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Addicted to You — capítulo 1
Esa noche no tendría internado, lo que era un punto favorable. Lo malo, es que no tenía un vestido lo suficientemente decente para ir al cumpleaños de mi primo Albus. Obviamente irían aquellas amigas, medias prostitutas, de James. Y aquellas admiradoras, viejas zorras del Ministerio de Magia, a ver a su niñito adorado. Mientras que yo iría sola. Bien. Mi novio, Jake, quien era interno al igual que yo, no iría conmigo a la fiesta. Según él, tenía mucho que estudiar (considerando que sus calificaciones rozan la estupidez humana). Maldito mentiroso. Seguramente se encamaría con Alice Longbottom, antigua novia de mi primo, el cumpleañero. Mi madre, divorciada hace siete años de mi padre que se volvió un maníaco controlador obsesivo compulsivo, me pregunta por qué diablos sigo con él, siendo que ya sabía del engaño. Mi respuesta fue:
- Porque nos hacemos compañíaY es cierto. Desde que papá se fue de casa, y Hugo decidió ir por una carrera de cuidador de dragones al igual que el tío Charlie, ambas hemos estado sola. Mamá sigue siendo hermosa. Lo que no entiendo es quién es el que le da el dinero necesario para abrir y mantener la tienda de ropa lujosa mágica. Porque con la pensión que se obligó a Papá a pagar, no alcanzaba. Algún benefactor, enamorado de ella estaba invirtiendo. Debería averiguar quien es.
- ¿Qué usarás esta noche hija?- Preguntaba mamá, mientras buscaba en mi pequeño clóset algo que no me hiciera sentir ni como una ñoña ni como una mujerzuela- Creo que no tengo nada. Creo que iré vestida como voy a la universidad: Practica. - Toma este vestido- Era azul, de lentejuelas, de su nueva colección. Una joya para cualquier mujer. Para mi, un pedazo de trapo excesivamente caro. - Mamá... ¿Es de la talla de Lily?- Hija, estás tan delgada que te entrará si o si- Mi mamá tenía un buen punto. El internado me tenía en la extrema delgadez. Y véanme aquí, entrando al exclusivo salón del exclusivo hotel que arrendó mi primo, con su nuevo cargo, escogido por mi tío Harry, pareciendo una zorra disfrazada. Y si que habían varias de ellas por acá. Estaba haciendo algo que claramente jamás estaba dentro de mi lista de cosas que quiero hacer antes de ser medimaga. Para hacer frío afuera, el ambiente acá esta muy caliente. De inmediato pedí una cerveza importada, de esas que me doy el lujo de tomar cuando el inútil (ok, sueno dura, pero es verdad) de mi novio (o amante) quiere tener sexo conmigo. Vaya. Creo que alguien más lo querrá tener, bajo esa lógica. Diviso, a lo lejos, a Albus, sentado en la barra con alguien más, ya algo borracho. Creo que lo conozco. O si, lo conozco: Es el playboy del momento, Scorpius Malfoy. Recuerdo aún las noches de llanto de mi hermosa modelo y prima Lily Luna. El desgraciado la cortejó hasta el cansancio, para luego, después de una noche candente, dejarla en ascuas para irse con otra.
- Prima querida, que bueno que tu mamá te dio algo de su colección- Intenté evitar la mirada desviste mujeres de Malfoy- Hola Al, feliz cumpleaños- ¿Esta noche no tuviste turno?- No, hice un trueque... Cosas de mi futuro casi muy cercano oficio- Hola- Dijo el hombre, con una voz aterciopelada. Desde ahí comienza a seducir el sinvergüenza- Que tal Malfoy- Me conoces- puso una voz aún más seductora y ronca. Demonios, algo esta pasando en mi estómago. - Eres muy conocido entre las mujeres- Debo hacerme la fuerte- ¿Por mi fama de seductor?- "Por tu fama de libidinoso" sonaría mejor- No, por tu fama de... O si, de que no puedes con una mujer dos veces- Scorpius estaba desfigurado, mientras Albus me miraba divertido. Creo que no comer nada, combinado con el poco alcohol (según yo), están haciendo efectos en mi- Creo que iré a ver a James- Salí apresurada de ese lugar- Guau, mi prima si que te dijo lo que no te han dicho otras mujeres- ¿Quien se cree? No me conoce.... Pero amigo...Se convirtió en mi desafió... ¡Qué mujer!- A no Malfoy, ya le hiciste daño a mi hermana, ahora quieres con mi prima. ¿Acaso te gusta todo que sea o creas que es mujer y tenga pulso?- No me voy a negar a algo tan exquisito... La encontraba una ñoña en Hogwarts, pero mira ese cuerpo con ese vestido ¿Por qué no me dijiste que cambió?... Albus, amigo, esta noche Weasley es mía- ¿Cuanto apostamos?- Creo que Albus sospechaba lo difícil que puedo ser- Cien galeones- Albus no puso buena cara- Oye, mi prima no es barata- ¡Hey! No soy un pedazo de carne con precio, tarados.- Ok... Dos mil galeones- De seguro es menos de lo que tienes en tu billetera de piel de Dragón- Uf... Quiero verte perder amigo. Definitivamente no estaba acostumbrada a usar zapatos de tacones, porque me dolían mucho los pies. No entiendo como Lily puede modelar todo tipo de ropa, muy ostentosa incluyendo la de mi madre, con esos zancos. Simplemente soy un desastre. De seguro ya tengo el maquillaje corrido. Perfecto. Por otra parte, el calor de la pista ya me trae muerta, además del santiamén de hombre hambrientos que me han invitado a bailar. Todos ellos, muy dispuestos a meterse bajo de mis bragas. Vaya amigos de Albus. Decidí salir a tomar un poco de aire al pasillo. Sabía muy bien, dado que Albus me lo recordó unas ocho veces, que esta noche todos nos quedaríamos en dicho hotel, por si dábamos riendas sueltas a nuestras pasiones más mundanas. Tres botellas de cerveza estaban haciendo mucho efecto en mi cerebro y mis suposiciones de quien se acostaría con quien (empezando por James), hasta que creí, o mas bien, escuché, aquella voz aterciopelada.
- Tranquila, yo te ayudo a ponerte de pie- ¿Qué quieres Malfoy?- Mientras intentaba pararme del cansancio, o de la borrachera, ya muy bien no se distinguir, vi aquellos ojos, esos malditos y hermosos ojos grises, en los que me empece a perder- Oye... Tus ojos son grises- Eres muy graciosa ebria, pero no quiero que Nadie abuse de ti en ese estado- Me decía muy serio, especialmente el "Nadie"- Estas bastante ebria para dejarte sola acá- Ebria estará tu abuelita, yo estoy lo suficientemente lúcida para saber que estoy hablando con un hombre... Mujeriego... Pero muy bonito- ¿De donde vino ese pensamiento?- Ok Weasley, creo que te llevaré a dormir- Scorpius quería cargarme en brazos, hasta que solté la frase.- No quiero dormir- Oh no, creo que dije las palabras incorrectas al hombre incorrecto y en el lugar más incorrecto, porque, según lo que creo que estoy viendo, encendí una chispa de maldad en este maldito dios del degeneramiento. - Así que no quieres dormir... Sus deseos serán ordenes señorita- Y en algún minuto, sin recordar muy bien como llegué a esa situación, estaba besándome afuera de la puerta de su habitación, con aquel playboy barato. Para ser sincera, vaya que besaba bien. Se sentía como un lugar en el que quería estar de por vida. Era suave, pero apasionado. No como los besos fríos de Jake. Luego, como todo, una cosa llevo a la otra, y en algún minuto, estaba casi sin ropa, al igual que él, besándonos, yo estando aprisionada y muy excitada, en una de las paredes de su habitación. La sensación es de que algo, claramente, se estaba cocinando.
- ¿Quieres que me detenga?- Oh no, esto parece un chiste de mal gusto, ya que estoy a medio camino de una inminente noche de pasión desenfrenada con aquel hombre... Ok no hombre, Dios sexual y me pregunta eso... Debe ser un chiste.- ¿Que?- Y ahí noté que la mirada de él era distinta. No era de alguien que estaba deseoso de poner sus dientes en un trozo de carne. La mirada era sincera, y denostaba algo más allá que no me interesaba analizar en ese minuto.- Rose...- Bésame idiota- Y con esa frase, tan poco yo, terminamos de sacarnos las restantes ropas que ya sobraban y estorbaban a esa altura y me sumergí en la mejor noche de amor... O simplemente pasión, que recordaba hace mucho tiempo. Todo sucedió en un mar de gemidos, gritos y distintas posiciones que jamás llegué a pensar que haría con alguien. De ahí me fui a negro. Cuando desperté, por la luz que entraba entre las cortinas, con una maraña de pelos y siendo casi atrapada por un pulpo, uno rubio y muy sexy inclusive dormido, me llegó el repentino arrepentimiento al entender que fui una más de las conquistas de Malfoy. Estúpida Rose. Y muy a mi pesar, fue una de las mejores noches de mi vida.