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Si yo fuera un chico ¡en Hogwarts! — capítulo 3

Peter, después de más de dos horas de discusión, acepto ayudarme. No podía explicar lo agradecía que estaba con mi hermano y no tardamos en poner el plan en marcha.

  • ¿Cómo harás que papá y mamá no paguen la escuela, y que paguen Hogwarts sin darse cuenta?
  • Ya lo tengo planeado. - respondí con una sonrisa picara en el rostro. - ¡Se te debería haber ocurrido a ti Revenclaw! Abrí mi cajón y tome un papel con mis manos, lo tenia guardado para el momento.
  • Ven conmigo. - le dije. Bajamos las escaleras procurando hacer que ninguno de los escalones rechinen, de forma que mis hermanos no se despierten. Sabía que en la planta baja, mamá y papá andaban charlando mientras tomaban su típico té antes de dormir. Llegué frente a ellos con el papel escrito por mi en la mano y con una débil sonrisa en el rostro, en cuanto vi a el retrato vivo de abuela que mi miraba con una cara de reproche mientras se acariciaba el pelo.  - ¡Mamá, papá! No saben que paso... ¡No conseguí un beca en Beauxtons, pero si la mitad! ¡Me llego una carta!
  • ¿Qué? - pregunto mi madre desorientada. - No puede ser verdad.... - le entregue la carta con la mi mano inquieta. La leyó como dos veces en veinte segundos. - ¡Mira Michael! - dijo, por fin dejando de ver lo que decía y pasándosela a mi padre.  - ¿Por que no dijiste "beca entera"? - me susurro Peter al oído que estaba tan petrificado como un soldado.
  • Ya verás...- susurre.
  • Veo, veo. - comento mi padre haciéndome sentir más nerviosa. ¿Se habría dando cuenta? - ¡Que felicidad leer esto! Además, dice que podemos pagar la escuela desde una cuenta en Gringotts que nos involucre a nosotros, a Lyanna y a Beauxtons para nuestra comodidad. ¡Que bien que sean portado los franceses, eh! Adivina que princesa... - ¿que diría? No dije beca entera ya que necesitaria algo de dinero para comprar las cosas de Hogwarts, pero no abusaría de él.  - Ya saque tu pasaje para el barco.  El barco que salía para Francia, y que me llevaría a Beauxtons partía una semana antes que el Expreso de Hogwarts, por lo tanto había que hacer algo urgente. "¿Que puedo decirle?" me preguntaba a mi misma fingiendo una sonrisa. Comencé a balbucear queriendo decir algo, pero por suerte Peter hablo.  - ¡Puedo acompañarla yo! - hablo en un tono bastante alto para romper la tensión, sin haberse dado cuenta. - Digo, puedo acompañarla yo creo. Mi jefe me envía al puerto muy seguido, ya conozco la zona perfectamente. Ir todos nosotros por las redes flu puede ser algo pesado, ¿no te parece?  No se como lo logramos, pero convencimos a mis padres que le dejaran a Peter acompañarme al Puerto. Tuve tres días para hacer mis valijas, me sentía orgullosa de tener todo listo tres días antes. La ropa y el utilitario para la escuela lo compraría en el Callejón Diagon, por lo tanto solo llevaba un poco de ropa entre otras cosas.  Lo último que recuerdo del día que me fui bien temprano, era el hermoso cartel que me había hecho de despedida. El día anterior habíamos cenado como reyes, festejando mi retirada.  Peter me condujo por Londres arrastrando mi baúl, hasta un pub con una pinta lo suficientemente safable, ubicado en la calle Charing Cross Road. El cantar de Tyron no se escuchaba entre los alaridos de tantas personas. Mi hermano paso por delante de todos a pasos agigantados que me costaba seguir, tomada de su mano. Saludo a la delgada camarera pelirroja con ojos grises tras el mostrador, que me miraba extrañada intentando adivinar quien rayos era yo.  Mi hermano se dirigió a un hombre regordete, con un gran bigote que andaba fumando al mismo tiempo que jugaba a algún tipo de juego mágico con otros. El juego involucraba cartas y estas se movían para todos lados en el circulo que estos hombres formaban.  - ¡Peter! ¿Cómo te va la vida en el Ministerio? - festejo la llegada de mi hermano, sacandose el cigarrillo de la boca. El olor que emano su boca casi hace que me descomponga.  - Bien, es algo movido, Homero. Luego tomare un trago contigo, pero necesito que me devuelvas un favor, ya sabes con respecto a aquel kneazles. - dijo acercándose a este. El hombre hizo un gesto con las manos, para que se callará.  - Sisi, dime de eso. pero na hables de esos malditos felinos en público...  - Bueno, ella es mi hermana. - cambio su tono a uno más alegre y positivo, más tipico de mi hermano. - Necesito una habitación para ella, solo hasta que el Expreso Hogwarts salga.  - Esta bien. Habla con Anne. Dile que la habitación Once esta libre.

 Anne, la chica del mostrador, nos condujo por los rechinantes escalones que tenia la escalera caracol de madera hasta el piso donde estaba mi habitación. Note como ella y Peter intercambiaron varias miradas, pero no se dijeron mucho, a penas se hablaron. La chica pelirroja me dio la llave.  Luego de dejar mis cosas y al probre Tyron en mi humilde dormitorio, salimos al patio trasero del local, que estaba tapado por tres paredes de piedra delante nuestro y a nuestros costados.  - ¿Es ella? - pregunte con una sonrisa picarona.   - ¿Qué? - pregunto totalmente confundido.  - Ya sabes... Tu Novia. - deje soltar unas risitas tontas.  - Lo averiguas otro día, ¿te parece enana? - dijo apuradamente y cambio de tema, intentando ocultar lo rojo que estaba. - Mira, para abrir aquí debes hacer esto.  Para cruzar el muro de piedra, Peter me enseño como tengo que colocar mi futura varita en los ladrillos correctos, tres horizontales y dos verticales, ¡y se abre! Los ladrillos se dispersaron tanto, que nos dejaron un gran espacio entre dos columnas para poder pasar. Ya había estado antes en esta calle llena de tientas y establecimientos para todos los magos y brujas que tengan que hacer sus compras.  - Bueno, ¿vas a cuidarte me lo prometes? - Asentí con la cabeza. Comenzó a hablarme agachándose hacia mi. - Aqui tienes tu llave de Gringotts, no creo que nuestros padres se den cuenta que la robe. Aquí tienes un par de monedas por las dudas también. - Me dio todas las cosa.  Luego me indico que tiendas eran las mejores para mi y se fue. Prometió visitarme más tarde.Tendría que comprar mi uniforme, ya que mi versión masculina seria más menuda a la de mis hermanos. Con mi entusiasmo por verme en el lindo uniforme de Hogwarts, me dirigí aTunicas para todas las ocasiones, Madame Malkin. Estuve por entrar, pero recorde que no podía hacerlo. Me lleve las manos a la cabeza y comence a acaliciar mi pelo por debajo de la oreja. "Es hora de un corte.."pensé para mis adentros con tristeza y suspire. --------------------------------------------------------------------Holaaa!! Buenoo, ya estan empezando a haber cambios!Perdon por la tardanza jaja, bueno en el prox. cap. vamos a hacer compras en el Callejon Diagon!! Jajja eso me encantaria hacer mi jejeBueno, los saludoo!! AhH! Casi me olvido, si estas leyendo este fic... apreciaria mucho si pudieras dedicar dos minutoss... solo doss!! en comentarme algo. Muchas graciasBesitos pottericos#Lunna**