It was beautiful once — capítulo 1
Prólogo
Era un día soleado y hermoso. Como casi todos los días de verano en California. Lo único que se escuchaba desde el patio de la familia cresta era el canto de los pájaros y las risas de los niños que jugaban en la piscina del vecindario. Annie Cresta se preguntaba como todos se divertían y en cambio ella estaba sentada en un rincón sintiéndose como una mierda. Claro que no iba a dejar que nadie la vea así, no después de ver todo lo que su madre había preparado para su cumpleaños número 19. Así que esa mañana se puso su mejor vestido e intento sacar a ese idiota de su cabeza pero era inútil. No podía borrar de su memoria su media sonrisa, ni sus ojos verdes, ni la forma en la que la besaba y la hacía sentir única. Al final resulto no ser tan única como él le hacía creer.
Annie se sentó en uno de sus viejos columpios. Ya no poda fingir una sonrisa, se sentía frustrada y enojada. ¿Cómo había sido tan idiota? Una pequeña lagrima salió de sus ojos verdes sin permiso.
-Oh cariño- Al parecer no estaba tan sola como creía- ¿Estas llorando?
-
No..oo- No pudo evitar que se le quebrara la voz.
-
No puedes mentirle a tu abuela estaré vieja pero no soy idiota- Annie se dejo abrazar por su abuela, si alguien la entendía esa era Mags.
-
Ahora dime ¿Cual es el nombre del chico?
-Finnick Odair
El celular de Clove vibró otra vez. La chica bufo molesta creyendo que era su estúpido ex novio. Eran las 3:00 de la mañana pero de todas formas no importaba{ la pelinegra no había pegado un ojo en toda la noche. No solo que ya tenía los ojos hinchados de tanto llorar sino que su mejor amiga, con la que compartía apartamento, aun no aparecía. Ella había intentado avisarle, advertirle que aunque Peeta era un encanto con ella el seguía siendo un Hadley. Pero ella no podía creerle estaba demasiado enamorada. Katniss pensaba que como Cato le había metido los cuernos a Clove ella creía que todos los hombres eran iguales, pero su Peeta no era así. Y ahora había ido a darle una sorpresa por su aniversario.
Clove no estaba tan ciega, por lo menos ya no. Ella lo odiaba y lo odiaba en serio no sabía que odiaba mas si sus ojos azules que convencen a cualquiera; o su testarudez que también ella tenía; No lo que ella de verdad odiaba era que no podía olvidarlo por mas que quisiera.
Al llegar al teléfono Clove se sorprendió al ver que quien llamaba era Katniss; Habían estado distantes últimamente.
-Hola- Clove contesto esperando oír la alegre voz de su mejor amiga. Si era Katniss pero su voz estaba distinta: se escuchaban hipidos y su voz era ronca, probablemente debido al llanto.
- Clovie, tenias razón, Peeta es tan solo un idiota más-.
Glimmer escuchaba por enésima vez su lista de reproducciones para rompimientos cuando la canción Better than revenge de Taylor Swift sonó:
Our story starts when it was hot and it was summer
And I had it all, I had him right there where I wanted him
She came along, got him alone and right through the applause
She took him faster than you could say 'sabotage'
Y así es como había empezado todo en el viaje que había planeado con su mejor amiga Cashmere. Se habían conocido y a Glimmer le gustó Marvel desde el primer momento. Al parecer no fue la única..
Glimmer estaba ilusionada, tal vez demasiado, con su amor de verano. Ella jamás se esperaría que él le haga algo así y menos con ella, su mejor amiga. Pero Cashmere siempre fue envidiosa, estaba celosa de Glimmer, de la forma en la que siempre se quedaba con los chicos mas lindos, del dinero de su familia, y de su prometedora carrera en el mundo del modelaje. Ella quería probar que era más bonita y mejor amante. En otras palabras ella era una zorra.
Steal the applause
Come on, show me how much better you are
So much better, yeah?
So you deserve some applause
'Cause you're so much better
She took him faster than you could say 'sabotage
Al final de la canción Glimmer se dio cuenta de lo patética que era al quedarse llorando. Debía demostrarle que lo había olvidado. Pero para eso primero tenía que de verdad hacerlo. Esa era la parte difícil.
Madge, la ordenada y alegre Madge, estaba hecha una bola en el medio de su caótica cama. Su cabello rubio apenas se distinguía entre el desastre que había sobre su costoso acolchado: se encontraban desde peluches decapitados, fotos cortadas, tachadas o quemadas; pero lo que más había eran pañuelos descartables. Como podían faltar si las lagrimas salían a mares de los ojos azules de Maddie. Pero se lo merecía, o eso decía ella, por romper la promesa que se había hecho a sí misma. Ella sabía que no debía enamorarse, al menos no durante el último año de secundaria. Las relaciones no duran en ese momento, Ya sea por la distancia de las universidades o por los exámenes. Claro que ella no esperaba que el problema fuera engaño. Pero, ¿de qué se sorprendía?
Desde el principio era clarísimo que él no era su tipo de chico: rompiendo tanto reglas como corazones. Pero no pudo evitar que sus ojos grises la enamoraran. Pero era tarde para arrepentirse ahora lo que necesitaba es cambiar de aires, tal vez unas vacaciones.