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¡¿Qué Dumbledore tiene qué?! — capítulo 6

Luego de varios intentos fallidos para entrar a su habitación, Sindy decidió ir a comer. Pero cuando llego al Gran Salón vio a su tío sentado, como siempre, en el centro de la mesa de los profesores y recordó que estaba ofendida con él por lo que había pasado después de la clase de Snape. Así que, a modo de desafío, fue a la mesa de Gryffindor y se sentó al lado de Ron, dejándolo entre ella y Hermione, y con Harry y Neville en frente de ellos. Ron estaba tomando jugo de calabaza y por la sorpresa de ver a Sindy allí, escupió la bebida que por suerte no llego hasta Harry, quien la miraba arqueando las cejas y sin darse cuenta de lo que su amigo acababa de hacer.

-ah que educado Ron-dijo Hermione sarcásticamente con cara de asco, pero su amigo no le prestó atención.

-¿Qué-qué haces aquí Sindy?-preguntó limpiándose con la manga de la túnica-¿no que siempre comes con tu tío?

-pues no es algo que yo quiera-dijo ella-además, estoy enojada con él.

-¿por qué?-pregunto Harry

-porque después de la clase de Snape, fuimos a su oficina y me retó.

-wow-dijo Ron-no me imagino a Dumbledore gritando enojado.

-ah no no-aclaro Sindy-no me lo dijo enojado ni grito ni nada, pero me enoja la tranquilidad con la que me lo dice. Parece que lo hace a propósito, porque sabe que me molesta.

Nadie dijo nada, aunque eso haya sido lo más incoherente que habían escuchado.

Siguieron comiendo tranquilamente y en eso Harry paró de comer y miró por encima de la cabeza de Sindy, casi boquiabierto, pero sin decir nada. Ron sin parar de comer y con la boca llena advirtió la expresión de su amigo.

-Harry ¿Qué te pasa?

-Sindy-dijo una voz rotunda y potente detrás de ellos-necesito que vengas un segundo, quiero hablar algo contigo.

Ron se dio la vuelta a penas escucho decir "Sindy" y quedo muy sorprendido, pero ella se paró en seco, volteó y vio a su tío parado detrás, muy erguido y serio.

-¿Qué?-dijo finalmente sin dar crédito a lo que acababa de escuchar.

-necesito que vengas, debemos hablar de algo.

-¡ja! Ni creas-dijo su sobrina dándose la vuelta dispuesta a seguir comiendo-además no tenemos nada de qué hablar.

-no fue una pregunta Sindy-Dumbledore se inclinó hasta que su cabeza quedo entre la de ella y la de Ron-fue una orden.

Pero el director no parecía enojado. No grito ni mucho menos, solo decía las cosas con calma, serenidad y, por supuesto, firmeza.

O tenía mucho autocontrol o era uno de los hombres más buenos y tolerantes que Harry había conocido.

-no pienso ir a ningún lado-su sobrina lo miraba de reojo con el tenedor cargado de comida en su mano derecha-y menos contigo-agrego por lo bajo. No quería ser mala con su tío pero ya no lo soportaba.

Dumbledore se enderezo, dio media vuelta mirando a la mesa de los profesores y antes de empezar a caminar dijo: vamos.

Sindy se estaba poniendo roja de la ira pero pudo controlarse en el último segundo.

-¿ven lo que les digo?-susurro para que solo el grupo con el que estaba sentada la oyera- ¡es insoportable!

-pues yo no creo que…

-Ron-dijo ella mirándolo amenazadoramente-dije que es insoportable-agregó enfatizando cada palabra.

-ah sí si…-dijo nerviosamente-claro… por supuesto.

Después de comer se fueron a la clase de transformaciones, la cual compartían con los de Slytherin y era  impartida por la profesora Minerva McGonagall. Entraron y Harry se sentó en uno de los bancos a la derecha y en el medio de la fila. Sindy fue y se sentó a su lado, por lo que Ron al llegar se sorprendió: Harry ni lo miraba, estaba algo sonrojado mirando a su, por primera vez, compañera de banco. Hermione se sentó detrás de Harry.

-¡Ron!-le susurro su amiga-ya ven y siéntate aquí, no querrás que te vea McGonagall y te rete.

Él no supo cómo reaccionar, estaba mirando con el ceño fruncido a su amigo para ver si este se daba cuenta de lo que estaba pasando, pero no. Así que después de vacilar un poco y de los insistentes llamados de Hermione, acepto y se sentó al lado de ella, detrás de Sindy.

-me… me robo el lugar-le susurro él a Hermione

-ay Ron, ya déjala, no importa-ella estaba atenta por si entraba la profesora y le parecía que lo de Ron no era un problema serio. Es más, según ella, ni siquiera llegaba a "problema".

La sobrina de Dumbledore miró de reojo a Harry y se percató de que él la estaba observando, giro la cabeza para verlo mejor  y se dio cuenta de que éste tenía las mejillas rojas: le sonrió y él igual.

-buenos días alumnos-dijo la profesora al entrar.

-buenos días profesora McGonagall-contestó la mayoría al unísono.

-hoy aprenderemos como transformar animales en copas de vidrio ¿de acuerdo? Bien, es así-dijo con la varita en su mano y un pájaro para demostrar el hechizo-uno, dos, tres, Fera Verto-y el animal se transformó instantáneamente en una hermosa y reluciente copa de vidrio.

-wow-dijeron algunos.

-muy bien-dijo mirando a toda la clase a través de sus anteojos-¿Quién se anima?

Hermione, por supuesto, levanto la mano pero por primera vez no fue la única, pues Sindy también alzo la suya y Ron, celoso de ella por lo del asiento, también la levanto.

-bien, veamos señor Weasley: uno, dos, tres, Fera Verto

Ron aclaro la garganta y luego de darle tres suaves golpes a su rata dijo: Fera Verto. Pero lo único que resulto fue una copa peluda y con cola. Muchos rieron.

-debería arreglar esa varita señor Weasley-Ron enrojeció, al principio de vergüenza y después de celos mezclados con ira, porque Sindy se ofreció nuevamente.

-Profesora ¿puedo?-dijo con la mano en alto.

-por supuesto querida-exclamo McGonagall con felicidad.

-uno, dos, tres, Fera Verto-y la rata que ella tenía de muestra sobre su escritorio se convirtió en una perfecta copa.

-¡muy bien Sindy! ¡Muy bien!-ésta sonrió agradecida y después miró a Harry quien la observaba sorprendida.

-lo hiciste genial Sindy-dijo él cuando salían del aula.

-gracias, igual es un hechizo simple si pasaste practicando magia con mi tío desde los 6.

-de todos modos fue genial-dijo Hermione

Ron no dijo palabra. No es que no tuviera nada para decir, pero prefirió guardárselo.

Varios días después, Sindy iba caminando por el pasillo sola cuando escucho ruidos provenientes del baño de las chicas, que nadie usaba, en el segundo piso. Entro esperando encontrarse con Myrtle la Llorona, quería consolarla, pero en lugar de ella estaban Harry, Ron y Hermione sentados en el piso. Ella preparaba una poción que no olía precisamente a rosas.

Harry se paró de un salto

-¡Sindy!-dijo con cara de preocupado. No supo que decir así que solo titubeó.

-¿Qué-es-todo-esto?-sus cejas estaban arqueadas y su boca entreabierta.

-Sindy… te-te lo podemos explicar-Hermione había dejado de mezclar la poción en su pequeño caldero y se había parado.

-¿Por qué debemos explicarle?-Ron ya no estaba enojado, pero no le parecía que Sindy fuera alguien de autoridad como para estar obligados a contarle lo que tramaban.

Harry, Hermione y Sindy lo miraron ceñudos.

-¿Qué?-dijo el pelirrojo levantando los hombros.

No le prestaron atención y Harry y Hermione volvieron a mirar a Sindy.

-mira, te lo contaremos pero debes prometer que no dirás nada ¿de acuerdo?

-¿decir algo?-los miro ella incrédula-¿ustedes de verdad creen que sería capaz de delatarlos?

Ambos se miraron pensando "metimos la pata".

-no Sindy, perdón-se disculpó Harry-es que…

-creímos que te parecería mal que rompiéramos las reglas-termino Hermione.

-¿y por qué pensaron eso?-se cruzó de brazos.

-bueno… es que tu…-intento decir Hermione nerviosa.

-eres la sobrina del director-termino Ron.

-¡ja! Y díganme ¿desde cuándo le hago caso?-ella sonrió divertida para demostrarles que no estaba enojada.

Los cuatro amigos se miraron y todos rieron.

-bueno a ver, cuéntenme ¿Qué planean hacer?

-veras-dijo su amiga sentándose para terminar de preparar la poción-creemos que Malfoy, Draco Malfoy… ¿lo conoces verdad?

-ah sí si… ¿Cómo no hacerlo?-puso los ojos en blanco-al idiota de su padre, Lucius, no le cae muy bien mi tío.

-bueno… creemos que él es el heredero del Slytherin, el que abrió la cámara de los secretos-termino Harry.

-no me sorprendería

-bien-siguió Ron-nuestro plan es convertirnos, con la Poción Multijugos,-señalo el caldero de su amiga- en Crabbe y Goyle, así podremos entrar a la casa de Slytherin y desenmascarar al torpe de Malfoy.

Sindy puso cara de asco. El solo hecho de imaginarse a sus dos amigos dentro del cuerpo de esos mastodontes humanos le revolvía el estómago.

-bueno de hecho yo-aclaro Hermione-me voy a convertir en Millicent Bulstrode.

-¡genial!-dijo Sindy. Realmente le encantaba la idea, sobretodo porque para ella, cuantas más reglas rompan mejor.

Los tres amigos se tomaron la poción. Ron y Hermione fueron a vomitar a distintos cubículos y Harry se quedó en el lavamanos. Sindy: miraba.

Cuando finalmente Ron salió y se encontró con su amigo los dos se miraron.

-wow-dijo Ron-realmente funciono.

-¡si¡-dijo Harry feliz

-Hermione debo reconocerlo…-acoto Sindy- ¡eres una genio!-pero no se escuchó respuesta alguna.

-¿Hermione?-dijo Harry

-¡váyanse!-grito ella sin salir del baño.

-Hermione ¿Qué te pasa?-pregunto su amiga preocupada.

-¡nada! ¡Solo váyanse! ¡No pierdan tiempo!-insistió ella.

-pero…-intervino Ron

-¡YA!

-tiene razón, Ron…-admitió Harry-ya vámonos. Pero apenas empezó a correr Sindy lo detuvo tomándolo de un brazo. Ron había seguido corriendo para esperarlo en la puerta.

-¡espera!-dijo ella y le quito con tal suavidad y delicadez los anteojos que Harry se puso colorado-mucho mejor-sonrió.

-gracias Sindy.

Mostro sus dientes en una hermosa sonrisa y le beso otra vez la mejilla.

-suerte-le susurro.

-eh… yo…- Harry no pudo decir más que eso, así que ella le dio un empujón-¡ya vete!-riendo por lo tierno que le parecía que se pusiese nervioso y colorado. De hecho esa era una de las cosas que le atraían de él.

Al salir por la puerta, su amigo lo esperaba y juntos comenzaron a correr.

-Harry… estas rojo

-cállate Ron.