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Historia 156326 — capítulo 23
Los recuerdos de una vida que creía olvidada llenaron la mente de Hermione cuando se fue a la cama después de aquella fiesta.La mano de Igor sobre la suya llenó por completo sus sueños, y la transportó al Taller, en una de aquellas tardes en las que los Durmstrang la buscaban y la trataban como a una hermana pequeña... -¿Qué sucede, Igor? ¿Quién es esa niña? -La hija de George- contestó el hombre, y ella bajó levemente el rostro cuando todos los de El Taller la miraron. -¿Granger?- ella asintió, y uno a uno todos se fueron presentando. Así fue como comenzó su vida de pandillera... Una pandillera de Durmstrang. -Pss, castaña- la llamó Thombby, y ella corrió hasta él y Kiro. -¿Ves ese buga? -¿El Camaro?- Kiro asintió. -Si nos le consigues, te damos veinte pavos. -Doscientos. No me juego el pellejo por menos- se miraron y luego la observaron a ella. Su edad, apenas diez años, ocultaba a una personita de lo más increíble: conocía todo de los vehículos, la manera más fácil de robarlos e incluso mil un trucos para lograr que todos hicieran lo que ella quisiera. -Venga... Veintitrés- negoció Thom, y ella negó. -Mi precio sube. -¿Cuánto, muñequita? -Doscientos cincuenta. Si no se lo llevo a Igor y me chivo. -Maldita mocosa- se rieron, y le dieron el dinero. Apenas unos minutos más tarde, ya lo tenían. Se lo llevaron al Taller, y los que estaban allí los miraron con sorpresa. -Un Camaro de los setenta, primo Igor- sonrió ella, y el chico, que por ese entonces tenía dieciocho años, la cogió en brazos con facilidad. -¿A quién se lo has robado, pequeñaja? -Yo no fui... -Tiene tu marca- de hecho, no había ninguna ventana rota ni ninguna puerta forzada, marca de la casa de Thom y Kiro-. ¿Por qué la habéis hecho robar el Camaro? -Esto... Nosotros... -Déjalo, Igor- sonrió con diversión Caleb Krum, el líder de los Durmstrang, con su hijo al lado, un muchacho de catorce años llamado Viktor-. Podrías aprender de ella, hijo. -Es una chica- arrugó la nariz, y Herms saltó de los brazos de Igor. -Pues te puedo- masculló, cortante, y él se rió. -Inténtalo, mico.
Se despertó recordando a Viktor en el suelo, a sus pies. Salió disparada de la casa y puso camino al Taller en la moto de Orion tras dejar una nota en la nevera*.*Cuando llegó, la salieron a recibir los que no habían ido el día anterior a la fiesta...
-¿Hermione?- Kiro la abrazó en cuanto la vio- Pequeña pícara...
-¿Cómo estás?- sonrió, involuntariamente con la misma sonrisa que solía exhibir tiempo atrás, y todos quedaron maravillados... Esa sí era su castaña.
-¿Minnie? -Hola, Caleb... ¿Aún se me permite entrar? -Claro... No deja de ser tu casa, pequeña. Bienvenida- la besó en la frente y notó lo mismo que cuando su padre lo hacía-. Tengo entendido que ayer montaste una buena, ¿eh? -Todos los viernes, sábados y domingos que puedo. -¿Podría ir alguna vez a ver a tu madre? -Mi madre se ha casado. Ya no va a casa. Y no le gustaste nunca- ella rió-. Creo que tiene razón. -Pero a ti sí, ¿eh? -Eres lo más similar que he tenido a una figura paterna desde que mi padre se fue, Caleb. -Y tú a la hija que jamás tuve... Ni tendré. -¡VIKTOR, TIENES VISITA!- vociferó Thom, antes de que cierto chico bajara las escaleras... Descamisado y sexi, recién levantado.