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Voluntarios: En Llamas (Primera Parte) — capítulo 7
Hola! Capitulo nuevo! Perdon por el retraso, en serio, no pude actualizar, como siempre, gracias a los que comentan, leen y ponen la historia en favoritos!
Peeta POV
Haymitch vino a hablar conmigo, otra vez... No me molestaba que quisiera arreglar las cosas entre Katniss y yo, pero estoy esperando el momento adecuado para hablar... No veo justo el hecho de que Katniss se haya enojado por una estupidez así. Caminamos juntos hasta el otro vagón, justo en el que Katniss estaba bañándose. Effie estaba sentada en una de las mesas, estaba por el medio del vagón... Podía escuchar el ruido del agua de la ducha que caía en el suelo. Estaba concentrado en ese sonido, me hacía recordar el día en el que estaba en la panadería, estaba lloviendo, mi madre me regañaba porque se quemaron unos panes, me pidió que los tire, en ese momento recuerdo que vi a Katniss observando toda la escena. Le arrojé un pan para que lo coma y me metí adentro. Mis recuerdos se fueron cuando Katniss cerró la canilla de la ducha y el agua dejó de escucharse. Me di cuenta que Haymitch y Effie estaban peleando, otra vez, y se fueron del vagón. Pude escuchar a Katniss quejarse.
-
¿Effie, estás ahí? Olvide la toalla que me diste en la mesa - Gritó Katniss, yo me acerqué a la puerta para no ponerme a gritar
-
Katniss, Effie está peleando con Haymitch, ¿Que necesitas? - Le pregunté tratando de sonar amigable, pero no tanto como para que piense que el enojo desapareció.
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Oh Peeta, la toalla que está en la mesa, es una con un color medio anaranjado, ¿Podrías alcanzármela? Por favor... - Estaba nerviosa, me doy cuenta al instante cuando se pone nerviosa, le cambia la voz.
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Toma, ¿Es esta? - Le pregunte mientras ella abría la puerta, dejando que se vea su cara empapada.
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Si, ¡Perfecto! - La tomó y entró al baño otra vez... Ni siquiera me dijo... - Gracias Peeta - Ok, me adelanté. Estoy acostumbrado a escuchar más rápido esas palabras.
-
¡Por nada! - Le grité desde la mitad del vagón.
Teníamos un día libre, y Haymitch me dijo que recorreríamos distintos mercados o algo por el estilo, no lo entendí muy bien, pero no pienso ir, la verdad es que con mi estado de ánimo no puedo hacer nada, solo dormir, y comer. Katniss salió ya vestida del baño, estaba exactamente igual al día en el que comimos juntos en su casa, exceptuando el saco verde agua que traía puesto. Me deprimí al instante y desvié la mirada.
-
¿No quieres bañarte? - Me dijo Katniss un tanto tímida.
-
Si, la verdad es que necesito un baño - Me levanté y me fui, pude notar que Katniss no caminó, esas sandalias que traía puestas hacían mucho ruido al pisar, y no escuchaba nada, supongo que se habrá quedado quieta, esperando otra reacción de mi parte.
Entré al próximo vagón, bueno, al que ya entre y salí unas diez veces en menos de dos días, busqué ropa y me dirigí al baño. Katniss estaba sentada mirando por la ventana.
Katniss POV
Peeta fue a bañarse, lo arruiné, esta vez si que no voy a poder remediar las cosas. Y la verdad es que yo lo merezco, pero Peeta no, el no merece estar así, el es un chico excelente, el chico que toda chica pudiese desear... Es lindo, inteligente, es una gran persona, pero lo mejor de él es que es atento. No es fácil conocer personas atentas hoy en día, y la verdad es que cualquiera me diría "Eres una estupida, ¿Cómo pudiste desperdiciar un chico como este?", y lamentablemente estarían en lo cierto. Estaba completamente sola, la verdad es que con la única persona que quiero estar ahora es con Peeta, puede ser que estemos peleados, pero yo aún así lo sigo queriendo, bueno, en realidad amando. Recuerdo el día que comimos juntos, traía puesto este vestido y estas sandalias, con mi cabello suelto, y cuando Gale llegó, fui a la cocina y Peeta y Prim estaban hablando y riendo como si fuesen amigos de toda la vida. Prim... ¿Cómo estará en este momento? De repente mis ojos se llenaron de lágrimas otra vez, recordaba a Prim corriendo a mis brazos cuando volví de los Juegos, cuanto tan solo tenía 7 años, que soñaba con ser maestra, pintora, arquitecta, estaba repleta de sueños, y no iba a poder cumplirlos todos. Peeta salió del baño cambiado, tenía unos jeans, una remera de mangas cortas, un saco que le sentaba muy bien y unas zapatillas de color marrón. Al instante sequé mis lagrimas, Peeta iba a pensar que seguía llorando por el si no lo hacía. Se acercó y se sentó en la misma mesa que yo, pero no a mi lado, sino adelante. Yo desvié la mirada con un poco de vergüenza. El sacó un pañuelo que tenía guardado en el bolsillo.
-
¿Por qué lloras? Y no me digas que es por lo que pasó hace un rato porque no te voy a creer - Me sorprendió, no pensé que Peeta se daría cuenta de eso, la verdad es que si perdí al hombre perfecto.
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Gracias - Le dije tomando el pañuelo y limpiando mis lagrimas - Es por Prim - Peeta se levantó, pensé que iba a irse, pero no lo hizo.
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¿Puedo sentarme? - Me preguntó señalando el asiento que estaba a mi lado.
-
Claro, siéntate - Le dije sonriendo un poco
-
La extrañas, ¿No es así? - Peeta sabía siempre lo que me pasaba, y yo nunca pude averiguar que es lo que necesita, esos ojos que tiene ocultan algo y estoy dispuesta a saber que es.
-
Si, muchísimo... - Lentamente puso su brazo en mi espalda y comenzó a hacer círculos con el. - Es que... No lo se... Tengo miedo de que algo le pase. No me lo perdonaría nunca - Le dije tratando de ser lo mas sincera que pude.
-
Katniss, no tienes que cargar con tantas responsabilidades - Me dijo, y la verdad es que tiene razón - Aunque en realidad Prim no es una de ellas, es tu hermana y tienes que cuidarla.
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Tienes razón... - Extrañaba escuchar su voz, no pasaron ni siquiera dos días y ya lo extraño, lo tengo a mi lado, y lo extraño, estoy hablando con el y lo extraño... - Peeta, ¿Podemos hablar? - Le dije mientras una lágrima volvía a caer en mi mejilla. El la limpió con su pulgar, se levantó y se fue.
Mi corazón se partió en mil pedazos, no podía hacer nada, lo perdí y ya no hay vuelta atrás. Si tan solo no hubiese recordado a Gale en el momento en el que le grité... Tal vez las cosas serían distintas ahora. Gale terminó de arruinar mi vida. Bueno, en realidad no tengo que echarle la culpa a otras personas, las palabras que le dije a Peeta salieron de mi boca, no de la boca de Gale. No importa si en realidad hubiese querido gritarle eso a Gale o no, las palabras salieron de mi boca, y llegaron a sus oídos, o peor, a su corazón. Esta muy dolido y no lo culparía si me deja de hablar. Estaba anocheciendo y las cosas iban de mal en peor. No quería comer, solo me dedicaba a llorar. Effie me trajo comida a la cama, si, habían camas en el tren, cosa que no me pareció rara, estando en Panem, todo es posible. Lo peor de todo eso es que Peeta y yo dormimos en la misma, al pensar que estábamos juntos, como en realidad estábamos, nos asignaron la misma cama. Peeta estaba acostado de espaldas a mí, Effie entró a la habitación con comida.
-
Permiso... Katniss, ¿Quieres comer algo? - Me preguntó mostrando lo que había en la bandeja.
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No gracias, no tengo hambre Effie. - Le dije sonriendo
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Bueno, como tu quieras... - Dijo sonriendo también - Y tu Peeta, ¿Quieres comer algo más? - Peeta si había cenado, por lo cual era muy posible que dijera que no.
-
Déjame ver que hay en la bandeja - Le dijo buscando algo en especifico - ¿Quedó algo de estofado de cordero con ciruelas secas? - Yo lo miré extrañada, esa era mi comida favorita...
-
Si, déjame traerte un poco... - Dijo Effie y volvió al instante con lo pedido. - Cuando termines lleva la bandeja otra vez al vagón ¿Sí?
-
Claro - Le dijo Peeta, mientras Effie se retiraba - Come. - Me dijo, yo lo miré sorprendida. - Vamos, se que esta es tu comida favorita y que no te puedes resistir al ver eso en la bandeja - Cuando dijo esto ataqué a la comida como si mi vida dependiera de eso... Peeta solo sonreía. No le voy a volver a preguntar sobre lo que pasó, lo mas seguro es que se enoje otra vez.
-
¿Cómo sabes que esta es mi comida favorita? - Le pregunté curiosa.
-
Bueno, antes de los Juegos, en el Capitolio siempre que había este tipo de comida, tú la comenzabas y tú la terminabas. - Me dijo entre risas, me gustaba estar así con él, era mejor que ignorarnos completamente.
-
Es cierto... Bueno, es que no me puedo resistir, es riquísimo. - Le dije riendo también.
Nos quedamos charlando un rato hasta dormirnos, ese día pude dormir mas tranquila en la noche que durante el día. Al día siguiente me levanté y Peeta ya no estaba en la cama. Salí del vagón para buscar a Effie, pero me encontré con Haymitch.
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Buenos días - Le dije bostezando.
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Buenos días dormilona - Me respondió el.
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Yo soy la bella durmiente, con la diferencia de que lo de bella lo ocupo también durmiendo - Dije riendo
-
¿Dónde están Peeta y Effie? - Le pregunte más que nada para saber donde estaba Peeta
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Oh, deben estar por alguna parte del tren, no te preocupes, no morirán en el tren - Me dijo riendo, yo reí también.
-
Ya lo se... Voy a bañarme - Le dije mientras iba a buscar mi ropa. Me tomé una ducha rápida. Al salir vi a Peeta, ni siquiera me saludó, por lo cual yo tampoco lo hice. Me senté junto a Haymitch.
-
Oye Haymitch, ¿Como hiciste para ganar el Segundo Juego de los 25, bueno, el segundo Vasallaje?...
-
Oh, bueno... Eso... Use el campo de fuerza de la arena para eliminar a los demás tributos... - Yo solo puse cara de confusión.
-
¿No mataste a nadie? - Le pregunté.
-
Si, bueno, si y no. Yo me acercaba al campo de fuerza cuando iban a matarme, y lo que hacía era esquivar el ataque del otro tributo, y entonces el campo los mataba automáticamente... Volaban por lo aires y caían al suelo. No me refiero a que explotasen, no explotaban, volaban literalmente.
-
¿Todos murieron así? - Le pregunte refiriéndome a los que el había "asesinado".
-
Bueno, es muy difícil quedar vivo luego de una descarga eléctrica tan grande, pero hay una posibilidad... - Me dijo queriendo señalar que esto último era casi imposible.
-
Oh, bueno, iré a traer algo para comer ¿Quieres algo? - El me negó con la cabeza.
El resto del día lo pasé así. Horrible. Peeta no me dirigió la palabra y yo a él tampoco. Mañana iremos al Distrito 2, y no se si lograré hablar con esas personas. Estoy peleada con Peeta y mi orgullo no me permite hablarle para pedirle que me de consejos. Ya eran las diez de la noche, me fui a la cama, aún no puedo creer lo extravagante que puede ser Panem, me acosté y trataba de dormirme pero no podía, me hacía falta Peeta. Comenzaron a haber disturbios en el tren, ruidos extraños, Peeta entro en la habitación.
- Sujétate, creo que vamos a chocar - Yo solo lo miré impactada. - ¡Katniss sujétate con algo!
Me levanté de la cama, pero en ese momento el tren hizo un movimiento brusco hacia mi derecha, provocando que yo caiga al suelo. Peeta vino a levantarme, pero el tren volvió a moverse y el cayó por la ventana.
- ¡PEETA! - Me dí cuenta que estaba transpirada y llorando. Había tenido una pesadilla.
Peeta entró corriendo al vagón donde me encontraba.
-
Katniss ¿Estás bien? - Me preguntó un tanto agitado.
-
Si, si estoy bien, fue solo una pesadilla. - Le dije mientras cerraba los ojos, calmada por volver a ver a Peeta.
-
Bueno, fue solo una pesadilla, te traeré un vaso con agua - Lo interrumpí.
-
Peeta ¿Te quedas conmigo?... Por favor. - El solo sonrió un poco y se acercó a la cama.
-
Claro - Me dijo mientras se acostaba a mi lado y yo me acomodaba en su pecho... - Siempre... - Me dijo. Esto ultimo me hizo sonreír, y al mismo tiempo soltar una lagrima.
Extrañaba estar así con Peeta, aunque el esté enojado, la forma en la que estábamos los dos juntos parecía demostrar todo lo contrario, pero no era así, estábamos muy distanciados. Me dormí en el pecho de Peeta, no me costó mucho porque estaba lloviendo y el ruido de la lluvia me calma, y el estar con Peeta aún más. Al día siguiente me levanté un poco tarde, tenía que ir al Distrito 2, y estaríamos allí en 1 hora. Tenía que bañarme, cambiarme, y prepararme para dar un discurso delante de cientos de personas, entre ellas, se encontraba la familia de Clove y Cato... Me bañé, me cambié, y me senté a leer el discurso que Effie me había preparado. No estoy segura de que estemos convenciendo a las personas así, tampoco digo que no, pero necesito hacer esto bien, por mi madre, por Prim, y por Peeta.
-
Lo harás bien - Me dijo Peeta, lo que me calmó un poco.
-
Gracias... - Le dije sonriendo, el me dedicó una sonrisa forzada.
-
Aquí están, con ustedes, los ganadores de los últimos Juegos del Hambre anuales... Los Trágicos Amantes del Distrito 12 ¡Katniss Everdeen y Peeta Mellark!- Escuchamos eso y al instante abrieron las puertas, estaba muy nerviosa, y mi cuerpo no respondía, hasta que vi a Peeta caminar un poco mas adelante mío. Caminé un poco más rápido para ponerme a su par. Lo miré y miré a todas las personas que estaban esperando escuchar cosas como "El Capitolio es indestructible", cuando en realidad estaba en su momento más vulnerable.
-
Hola, bueno, voy a comenzar. - Dije, y todos estaban esperando que hable. - Cada día, agradecemos más al Capitolio - Las personas cuando escucharon eso comenzaron a gritar y a desalentarme, al parecer no es lo que estaban esperando... Yo continué - Por habernos dado la oportunidad a Peeta y a mí de haber salido con vida de la Arena. Todo lo que tenemos, no solo nosotros dos, sino todos los Distritos, se le debemos al Capitolio y... Al Presidente Snow. El hecho de que hayan situaciones mas difíciles que otras durante el año, no significa que no vayamos a poder salir adelante, con la ayuda del Capitolio, siempre estaremos bien. Panem hoy... Panem mañana... - Y no podía continuar, miré a Peeta y el me dedico una sonrisa, no una falsa ni forzada, una sonrisa alentadora - Panem por siempre... - Peeta y yo estábamos por retirarnos cuando empiezo a escuchar un alboroto de gente y gritos. Eran las personas que estaban escuchando mi discurso, estaban tratando de subir al escenario, no estaban muy contentos...
-
¿Que demonios...? - Dijo Peeta y no pudo terminar la frase porque alguien subió al escenario, por lo cual los Agentes de la Paz nos llevaron adentro.
-
¿Qué ocurrió? ¿Qué fue todo eso? - Preguntó Haymitch un poco enfadado
-
No lo se, yo solo leí lo que Effie me dio. - Le dije enojada también, pero calmada.
-
Parecía que estabas leyendo una biblia Katniss. Tienes que soltarte un poco más. - Me dijo aconsejándome, tenía razón, pero estaba bajo mucha presión.
-
Lo siento, no sabía que hacer... - Haymitch me miró ya que las lagrimas empezaron a salir sin mi permiso de mi cara - Haymitch, ayúdame, por favor, ayúdame a terminar con este viaje... Ayúdanos a terminarlo y volver a casa - El me interrumpió.
-
Oye "Chica en Llamas", despierta - Me dijo mientras chasqueaba los dedos delante de mis ojos - Este viaje no se termina cuando bajen de ese tren. Ustedes, ambos - Nos dijo mientras nos señalaba con una mano a cada uno - Ya no tienen una vida privada, todo lo que creen que era suyo, sus pensamientos, sus ideas, sus opiniones, incluso sus amores, todo eso, ahora le pertenece al Capitolio. Son Mentores ahora, ¿Lo recuerdan? Ganan los Juegos, y se convierten en Mentores para ayudar a los futuros tributos. Ahora, vámonos al tren, así podremos tranquilizarnos. - Dijo Haymitch caminando adelante.
Estábamos saliendo del Distrito 2, el distrito de los Profesionales. Yo todavía estaba agitada por lo que había pasado.
-
Ey - Me dijo Peeta - No estés nerviosa ¿Si? Todo va a salir bien, lo vamos a lograr... Juntos - Y me tomó de la mano
-
Peeta, se que estás enfadado conmigo, pero ¿Podríamos hablar en el tren? Por favor - Le estaba rogando, faltaba que me pusiera de rodillas solamente. Peeta suspiró, y yo me preparaba para lo peor.
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Esta bien, hablaremos hoy - Me dijo dedicándome una sonrisa que hace mucho no veía, una sonrisa de cariño.
Llegamos al tren y al instante fuimos a nuestra habitación. Nos sentamos en la cama y no sabía por donde empezar.
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Peeta... Bueno... Yo quería, ya sabes... Disculparme por lo que te dije, eres un chico excelente y no eres un "hijo de puta", como yo te dije que lo eras. Eres la mejor persona que conozco, y el chico que amo, no quiero perderte por una estupidez como mi boca, no medí mis palabras, y lo siento muchísimo, pero no puedo estar así contigo, quiero que estemos como antes, como cuando volvimos de los Juegos, sentados en la Plaza, haciéndonos cosquillas, riendo, gritando, simplemente como antes - Peeta sonrió al recordar lo que hicimos en la plaza - Quiero que vuelvas a amarme Peeta, y no me importa... - Me interrumpió
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Katniss yo nunca dejé de amarte, nunca. Y tu también eres la mejor persona que he conocido, tu me salvaste en los Juegos, y siempre estaré en deuda contigo por eso. Te amo muchísimo como para poder llegar a seguir estando así contigo 3 semanas más, quiero que estemos bien también, pero no quiero que te enojes conmigo si te pregunto como estas, porque lo hago como un gesto de cariño, no quiero meterme en tu vida Katniss... - Lo interrumpí.
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Yo si quiero que estés en mi vida Peeta... - Ambos nos miramos unos segundos a los ojos. - Quiero que conozcas todo sobre mí, quiero que sepas absolutamente todo, quiero que estés conmigo el resto de mi vida. - Dije esto y nos acercamos.
Miraba esos ojos que tenía y no podía evitar perderme en ellos, son hermosos, los ojos mas lindos que pude haber visto en mi vida. Desde los Juegos, puedo notar lo que Peeta piensa con tan solo mirarlo a los ojos, no necesito que hable, y ahora estaba feliz, lo que me ponía feliz a mí también. No pude evitar besarlo, fue un beso intenso, lleno de pasión y amor, parecíamos dos locos besándonos, no sabíamos quien hacía mas fuerza para llegar al otro. Yo fui recostándome en la cama, y Peeta estaba sobre mí, aun besándonos. Nos separamos por un momento.
-
Lo siento - Me dijo él - Perdón por todo lo que te hice desde el otro día - Me dijo refiriéndose al día en el que nos peleamos.
-
No Peeta, yo lo siento, no debí haberte gritado así.
-
Le dije mientras volvía a su boca para besarlo nuevamente.
Puedo jurar que estuvimos en la cama besándonos como una hora. Parecía que estábamos recuperando el tiempo que perdimos en estos dos días. Estábamos girando en la cama mientras seguíamos besándonos, hasta que alguien nos interrumpió...
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Chicos... - Al instante nos separamos, pero caímos al suelo, ya que estábamos al borde de la cama, los tres reímos. - Disculpen, yo me retiro, sigan con lo suyo - Dijo Effie entre risas.
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Ven - Me dijo Peeta ofreciéndome su mano para levantarme - Acostémonos un rato y charlemos.
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Claro - Le dije mientras el me ayudaba a levantarme.
Subimos a la cama, y me acosté en su pecho, esta vez, pude notar que se aceleró su corazón. En realidad estábamos bien, éramos felices otra vez. El tomo una de las frazadas.
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¿Tienes frío? - Me preguntó mientras alzaba las cejas y movía su mano para que vea la frazada, para ver si me tapaba a mí con ella o no.
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Si, la verdad es que sí... - Nos abrigamos con la frazada y nos acomodamos.
Estábamos mirándonos a los ojos hace como cinco minutos. Eso me dio una idea, no se porque, pero se me ocurrió.
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Oye, vamos a hacer algo - Le dije mientras sonreía. El solo miró confuso - Vamos a conocernos mejor... - Le dije sonriendo.
-
Claro, empieza tu... - Me dijo riendo.
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Bueno... La verdad es que no se que preguntar, ¿Cuál es tu color favorito? - Le pregunté sonriendo.
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El naranja... - No pude evitar reír. - ¿No te gusta?
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El naranja es muy chillón, prefiero el verde, ese es mi color favorito... - El me miró y sonrió.
-
Pero no es un naranja chillón, ni tampoco oscuro... ¿Alguna vez viste un atardecer? - Me preguntó mirando a la ventana.
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Si... Hace mucho que no veo uno... - Le dije mientras me acomodaba mas en su pecho.
-
Bueno, ese color anaranjado me gusta mucho... Es, no lo se, hermoso... - Me dijo, nunca escuche algo tan tierno y bonito.
-
Es un color hermoso... - Le dije sonriendo.
-
Si, como tú - Me dijo mientras se dirigía a mi boca otra vez. - Te amo Katniss Everdeen - Me dijo con una sonrisa antes de volver a besarme.
-
Yo también te amo Peeta Mellark - Hace mucho no decía eso, fueron dos días, pero se hicieron eternos para mí.
Otra vez estábamos besándonos. Haymitch entró en la habitación.
-
Bueno, puedo ver que ya se arreglaron - Dijo Haymitch contento.
-
Si - Dijimos al unísono.
-
Oigan, quiero que vengan a comer - Dijo Haymitch.
-
¿No nos traes la comida Haymitch? Por favor - Dije alargando la última silaba y poniendo cara de perrito muerto y un puchero que ni Haymitch ni Peeta pueden resistir.
-
Muy bien, les traeré la comida, mientras coman. Mañana hablaremos bien sobre lo que sucedió hoy, no quiero arruinarles el momento. - Dijo Haymitch mientras se retiraba.
-
¿De veras crees que lo lograremos? - Le pregunté a Peeta.
-
Claro que lo lograremos. - Siempre era positivo, y siempre me quería ver feliz, me arrepiento muchísimo de haber hecho lo que hice. Mas allá de que hayamos hablado al respecto, el no se olvidará nunca de eso.
Haymitch llegó con la comida, entró tarareando una canción que no conoce ni el loro. Peeta y yo reímos.
-
¿Quieren que me lleve la comida? - Amenazó Haymitch riendo.
-
¡No! - Gritamos al mismo tiempo casi abalanzándonos a la bandeja de comida.
-
Oigan, cálmense, van a tirar todo - Dijo Haymitch poniéndose serio, Peeta y yo parecíamos dos niños de cuatro años.
Effie entró en el vagón, bueno, en realidad yo lo considero como una habitación, tiene una cama, tiene una biblioteca, una televisión, es como una casa.
-
Genial, menos privacidad - Dijo Haymitch riendo, a lo que Effie solo le golpeó el brazo.
-
Chicos, recuerden que mañana tienen el día libre, así que pueden acostarse tarde, o bueno, si quieren, pueden dormirse temprano, o mirar unas películas, hagan lo que quieran - Dijo Effie tratando de retractarse por lo mal que explicó las cosas. Peeta y yo reímos. - Haymitch, ¿Qué te parece si le damos privacidad a los chicos? - Reprochó Effie a Haymitch.
-
Creo que en realidad quieren privacidad ustedes dos
-
Les dije a Effie y Haymitch riendo. Haymitch se ruborizó, definitivamente está enamorado. Peeta rió ante mi comentario.
-
Bueno, mejor nos vamos - Dijo Effie y tomó a Haymitch del brazo.
Se retiraron y con Peeta volvimos a lo nuestro. Lo besé y fui a buscar la bandeja con comida. Nos apoyamos contra la pared, quedando con las piernas estiradas, casi sentados. Puse la bandeja encima mío, en lugar de ponerla en el medio para que ambos podamos comer más cómodos.
-
Oye, ¡Yo también quiero! - Dijo Peeta mientras intentaba meter la mano en la bandeja.
-
Oh no Mellark, vas a tener que esperar, Effie siempre lo dice: "Las damas primero". - Peeta solo entró a reír a carcajadas, ya que esto lo dije con el tono que ella usa.
-
Vamos, solo una probadita... Por favor - Me dijo mientras ponía una cara triste que nunca había visto.
Así nos quedamos jugando toda la noche, mañana es día libre, así que lo pasaremos juntos. Todo estaba saliendo genial. Lo único que me preocupaba era el hecho de que en el Distrito 1 salió todo bien, pero en el Distrito 2, las cosas salieron realmente mal, y me siento totalmente culpable. Las personas esperan otra cosa de mí, y no puedo ayudarlos... No quiero que piensen que no los quiero ayudar, por el contrario, no me gusta lo que hace el Capitolio, los Juegos del Hambre no tendrían que existir, alguien tiene que cambiar eso, y cada día me convenzo mas a mi misma que tengo que ser yo, pero eso tengo que consultarlo con Peeta...