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Una oportunidad caída del cielo — capítulo 3
UNA OPORTUNIDAD CAIDA DEL CIELO
Capitulo 4. La selección
Cuando se abrieron las puertas pude divisar una amplia sala, en la que se encontraba a ambos lados del pasillo que recorríamos, unas amplias mesas, en las que estaban sentados los alumnos. Por lo que me contó Hermione, eran de las casas de Gryffindor (rojo y dorado), Slytherin (verde y plateado), Ravenclaw (azul y plateado) y Hufflepuff (amarillo y plateado). Los alumnos nos miraban con cara de curiosidad. Yo cada vez estaba más nerviosa.
La profesora McGonagall se detuvo al final, en frente de la larga mesa en la que se encontraban los profesores, y coloco un taburete con un sombrero ajado. Se alejo y desdoblo un pergamino, entonces empezó a llamarnos uno a uno. Todos los alumnos iban sentándose en el taburete y la profesora McGonagall les iba poniendo el sombrero y este gritaba la casa en que habían sido seleccionados. Después con cara de satisfacción se iban cada uno a su mesa a encontrarse con sus compañeros de la misma casa. Entonces solo quedaba yo.
-Blair, Jade-dijo la profesora-debido a unos asuntos, llegas unos cursos tardes, así que serás seleccionada ahora. Acércate.
Me acerque temerosa y me senté, entonces la profesora me coloco el sombrero roto en la cabeza. Este se escurrió asta que me tapo los ojos. Y oí a alguien que me hablaba al oído:
-Vaya, vaya...posees coraje y valentía...si...también inteligencia y sabiduría... y un poco de desdén por las normas...mmm...no mucho...porque eres responsable...sobre todo de tus actos...así que en casa te pongo....
-En Gryffindor, en Gryffindor, en Gryffindor...- pensé y hubo un largo rato de silencio.
-¡Gryffindor!-gritó de repente el sombrero.
Entonces la profesora me lo quito de la cabeza y pude ver como todos los alumnos del comedor aplaudían. Harry, Ron y Hermione me hacían señas para que me acercara a la mesa. Me senté entre Harry y Ron, Hermione estaba al otro lado de Ron.
-¡Felicidades!-dijeron a la vez.
-Gracias-conteste, estaba muy contenta.
Entonces un profesor se levanto y todo el mundo se calló.
-Es el profesor Albus Dumbledore, director del colegio- me susurró Harry al oído.
Era un hombre viejo, bastante alto y con el pelo y la barba largos y plateados. Se levanto y pronunció un discurso de bienvenida y cuando acabó y se sentó las mesas se llenaron de repente de comida. Me sonaron las tripas, con los nervios no me acordaba de que era hora de cenar.
Después de la comida, todos estábamos muy cansados, así que nos dirigimos a nuestros dormitorios. Al llegar a la puerta del comedor, me encontré con Draco Malfoy. Me miro y rápidamente salió del comedor seguido de sus dos amigotes Crabe y Goyle. Que extraño actuaba, por lo que me habían contado Harry, Ron y Hermione, era un chico que se portaba muy mal con la gente y ahora no les decía nada, cuando siempre se metía con ellos.
Después de subir escaleras y pasar por pasillo llegamos frente un cuadro enorme con una señora gorda dentro, vestida de rosa. Harry dijo que un prefecto dijo que la contraseña era “snitch”, así que nos dejó paso y entramos por el agujero del retrato hacia la sala común de Gryffindor. Parecía muy cálida y acogedora, con su fuego encendido y sus butacas mullidas y mesas desgastadas. Hermione me indicó el dormitorio de las chicas y se despidió para ir a dormir. Lo mismo hicieron Harry y Ron. Yo no tenia nada de sueño, así que decidí ir a dar un paseo. Pase por el retrato de la señora gorda y empecé a caminar. Al doblar la esquina alguien me sujetó del brazo y pegándome contra la pared me tapo la boca. Estaba aterrorizada.
-No grites por favor-dijo aquella persona.
Entonces distinguí el pelo rubio y ojos azules. Era Draco. Asentí y el me soltó.
-¡Menudo susto me as dado!, ¿que pretendías?-le regañé.
-Lo siento, es que te vi y el poltergeist Peeves iba en esa dirección, podría haberte visto y estarías en problemas porque hubiese armado jaleo y Filch se hubiese despertado. Así que se puede decir que te he salvado de una buena.-me dijo sonriéndome.
¡Este no era el Draco Malfoy del que me habían hablado! Era encantador y simpático y amable, me había salvado de un buen castigo por andar de noche por el castillo.
-Gracias...-balbucee.
-¿Qué hacías caminado sola por aquí?-me preguntó.
-No podía dormir. ¿Y tú?
Sonrió-Yo tampoco. Por cierto, ¿Quieres que demos juntos el paseo?
-Vale-dije vacilando un poco.
-Pues salgamos fuera, hace una noche preciosa-me cogió de la mano para que le siguiera y salimos a los terrenos de Hogwarts.
La verdad es que hacia una noche preciosa, con un cielo repleto de estrellas, del que me había dado cuenta cuando estaba en el Gran Comedor y mire al techo. Harry me dijo que era un hechizo para que el techo pareciese el cielo de fuera. Algo sentí en el estomago, ¿por qué cada vez que pensaba en él me pasaba? Draco me sacó de mis pensamientos.
-¿A que es bonito?
-Si..., ¿qué es eso?-pregunté
-El bosque oscuro. No se te ocurra entrar sola en él, hay muchos peligros.
-Vale- y sentí el mismo escalofrió que tuve cuando vi el lago. Entonces todo me parecía más tenebroso que antes. Tenia que salir de allí.-Bueno...creo que es hora de irse a dormir.
-Vale, te acompaño.
Entramos dentro de la escuela. Me acompañó hasta el pasillo donde estaba el retrato.
-Bueno, ha sido un placer, Jade.
-Si...buenas noches.
Y se alejó sonriendo. Seria verdad que era tan malvado como me habían contado. No podía ser. Habría escuchado mal. Pensando en todo lo que me había pasado en mi primer día, me metí en la cama y el sueño se apodero de mí. Tuve la pesadilla otra vez:
Algo encapuchado se acercaba a alguien que estaba temblando en un rincón. “¡NO, CUIDADO!” exclamé. La cosa encapuchada cogió a la persona. Cuando la soltó vi que tendida n el suelo, muerta estaba yo. No podía ser. Otra vez esa risa. “¡JADEEE!” dijo una voz familiar
Me desperté. Otra vez ese sueño, pero ahora era distinto. ¿Quién gritaba mi nombre?, ¿Estaba muerta?, esa risa me ponía los pelos de punta. ¿Por qué soñaba siempre eso?...
Ya había amanecido, así que me vestí para bajar a desayunar. Era mi primer día de clase.