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Historia 155958 — capítulo 14
Draco agarró una pila de hojas y las ordenó prolijamente por orden alfabético en el armario del despacho del profesor Dumbledore.
-Alégrate. Nos quedan solamente diez letras. -Le dijo a Hermione.
-Pero eso significa una eternidad… Siento que a los cincuenta años seguiré estando aquí.
-¿Adónde te gustaría estar ahora?
Ella se quedó unos segundos callada y después contestó:
-Creo que durmiendo, en mi cama. Estoy muy cansada.
{{Granger en piyamas, ¿cómo se verá? ¡Deja de pensar en esas cosas Draco!}}
Los dos fueron a buscar más papeles al otro lado de la habitación, pero por pura casualidad, agarraron la misma caja.
Ellos se quedaron mirando un rato, hasta que Draco parpadeó.
-Perdiste -Le dijo ella con voz dulce.
Ninguno soltó la caja ni se apartó, más bien se fueron acercando el uno al otro.
Draco cerró los ojos y aspiró profundamente, el aire olía a vainilla, un olor que procedía de Hermione. Le encantaba.
Pero ese momento, duró demasiado poco, porque los dos, con las mejillas encendidas se dieron vuelta y siguieron haciendo sus cosas.
-Hasta mañana -Saludó Draco. Se acercó y le dio un beso en la mejilla, que a Hermione la dejó algo desconcertada.
Draco salió del despacho y se tocó en el lugar que le había dado un beso. No le gustaba para nada la idea de haber tenido contacto con una sangre sucia. ¿Qué pensarían sus padres?
Hermione se quedó parada en seco. Desde que Draco se había despedido (Hace ya diez minutos) Ella no se había movido. Miraba la puerta de salida con una extraña expresión en el rostro. ¿Qué significaba ese acto que acababa de suceder?
Hermione fue a su habitación. Tardó un rato en dormirse, pero cuando lo hizo solo tuvo pesadillas:
Ella caminaba por los pasillos de la escuela. Pasaban muchas personas por su lado, iban rápidamente y casi que no los podía distinguir. Pero había una sola persona que se quedaba quieta. La señalaba con el dedo y se burlaba de ella como si no hubiera mañana. A esa persona se le unió otra, y después dos más y así sucesivamente hasta que un millón de personas se burlaban y le hacían bromas descaradas.
En el sueño las gotas se juntaron y entre todas formaron un cuchillo. Ella lo sostuvo entre sus manos y se le formó una gran sonrisa. Mataría al responsable de las burlas.
Fue corriendo y se tiró sobre esa persona. La vio de cerca y se dio cuenta de que era Malfoy. La miraba con ojos llorosos y le pedía perdón por lo ocurrido. Ella no lo escuchaba y seguía poniendo el cuchillo en su garganta. Pero Malfoy se le acercó y le dio un beso en la mejilla. Eso desconcertó tanto a Hermione que tuvo que soltar el cuchillo.
Ella se levantó de sobresalto. Se tocó los ojos y descubrió que estaban húmedos. No solo había llorado en el sueño.