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Historia 156326 — capítulo 25
-Estaros quietecitos, ¿eh?- les advirtió, seria, antes de mirar a Viktor- Vete con Caleb y cálmate. L´Blanc- le miró-, vete de aquí. Si no quieres que te maten a golpes. -O que yo lo mate a él- replicó, y Viktor se retorció en brazos de su padre. -¡INTÉNTALO, MARICA DE MIERDA!- bramó, enfurecido, pero Hermione le pegó un bofetón que le dejó la cara roja. -Basta ya. Vete, L´Blanc. Si no quieres que sea yo quien te golpee- siseó, y él sonrió. -Me encantaría que tú lo hicieras- y, a la velocidad de la luz, el puño de Hermione se estampó en la cara de André, haciéndole reír en cuanto se llevó el golpe a pesar de que su labio parecía estar roto- Mmm... La próxima vez te pegaré yo. Y créeme, lo disfrutarás- y se fueron todos tras él, mientras Viktor y los demás les miraban mal. -Como se acerquen a tu casa, les materemos a golpes- masculló, muy enfadado, Caleb. Jamás había sacado su lado paternal delante de todos, y aquello nes hizo sonreír con diversión. -¿Qué? ¿El regreso de la muñequita te ha afectado?- preguntó Hektor, pasándole el brazo por los hombros a la castaña. Caleb rió. -No me toques mucho las pelotas, tío. Si aprecias tus brazos, aléjalos de ella- masculló, cortante, el padre de Viktor. Y Hektor obedeció. -Anda, vámonos a dar una vuelta- pidió Viktor, tomándola de la mano y caminando hasta su moto, una Chopper negra y brillante, como recién salida del concesionario, y Hermione se soltó de él y se dirigió hacia su Harley Davidson, a la que montó y que arrancó a la primera. -Te echo una carrera, lento- y se subieron a las motos.
En la casa de los Granger, Orion miraba a Draco caminar de un lado a otro, sentado en el sofá, con Sol, Neville, Harry, Ginny, Luna, Fred, George, Oliver, los amigos del blondo y varios amigos suyos. -¿¡TE QUIERES CALMAR!?- gritó finalmente, haciendo que el rubio saltara en el sitio. -¿NO SE SUPONE QUE SU HERMANO ERES TÚ?- le devolvió, y el Granger se cabreó. -Como su hermano, confío en ella. En menos de un mes cumple dieciséis años, lleva apañándoselas sola desde los cinco. Creo que deberíamos confiar en ella- masculló, cortante, y el otro le miró. La desesperación brillaba en sus ojos, grises como el mercurio. -Joder... -¿No te gustará mi hermana, no, Malfoy?- siseó, ahora en tono peligroso, y él le miró como si estuviera loco. -Está a nuestro cuidado. Como mi padre se entere de que la he descuidado... -Más te vale que solo sea eso- le advirtió, y todos los amigos de la chica le lanzaron miradas como dagas-. ¿Sabe alguien dónde está? -Puede que en el Taller D´Ds- sugirió Ginny, la única que conocía el pasado de Hermione. -¿Qué hace en D´Ds? -Ella se lleva bien con los Durmstrang. De hecho, desde que tenía siete años anduvo con ellos. Ella y yo ya eramos amigas entonces, pero no me comparaba con ellos... Siempre iba con Viktor y los suyos. Hasta que... -Hasta que Kennye murió en un trapicheo- contestó por todos el propio Viktor, en la puerta, con Hermione a su lado. Ambos llevaban bajo el brazo los cascos de las motos, y estaban serios. -He vuelto- dijo Hermione, antes de tomar la mano de su acompañante y caminar con él escaleras arriba-. Estaremos en mi cuarto... -¡No puedes subir a nadie a tu habitación!- la riñó Draco, y ella le mató con la mirada. -Ya la has cagado mucho, hermanito- esta palabra salió de sus labios como un insulto-. Así que déjame en paz- y se fueron juntos. Sol, Luna y Ginny les siguieron, y la castaña las dejó.
Cuando salieron del cuarto de Hermione, una vez Viktor se hubo ido, las tres chicas estaban preocupadas. Cada una se fue por su lado: Sol se fue a la cocina, con Orion, Luna al salón, con Theo, y Ginny al ático, donde encontró a Blaise. -¿Cómo está?- preguntó Orion a Sol, y esta se sentó en la encimera, donde normalmente se sentaba Hermione. -Enfadada. Piensa que nadie confía en ella. -No me extraña... -La he dicho que no todos. Tú sí, porque sabes cómo es. También le he dicho que si nos preocupamos es porque la queremos... Pero siempre ha sido muy solitaria. Desde que vuestro padre no está. -Siempre le ha faltado algo- suspiró, con tristeza-. Me duele no haber estado ahí para mi hermana- y ella le abrió los brazos, a los que él acudió velozmente. Su calor le llenó por completo, calmándolo. -No tenías más remedio, Orion. -Sí lo tenía- rebatió, y ella negó. -Eso no es cierto, y lo sabes. -Me duele, Sol. -Pues no dejes que ella te vea así. Que nadie te vea así. -¿Y tú?- una sonrisita pícara asomó en los labios de él. -¿Yo? Soy especial. Puedo verte de cualquier manera. -Gracias.
En cuanto Luna entró al salón, Theo le dedicó una sonrisa. -¿Está bien? -Es fuerte. Se recuperará. -¿Estás bien tú?- ella rió. -Es mi amiga. Y me hace daño verla mal. La quiero mucho. -Lo entiendo. -¿Puedes abrazarme?- él sonrió y le abrió los brazos, que ella ocupó sin dudarlo. Theo le besó el pelo y estuvieron así, sin necesidad de decir nada, largo rato. Cuando él quiso darse cuenta, ella se había dormido.
Ginny estaba enfadada. Dolida. En cuanto entró en el desván, comenzó a tirar todo lo que vio. Por suerte, nada era delicado ni se rompía fácilmente. No sabía que Blaise estaba allí, que la había esperado y seguido porque estaba preocupado por ella. -Si sigues así lo vas a romper todo, Gin- ella se sobresaltó y se dio la vuelta, mirándolo con una ceja alzada. -No te importa, Blaise. -Sí lo hace. Luego no pienso ayudarte a recogerlo. -Pues vete. -No. Quiero que me digas por qué estás así. -¡ESTOY HARTA!- gritó, tirando una mesita de café contra la pared. Esta sí se rompió- Estoy harta- y comenzó a sollozar. Él la acogió en su pecho, y lloró con toda su alma-. Harta de no comprender a mi mejor amiga, de no poder ayudarla... -Shhh... No es culpa tuya... -¡Lo es! Si me esforzara más... -No, Ginny. No es culpa tuya ni de nadie. Hermione es una chica complicada, con una vida más complicada aún. Tú no tienes la culpa de nada- la besó en la frente y no la soltó hasta que se calmó.
En el exterior, Draco daba vueltas como un animal enjaulado. ¿Cómo rayos podía ser tan posesivo con alguien que en teoría solo debería importarle como su hermanastra? Pero no podía evitar preocuparse como un estúpido cuando no la tenía cerca. Miró hacia donde se hallaba su cuarto, y vio la luz encendida. Ella aún no estaba dormida.