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Historia 156326 — capítulo 20
Las pálidas manos recorrieron los esculturales músculos morenos mientras las rastas eran echadas hacia atrás por su dueño para dejar libre su cuello. Los pecaminosos y anhelantes labios de la muchacha se adueñaron de este, haciéndole sonreír... Aquella noche pasó rápido. Para Blaise, había sido algo completamente distinto. Y comprendió el motivo cuando miró a su lado en la cama, donde Adrianne dormía plácidamente después de una noche de sexo. Era la primera vez que le sucedía, y no podía evitar pensar que se estaba volviendo completamente loco. ¿Por qué estando con aquella despampanante rubia no había podido dejar de pensar en cierta pelirroja... de quince años!? -Blaise... ¿Qué haces despierto?- preguntó, con voz cansada, la blonda- Son las cuatro de la mañana. -Descansa, Anne- le susurró, besándola en el pelo antes de levantarse y comenzar a vestirse. -¿Qué sucede? Blaise... Nunca te has ido sin una segunda ronda... ¿Acaso lo he hecho mal?- los ojos de la chica brillaron con tristeza, pero Blaise, ahora con los pantalones puestos, la abrazó con ternura. -Lo has hecho más que bien, preciosa... Tú no eres el problema. Soy yo. -¿Qué te sucede entonces?- interrogó, y él sonrió. -Estar a tu lado me hace darme cuenta de que me he enamorado... ¿No querías eso? ¿Que me enamorara y fuera feliz en vez de venir aquí casi todas las noches a por sexo esporádico con una amiga con derechos?- ella asintió, y una sonrisa comenzó a asomarse lentamente en sus labios. -Ve, anda... Y yo que empezaba a pensar que estaba volviéndome mala en el sexo... -Eres una diosa- le dijo, antes de ponerse la camiseta y salir de la casa, en su moto, a toda velocidad. Recorrió las calles hasta llegar a la casa de los Weasley. Se conocía la habitación de la pelirroja (de hecho, cuando la des-secuestró tuvo que llevarla hasta ella en brazos, porque se había quedado dormida y ninguno de sus hermanos tenía la suficiente coordinación para llevarla sin caerse), así que tomó una piedrecita del suelo y la lanzó suavemente contra el cristal. A la tercera, esta se abrió, y una cabellera pelirroja brilló en la noche como una llama viva. -¿Qué quieres, Blaise?- sonrió, y él rió. -¿Quién está en tu casa? -Estoy sola. Mis hermanos andan de fiesta, y ya sabes lo de mis padres. Qué, ¿subes?- él rió. -No lo digas dos veces- y comenzó a trepar por la enredadera, que cubría toda la fachada de la casa, hasta acabar en el balcón con ella. Le dio un abrazo de oso y ella rió. Era imposible tener frío con aquellos enrmes brazos a su alrededor, y cuando la tomó en brazos, cogiéndola de tal manera que las piernas de ella acabaron al rededor de su cintura y los brazos al rededor de su cuello, donde escondió la cabeza, pudo darse cuenta de que era aún más pequeña a su lado de lo que creía. Entraron juntos a su habitación, de un hermoso tono azul oscuro lleno de estrellas, y la dejó suavemente en la cama. No llevaba más que una bata sobre su pijama de verano, por lo que pudo sentir sus piernas a su alrededor, pues se cayó (por culpa de la pelirroja) en la cama sobre ella. Sus cabellos pelirrojos sobre las sábanas blancas destacaban a la más que tenue luz plateada de las estrellas falsas del techo, y sus brillantes orbes avellanas se veían tan hermosos que estuvo a punt de volverse loco-. ¿Te aplasto, nena? -No, tontito- se burló, y él tomó una de sus rastas y le rozó la nariz con ella, haciéndola cosquillas. -Mmm...- ronroneó, antes de besar su frente- Pues puede que no te aplaste, pero o me sueltas y me dejas levantarme o lo que se levantará será otra cosa- ella se carcajeó, pero le soltó y subió su cuerpo hasta quedar con la espalda apoyada en la cabecera de la cama- ¿Qué haces? -Evitar que algosuba- contestó, con picardía. Él negó, la agarró del pie y tiró de ella hasta que acabaron frente a frente. -Ya es tarde.
Jajajajajajajajajaja, espero que os haya gustado!!! ¿Qué os parece? ¿Escribo más sobre estos dos (la continuación de este cap) o vuelvo con Herms? ¡Dejad comentaris, un beso!