Feliz Navidad, Thalia. — capítulo 1
Ves el árbol de navidad, triste y brío sin un solo adorno… nada que lo reclame como un árbol navideño y no un pino cualquiera. Tragas seco, un pino cualquiera fuiste tú por varios años. Miras por el vidrio del aparador, sueltas un grito pequeño.
*Luke,*por un segundos estas por voltearte y decirle: «—¡idiota, Castellan! —», pero te das cuenta que no es TÚ Luke, no tiene sus ojos azules que te enamoraron desde niña, no tienen la cicatriz que se hizo cuando tu eras un árbol y de la cual te enteraste hace pocos años.
Es solo un chico más, un rubio y ojiazul, guapo, sí pero no tanto como tú chico rubio ojo-azul.
Sacudes la cabeza, eres una cazadora de Artemisa no deberías pensar en hombres de la manera en que piensas de Luke o en... no él no te hace sentir nada.
—Te extraño —susurras a la nada, lloras un poco y luego das un puñetazo a la pared que alarma a los transeúntes porque no es normal ver a una chica punk viendo árboles de navidad y llorando pegándole a una pared de la nada al ver un chico rubio.
No te importa y corres sin rumbo, casi has olvidado que hoy Artemisa te dejo libre de la cacería al ver tu infelicidad en ella, y al ver tu felicidad en el campamento, supones que hubo más razones, ella sabe lo que es estar enamorada y que tu enamorado muera de una mala forma.
—¡Thalia! ¡Thals! —grita alguien, no recuerdas quien es pero su voz tiene ese algo que te hace sentir tu corazón latiendo como si se fuera a salir de una puta vez, te volteas y, no por primera vez, pides que sea Luke; pero el destino es cruel, por un segundo piensas que es Percy, mismo cabello y casi la misma estatura pero luego te fijas más y ahora entiendes porque tu corazón esta tan acelerado: pelo negro, ropa negra, una piel aceitunada hermosamente pálida como si tomara la luz suficiente para tener un color pero no la suficiente para tener un buen color, unos ojos cafés.
Hace tiempo que Nico y tú son muy amigos, él odia a las cazadoras pero siempre que algo pasa recurre a ti.
Aun no ha superado a Percy, lo sabes tan bien como sabes que tú no has superado a Luke, así que se distanciaron un poco para que Nico supere todo y Percy supere lo de Annabeth, pese que ya paso un año, y su impresión de ser el blanco de amor de Nico.
—¡Nico! —gritas viéndolo llegar a ti con una mueca-sonrisa de medio lado, aun no le sale natural el ser alegre pero lo intenta fingir.
—Me entere de lo de Artemisa, ¿es cierto? —pregunta sin rodeos y te alegra que no intente preguntártelo de una forma difícil que te haga pensar si esta refiriéndose a ello o a otra cosa.
—Sí —respondes y luego lo piensas mejor—, supongo que nunca estuve hecha para la caza de Artemisa… eso era muy poco mio.
Nico parece percibir que mientes, cuando has mentido por muchos años sobre tus emociones básicamente eres experto en saber cuando alguien miente.
—Bien, ¿iras a casa de Percy? Para navidad, ya sabes nos ha invitado… para darnos la gran noticia que cree que nadie ha descubierto.
—Que su madre esta embarazada —no es pregunta, es una respuesta. Nico asiente—. Iré porque es lo que se merece, tener amigos que lo ayuden.
—Entonces somos dos.
La cena a pasado y todos se han emborrachado demasiado, tu sorpresa si fue una sorpresa porque la sorpresa que Percy les trajo es que Luke estaba vivo, de nuevo y que bueno… no quieres recordar.
El olor a gasolina y los sonidos de la noche en New York, Quinta Avenida suenan mientras estas sentada viendo la noche estrellada y la luna.
—¿Hermosa vista? —pregunta Nico a tus espaldas mientras se sienta a tu lado.
—Claramente no, primo querido —no sabes la razón pero te acuestas a en sus piernas, bueno usas sus piernas como almohada—, podrías engordar.
—¿Para que? —pregunta Nico extrañado.
—Para que sea mas cómodo acostarme en ti.
—No soy almohada, Grace.
—Ya lo note, estas en los huesos, Di angelo —Nico ríe ante tu chiste malo y notas que tiene una hermosa risa, un tanto tenebrosa y falsa pero linda.
—Y tú corres como un rayo, Thalia —ahora es tu turno de reír por el más que malo chiste de Nico.
—Y tú hueles peor que un muerto, Nicolás
—¿Nicolás? —pregunta Nico extrañado.
—Pensé que Nico es un diminutivo de Nicolás.
—No soy Santa Claus, Grace —susurro Nico enojado.
—¿Santa?
—San Nicolás, Santa Claus es Nicolás Claus, tonta.
—Jamás dije que fueses Santa, Nico —reclamas alzándote y poniendo tu cara a la altura de la cara de Nico para que confrontarlo—. Además básicamente Santa es Artemisa.
—Bien chica rayo, ahora deja de electrocutarme. ¿Quieres? —pregunta Nico dando saltitos y cerrando los ojos cada tanto, ni fuiste consiente de cuando pusiste tu mano sobre su mano.
—No —juegas con Nico dándole una pequeña descarga como cuando alguien te da toques sin quererlo.
—¡Thalia! —grita Nico alarmado mientras te toma las dos manos para evitar tu toque, lo único que no se da cuenta es que mientras hace eso lo único que hizo fue acercar mas sus caras y eso en consecuencia te pone nerviosa.
La única otra persona que te ha hecho sentir como Luke es Nico y ahora que esta tan cerca te gustaría darle un beso. Lo haces mientras de la pregunta de "¿Por qué no?" pasa por tu mente. Nico parece sorprendido pero te sigue y, por primera vez, sientes una descarga eléctrica y no son tus poderes precisamente.
—Feliz Navidad —susurra una diosa de la luna tomada de cierto peli-negro viendo a lo lejos.
¡Feliz navidad mestizos! Desde el campamento media sangre, Line Wayland.
Gracias por seguir mis historias.