Renaciendo a tu lado — capítulo 28
*Hola Hola!!**Primero que todo..¡Feliz navidad! Espero la hayan pasado super con su famillia y hayan tenido regalitos..aunque lo mas importante es el amor <3.**Quisiera en este capítulo responder a....**loremar: si, malditos...te aseguro que sufrirán mucho.pagramo: gracias por decir que la encuentras interesante...comentarios como el tuyo me animan mucho a seguirfercha_vk: te mueres lo que va a pasar...aaja no voy a soplar nada, pero se vienen un capitulo largo pero intenso...**Mj- Mena: sii! también la publico ahí...pero es tan, pero tan enredado que siempre la publico primero aquí... ajaja atento a eso!**nicosnape: te mueres lo que sufre...nadie hará infeliz en mi mundo a Snape sin pagar las consecuencias.!! aunque todavía no pagan todos..**Y para todos todos, un abrazo gigante por pasar y leer. Gracias a los 108 favs, y prometo que pronto, ahora en vacaciones, voy a actualizar...quedan menos de 5 caps! asi que pronto sabremos como termina esta historia.**Y ahora los dejo..**a leer.**Besos,Astoria.- La Revancha del Mortífago *-.
Draco salió de la ducha, tomó la toalla blanca y perfectamente doblada para él, y se secó la cara. Se colocó frente al espejo y se enfocó, a través del vapor en el vidrio empañado. Pasó con lentitud sus dedos sobre el espejo. viendo como tras ellos, su imagen se hacía más clara. Su ojos se veían más pequeños tras tantas lágrimas y alcohol en los últimos días, la barba le había crecido como nunca, dándole un aspecto mayor y descuidado que él nunca creyó ver frente a sus ojos, y sus facciones se notaban más tras los días sin comer. Amarró la toalla a su cadera y tomó el set de afeitar entre sus manos.
- Haré nuevamente de ti un hombre, Draco Malfoy.
Luna bajó las escaleras y entró a con sigilo a la cocina de los Weasleys. Harry dormía profundamente sobre la mesa de cocina y Luna sintió pena por él: si le habían quitado las misiones, era porque realmente tenía la cabeza en otra parte...y ella tenía que saber exactamente donde.
Preparó dos tazas de chocolate caliente, del mismo que tanto le gustaba a Theo, y colocó una taza frente al chico y una frente a ella. Con cariño acarició la cabeza del ojiazul que se incorporó bruscamente, abriendo los ojos de par en par.
-
Tranquilo Harry, soy yo- le dijo Luna, empujando hacia él la taza. El azabache le sonrió y la encarceló, cerrando los ojos e inspirando el vapor que salía de esta
-
Mmm...chocolate.- dijo esto, esbozando una sonrisa.- huele delicioso Luna, muchas gracias…- le dió un sorbo y continuó.- y sin duda, sabe delicioso... Theo es muy afortunado.
Luna se sonrojó y sonrió.- Sin duda yo también soy muy afortunada de haberlo encontrado a mi Slytherin ...y de que haya querido ser algo más que mi amigo.- le confesó, dando esta vez ella un sorbo a su taza.
Harry la miró y se sintió desesperado. Necesitaba desahogarse con alguien y sin duda, Luna era una buena candidata, aunque fuese solo para hablar de algo que no tuviese que ver (o al menos no directamente) con Ginny y Ron.
- Creo que yo también fui sorprendido por un..una, digo...Slytherin.- La miró a los ojos y ella sonrió.
"Era muy extraño que Harry estuviera metido en esto"- pensó Luna. Le dio un sorbo a su chocolate y se aclaró la voz, esbozando una sonrisa divertida.- Cuéntame Harry, ¿a qué otra Slytherin debería empezar a incluir en mi grupo de amigas?-
Harry rió, y apurando el chocolate comenzó la historia que estaba desesperada por salir de sus labios.
Severus revisó a la pasada los papeles que había mandado a pedir de la administración de la fortuna de Draco.
Según él, todo estaba en relativo orden.
Abrió el primer cajón de su escritorio para guardarlos cuando frente a él, apareció el uróboro de platino que Hermione le había regalado tras volver de su viaje."Esto simboliza el ciclo eterno, el cómo las cosas con un comienzo y un fin, vuelven a empezar... como la materia, como la vida, como nosotros". Las palabras de ella resonaron en su cabeza y lo tomó, acto reflejo, entre sus manos. En la base de la figura tenía grabado "Endless", y una fecha que él conocía muy bien: la fecha de su primer beso, en la playa, donde todo comenzó. Avanzó con la figura entre sus manos y se acercó a la chimenea que ardía en su lugar. Estiró la mano para lanzarlo y de una vez, eliminar todo recuerdo de la castaña, cuando un estruendo lo distrajo haciéndolo girar hacia la puerta.
Theo entró en la habitación y se acercó directo hasta Severus, quien lo enfocaba con sus ojos negros y el mismo porte galante de siempre, con su espalda bien recta y las manos detrás de su espalda.
-
¿Dónde está Draco?- preguntó sin preámbulos, mirando alrededor de la habitación. Severus levantó una ceja.
-
No se que pasa por tu mente Nott, pero no creo tener puesto un delantal de niñera…
Theo, impaciente, se volteó hacia la puerta para ir personalmente en la búsqueda de su amigo pero, a un paso de llegar, Draco apareció con su semblante de siempre, arreglado y vestido en un traje a medida, completamente de negro.
-
Que bueno verte tan bien parado Draco.- le dijo agarrándolo del brazo para arrastrarlo hasta el centro de la habitación, donde estaba Severus.
-
Pero qué diablos te pasa Theo!?.- le preguntó el platinado soltándose de su agarre, y se colocó al lado de Severus mientras se pasaba la mano por la manga de su chaqueta, alisando cualquier arruga que la pantera hubiese hecho en su traje.
-
Pasa..que tengo algo que decirles.-
-
¿Qué?. preguntó Draco, alzando la misma ceja que el pocionista no había movido de su lugar.
-
Pasa…- dijo avanzando hacia ellos, aumentando la tensión en el ambiente.- que Draco Malfoy y Severus Snape en persona, fueron a la madriguera de los Weasley...a insultar, humillar, y terminar todo tipo de relación con la pobretona y la sangre sucia- Finalizó, moviendo sus ojos azules desde los negros, a los grises, y de vuelta. Draco no salía del desconcierto, pero luego la furia dominó su cara.
-
¿De qué... diablos…. estás... hablando... Nott?- Preguntó el platinado, arrastrando las palabras entre sus dientes.
-
Hablo Draco, de que me enteré qué fue lo que pasó ese fatídico día…- le respondió Theo.- de tu, tratando como basura a Ginny y de Severus, diciéndole sangre su…- Pero no alcanzó a terminar. Draco se abalanzó sobre él y agarrándolo de la solapa de su traje lo acercó a su cara, mirándolo con ira en sus ojos
-¡¿Cómo es posible que vengas a hacer este tipo de bro…- Pero este tampoco alcanzó a terminar. Severus lo tomó del traje y lo lanzó hacia atrás.
-
¡Malfoy!- le gritó- deja de comportante como un obtuso por una vez en tu vida…¡y usa la cabeza!.- le ordenó, mientras lo ponía frente a él para mirarle a los ojos. Draco bajó el ritmo de su respiración hasta parecer calmado, pero a la inversa, pudo observar como poco a poco el profesor parecía empezar a crisparse.
-
Nos pusieron una trampa…- susurró Snape, y Draco colocó la pieza del puzle que faltaba en su cabeza. Sintió un leve mareo al entender qué quería decir Theo, que había pasado ese dia y que creían Hermione y Ginny que había pasado ese dia.
-
Por Salazar…-susurró Draco
Theo asintió.- Exactamente.-
-
Y con la maldita…. poción multijugos.- terminó Draco, recobrando la compostura
-
Y los ingredientes…- Empezó nuevamente el ojiazul.
-
Los robó de mi despacho.- dijo Severus en un susurro iracundo, con las manos empuñadas y tiritonas de la rabia..
-
¡LA MALDITA SABANDIJA DE POTTER Y LA COMADREJA!- terminó Draco, avanzando a zancadas hacia la puerta.-- ¡LOS VOY A MATAR CON MIS PROPIAS MANOS!.-
Pero de nuevo, no llegó muy lejos. Severus lo agarró del mismo punto y lo llevó de vuelta al medio del salón.
- Tu.- le dijo, apuntándole con la varita.- ¡NO harás NADA!- le amenazó- Ninguno de los dos- puntualizó, mirando a ambos chicos intermitentemente.- hará nada.
Theo arrugó la cara entera, mirándolo al profesor sin poder creer lo que estaba escuchando.- ¿Pero qué…¡Qué estás diciendo Snape!?
Severus se dio media vuelta, dándoles la espalda y avanzando hacia la chimenea.
- Si Herm...sí Granger y Weasley fueron tan estúpidas para caer en un engaño tan... burdo, es problema de ellas. Se merecen quedarse con ese par de ineptos.
Draco se quedó en silencio y se volteó hacia la ventana que daba a los jardines de la mansión Prince. Por mas que le doliera pensarlo...Severus tenía razón.
Theo no podía creer lo que estaba pasando. ¿Cómo se iban a quedar así…¡sin hacer nada!?.
-
Ustedes no pueden estar hablando en serio…¡No ven que ellos se encargaron de separarlos de la mujer que amab..-
-
¡BASTA!.-
Severus lo cayó de un solo gritó. Los ojos azules y los grises se enfocaron en él.- Esto es tema cerrado- dijo, y se dirigió hasta la puerta.
- Que fácil es derrotarte Snape.- habló Theo con sorna.- sobre todo por un Potter, acompañado de su pandilla de ineptos.
Severus se giró impetuoso hacia Nott con la varita en ristre, pero este último siguió sin inmutarse.
-
Y ahora, otro comportamiento típico tuyo…- le dijo desafiante- siempre apuntando con la varita al lado equivocado.
-
Silencio Nott.- siseó, pero Theo no se detuvo.
-
No me callaré Snape, porque ningún verdadero Slytherin se calla frente a un cobarde... ningún verdadero Slytherin, se calla frente a un Gryffindor…¡Y ningún verdadero Slytherin se calla frente a un POTTER y su COMPAÑIA!- le gritó en su cara, pues Snape ya había acortado la distancia entre ambos. Las narices se rozaban y la varita de Snape estaba enterrada en el cuello de Theo.
-
¿vas a permitir nuevamente que un potter te quite con sus artimañas a la mujer que amas?.- susurró Theo, pero sonó como un grito en los oídos de Snape y de Draco.
Snape tragó saliva y sintió el puñal en su corazón. No podía negar el dolor, no podía parar la gangrena en su alma y sabía, que a pesar de todo, no tendría a Hermione de vuelta.
Nuevamente, había perdido.
Nuevamente, había sido poca cosa al lado de su contrincante.
Pero esta vez, no la sacaría barata.
- Ya está hecho…- susurro el pocionista.- Pero van a pagar muy caro por ello.
Draco empuñó su varita y atrajo su capa negra desde el colgador.- Por supuesto que no...lo mataré ahora mism…-
- ¡NO!.- lo paró Severus, y miró a ambos chicos con una sonrisa maquiavélica en su rostro.- Claro que lo haremos...pero uno nunca debe olvidar sus raíces.
Theo sonrió con maldad picaresca.- Por supuesto que no.- dijo mientras se servía un Whisky de fuego.- Lo haremos al modo mortifago.
Harry se sentó junto a Luna y le ofreció palomitas de maíz. Había sido una tarde agradable gracias a ella, y ahora todos disfrutaban de una noche en paz, aunque Ginny cada tanto se limpiaba disimuladamente las lágrimas y Hermione y Ron ni siquiera se miraban, viendo una película de comedia. Curiosamente, estar al lado de Luna lo hacía sentir más cerca de Daphne gracias a su conversación de la tarde, y había vuelto a sentir esa calidez en su pecho que extrañaba tan profundamente. Los señores Weasley habían ido a visitar unos amigos en las afueras para recordar "aquellos tiempos de juventud", por lo que gozaba de tranquilidad, y las voces de los actores de la película intentando hacerlo reir.
Todo en paz… hasta que sin aviso todas las luces de la habitación fueron tomadas por una fuerza invisible, para llevarlas a juntarse en el centro de la habitación conformando una gran bola que atravesó el vidrio de la ventana frente a ellos, perdiéndose en el patio. Harry se levantó y se acercó a la ventana para ver qué dirección había tomado. Una broma más de George, pensó. Pero su hipótesis se vino abajo cuando vió una nube negra y siniestra a través de la ventana.
Draco asintió levemente con la cabeza y Severus captó la señal. El distractor había sido enviado y vió, oculto entre los pastizales, como Potter, Weasley, Hermione, Ginny y Luna salían varita en ristre desde la casa. La noche estaba fría y media nublada; el viento soplaba con calma siniestra y dejaba escalofríos a su paso. Sin duda, la noche estaba orquestada para ellos. Sintió como la pantera empujaba su brazo con su enorme cabeza y Snape habló.
- Avanza hacia el lado derecho y cuando llegues a tu posición, ruge-
La pantera asintió y avanzó sigilosa entre el pasto.
Ron tiritaba de miedo.
- Ha...Harry.- le dijo.- Pueden ser motifagos.
El azabache asintió y miró a las chicas.- Ustedes quédense atrás de nosotros.- dijo, y con cautela Harry, seguido de Ron, avanzó unos pasos hasta que un rugido a lo lejos lo detuvo de golpe.
- ¡Harry!.- exclamó Ron- es…¡es un animal!..o peor, un..¡una bestia!
Hermione miró a Luna de reojo.
- ¿Un animal…?
Luna bajó lentamente su varita y la guardó en su bolsillo. Miró a la castaña y se llevó el dedo a los labios, moviendo su cabeza casi imperceptiblemente de izquierda a derecha. Ginny observó el gesto y ahogó un gritito tapándose la boca con ambas manos.
A Hermione se le paró el corazón de inmediato y dirigió sus ojos a un punto perdido en la lejanía.
Él estaba aquí.
Escucharon la señal y se miraron. Draco se colocó la capucha, se levantó, y ocultándose perfectamente en la oscuridad de la noche avanzó dos pasos hacia el frente. Apuntó con su varita al piso y haciendo un movimiento hacia arriba y una vuelta sobre su cabeza para terminar apuntando hacia la madriguera, invocó "Caligo furvus". Una tenebrosa niebla negra se levantó desde los pies de Draco y avanzó rauda hacia la madriguera, envolviendo todo bajo ella a su paso. Cuando llegó a unos metros del grupo, Severus se levantó y con un movimiento de varita sobre su cabeza, se cubrió a sí mismo con la misma niebla que invocó Draco y sintió como se empezaba a elevar del piso.
Harry intentó levantar un hechizo protector pero cuando iba a hablar, vió como una sombra, casi de figura humana y forrada de espesa niebla negra avanzaba hacia ellos por los aires, dando bruscos pero expertos movimientos y se quedó sin habla. Ron retrocedió despavorido hasta que tropezó con una piedra, cayendo intempestivamente contra el piso. Cuando Harry se volteó para mirar a su amigo, la sombra lo golpeó y lo lanzó varios metros lejos de Ron. Harry aterrizó en la tierra dura, y quedó aturdido unos segundos, pero rápidamente recordó lo que estaba pasando y volteó su cabeza al lugar de la acción. El azabache vio como la sombra de humo dió un grácil giro casi sobre su la cabeza para devolverse en dirección de Ron. Levantó su varita y escupió el primer hechizo que vino a su mente -¡Flipendo!- en la dirección correcta, sin embargo la sombra logró esquivarlo sin dificultad y continuó su camino directo hacia Ron. Este intentó huir arrastrándose, ya que su conmoción era tal que no le fue posible colocarse de pie. Antes de que se pudiera dar cuenta, Ron vió como sus manos, que antes tocaban la tierra firme, eran arrancadas del piso y sintió cómo voló cual muñeca de trapo en dirección vertical.
Harry veía con horror cómo el pelirrojo fue lanzado unos cinco metros en el aire, quedando suspendido de cabeza por una fuerza invisible. Se incorporó, lo más que pudo por el intenso dolor en su espalda, solo al punto de estar sentado y alzó su varita para volver a atacar, pero una segunda sombra salió de la nada y lo sorprendió por la espalda, lanzándolo de bruces contra la tierra. Su varita rodó unos metros más allá y la sombra dio un rápido giro sobre sí misma para tomarla y volver a perderse con ella.
Harry levantó la vista y se preguntó cómo lucharía desarmado frente a lo que fuese que eran estas sombras. Una tercera salió desde el otro extremo del campo y se colocó a la derecha de la sombra más alta, que estaba ubicada frente a Ron en el aire y la sombra, que Harry intuía tenía su varita, hizo lo propio colocándose al otro lado de quién pensó, era su líder. Las tres descendieron hasta quedar a unos centímetros del piso y Ron, a merced de estas, quedó suspendido a la altura y de frente de la sombra mayor.
Cuando los pies de las sombras tocaron la tierra, el humo sobre ellas se disipó dejando ver tres figuras altas envueltas en capas negras y largas, con capuchas en sus cabezas y el rostro oculto por ellas. La figura de la derecha, más próxima a Harry, asomó su pálida mano blanca para lanzar frente a él lo que parecía una joya de plata, cuya forma no alcanzó a distinguir en el momento, pero cuando la joya se hizo más grande, y comenzó a moverse serpenteante entre los obstáculos del piso supo claramente que era una serpiente.
Y supo también que venía hacia él.
Entornó los ojos y respiró profundo dispuesto a hablar pàrsel, pero la serpiente se detuvo a medio metro de él y tras mirarlo con sus metalizados ojos, disminuyó su tamaño hasta que frente a Harry sólo quedó la joya original. Al ver que tenía forma de escudo, la observó con detenimiento y lo que vió lo dejò sin habla. Entre filigranas y preciosas esmeraldas, forjada con el oro blanco más fino, el escudo rezaba Greengrass.
Greengrass.
Harry levantó la vista hacia el dueño de la joya.
¿Era Daphne quién estaba haciendo esto?
-
Weasley- lo llamó la figura más alta, con la voz lenta y profunda. Le daba algo de familiaridad, pero no lograba identificar de donde. Ron podía moverse pero por mas que se retorcía no lograba mover sus manos con libertad, miraba de reojo a su varita tirada en el piso y quiso llorar.
-
No..no me hagas nada...por..por favor.- Suplicó
-
Vaya Weasley…¿por qué... tanto... miedo…? - Preguntó la sombra más alta, mientras avanzaba lenta, pero directamente hacia él.- ¿Acaso no sabes cómo… trabajamos?... si colaboras, no sufrirás...tanto.
Las dos figuras de atrás soltaron una risa ahogada y Ron se sintió desfallecer. Iba a morir, pero antes lo iban a torturar, quizás lo despellejasen vivo...o le harían miles de crucios hasta llegar a la locura, no sabía que era peor…
Suponía que los crucios serían peor.
La sombra hizo un gesto casi imperceptible con la mano derecha y la figura detrás de él del mismo lado avanzó unos pasos y lanzó, justo debajo de él, una capa y un traje de hombre que sacó debajo de su capa.
Ron abrió los ojos de par en par.
- ¿Sabes qué es esto?.- le preguntó siseante, indicando con la mano el bulto.
Ron sabía perfectamente lo que era. Es más, había vestido la misma capa hace una semana, cuando había llevado a cabo su plan.
-
Un...Una capa.- respondió a penas.
-
Todo un genio Weasley… - dijo la figura del centro.- Me parece… que mereces un premio por tu deslumbrante intelecto.- Al finalizar la frase, movió su mano derecha en trazando pequeños círculos imaginarios en el aire, que fueron suficientes para que un remolino se armara bajo ella.
Pero el remolino no era de viento.
El remolino era de la misma niebla negra que los envolvía hacía unos minutos.
Ron vio con terror como la niebla serpenteaba elegante hasta él, que se removía nerviosamente con el fin de soltarse. Apenas el humo tuvo contacto con sus pies, colándose entre los más mínimos orificios de su zapatilla, sintió un ardor terrible en cada milímetro que tocaba la niebla.
Profirió un grito y se calló de inmediato. No podía darles el gusto de verlo disminuido, sin embargo a medida que la niebla subía todo su cuerpo era invadido lenta y dolorosamente: era como si se quemara la mano y en vez de sacarla del fuego, la dejara ahí aumentando el dolor. No aguantó más y comenzó a gritar cuando la niebla llegaba a sus costillas.
- ¡Basta!.- gritó enfocando a la figura más alta. Quien levantando la palma detuvo el avance del ataque.- No se nada más..¡bájame!.
Esta vez la figura de la izquierda avanzó hasta quedar hombro a hombro con la del centro, y habló.
- Odiamos las mentiras...Weasley.- su voz impasible llegó a los oídos de Ron y tragó saliva. Estaba atrapado, pero no podía confesar frente a Harry, frente a Ginny…¡frente a Hermione!. La sombra hizo un brusco movimiento de cabeza y la niebla retomó su camino dolorosamente sobre su pecho, los hombros y el cuello. Ron gritó una vez más y extendió su cuello para alejar su cara de la niebla.
Era imposible, llegaría a sus ojos y el dolor sería imposible de soportar.
- ¡Es de Snape!.- gritó y la niebla rápidamente se disipó. El hechizo que lo sostenía en el aire se terminó y él cayó de súbito al piso, sobre su hombro derecho. El dolor de caer no fué menor al de la niebla, pero su cuerpo era capaz de sentir nada más. Podrían haberlo apaleado y el ni cuenta se habría dado.
La figura mayor avanzó hacia él, pero apenas podía ver los pies y un poco más arriba de la larga capa que se arrastraba por el piso, ya que no podía estirar el cuello. Sus codos apenas lo sostenían a unos centímetros del suelo en un último esfuerzo de pararse.
Todo era en vano.
- ¿Y cómo lo sabes?.- susurró sedosamente mientras caminaba.
Ron tomó aire y cerró los ojos.
- Porque...yo usé esa ropa.
Hermione miró a Luna y a Ginny, para volver a la primera, mientras Ginny hacía lo propio. ¿De que estaba hablando Ron?.
- Cuando.- exigió saber la figura.
Ron desvió su atención hacia Hermione, girando sobre la tierra.
-
Hermione yo…-
-
¡Respondeme a mi!.- gritó la sombra sacando la capa que lo envolvía de un tirón, dejando ver su cabellera negra, nariz aguileña y sus túneles negros llenos de furia.- ¿¡Cuando osaste robar, y ocupar mi ropa!?.
Ron se quedó de una pieza.
Era hombre muerto.
Hermione sintió como su corazón se paralizó al verlo. En ese momento supo que a pesar de que lo había intentado, nada había cambiado en su corazón. Tragó saliva y miró atenta la escena frente a ella. Ron no hablaba, y Severus ya estaba perdiendo la nula paciencia que tenía, por lo que lo agarró del cuello de la polera y lo arrastró en dirección a las chicas, mientras lo amenazaba.
- Confiesa...confiesa ahora lo que hiciste, porque si no hablas da por hecho que ya dijiste tus últimas palabras.- y diciendo esto último lo lanzó de bruces contra la tierra.
Ron se arrodilló y lentamente se incorporó. Frente a él estaba Hermione, y Ginny y Luna estaban una a cada lado de ella. Ron tragó saliva y respiró hondo.
- Lo que...lo que pasó fué que…- pero se calló, y en un movimiento rápido e inesperado, se posicionó detrás de Luna y pasó su brazo derecho por el cuello de ella, colocó bruscamente su mano en la barbilla y la obligó a ladear la cabeza hacia la derecha. El brazo izquierdo de Ron se encargó de colocar la varita de la platinada en su cuello, que había sido arrancada del bolsillo de la chica por los rápidos dedos del pelirrojo. - pasa que van a bajar todas sus varitas...o la mataré.
En ese momento, las dos figuras que habían quedado relegadas atrás se quitaron la capucha dejando ver sus cabelleras negra y platinada, y corrieron al lado de Severus, varita en ristre.
- Mas te vale que le quites las manos de encima si no quieres ver tus entrañas salir una por una de tu boca.
La voz de Theo llamó la atención de todos, incluidas Hermione y Ginny, quien no pudo evitar ver quién flanqueaba también a Snape.
Draco.
Desde que había escuchado el gruñido de la pantera, había tenido la caprichosa esperanza de volver a verlo. Se ordenó mentalmente obviar su presencia como si nunca nada hubiese pasado entre ellos, pero cuando sus ojos se encontraron con los de él, sintió su corazón acelerarse y el calor extenderse por sus mejillas, y se obligó a desviar la mirada nuevamente a su hermano. Theo también espantó a Ron, sin embargo este estaba preparado para tener las varitas de Malfoy, Snape y Nott apuntándole directamente.
Harry salió de su rol de espectador y abriéndose camino entre las chicas y los Slytherin se dirigió a Ron.
-
Ron, sea lo que se que hayas hecho, cálmate, no hay necesidad de hacer esto- Harry hablaba mientras movía sus manos hacia abajo con las palmas extendidas en la misma dirección, simulando que él mismo estaba bajando los ánimos de guerra.
-
Ya les dije a todos que bajaran sus varitas.- replicó Ron, y apretó más aún la punta sobre la garganta de Luna. La rubia giró sus ojos hacia la izquierda, encontrándose con los azules de Theo, que estaba que se subía por las paredes. Tenía la varita firmemente tomada, sin embargo Luna podía ver un leve temblor en su otra mano, producto de la furia que debía sentir en ese momento. Ella le dedicó una sonrisa.
Hermione le pegó un codazo a Ginny y lentamente dirigió su mano a su bolsillo. La pelirroja en un rápido movimiento colocó la varita en ristre al mismo tiempo que lo hizo Hermione y lo amenazó mirándolo a los ojos.
- Baja ya la varita Ron.
Ron retrocedió, alejándose unos pasos y observó el panorama. Los tres Slytherin a su izquierda y las chicas a su derecha lo apuntaban directamente a él. Sólo Harry no lo estaba apuntando.
- No, no lo haré.- dijo, esbozando una sonrisa malvada.
Theo miró a Ron y luego a un punto lejano detrás de él. Tenía pánico de que ese maldito loco dañara a Luna.
- Está bien.- dijo, lanzando la varita a los pies de Ron.- Ya la solté, ahora déjala tranquila.
Ron lo miró y luego a sus acompañantes.
- Todos.- puntualizó.- y eso las incluye a ustedes.- dijo, mirando a Hermione y a Ginny.
Severus dirigió sus ojos a Theo y este asintió lentamente. El profesor y Draco lanzaron sus varitas frente a ellos y las chicas lo imitaron. Ron comenzó a reír socarronamente
- ¿Saben…? los muggles dicen que quien rie ultimo, rie mejor.- se burló.- fue tan fácil librarse de ustedes- dijo, mirando a Snape y Malfoy- aunque debo confesar que no creí que Hermione y mi hermanita fueran tan tontas de creer a buenas y a primeras el engaño tan ridículo que armamos… debo confesar, que no me sentí tan mal diciendote sangre sucia Hermione, aunque creo que escuchar que te dijeran pobretona hermanita fue peor…- reflexiono riendo y enfocó a los ex--mortífago.- cómo se nota que esperan cualquier cosa de ustedes.-
Severus tenía los puños apretados y temblaba de la rabia. Draco respiraba entrecortado y dió un paso adelante, dispuesto a matar a ese imbécil, pero Severus agarró el brazo del chico apretando más de lo necesario y lo detuvo.
- Piensa en la chica.
Ron sonrió- Nada como la poción multijugos no?.
Hermione sintió como sus ojos se humedecieron y sus uñas se enterraban en la carne de sus manos. No podía creer que la habían engañado tan fácil, que había desconfiado de Severus y todo por el egoísmo de Ron.
-
¿¡Cómo pudiste hacer esto!?.- le gritó. Ron se rió.
-
¿Cómo pude?...lo hice todo pensando que tu yo íbamos a volver a estar juntos, que todo iba a volver a ser como antes, ¿pero con qué me encontré?, con una inconformista que considera que ella es demasiado inteligente para el resto, demasiado especial… todos somos demasiado poco para ti, ¡Eres una zorra Hermione!.- La castaña soltó una lágrima que no pudo retener en sus ojos. Se sentía humillada, tonta, insensata y manipulada...se sentía imbécil.
Harry no caía en sí del asombro.- ¿Cómo pudiste hacer esto Ron?.
Draco lo miró enfurecido.- No te hagas la mosca muerta Potter.- le escupió con desprecio -Tú también estás metido en esto.
Harry miró a Draco moviendo su cabeza de lado a lado y con el ceño fruncido.- No, yo jamás le habría hecho esto a Hermione.- Draco iba a replicar, pero Ron lo interrumpió.
- No, San Potter es incapaz de hacerle daño a nadie.- espetó burlándose del azabache.- Por supuesto que Harry no tenía idea, con su perpetua necesidad de hacer lo correcto jamás me habría ayudado, y habría saboteado mis planes.
Draco abrió los ojos y miró al ojiazul. Por sus años de mortífago podía decir que esta vez ambos estaban diciendo la verdad...no dejaba de ser el correcto cara rajada. Mientras Ron sería pavoneándose de su fechoría, Theo le hizo una señal a Draco y este dirigió su mano izquierda al bolsillo oculto de su capa. Harry pudo ver como su varita se asomaba por el escondite y Draco le dirigió una mirada, señalando con sus ojos hacia abajo. Harry avanzó imperceptiblemente hacia el platinado hasta quedar casi pegados hombro con hombro y tomó su varita.
- Luna.- escuchó apenas Harry y volteó su mirada hacia ella.
Todo ocurrió muy rápido. El brillo de un rayo azul iluminó la espalda de Ron, y en su mente el grito hizo eco en cada célula.
- ¡¡Expulso!!.- escuchó y en un segundo, Ron y Luna volaban por los aires. Harry extendió la varita y apuntando a Luna, gritó -¡Bullesco! -
La platinada fué encarcelada en una burbuja gigante mientras Ron fue lanzado hasta caer, brutalmente, unos metros más allá. La burbuja bajó danzante hasta el piso y se reventó al contacto con la tierra. Luna quedó de pie, indemne, y corrió a los brazos de Theo que también había ido a su alcance.
Cuando Harry se volteó a ver quién había originado el ataque su corazón se detuvo un instante. La varita aun seguía en ristre, y de vez en cuando el viento levantaba el largo cabello rubio de la chica haciendo que se enredara en su mano, y que el perfume de ella viajara hasta los sentidos de Harry.
Era Daphne.
Hermione, Severus, Draco y Ginny no perdieron el tiempo y avanzaron raudos hacia Ron, no sin antes recoger sus varitas. Cuando el pelirrojo despabiló, las cuatro varitas lo apuntaban mientras se ponía, no sin dificultades, de pie. Se sacudió la cabeza y los miró a todos, esbozando una sonrisa tontorrona.
-
Bueno..eh…eso fue...un lapso.- dijo, mientras acortaba el cuello en un intento de esconder su cabeza entre los hombros. Draco lanzó lejos la varita y sin perder vuelo, le plantó su puño en la cara del pelirrojo, lanzándolo de vuelta al piso con un torrente de sangre saliendo de su nariz.
-
Te voy a matar con mis manos Weasley.- le dijo, pero una pequeña mano conocida lo tiró hacia atrás.
-
No sin que antes se las vea conmigo.- Ginny se colocó frente a él y se agachó, apuntado con su varita bajo la barbilla del chico.- Ron Weasley, si no te descuartizo ahora es porque hemos vivido como hermanos hasta hoy, pero vas a irte ahora mismo de esta casa con lo puesto, y nunca más, ¡Nunca!, se te ocurra volver, ¿Entendiste?.
Ron asintió y suspiró. Ginny se levantó y colocó una mano por delante de Draco, haciéndolo retroceder, mientra Ron se levantaba. Hermione y Severus lo miraban fijamente con una cara de desprecio. Hermione se adelantó.
- Me das lástima Ron.-
Ron ni siquiera se volteó a mirarla y avanzó hacia la única varita que seguía tirada en medio del patio delantero de la madriguera. Avanzó hacia los campos y desapareció, oculto entre los pastizales.
Ginny se quedó mirando el punto en el que su hermano desapareció y se volteó a mirar a Draco. Ginny sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas y es que no podía creer que hubiese perdido a Draco por esta estupidez.
-
Draco...yo…- la voz poco a poco se fue quebrando, pero reunió agallas para continuar.- Yo lo siento...lamento todo lo que te hice y lamento no haber creído en ti.- cerró los ojos y las lágrimas corrieron por sus mejillas. Sintió tanta vergüenza de mirarlo a los ojos por haber desconfiado de esa forma que tuvo que continuar mirando sus zapatillas.- perdí a el mejor hombre que he conocido y que me hacia...tan feliz...por ser tan tonta…- levantó la vista y se encontró con los ojos del platinado que la miraban con intensidad.- te amo Draco, y no te culpo por no querer volver a verte, pero solo te pido que intentes perdonarme para no sentirme tan miserable cómo me siento ahora.- terminó la pelirroja, dando rienda suelta a su pena. Las lágrimas caían como aguacero de sus ojos hasta que unas frías manos se posaron en ellas, limpiandolas con los pulgares. Sus ojos se encontraron con los de él, que sonrió.
-
Yo también te amo Ginny.- y antes de que pudiera hablar, la besó.
Harry sonrió al ver que todo se había arreglado entre ellos. Sostenía a Daphne de los hombros y la miró con cariño.
- Te extrañé.- le confesó.- no sabes cuanto…
Ella se colocó frente a él y sonrió.- Creo que se exáctamente cuánto.- y para sorpresa de Harry, juntó sus labios con los de él. El beso le supo a gloria, mejor que una victoria. Tomó a la rubia de la cintura y apretó con ternura. Se separaron y ella estaba sonrosada.
-
Fué magnífico.- susurró, esbozando la sonrisa más bella que él había visto.
-
Como un sueño.- Harry también sonrió.- Si me das un beso luego de no vernos en una semana… ¿que pasará si me desaparezco un mes?
Ella rió juguetona.
- No tienes idea…
Hermione miró los gélidos ojos de Severus y el hielo atravesó su corazón.
- Severus yo….-
El profesor la miró y se llevó la mano al bolsillo. Luego la sacó empuñada, extendió su brazo frente a ella y la abrió. El uroboro de plata brillaba con la luz de la Luna y Hermione lloró, sosteniendo la mirada.
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..lo siento.- terminó, y tras decir esto vio como la preciosa joya se descamaba lentamente hasta convertirse en un puñado de cenizas metálicas, que haciendo un remolino dejaron la mano de Severus perdiéndose en la noche.
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Es el fin.- sentenció el profesor.
Severus se volteó y caminó alejándose de la madriguera, pero Hermione lo detuvo en un último intento
- Severus no, no te vayas, por favor escuchame.-
El profesor se volteó, encontrándose los ojos miel.
- Caiste en un engaño tan burdo Hermione.- le espetó.- No confiaste un segundo en mi, en lo que sentía por ti, ¡En lo nuestro!, atravesé el mundo por ti buscando un par de muggles, como aguja en un pajar, pisé mi orgullo y heredé la fortuna de los Prince por ti, pero nada de eso fue suficiente para que creyeras en mi devoción por ti...para que creyeras en mi.
Hermione lloraba desconsoladamente mientras escuchaba las acusaciones de Severus, lo sostuvo con fuerza y se acercó a él, desesperada por sentir su calor, su consuelo y su aroma, ausente durante tantos días, y necesitado desesperadamente durante tantos años.
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Tienes razón...me equivoqué, no puedo decir nada ante eso.- susurró la chica, mirando hacia abajo.
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No hay nada más que decir.- la corrigió, y se soltó de su agarre.
Severus avanzó un paso más allá y desapareció.
Hermione cayó al piso, se acurrucó agarrando sus rodillas y lloró amargamente.