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Historia 157725 — capítulo 1
-¡Olivyer! -los gritos de las criadas se escuchan por todo el castillo. Y es que ya no los soporto. El techo de la torre es el único lugar que me gusta; ya que debo estar encerrada aquí, al menos deberían de no hacer escándalo cuando quiero subir.
Soy Olivyer. Sí, ese es mi nombre real. Se suponía que me llamarían Oliver porque todos creían que sería niño, y, al no resultar así, simplemente no tuvieron mucha imaginación y mi madre decidió agregar una Y. Tengo 17 años y soy la princesa y futura heredera al Trono. Y odio esta torre. Y odio este castillo. Y odio ser la Princesa y futura heredera al Trono. Y odio estar viva.
A mi madre le da pánico que me ande trepando a los techos. Dice que son cosas de marimachos y que me mataré. No es que le preocupe YO en mi persona; le preocupa su preciada "heredera al Trono". Pero esa… esa no debería ser yo.
-¡Olivyer Lucenn d'Autriche! -mi madre está detrás de mío, a medio pasar de la escotilla que separa mi habitación del techo. La torre está dividida en:
a) Mi pequeña biblioteca personal.
b) Mi habitación.
c) El ante-techo.
d) El techo.
-No entiendo por qué aún no he mandado a nadie a tapiar este lugar. -se queja. -¡¿Nunca entenderás que todo el Reino depende de que estés viva?! ¡No puedes simplemente subir aquí y caerte! -me toma del brazo, tratando de arrastrarme hacia la escotilla. Por supuesto, no me resisto. -Casi me infartas. Nunca tomarás tus responsabilidades enserio. -cierra la escotilla de un golpe y me incita a bajar las estrechas escaleras de piedra. -Lávate y baja a cenar. -dice, y acto seguido cierra la puerta de mi habitación, dejándome sola en el gran cuarto.
Me miro en el espejo del tocador. Delgada, pálida, sin expresión, con ojeras, ojos grandes y el pelo exageradamente largo.
-Como siempre, así es lo mejor que me veré. -me digo, enjuagándome la cara. Subiendo y bajando del techo suelo rayar mis vestidos. Esta vez hasta le había hecho un agujero.
-Genial. -digo, mientras tomo otro. -Mi madre me matará si lo nota.
Me miro nuevamente al espejo: no, definitivamente no soy la futura heredera al Trono.