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Addicted to You — capítulo 6

Desperté algo desorientada. No había cerrado las cortinas, por lo que me daba una buena vista de Londres nevado y despejado. Sentía algo pesado en mi pecho semi desnudo. Era Scorpius, quien dormía como un bebé. La verdad es que es bastante hermoso, como para inmortalizarlo en una estatua y ponerla en un museo. Ni aún así se le haría honor a esta hermosura. Se me vino a la mente un pensamiento nefasto. O mas bien confuso. Mientras hacíamos el amor por tercera vez (según él era eso, según yo, una tercera ronda de sexo alucinante), tomó mis manos y me dijo: Te amo. Ok, cualquier mujer se volvería loca con aquella confesión. Pero recordé aquello que me dijo mi madre hace algunas noches "No pensarás dejar todo por...". Tenía que levantarme, aunque me sentía muy confortable, muy segura... No Rose, reacciona, seguramente su rubia lo dejaba y yo soy la sucursal para cuando no tiene donde follar. Me moví, lo que hizo que él se colocara en su lado de mi cama. Me levante, usando una de mis camisas extra largas robadas a Jake, y me levanté a preparar mi desayuno. Tanta actividad física despertó, por fin, el apetito en mi. Tome un poco de jugo de la nevera, y un poco de jamón, dado que los huevos me daban asco. Verlos me recordaban la salmonella que me dio a los 14 años. Estúpido Jake. Mientras preparaba un sándwich y pensaba en tomarme un vaso de leche fría, sentí que unas manos se aferraban a mis caderas.

  • Buenos días preciosa- Scorpius trataba de besarme la oreja. Yo lo esquivé. Fui a la nevera a buscar un poco de leche, y mientras lo abría, sentí que él me arrinconaba en la pared del lado de la nevera- Dije Buenos días- Me besó de manera dulce, y yo intentando contenerme para no responder a aquel beso- ¿Pasa algo?- ¿Debería pasar algo?- Eso, hazte la fuerte, no te involucres sentimentalmente- Bien... ¿Qué desayunaremos?- ¿Quieres desayunar acá?- Lo vi que tomó un vaso y tomaba agua de una manera que me daban ganas de... Quizás que cosas ilegales hacerle de inmediato. Concéntrate.- Por supuesto... ¿O esperas a alguien para desayunar?... ¿Quizás a tu novio... McClintock, cierto?- Eso no es de tu incumbencia- Bendito timbre que sonó. Severus. Bingo- Iré a abrir- Termina con ese inútil. Yo te daré el universo si es necesario- Rata bastarda- Hola Señorita Weasley, es bueno verla acá- Severus Gail era el hijo del conserje del edificio. Odiaba a todos mis novios, porque siempre me había amado. Era mi perfecto escape.- Severus... Me encanta verte de nuevo- Sentía que Scorpius estaba golpeando algo- Gracias por traerme el diario y mis cartas.- Anoche mi padre me dijo que vino un chico muy extraño a verla- Sí, es un viejo amigo de mi primo. Él me pidió el favor de alojarlo por la noche, y creo que debe estar por despertar- Sentía la respiración muy agitada de Scorpius a mi lado, pero no era visto por Severus- Mira, me voy este fin de semana a Nueva York, ¿Te gustaría ir a cenar conmigo esta noche?- Podía sentir la ira de Malfoy. Chúpate esa. - Ahhh... Claro Rosie, yo feliz- Entonces a las 8 acá y veremos donde cenamos. Nos vemos- Lo besé en la mejilla coqueta, mientras él sonreía ilusionado. - Claro... Nos vemos bonita- Al cerrar la puerta, hice como si no existiera Malfoy- ¿Quién ese ese lame botas?- Seguí sin inmutarme, mientras leía el diario y agarraba un durazno importado para comer. Alcancé sólo a darme una mordida- No... Juegues... Con... Fuego- Me tenía aprisionada e la misma pared que anoche me besó apasionadamente. Estaba molesto. Y mi durazno reventado, mientras que el jugo caía por mi brazo- ¿Qué más tengo que hacer o decir para que sepas que estoy a tus pies y que haría todo por estar contigo siempre?- Nada... Porque no quiero nada contigo Malfoy... No podemos estar juntos- Me alejé lo más posible de él, mientras lamía de mi brazo el jugo del durazno- No vamos a estar juntos. Esto fue un error...- Rose, estamos hechos para estar juntos... Tu mano calza perfecto con la mía...- Mira, si te quieres duchar, ahí esta el baño y...- Deja de negarte a lo innegable- Nuevamente estaba aprisionada, pero ahora en la puerta de mi cuarto- Somos perfectos juntos... Eres lo que siempre busqué y no encontraba en todas las chicas..- ¿Y la rubia?- Sabía que te había molestado eso- Reía. Maldito arrogante. Estúpida yo por nombrar a esa desteñida- Es la nueva novia de Albus. Rose... No necesitamos de las cursilerías, de ir a cenar e ir al cine de la mano. Me tienes en cuerpo y alma...- Basta... Yo me voy a Nueva York este fin de semana... Adiós- Y con eso, abrí la puerta para cerrarla en su cara rápidamente. Era lo correcto. No me debía involucrar con alguien que era incapaz de ser fiel y con su fama de mujeriego. Me metí al baño, para ducharme. Pude sentir que él entró a buscar sus pertenencias, para luego apoyar su frente en la puerta. Yo estaba parada al otro lado, aún impregnada de su embriagante olor. - Te amo chiquita...- Y con eso dejó la puerta y mi hogar, para dejarme a mi muy confusa y cuestionándome si en verdad Malfoy podía amarme. Eran las 8 cuando Severus apareció. Estaba visiblemente nervioso y muy arreglado para el lugar que los iba a llevar. Me traía flores. Sencillas, pero muy bonitas.- Hola Rosie... ¿Dónde iremos?- A comer Tapas- ¿Qué es eso?- Creo que adoro la inocencia de Severus- Comida Española. Vamos- Le tomé la mano, lo que lo hizo ponerse muy colorado y salimos hacia la calle, para tomar un taxi. Si bien yo sabía conducir, no creo que Severus quiera enterarse del Ford Anglia de mi familia, recuperado del castillo de Hogwarts.  Al llegar al local, nos sentamos en una pequeña, pero acogedora mesa. El lugar era muy bonito. No era romántico por suerte. La charla era muy amena. Severus era alguien muy soñador.
  • Buenos Severus, ya hablamos bastante de mi pasantía. ¿Qué hay de ti?- Bueno... Rose... Sabes... Hace rato hay un hombre de ojos grises que me está mirando muy enojado- Sospechaba quien era. Scorpius Malfoy estaba ahí como celopata- Es medio extraño. Parece que es el amigo de tu primo...- Le di un beso muy cerca de la comisura de los labios.- Voy al baño y vuelvo... Iremos a bailar después de esto- Claro...- Severus se tocaba donde yo lo besé, mientras yo caminaba hacia el baño. Estaba terminando de hacer mis quehaceres, cuando sentí que la puerta se abría. Bien, terminé, tiré de la cadena y al abrir la puerta me encuentro con un Scorpius Malfoy infinitamente más molesto que hoy en la mañana. Lo ignoré nuevamente. No eramos nada para que me hiciera esas escenas de celos. Me iba a lavar las manos cuando el muy maldito me abraza por atrás, ¿Acaso tendríamos sexo en el baño de un Restaurant? Ni pensarlo. Tampoco estaba entre las cosas que Rose Weasley haría antes de ser medimaga... ¿O si?. Cálmate.- ¿Sabes algo? No me gusta compartir. Y menos con ese nerd...- Me hablaba muy cerca de los oídos, mientras que mi corazón latía a mil por hora- No dejaré que nadie más te toque... Te quiero solo para mí...- Scorpius...- las voz se me iba. Definitivamente era muy débil, porque deseaba todo ese huracán de sensualidad ahí mismo- Yo...- San puerta. Alguien estaba golpeando- ¿Rosie? ¿Estás bien?- Era Severus- No le abras...- Scorpius tuvo es descaro de empezar a masajear su cuerpo sobre el mío. Degenerado de ligas mayores. - ¿Rosie?- Ya salgo- Mi voz sonaba muy excitada- Estoy bien Sev...- Ven conmigo...- Antes de caer en el torbellino pensé en todas aquellas mujeres que había despechado. Quizás a todas las siguió hasta conseguir que fueran débiles y luego pisotearlas- NO...- Me solté rápidamente de ese estado embriagante, y abrí la puerta para ver la cara de preocupación de Severus- Lo siento... Es que tuve un problema con el cierre de mi pantalón. Creo que iré a casa de mi madre. ¿Nos vamos?- Dije, intentando sacarlo del baño- ¿Estás bien? Te noto un poco colorada y agitada- Maldito libido.-  Sí, sólo que me agité con el tema del cierre- Mentirosa. Malfoy te fue a más que agitar. Ya sacártelo de la cabeza, por favor- ¿Te dejo en el edificio? Severus me agradeció eternamente por la cena que tuvimos, además de decirme que él sospechaba que el amigo de mi primo quería algo conmigo. Me puse algo colorada con esa mención. Volví a tomar el mismo taxi para volver a mi casa. Necesitaba de un abrazo de mi madre. Al llegar noté que estaban todas las luces apagadas, salvo la del taller. Debe estar ideando quizás que cosas. Entré a su taller y me encuentro con una escena que nunca más me gustaría volver a ver: Mamá teniendo sexo en su taller con Draco Malfoy.