No nos despidamos aun -dije-. Te veo más tarde -sonreí yrnsalí de su apartamento hacía el mío.

rnrnCuando me hube adentrado en él me dejé caer sobre el suelo yrnparecía como si las ganas de llorar no acabaran jamás.

rnrnMe levanté cansada, pero al menos evitando a toda costarnderramar una gota de agua más. Me dirigí a mi habitación y saqué mi par dernmaletas azules que había traído conmigo, luego, comencé a llenarlas de ropa,rnobjetos y todo lo que me pertenecía.

ok, Actualice bajo amenaza xD jajajjaja los quierooo