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¡¿Qué Dumbledore tiene qué?! — capítulo 31

Después de las pruebas de Quidditch Harry y Ron iban caminando por uno de los tantos pasillos del enorme castillo.

-no puedo creer que entré al equipo… ¡gracias Harry!-su pelirrojo amigo estaba más que emocionado.

-no me lo agradezcas, lo hiciste muy bien… mejor que Cormac.

-si… la verdad no se qué le pasó ahí. Seguro lo intimidé-dijo confianzudo.

-sí, seguro que si-comentó su amigo conteniendo la risa.

-bueno de todas formas, gracias por haberme elegido amigo.

-no hay de que, te lo merecías-contestó Harry.

-Harry…-ambos amigos se dieron la vuelta.

-Sindy-dijo Harry sonriente.

-necesitamos hablar de algo… ¿recuerdas?-le dijo la chica cuando llegó hasta ellos.

-ah si, cierto. Ron ¿te importa que…?

-no no, vallan tranquilos, yo iré a la sala común. ¿nos vemos para ir a Hogsmeade?

-si, claro. Adiós-y Ron se alejó.

-y... ¿Qué querías decirme?-le preguntó Harry.

-aquí no, vamos a mi habitación, podremos hablar más tranquilos allí-y ambos empezaron a caminar hasta llegar al retrato de Sir Cadogan.

-déjanos pasar por favor-le dijo la muchacha al viejo retrato y este se abrió sin chistar.

Una vez dentro se pusieron cómodos. Harry no tenía idea que pasaba pero… no esperaba que fuera algo malo, aunque por el rostro de la chica tampoco parecía ser algo precisamente bueno.

-tal vez… tal vez quieras sentarte Harry-le dijo señalando el sillón en el que ella se estaba sentando.

El muchacho le hizo caso y se sentó al lado de la chica que tanto amaba.

Por alguna razón ella primero se mantuvo mirando el piso y al final, sin que Harry hiciera ni dijera nada, levantó la cabeza y clavó sus marrones ojos en los del chico, azules como el mar. En ese instante Harry notó que la mirada de Sindy era triste y apagada. Podría tener hasta una mezcla de sufrimiento y angustia.

Él la miró con un dejo de preocupación. No estaba seguro de si la incomodaría o no, pero no podía verla de esa manera, así que habló.

-Sindy ¿pasa algo malo?

-Harry…-desvío la mirada por un segundo, pero luego volvió a mirarlo-quiero decirte algo pero te pido por favor que no me interrumpas. Solo quiero que escuches lo que tengo que decir y si al final tienes algo que acotar, pues hazlo ¿de acuerdo?

El muchacho solo asintió, sin emitir ni el mas mínimo sonido.

-bien…-tomó aire. ¡por dios, que difícil era hablar de eso!. Exhaló.-tú sabes lo que siento por ti, sabes que te amo como no creí que podría llegar a amar a nadie.

Intentaba que no se le note la angustia en la voz, pero no era fácil.

-los momentos que pasamos juntos fueron maravillosos y perfectos en cada aspecto posible. Incluso las peleas que tuvimos fueron perfectas… porque eran contigo. Tienes bien en claro que no te cambiaría por nada del mundo y que cada hora, minuto y segundo que paso sin ti, no es mucho menos que una tortura. Te amo, Harry, y eso nadie lo va a poder cambiar. Espero que sientas lo mismo por mí, aunque dudo que el amor que me tienes pueda superar el que yo te tengo a ti.

El muchacho contuvo una sonrisa de emoción, que a la vez estaba cargada de amor y ternura.

Sindy notó que esos ojos azules que tanto amaba brillaron con cada palabra, y eso hizo más difícil decir lo siguiente.

-pero… así como te digo esto… tu sabes que…-no sabía cómo empezar-tanto tu como yo sabemos que no debemos estar juntos y… ¡ya se!-dijo elevando un poco la voz al ver que Harry quería hablar-ya se… se que dije eso innumerables veces pero solo… quería recordártelo. Bien… sabiendo que ambos tenemos en claro eso, debo decirte que… y esta vez es en serio y no quiero que trates de convencerme de lo contrario… debo… Harry tu y yo debemos terminar de una vez por todas. No, espera-impidió que la interrumpiera de vuelta-no he terminado aún, por favor.

-se que te lo dije millones de veces esto de que mi tío no quiere que estemos juntos, que tenemos que terminar, etc. pero esas veces lo decía para ver si cedías fácilmente, no lo decía completamente firme, pero ahora si. No hay forma de que me hagas cambiar de opinión, es una decisión que tomé y te pido que si me amas aunque sea un poco, la respetes y por consiguiente me respetes a mí.

Harry la miraba serio.

-no quiero que terminemos de mala manera y sé que esto debe ser tan difícil para mí como para ti, pero necesito que hagas un esfuerzo de tu parte, así como yo hago el mío. Debemos terminar con esta relación Harry, definitivamente-una lagrima logró salir y resbalar por su roja mejilla.

Ambos se quedaron callados, ella respiraba algo agitada, como si hubiera subido las escaleras trotando.

Intentaba que esa lagrima fuera la primera y la ultima; trataba de contenerse.

Harry le secó la mejilla con su pulgar, suavemente, mientras le sostenía la cara con la misma mano.

Sindy cerró los ojos por un instante al sentir el contacto de su piel con la de ella. Al fin, después de unos minutos de doloroso e insoportable silencio Harry habló.

-no quiero verte así, hermosa.

-pues no puedo estar de otra manera.

-si que puedes.

-¿a si? ¿cómo?

-si no terminamos creo que estarías…

-¿acaso no escuchaste todo lo que te acabo de decir?-alejó su cara para que Harry quitara la mano; estaba indignada.

-francamente no puedo creer que le temas tanto a tu tío como para llegar al punto de venir a decirme esto.

-no es temor lo que siento por él, solo respeto su decisión.

-se que él cree que te protege manteniéndote lejos de mí, pero lo que ni tu ni él entienden es que yo puedo cuidarte.

-no, ya bastante tienes contigo, concentrado en que Voldemort no se meta en tu cabeza, en que no te mate, como para tener que preocuparte también por mí.

-puedo hacerlo.

-no Harry, no puedes; y aunque pudieras mi tío no quiere correr ese riesgo, y la verdad lo entiendo.

-¿es decir que piensas que la decisión que tomó de separarnos está bien?-dijo indignado y levantándose del sillón-no lo puedo creer.

-¡ya te dije que él solo lo hace para protegerme!-también se levantó-¡además no es solo por mi tío que tengo que mantenerme alejada de ti!

-¿ah no? ¿y qué otra razón hay?

"Ay no… metí la pata"-pensó la chica-"no puedo decirle que soy mortifaga"

-¿y bien? dime-insistió le chico-¿Qué otra cosa nos impide estar junto?

-eh… yo… nada.

-no, ibas a decir algo… pues dilo.

-no puedo Harry.

-¿Qué significa que no puedes?-estaba furioso y confundido.

-¡que no puedo y punto!

-no puedo creer que me ocultes cosas, Sindy. Eres la última persona de la que esperaba eso.

-¿sabes cuál es tu problema? ¡que no me conoces tanto como crees!

-¡porque tú no me dejas acercarme lo suficiente! ¡cada vez que estamos bien tu saltas con el sermón de que no tenemos que estar juntos!

-¿acaso no lo entiendes? ¡nunca estuvimos bien! ¡el impedimento siempre estuvo, solo que decidimos ignorarlo!

-¡pero tú te encargas de recordárnoslo!

-¡porque, si te detuvieras a pensarlo por un segundo, te darías cuenta de que solo intento protegerte!

-¡¿protegerme?! ¡¿protegerme de quién?!

-¡de mi, imbécil!-el semblante de Harry cambio de furioso a serio y ceñudo.

-¿de ti?-preguntó sin entender nada.

-ya te lo dije…-ya ninguno de los dos gritaba-no me conoces lo suficiente.

-¿a qué te…? Sindy tu serías incapaz de herirme.

Ella solo lo miró, sin responderle. Pero varias lágrimas recorrían sus mejillas. Al ver, nervioso, que no le respondía añadió:

-tu jamás harías nada para dañarme… ¿cierto?-por primera vez dudó de lo que ella fuera a responderle.

Pero Sindy seguía sin contestar.

Al final, él se acercó a ella y le tomó la cara con una mano.

-ey…-dijo en un susurro.

-solo te diré-dijo llorando y quitando con suavidad la mano del chico de su mejilla-que por más que alguien te ame con toda su alma, tarde o temprano puede llegar a herirte.

Harry la observó, incrédulo de lo que acaba de oír.

Se miraban fijamente. Ella con un dejo de desafío en su mirada y él con un dolor intenso, tanto en la mirada como en el pecho, que no creyó poder sentir en otro lado que no fuera su cicatriz.

-¡Harry!-la voz de Ron se escuchaba desde afuera del retrato-amigo ¿estás ahí? Tenemos que irnos a Hogsmeade. Pero Harry no le respondió.