Tituladas 15.2% · 30,268 de 199,415 descubiertas
Rescatado 25.2% · 23,803 de 94,296 páginas identificadas · 23,797/24,457 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 159040 · de

Historia 159040 — capítulo 48

*Holly.

Natasha y yo revisamos una y otra vez el informe de la muerte y recuperación de Coulson, intentando encontrarle lógica, pero nada parecía tener sentido.

— Esa sustancia podría salvar la vida de Skye — murmuré, cubriendo mi rostro con ambas manos.

— Por lo menos eso es lo que piensa Coulson… — dijo Natasha —La última vez que hablamos con él, dijo que estaba harto de los secretos, por eso Fury le contó la verdad — miró discretamente hacia atrás, donde se encontraba el agente, hablando con la doctora que atendía a Skye.

— ¿Estás sugiriendo que le contemos a Coulson lo que está sucediendo con mi mamá? — pregunté, arqueando una ceja. Ella asintió.

— Fury sigue sin responderme — dijo Haymitch, uniéndose a nosotras — Hablé con Hill y según me dijo no sabe nada, pero conociéndola… Uff, esa mujer moriría antes de revelar cualquier secreto de SHIELD; en especial si es un secreto del mismísimo director.

— Tenemos un pista — dijo Natasha, mostrándole el informe que Coulson nos había dado. Haymitch lo leyó y frunció el ceño.

— No es posible… ¿A Coulson le inyectaron el GH-325? — se sorprendió.

— ¿Conocen esa sustancia? — preguntó Coulson a nuestras espaldas — ¿Saben dónde está? ¿Cómo podemos encontrarla?

— No sabemos que es, ni donde está — respondí de inmediato — Pero sí, la conocemos.

— ¿Cómo es posible? — dijo con voz contenida, mirándonos alternadamente — Skye está al borde de la muerte y si ustedes saben algo…

— Si supiéramos algo, te lo diríamos — interrumpí — Pero tenemos las mismas dudas que tú… — hice una pausa — A mi mamá le inyectaron esa sustancia — Coulson se puso pálido.

— Creí que tu madre había muerto — comentó más tranquilo; evidentemente sorprendido.

— Yo también creía eso… estamos intentando averiguar qué es lo que le inyectaron, pero… — me encogí de hombros. Coulson miró a Haymitch, que revisaba el informe con el ceño fruncido.

— ¿Sucede algo, Haymitch? — preguntó; él nos miró alternadamente.

— Yo… escuché algunos rumores sobre el proyecto TAHITÍ — respondió.

— ¿Qué? — dijimos Natasha y yo, al mismo tiempo. Haymitch carraspeó.

— No tengo muchos detalles — se apresuró a decir, antes de que lo cuestionáramos — Ni siquiera sabía que el GH-nosequé había sido utilizado para el proyecto…

— ¿Qué sabes del proyecto TAHITI? — interrumpió Coulson.

— Sé que fue un programa secreto de SHIELD, diseñado para… salvar vidas.

— ¿Para salvar vidas? — repitió Coulson, Haymitch asintió — ¿Algo salió mal?

— No lo sé.

— Haymitch, Skye se está muriendo y si tú…

— Phil, si supiera algo te lo diría — interrumpió — Cuando el proyecto TAHITI fue puesto en marcha yo estaba retirado. Fury me pidió que regresara después del arresto de Iker Vidal…

— ¿Pero tienes alguna sospecha extraña de ese proyecto… TAHITI? — preguntó Natasha.

— Usaron el proyecto para resucitarme, cuando el objetivo era salvar vidas… aquí hay algo muy raro, Romanoff — respondió Coulson — ¿Qué te hizo sospechar Haymitch?

— Eras uno de los agentes más apreciados en SHIELD; fue muy extraño que no te hicieran un funeral con honores; pero cuando le pregunté a Fury, dijo que había sido tu voluntad.

— ¿Y nunca se te ocurrió pensar que…?

— No — interrumpió Haymitch con una sonrisa sarcástica — Eres discreto; sospeché que Fury había usado el proyecto TAHITI para salvarte, no para resucitarte; creí que había usado uso ese discurso motivacional para los Vengadores, pensé que nos había engañado… ¡somos espías! Eso hacemos: guardar secretos y engañar a las personas cuando es necesario.

— Pues estoy harto de los secretos — dijo Coulson — Necesitamos saber dónde encontrar esa sustancia. Por Skye y por tu madre — concluyó mirándome.

— ¿Donde comenzamos? — pregunté decidida.

— Fitz-Simmons están intentando hacer un hackeo a los archivos que tenemos para poder encontrar el lugar donde estuve, pero no han tenido mucho éxito — respondió.

— Yo me encargo — dijo Natasha — Pero creo que no podremos acompañarlos; sería sospechoso.

— Descuiden, nosotros nos haremos cargo del resto — tranquilizó Coulson — Fitz-Simmons están en el laboratorio del Bus.

— Perfecto, ahora regreso — dijo Natasha, al tiempo que daba media vuelta y se dirigía al avión.

— ¿Hay algo más que podamos hacer? — preguntó Haymitch.

— Espero que sí — Coulson me miró — Quizá tú abuela sepa lo que es esa sustancia — apuntó— Tal vez el MI6 también ha desarrollado su propia investigación; me parece más lógico que pensar que pudieron robar algo de SHIELD.

— Si fuera así, estoy segura que mi padre me lo habría dicho — repliqué.

— Yo también estoy seguro de eso — apoyó Haymitch — Black parecía arrepentido de verdad. ¿Tú no tienes algo que pueda ayudarnos? — preguntó.

— Temo que no… — respondió con pesar — Sólo malos recuerdos… ¿tú madre no tiene efectos secundarios o algo por el estilo?

— No; al menos no todavía — dije, encogiendo los hombros — La vi hace unas semanas.

— ¿Has hablado con tu abuela? Quizá si tratas de arreglar las cosas…

— ¿Qué? ¿Pretendes que arregle las cosas con una demente como ella? — interrumpí, incrédula. Coulson dirigió una extraña mirada a Haymitch.

— ¿Le contaste? — preguntó, sorprendido.

— ¿Qué cosa? — preguntó Haymitch, fingiendo desconcierto — ¿Qué Marie Phelps es la principal sospechosa del asesinato de mi padre? Sí, se lo conté — concluyó encogiendo los hombros Coulson entrecerró los ojos.

— ¿Hay algo más que debería saber? — pregunté, percatándome de que me estaban ocultando otra cosa — Porque si es así, este es el mejor momento para decirlo.

— No — respondieron los agentes al unísono, después de intercambiar una fugaz mirada.

— Tranquila primor; Coulson está un poco nervioso por lo de Skye — dijo Haymitch —  ¿Qué hay de Quinn? ¿No ha dicho nada?

— Sólo que trabaja bajo las órdenes del Clarividente — respondió Coulson.

— Apuesto a que el supuesto Clarividente no le advirtió lo que estaba por venir — se burló Haymitch, soltando un bufido — Sabes que tendrás problemas si no lo entregas, ¿verdad?

— No si me dejas interrogarlo — intervine. Ambos me miraron — Si llevamos el reporte de un interrogatorio al Triskelion quizá ganemos un poco de tiempo para ti… además justificaríamos esta reunión — agregué encogiendo los hombros — Y con un poco de suerte, descubriremos algo que pueda ser útil.

— No es mala idea — opinó mi O.S. — Si no tienes inconveniente, Phil.

— Ninguno… vamos, los llevaré a la celda de Quinn; está un poco maltratado… —advirtió y lo miramos desconcertado — Es que May lo golpeó un poco — explicó.

— Eso facilitará las cosas — dijo Haymitch, divertido. Nos dirigimos a la celda donde Ian Quinn estaba encerrado — Intenta no amenazarlo — me sugirió — Tal vez sea más fácil sacarle información si te muestras amigable.

— Veré que puedo hacer — murmuré.

— ¿Cómo va todo? — preguntó Natasha uniéndose a nosotros, con Fitz-Simmons siguiéndola.

— Viento en popa… Black va tener una pequeña conversación con Quinn para ver si logramos recolectar más datos — respondió Haymitch — ¿Y ustedes?

— Todo resuelto — respondió ella.

— Hackeó los archivos en menos de tres minutos — dijo Fitz.

— Sin su ayuda jamás no lo hubiéramos logrado — halagó Simmons.

— Porque Skye es la experta en computadoras — completó Fitz.

— Ustedes también son buenos y claro que lo hubieran logrado — dijo Natasha — De lo contrario, Coulson jamás los hubiera reclutado.

— Amén a eso — intervino Haymitch — ¿Dónde está la dichosa sustancia?

— En una base secreta, oculta entre una zona montañosa, donde seguramente no será fácil entrar.

— Base secreta, ¿eh? — murmuré — Muy propio de Fury.

— Salimos en quince minutos — anunció May.

— Es probable que tengan compañía durante el vuelo — advirtió Natasha — Revisé las bitácoras del Triskelion y autorizaron el despegue de un jet para que te escolte a la unidad de interrogatorios, donde esperan que entregues a Quinn — informó mirando a Coulson.

— Genial — suspiró él — Lo único que nos faltaba… ¿sabes que agentes vienen?

— El agente J. Garrett y A. Triplett — respondió ella. Solté un bufido y puse los ojos en blanco.

— Mucha suerte, Coulson — murmuró Haymitch. Natasha frunció el ceño.

— Garrett fue el O.S. de Ward — expliqué. Ella soltó una breve carcajada.

— No creo que sean problema — dijo, sin dejar de sonreír.

— Eso espero… adelante — indicó Coulson, al tiempo que me daba acceso la celda — Estaremos atentos — asentí y entré.

Quinn dio un ligero respingo cuando la puerta se abrió y en cuanto lo vi supe la razón: tenía ambos ojos morados (uno ligeramente más hinchado que el otro), aun le salía sangre de la nariz, que probablemente estaba fracturada y el labio inferior abierto, sin duda también habría perdido uno o dos dientes.

— Tranquilo, no voy a golpearte… a menos que me des una razón — dije, mientras me sentaba frente a él — Tendremos una breve charla en la que espero tener tu cooperación. No me gustaría lastimarte más de lo que ya estás… creo que hicieron un excelente trabajo — añadí sonriendo.

— Parece que en SHIELD los Derechos Humanos no importan, ¿verdad? — dijo con voz ronca.

— Depende de las circunstancias — respondí, encogiendo los hombros — Me encantaría saber ¿cómo conociste al "Clarividente"? — hice el gesto de comillas con los dedos. Él sonrió.

— ¿No crees que sea real? — preguntó con gesto burlón.

— Quien hace las preguntas aquí soy yo, no tú — aclaré — Así que responde si no quieres que…

— Yo no quería trabajar para él — respondió — Pero cuando me di cuenta de lo que podía hacer, de las cosas que sabía… no tuve opción. Además, había mucho dinero de por medio, no fue una decisión tan difícil, agente Black — disimulé mi sorpresa; yo no le había dicho mi nombre — El Clarividente sabe muchas cosas de ti. Me advirtió que vendrías a interrogarme.

— ¿Ah, sí? — pregunté incrédula, arqueando una ceja — ¿Qué más te dijo?

— Qué me liberarías — solté una carcajada.

— Bueno, esa es la prueba de que los "poderes" del Clarividente no son reales.

— Si no lo haces, él asesinará a tu hija — advirtió con voz sombría.

— Te informaron mal. Yo no tengo hijos — dije, meneando la cabeza.

— ¿No? Entonces… ¿quién es Lilian Brand? — preguntó con suficiencia. Sentí que como el color abandonaba mis mejillas — Esa pequeña niña, que el agente Daniel Brand te ayudó a proteger— no respondí. Recordé la vez que Vidal me secuestró, así como el interés que mostró en saber si Lily era hija mía — ¿No es la hija que tuviste, para después abandonar? Primero con Daniel Brand y su esposa Alice y después con el hermano de tu ex novio, Matthew Davies.

— ¿El Clarividente te dijo eso? — pregunté. Quinn sonrió.

— Sí. Ahora me vas a liberar y después me llevarás a un buen hospital… — me levanté bruscamente, dispuesta a golpearlo, pero en ese momento se abrió la puerta.

— Fin del interrogatorio — anunció Haymitch, con voz firme — Fuera — ordenó. Fulminé a Quinn con la mirada, parecía desconcertado.

— Nos veremos en otra ocasión — murmuré amenazante y salí de la habitación.

— ¿Tienes una hija? — preguntó Ward, sorprendido en cuanto me vio. El resto del equipo estaba igual de sorprendido.

— Tenemos que hablar con Coulson en privado — intervino Haymitch, antes de que yo pudiera responder.

— Vamos a mi oficina — indicó Coulson. Natasha, Haymitch y yo lo seguimos en silencio.

— El Clarividente no es real —dije en cuanto cerró la puerta.

— Lo sé, pero ¿por qué Quinn piensa que Lily es tu hija?

— No tengo idea, porque no hablé con Quinn ni tres minutos — reclamé mirando a Haymitch — ¿Por qué me sacaste?

— Porque lo necesitamos vivo…

— ¿Cómo supo de Lily? — le pregunté en voz baja.

— No sé — respondió, frunciendo los labios — Tranquila, ya contacté al equipo que se encarga de protegerla y todo está en orden — agregó. Asentí, un poco nerviosa.

—Vidal pudo revelar esa información durante sus interrogatorios — intervino Natasha — El problema va ser identificar como pudo fugarse esa información clasificada.

— Será muy difícil, querida rusa — dijo Haymitch — Yo supervisé personalmente los interrogatorios, pero todos fueron grabados; quizá en uno de los hackeos que Marea Creciente hizo esa información se fugo…

— Esa es una posibilidad — aceptó Coulson — Si salvamos a Skye, ella podrá ayudarnos a identificar si esa información se filtró en la red o algo así.

— Está más que claro que hay que salvarla — opiné — Y por el momento quisiera que no le contarás nada de esto a tu equipo — pedí — Quiero mantener a Lily a salvo; es una promesa que le hice al agente Brand.

— De acuerdo — aceptó Coulson — Yo… necesito pedirte un favor… — dijo con gesto serio.

— No — interrumpió Haymitch, Coulson y yo lo miramos desconcertado — Conozco esa mirada Phil y no pienso permitir que le pidas que "refuerce lazos familiares" con la loca del Phelps, sólo para investigar más de esa sustancia — Natasha arqueó las cejas, sorprendida.

— Avanzaríamos más rápido y…

— Definitivamente no — repitió Haymitch.

— Podría funcionar — contradije. Mi O.S. me miró, incrédulo — No me agrada, pero necesitamos saber que es esa sustancia y lo más importante, como rayos la consiguió, porque si la robó de SHIELD podría tener más.

— Es arriesgado — advirtió Haymitch.

— Tú la entrenaste — le recordó Coulson — Deberías tener más confianza en ella.

— Eso fue un golpe bajo — replicó Haymitch, entrecerrando los ojos — Holly, sabes que confío en ti, pero no quiero arriesgarte — añadió mirándome.

— Quiero hacerlo —dije con voz firme — Puedo hacerle creer a mi abuela que quiero unirme al MI6 y tal vez así ella empiece a confiar en mí y me cuente ciertas cosas, ¿no? — miré a Natasha, en busca de apoyo.

— Sí, es probable — dijo, no muy convencida — Además no estará sola en el proceso…

— Eso es cierto… pero… — aceptó Haymitch a regañadientes, se interrumpió cuando escuchó el timbre de mi celular. Era un mensaje de texto, lo leí y esbocé una ligera sonrisa.

— Un mensaje de mi abuela — le mostré el celular a Haymitch — Dice que mi mamá quiere verme

— Es una buena oportunidad — opinó Coulson — Que ella  busque acercarse hará las cosas más fáciles y menos sospechosas.

— No me gusta — repitió Haymitch.

— A nadie le gusta — murmuró Natasha — Pero no hay más remedio. Cuenta con nosotros.

— Gracias…

— Todo mundo pasó por algo que marcó su vida; intenta encontrar que fue lo que dejó huella en Marie — sugirió Coulson — Tal vez eso ayude a ablandarla un poco.

— Lo dudo — contario Haymitch — Pero supongo que vale la pena intentarlo — agregó. Abandonamos la oficina y descendimos del Bus, ante las miradas inquisitorias del resto del equipo.

— Prepara todo, May — ordenó Coulson — Despegamos en dos minutos — ella asintió y se dirigió a la cabina sin preguntar nada.

— Les informaré que encontramos — prometió Coulson, a modo de despedida.

— Y por favor, mantennos al tanto de la salud de Skye — pidió Natasha — Nosotros veremos si es posible localizar a Fury.

— Gracias.

— Buena suerte — se despidió Haymitch.

…

— Debo reiterar que esa idea de Phil es bastante complicada y arriesgada… pero esperemos que funcione — opinó mi O.S., cuando regresábamos al hangar donde estaba nuestro jet — Regresamos a… ¿Londres o Estados Unidos? — me preguntó.

— Estados Unidos — respondí — Tenemos que llegar por la mañana para desayunar con mis padres y mi abuela…

— ¿No vas a contarle a Clint? — preguntó Natasha.

— Volaremos directo a Estados Unidos; llamaremos a Clint y a Steve para saber cómo va su misión y ya veremos…

— Espero que todo salga bien — terció Haymitch — De lo contrario Romanoff y yo tendremos de enemigos a tu hermano y al Capitán América— puse los ojos en blanco y Natasha sonrió.

— O quizá eso anime un poco a Rogers — comentó sugerente — Saber que estás en peligro podría hacer que quiera invitarte a salir; ya sabes lo que dicen; nadie sabe lo que tiene…

— ¿Ustedes dos están conspirando? — pregunté, mirándolos alternadamente.

— Primor, eres igual de lenta que Rogers — respondió Haymitch, soltando una carcajada.

— Definitivamente son el uno para el otro — concluyó Natasha. Despegué los labios para protestar, pero Haymitch me interrumpió.

— Vamos, vamos — urgió— Tenemos un plan que preparar…

— Esta discusión no ha terminado — advertí, al tiempo que subíamos al jet.


*Clint.

Steve y yo habíamos concluido la misión asignada por SHIELD sin mayor problema y nos encontrábamos revisando algunos detalles sobre la propiedad de la mansión en la que había crecido mi abuela.

— La mansión Phelps quedó abandonada en 1945; unos meses antes de que terminara la guerra — murmuré — Nadie más la reclamó y por eso el gobierno la convirtió en centro comunitario.

— Es probable que sus hermanos hayan muerto durante la guerra, pero ¿qué sucedió con sus padres? — preguntó Steve, mirando las fotografías de la familia Phelps.

— No quisiera pensar esto, pero… seguramente los asesinó o algo así — respondí — Estoy empezando a darme cuenta de lo que es capaz y me asusta un poco pensar lo que podría hacerle mi mamá… o lo que podría hacernos a nosotros.

— No van a pelear solos, te lo aseguro — dijo Steve en tono solemne.

— Lo sé. Te lo agradezco… es bueno contar con amigos en esta situación — mi celular sonó en ese momento — Es Holly — informé antes de responder — ¿Hola?

— Hola, ¿cómo van con la misión? — preguntó.

— Bien, ya tenemos todo bajo control, ¿y ustedes?

— Más o menos… de hecho vamos de regreso a Estados Unidos — respondió mi hermana.

— ¿Qué? ¿Por qué a Estados Unidos? — pregunté desconcertado, Steve me miró con el ceño fruncido, igual de sorprendido que yo.

— Es un poco largo y complicado de explicar — respondió. Me percaté de algo raro en su voz; como si estuviera nerviosa por algo — Y si ya resolvieron todo por allá, sería bueno que nos alcanzaran; tenemos un plan que llevaremos a cabo mañana temprano.

— ¿Qué clase de plan? — insistí.

— Preferiría contártelo en persona…

— ¿Qué sucedió con Skye? ¿Cómo está?

— Estará bien, ya te daremos más detalles cuando nos veamos.

— Pero…

—Nat y Haymitch están conmigo, no te preocupes— interrumpió —Nos vemos en el Triskelion— y colgó antes de que yo pudiera agregar algo. Miré el celular, sorprendido por la actitud de Holly.

— ¿Qué ocurrió? — preguntó Steve.

— Buena pregunta… por ahora hay que regresar a Estados Unidos — respondí — Escuché a Holly un poco nerviosa y no me quiso decir porque…

— ¿Ella está bien?

— Eso espero — contuve la respiración un momento — No sé que tanto le está afectando esto de saber que mamá no sólo está viva, sino que ahora despertó; la abuela no es la persona que creíamos que era, mamá probablemente está en peligro con ella… son demasiadas cosas y me preocupa que hasta ahora mi hermana no se haya derrumbado…

— Holly es fuerte, estoy seguro que estará bien — opinó Steve — Además ella ya se desahogó un poco… — murmuró y desvió la mirada.

— Sí, algo me contó — dije, poniéndome serio — Pero no me quiso contar que fue lo que sucedió cuando se embriagó aquella noche — Steve carraspeó.

— No sucedió nada — se apresuró a responder — Es decir… ella se embriagó y lloró un poco… y… luego… se quedó dormida y… — crucé los brazos sobre el pecho y arqueé una ceja cuando él se quedó callado — Y…

— ¿Y? — presioné. Steve se aclaró la garganta.

— Dormimos juntos — soltó.

— ¡¿Qué?!

— Pero no pasó nada… — se apresuró a añadir — Es decir… no… ¡ella estaba dormida!… y yo… ella… sólo dormimos… — solté una ligera carcajada. Yo nunca había tenido una conversación con alguien que saliera con mi hermana (o que pretendiera hacerlo), a diferencia de mi ella, que le había hecho unas cuantas amenazas a Natasha cuando tuvo la oportunidad, así que aquello me resultaba muy divertido.

— Tranquilo Cap — dije, sin dejar de sonreír. Steve me miró desconcertado — Eres el único hombre sobre la tierra de quién jamás se me ocurriría pensar mal —frunció el ceño, contrariado.

— ¿Gracias?

— De los dos hombres con quien Holly ha salido; un agente de SHIELD y un político… — recordé, haciendo una mueca — Sinceramente yo prefería al político, pero… si tengo que decidir entre el político y tú… — me encogí de hombros — Creo que ya sabes la respuesta, ¿no?

— ¿El político? — preguntó, entrecerrando los ojos. Hice una mueca de decepción.

— Con todo respeto Cap; eres un brillante estratega y gran combatiente, pero eres tan lento en otros aspectos…

— Era una broma — aclaró él.

— ¿En serio? — pregunté, arqueando las cejas — Pues también tienes que mejorar esa parte de tu personalidad — sugerí. Ambos sonreímos.

— Entonces debo entender que…

— Que si me entero que Holly sufre por culpa tuya, amanecerás con una flecha en el…

— Ya entendí — interrumpió.

— En el brazo derecho, iba decir — completé encogiendo los hombros.

— Muy gracioso… pero gracias por tu confianza.

— Gracias a ti por tu apoyo… y estás advertido — agregué con gesto serio.

— Entendido.

— Bien, ahora hay que apresurarnos, tenemos que regresar a Estados Unidos lo más pronto posible; probablemente necesiten nuestro apoyo para el plan que tienen…

— ¿Holly no te dio ningún detalle? — preguntó Steve. Negué con la cabeza — Entonces, ¿dónde los vamos a encontrar?

— En el Triskelion — respondí.

— Pues vámonos, de lo contrario nos perderemos el plan…


*Holly.

Haymitch se estacionó frente al restaurant donde me había citado mi abuela para almorzar. Apenas nos había dado tiempo de hacer una pequeña escala en el Triskelion para cambiarnos, así que habíamos trazado un plan durante el camino; aunque definitivamente no estábamos preparados para lo que nos esperaba.

— ¿Esos son agentes del MI6? — pregunté, mirando a los hombres que fingían una conversación en la parada del autobús.

—Sí — confirmó Haymitch — Y también esos dos que están en el puesto de periódicos… y aquel taxista estacionado en la acera de enfrente…

— Y el tipo del valet parking — completé, mirando a Haymitch con preocupación — Es una trampa

— No pierdas la calma — se apresuró a decir — Por suerte decidimos que Romanoff vigilara a la distancia… estaremos bien — tomó el comunicador y lo activó — Querida rusa, ¿alguna noticia?

— Tengo el presentimiento de que están en problemas — respondió la voz de Natasha, a través del aparato.Solté un bufido.

— Ya lo notamos — dije, intentando contener la voz — ¿Tienes alguna buena noticia?

— Ah… pues, parece que Marie decidió no venir; en el restaurant sólo veo a tus padres…

— Perfecto — murmuró Haymitch — Esa es una buena noticia… al menos no tendrás que verla; podrás hablar con tus padres… — hizo una pausa —… que seguramente tendrán algún micrófono oculto… Marie es inteligente; debe tener algo planeado.

— Descuiden, desde donde estoy tengo perfecta visibilidad — intervino Natasha — Les advertiré cualquier cosa rara que vea y alertaré en caso de que las cosas se salgan de control.

— ¿Y si intervienen las comunicaciones? — pregunté preocupada.

— ¿Escuchaste lo que dijo? — preguntó Haymitch — Nuestra queridísima rusa tiene perfecta visibilidad; si no podemos comunicarnos con ella, nos mantendrá vigilados…

— Y alertaré a uno de los grupos STRIKE del Triskelion, si eso te hace sentir más tranquila— completó Natasha.

— No, no… estoy bien… —dije de inmediato — No creo que haga falta llegar a tanto… gracias Nat.

— Bien, pues entonces… hora del show, primor — Haymitch me animó con una sonrisa — Todo saldrá de maravilla; podemos identificar los micrófonos y sabremos que enfrentamos.

— De acuerdo — acepté con un suspiro y bajamos del auto al mismo tiempo.

— Me alegra haber estacionado personalmente el auto — comentó con naturalidad, caminando junto a mí — Así estaremos seguros de que no le pondrán una bomba o algo así… — lo fulminé con la mirada y él sonrió, contento por el efecto de su bromita.

Entramos al restaurant y rápidamente ubicamos a mis padres, que estaban bebiendo café en una de las mesas junto a la ventana. Ambos se levantaron al verme; mi mamá sonrió y me abrazó de inmediato.

— Cariño… me alegra mucho que hayas venido — dijo sin soltarme. Besé suavemente su mejilla y al hacerlo me di cuenta de que el arete que tenía, en realidad era un diminuto micrófono.

— Me alegra mucho verte, mamá — repliqué, forzando una sonrisa — Creí que mi abuela también vendría — dije mirando a mi padre.

— Se sentía un poco mal y nos pidió que la disculparan — intervino él, lanzándome una discreta mirada de advertencia.

— ¿Y usted es…? — preguntó mi mamá, mirando a Haymitch.

— Ah, sí… lo siento, no los he presentado — miré a mi O.S., que sonrió para tranquilizarme.

— Es un verdadero placer conocerla finalmente, señora Black — dijo, estrechado su mano — Soy Haymitch Abernathy — la sonrisa de mi mamá se desvaneció lentamente, e incluso me pareció que palideció un poco. Se soltó de la mano de Haymitch con un movimiento brusco.

— ¿Te sientes bien? — preguntó mi papá de inmediato.

— Sí, estoy bien… — balbuceó — ¿Me acompañas al sanitario? — preguntó, sosteniendo mi brazo.

— Claro, vamos… ya regresamos — nos alejamos de ellos y entramos al sanitario — ¿Segura que estás bien, mamá? — pregunté preocupada. Ella se apoyó en los lavabos.

— ¿Qué hace ese hombre contigo? — preguntó angustiada.

— ¿Haymitch? — me sorprendí, ella asintió lentamente — Pues él es… — hice una pausa. ¿Qué podía decirle? Haymitch es como un padre para mí. Contuve la respiración; seguramente mi abuela le había contado algo malo de él — Es un buen amigo mío… y de mis hermanos.

— Tienen que alejarse de ese hombre — pidió, casi con desesperación — No es una buena persona…

— Mamá, por favor… ni siquiera lo conoces…

— Marie si lo conoce — aclaró.

— No, ella lo ha visto una sola vez y…

— Lo investigó.

— ¿Qué? — miré a mi mamá, sorprendida. Ella suspiró.

— Marie no quería que tú supieras esto… pero… — hizo una breve pausa y se mordió el labio.

— ¿Qué? — presioné — ¿Qué es lo que mi abuela no quería que supiera?

— Ella me lo contó todo — hice un gesto de desconcierto — Me contó que trabaja para el MI6, igual que tú papá… y que tú y tus hermanos trabajan para una agencia llamada SHIELD — se me cortó la respiración — También me dijo que ustedes creyeron que yo estaba muerta, hasta hace muy poco… y que… que es probable que Mauro esté… que él haya muerto… pero que no… — se quedó callada, incapaz de continuar. Un par de lágrimas resbalaron por su rostro.

— No… no… Mauro… — titubeé y mi mamá me miró, a la expectativa. Y entonces supe cuál era el plan de mi abuela. No quería secuestrarme, quería manipularme a través de mi mamá. Ella sabía perfectamente que esa era mi mayor debilidad — Mauro está vivo — dije finalmente, sabiendo que mi abuela ya conocía esa información.

— ¡Gracias al cielo! — dijo mi mamá, abrazándome de nuevo — Sabía que no podía ser cierto… — intenté aclarar mi mente. Tenía que hacer lo que Coulson me había pedido; tenía que buscar la forma de hacerle llegar un mensaje a mi abuela… y quizá esta era la mejor forma de hacerle llegar el mensaje: a través del micrófono oculto que llevaba mi mamá.

—¿Qué más te contó mi abuela? — pregunté con precaución. Ella se limpió el rostro con el dorso de la mano y se encogió de hombros.

— Según Sirius, me lo contó todo… — arqueé las cejas.

— ¿Todo? — asintió lentamente. Dejé escapar un suspiro al darme cuenta de que Haymitch tenía razón.Mi abuela era muy inteligente; iba un paso delante de nosotros.

— No la juzgues, por favor — se apresuró a decirme.

— Sabes que fue su culpa que casi te asesinaran ¿verdad? — inquirí bruscamente — El hombre que te disparó y ella se conocieron en HYDRA — mi mamá cerró los ojos — ¿No te lo mencionó?

— Sí, me hablo de Iñaki Vidal y de su hijo Iker — replicó con una mueca — Pero también me dijo que estaba arrepentida. Y yo le creo, confío plenamente en Marie, ¿sabes por qué? Porque me mantuvo viva todos estos años y a pesar de todo lo que ha pasado quiere que estemos juntas — hizo una pausa y acarició suavemente mi mejilla — Marie ha pasado por cosas terribles y a pesar de todo es una buena persona. ¿Podrías decirme lo mismo de tu amigo, Haymitch? — preguntó con desdén — ¿Lo conoces lo suficiente?

— Por supuesto — respondí con seguridad.

— Entonces, supongo que te contó de sus problemas de alcoholismo — no pude evitar un gesto de sorpresa — O te dijo que se divorció dos veces.

— Haymitch nunca se ha casado — murmuré.

— Nunca te lo ha contado — aclaró ella — Tampoco te ha hablado de su hijo, ni del tiempo que estuvo en prisión — me quedé sin palabras. ¿Haymitch tenía un hijo? — ¿Ves? Eres tú quien no tiene ningún motivo para confiar en él — me cubrí el rostro con ambas manos.

— No tenía idea — confesé.

— ¿Sabes que Marie está enferma? — preguntó casi en un susurro — Tiene cáncer en fase terminal… ya no hay nada que hacer — agregó con pesar — Y lo único que quiere es tener a su familia unida otra vez; quiere que sus nietos perdonen todos los errores que cometió — muy en el fondo, supe que eso de la enfermedad de mi abuela no era más que otra de sus mentiras para poder manipular a mi mamá y tenerla de su lado. Pero esta era mi oportunidad…

— Yo también quiero a mi familia de nuevo — murmuré — Todos estos años han sido… muy difíciles… — controlé mi respiración y me esforcé por derramar unas cuantas lágrimas; sólo las suficientes para no sobreactuar — Sé que la abuela no tuvo una vida fácil, pero… — encogí los hombros — No importa lo que haya hecho en el pasado, nosotros siempre seremos su familia. Todos pasamos por cosas terribles y lo importante es seguir adelante, tal como ella lo ha hecho, finalmente todo mundo tiene la oportunidad de enmendar sus errores…

— Exacto — dijo mi mamá, sonriendo — Marie es una gran mujer — la abracé, consciente de que tenía que hacer algo para sacarla del MI6, antes de que mi abuela la siguiera manipulando — ¿Te gustaría irte de viaje con nosotros? — propuso de pronto.

— ¿De viaje? — repetí, ella asintió — ¿A dónde?

— Marie quiere ir a París — dijo, sonriendo — Sería lindo que fuéramos todos, ¿no crees?

— Me encantaría — mentí, de forma muy convincente.

— Dile a tus hermanos… pero sólo a ellos — pidió — Quiero que todo sea una sorpresa para Marie; es una forma de devolverle todo lo que ha hecho por mí.

— Sólo les contaré a ellos… y me aseguraré de que vayan con nosotros — prometí, mientras mi mente diseñaba un plan para mantener a mis hermanos alejados.

— Gracias — dijo, sonriendo ampliamente.

— ¡Vaya! No es una conversación que esperaba tener en un baño público — dije, en tono de broma. Mi mamá soltó una breve y suave carcajada — Regresemos a la mesa.

— Ah… cariño — balbuceó — No me lo tomes a mal, pero no quisiera quedarme si ese hombre… no quiero a Haymitch cerca — concluyó.

— Entiendo, pero no puedo pedirle que se vaya… no quiero que sospeche que mi abuela lo investigó — agregué. La verdad es que yo quería salir corriendo de ese lugar. Necesitaba pensar y estar sola un rato — No le contaré nada de lo que me dijiste, te lo prometo.

— Está bien — aceptó a regañadientes — También prométeme que te alejarás de él.

— Después de todo lo que me dijiste, te lo aseguro — mis palabras la tranquilizaron visiblemente, así que salimos nos dirigimos a la mesa.

— ¡Mujeres! — dijo Haymitch jovialmente cuando regresamos — Siempre van juntas al baño y tardan horas…

— Sirius, no me siento muy bien — dijo mi mamá con frialdad — Me disculpo, pero debemos irnos — agregó, lanzándole una rápida mirada a Haymitch.

— ¿Todo bien? — preguntó mi papá desconcertado.

— Sí… sólo quiero irme.

— No se preocupe, señora Black — dijo Haymitch, amablemente — Hasta la próxima.

— Cuídate, cariño — pidió mi mamá, besando suavemente mi mejilla.

— Seguimos en contacto — dijo mi papá a modo de despedida.

— ¿Debería ofenderme? — preguntó Haymitch, cuando mis padres cruzaban la puerta.

— Tal vez — murmuré — Vámonos, te cuento en el camino.

— ¿Tan grave es?

— Creo que tienes algunas cosas que contarme — salimos del restaurant y regresamos al auto —Nat, ¿todo en orden? — pregunté en cuanto estuvimos dentro del auto.

— Tus padres ya se fueron, pero los agentes del MI6 siguen vigilando — respondió ella de inmediato — Aunque dudo que los vayan a seguir.

— Más les vale — dijo Haymitch — Te vemos en el punto de encuentro en 20 minutos.

— Les informaré si los siguen.

— Gracias, Nat— dije, contenta de tener un momento a solas con mi O.S.

— Bueno, ¿cómo salió todo? — preguntó cuándo encendió el motor y puso el auto en marcha.

— Mi abuela está manipulando a mi mamá, para poder manipularme a mí — respondí.

— No me sorprende… manipular es su especialidad…

— Te investigó — solté sin previo aviso. Haymitch me miró, sorprendido.

— ¿Marie me investigó? — asentí.

— Según su investigación… tú tuviste problemas con el alcohol — continué. Él desvió la mirada.

— ¿Qué más sabe? — inquirió.

— Que te divorciaste dos veces y que tienes un hijo —concluí.

— ¡Maldita bruja! — exclamó por lo bajo, golpeando el volante. Sentí un golpe en el estómago. Miré por la ventanilla y apreté los labios — Todo tiene una muy buena explicación — se apresuró a decir, temeroso de mi reacción.

—No me importa si es cierto o no — mentí —Me preocupa cómo se enteró y…

— Las cosas no son como parecen — interrumpió él — Por favor, déjame explicarte — suspiré.

— Está bien — acepté — Te escucho.


El barrio de Queens nunca había sido del agrado de Marie, sin embargo tenía que reconocer que era el mejor lugar para llevar a cabo reuniones secretas, en especial cuando el líder de HYDRA iba a estar presente. En ese momento se encontraba sentada en la parte trasera de su auto blindado, escuchando cada detalle de la reunión entre Holly y sus padres. Odiaba no haber asistido, pero tenía que reconocer que las cosas habían salido mejor de lo planeado.

Manipular a Jane había resultado mucho más fácil de lo que pensó y lo mismo estaba pasando con Holly. Si todo salía bien, pronto estaría en contra de Haymitch Abernathy y con un poco más de presión, pronto regresaría con su familia… y traería a sus hermanos con ella.

— No importa lo que haya hecho en el pasado, nosotros siempre seremos su familia. Todos pasamos por cosas terribles y lo importante es seguir adelante, tal como ella lo ha hecho, finalmente todo mundo tiene la oportunidad de enmendar sus errores— escuchó decir a su nieta. Contuvo la respiración por un segundo y apagó los audífonos; ya escucharía el resto más tarde.

Suspiró y se preguntó si Holly decía aquello sinceramente o si se había dado cuenta de los micrófonos y planeaba voltear las cosas en contra de ella. Todo mundo tiene la oportunidad de enmendar sus errores. Esa frase resonó en su mente… Alexander Black le había dicho lo mismo hacía muchísimos años, pero ¿podía ella enmendar sus errores a estas alturas?

Recordó la sensación que tuvo al asesinar a Alexander. Muy en el fondo le había dolido matar al único hombre que realmente la había amado. Recordó que las lágrimas que derramó en su funeral habían sido más auténticas que las que derramó en las de su hijo Shane. ¿Era posible tener otra oportunidad? ¿Una última oportunidad para hacer bien las cosas? Apretó los ojos y se masajeó la sien.

Todas las personas en las que alguna vez había confiado la traicionaron. Sus padres, sus hermanos, su abuelo, Iñaki Vidal… incluso sus hijos eran un par de traidores; por eso había tenido que matar a Shane… y Sirius… era sólo cuestión de tiempo. Todo mundo tiene la oportunidad de enmendar sus errores. ¿Era demasiado tarde para ella? Dio un respingo cuando alguien dio un par de ligeros golpes en la ventanilla.

— ¿Qué? — preguntó con brusquedad cuando bajó el cristal.

— Ya llegaron todos, señora — respondió un hombre joven con voz firme, aunque con un ligero temblor, muy bien disimulado.

De mala gana Marie tomó el folder que estaba en el asiento contiguo y salió del auto, aun con las palabras de su nieta resonando en su cabeza, alternadas con múltiples imágenes de su pasado. Entró al mugriento edificio, donde un hombre la esperaba frente al elevador.

— Odio estas reuniones — murmuró cuando ambos entraron al elevador.

— Yo también… en especial en este lugar — respondió Alexander Pierce — Pero son necesarias, así nos aseguramos de que nuestros aliados sigan de nuestro lado. Además hoy tienes muy buenas noticias para Strucker, ¿no? — Marie se encogió de hombros, restándole importancia — ¿Te mencioné que Reinhardt estará presente? — preguntó despreocupado, ella suspiró.

— Dos veces… espero que ya no me guarde resentimiento — las puertas del elevador se abrieron.

— Marie Phelps — saludó un hombre maduro, de gafas redondas, como si la hubiera estado esperando — Ha pasado tanto tiempo.

— Werner Reinhardt — saludó ella — Te ves muy bien.

— Lamento no poder decir lo mismo de ti — replicó él — Te ves… vieja y cansada — Marie sonrió, burlona.

— ¿Así es como me agradeces el haberte salvado? — preguntó irónica.

— No me salvaste. Me delataste a la Reserva Científica Estratégica y por tu culpa pasé años en prisión — aclaró Reinhardt.

— Pero tuviste ciertas comodidades — terció Pierce — Ya estás libre e igual de joven que hace 40 años — dijo, mirándolo de pies a cabeza.

— Veo que tus experimentos dieron resultado — observó Marie — Yo también continué con las investigaciones científicas de Schmidt; no he obtenido resultados tan visibles como los tuyos, pero tengo un gran avance — Reinhardt suspiró y se encogió de hombros.

— Eso espero… no salí de prisión para esconderme.

— ¿Tantos años y SHIELD no ha reportado su fuga? — preguntó Marie, con desdén, mirando a Pierce — Debe ser un prisionero muy importante — añadió con sarcasmo.

— No hubo fuga — aclaró Pierce — Werner Reinhardt murió hace más de veinte años. Le dimos una nueva personalidad… esa es la especialidad de SHIELD, ¿recuerdas? — preguntó arqueando una ceja. Reinhardt dejó escapar una leve carcajada.

— Sí… me enteré que durante años creíste que tú nieto había muerto — dijo, mirando a Marie — Y resultó que estaba vivo, pero como Clint Barton… qué ironía ¿no? Lo mismo sucedió conmigo.

— ¿Se puede saber cuál es tu nueva identidad? — preguntó ella, intentando desviar el tema.

— Señores, el Barón Strucker los espera — anunció un hombre, abriendo la puerta que estaba al final del pasillo.

— Primero las damas — dijo Reinhardt, haciendo una ostentosa reverencia, a modo de burla. Marie le lanzo una fría mirada y entró a la habitación. Había una mesa rectangular y dos personas los esperaban allí; una de ellas era el Barón Wolfgang von Strucker, quien se puso de pie para recibir a sus invitados.

— Bienvenidos — dijo sonriendo. No era una sonrisa amable; más bien parecía tener el objetivo de amenazarlos — Permítanme presentarles al Doctor List; otro de mis brillantes científicos, especializado al igual que Reinhardt, en los humanos con poderes… pero por favor, tomen asiento.

— ¿Por qué esta reunión tan precipitada Her Strucker? — preguntó Pierce, mientras se sentaba.

— Me alegra ver que ya no existen resentimientos entre nosotros — dijo Strucker, ignorando la pregunta de Pierce. Miró a Reinhardt y a Marie alternadamente — HYDRA está a punto de renacer y no podremos mantenerla viva si existen tensiones internas.

— Todo está en orden, Her Strucker — dijo Reinhardt — Pero también quiero saber ¿por qué la premura para esta reunión?

— Ya lo dije. HYDRA está por renacer… — hizo una pausa, tomo el folder que estaba sobre la mesa y sonrió — El último informe del proyecto Insight está bastante avanzado.

— ¿Qué es el proyecto Insight? — preguntó Reinhardt.

— Es un programa de SHIELD para detectar amenazas y neutralizarlas antes de que se conviertan en un problema — explicó Pierce.

— Aunque en este caso, lo invertiremos — continuó Strucker — Eliminará a todas las amenazas para HYDRA, no para SHIELD — Marie sonrió.

— Usaremos el programa en su contra — adivinó.

— Exacto — aprobó Strucker — Así no tendremos que enfrentar a nadie; ni siquiera a los Vengadores… todo será bastante sencillo — Marie suspiró y se reclinó sobre el asiento.

— Fury lo descubrirá — apuntó — Me extraña que Pierce no lo haya advertido.

— Sí lo hizo — corrigió Strucker — Por eso es que estamos aquí reunidos. Necesitamos un plan para asesinar al director de SHIELD.

— No será fácil — advirtió Pierce — Ya lo hemos intentado antes y…

— Si fuera fácil, ya estaría muerto — interrumpió Pierce — Además, quiero que ajustes el programa Insight… necesito mantener vivos a tres de los Vengadores: Tony Stark, Steve Rogers y Bruce Banner, con un lavado de cerebro, serán de mucha utilidad.

— Her Strucker, quisiera que reconsiderará esa propuesta — intervino Marie. Los tres hombres la miraron a la expectativa. Todo mundo tiene la oportunidad de enmendar sus errores; escuchó la voz de su nieta como si estuviera a su lado y apretó la mandíbula. No, pensó, no todo mundo tiene esa oportunidad.

— ¿Y bien? — presionó Strucker, mirándola. Ella sostuvo su mirada por un momento. El momento en el que decidió que no se detendría; había pasado por mucho para llegar a donde estaba. Había sufrido y había cometido más crímenes de los que podía recordar. Llegaría hasta el final, costara lo que costara.

— Quisiera que mantuviera vivos únicamente a Stark, a Rogers y a Holly Black — Pierce chasqueó la lengua.

— Marie, por favor… ¿no quieres salvar también a Barton? — el doctor List y Reinhardt disimularon sus carcajadas de burla.

— Podría considerar a Barton en lugar de Rogers; sería mucho más valioso.

— ¿Por qué haría eso? — preguntó Strucker, como si no estuviera dispuesto a ceder.

— Por esto — dijo ella, entregándole el folder que llevaba en la mano.

— Esta información ya la conocíamos — murmuró Strucker, con un dejo de decepción en la voz.

— No toda — replicó Marie, sin inmutarse — Sitwell consiguió los expedientes completos; ese es un breve resumen — arqueó una ceja. Strucker regresó su atención a los documentos, que esta vez examinó con más detenimiento:

————————————————————————————————————————————

Nombre: Barton, Clint Francis.                                 FDN: 16/diciembre/1980

Alias: Ojo de Halcón.                                              Nivel de autorización: 8

Estatus: Agente en Activo                                       Nacionalidad: Americana

Última dirección conocida: CLASIFICADO

Afiliaciones en SHIELD: Cuartel general / Central de Operaciones / El Hub / Iniciativa Vengadores

Ojos: Azules.                                                          Estatura: 1.77 cm

Cabello: Castaño claro.                                          Peso: 70 kg

Idiomas: Inglés, español, francés, portugués, italiano, ruso, alemán, chino, urdu.

Señas particulares: Dos cicatrices de bala; una en el pecho y otra en el abdomen.

Familia: Sin datos; padres desconocidos, presumiblemente muertos.

Educación: CLASIFICADO

Historial médico: CLASIFICADO

Habilidades: Altamente entrenado en judo, karate, aikido, savate, box y múltiples estilos de kung fu. Manejo impecable de armas de fuego, aunque prefiere ser discreto, destacando sus habilidades como arquero experto (el mejor que SHIELD haya tenido). Altas habilidades en espionaje e interrogatorios.

————————————————————————————————————————————

Nombre: Black, Holly Marie                                    Fecha de Nacimiento: 17/marzo/1985

Alias: Agente 25                                                    Nivel de autorización: 8

Estatus: Agente en Activo                                      Nacionalidad: Británica

Última dirección conocida: CLASIFICADO

Afiliaciones en SHIELD: Cuartel general / Central de Operaciones/ División Encubierta (Nueva York) / Iniciativa Vengadores

Ojos: Café claro                                                    Estatura: 1.70 cm

Cabello: Negro                                                      Peso: 52 kg

Idiomas: Inglés, español, francés, portugués, italiano, ruso, alemán, chino, árabe.

Señas particulares: Cicatriz de bala en el hombro derecho. Cicatriz por cirugía en la pierna derecha (fractura de fémur y tibia)

Familia:

Abuelo Paterno: Alexander Black, fallecido en 1997. Fue un agente del MI6, que trabajó con la Reserva Científica Estratégica durante la segunda guerra mundial.

Abuela Paterna: Marie Phelps/Black, agente en activo del MI6 (directora de la unidad en Nueva York, Estados Unidos).

Abuelo materno: Sin datos conocidos.

Abuela materna: Emma Foster, ama de casa. Fallecida en 2011.

Padres: Sirius Black, Agente en activo del MI6. Jane Combs, Fallecida en 1997.

Educación: CLASIFICADO

Historial médico: CLASIFICADO

Identidad encubierta: Rachel Andrews

Habilidades: Artes marciales (especialista en Muay Thai y Savate), manejo impecable en armas blancas (navajas y cuchillos) y de fuego, ligera dificultad en tiro con arco y bazuca. Experta en interrogatorios y tácticas; altamente calificada en espionaje e infiltración.

————————————————————————————————————————————

— ¿Estos son los expedientes médicos "clasificados"? — preguntó Strucker, hojeando el resto de los documentos. Marie asintió.

— Lo que está allí es la especialidad del Doctor List y de Reinhardt — dijo, satisfecha por la expresión en el rostro de Strucker, quien la pasó los documentos a List.

— Esto es increíble — murmuró, al cabo de unos segundos — ¿Cómo es que nunca nadie se dio cuenta? — preguntó sorprendido.

— El ADN de mis nietos es fascinante — dijo Marie, mirando a Pierce y Reinhardt — Por eso los quiero, no por el lazo fraternal — Pierce y ella intercambiaron una mirada de complicidad.

— ¿Ellos son…? — comenzó el doctor List, pero se quedó callado.

— Son mucho más que cualquier humano — completó Marie — Por eso los he querido siempre.

— Esto explica cómo es que sobrevivieron cuando los secuestramos — continuó Pierce — Siempre me pareció increíble que un chico de 16 años y una niña de 12 pudieran acabar con un grupo de asesinos profesionales sin ayuda.

— Entonces, reconsideraré mi propuesta — aceptó Strucker — Quiero a tus tres nietos — concluyó.

— Los entregaré a los tres, no se preocupe Her Strucker — respondió Marie, sin inmutarse — Y también le entregaré a mi nuera — agregó, sonriendo satisfecha.

— Perfecto. El resto de los Vengadores, a excepción de Stark, pueden ser eliminados — continuó, mirando a Pierce — Ya no los necesitaremos.

— Entendido… ¿Cuándo quiere que se ponga en marcha el proyecto? — preguntó Pierce.

— Lo más pronto posible — respondió — El fin de SHIELD ha llegado. Es momento de que se enteren de cuanto creció HYDRA en todos estos años.

— El proyecto Insight estará listo en una semana — informó Pierce, mientras Reinhardt examinaba los expedientes médicos.

— Quisiera tener el placer de… — hizo una pausa, buscando la palabra adecuada —… examinar a tus nietos, Marie. Creo que no he encontrado seres como ellos en largo tiempo — el doctor List sonrió y miró a Strucker.

— Nosotros tenemos un par de talentos — informó Strucker — Espero que tus nietos resulten igual de valiosos… y claro que sí — agregó, mirando a Reinhardt — Tú y List tendrán el honor de examinar a esos chicos — Hail HYDRA — dijo al tiempo que se ponía de pie.

— Hail HYDRA — respondieron todos, al unísono.

…

Muy lejos del barrio de Queens, en el Triskelion de SHIELD, el Director Fury y María Hill escuchaban un mensaje de voz de Haymitch.

—Nick, es el sexto mensaje que dejo, y ya que sigues sin responder, me obligas a decirte lo que tengo que decir— hizo una breve pausa, a la expectativa — ¿Sigues sin responder? Bien, pues entonces… aquí va… Marie Phelps consiguió una muestra de una sustancia llamada GH-325, que según lo que he podido investigar viene de SHIELD y corre por las venas de Coulson… llámame en cuanto escuches esto, ¿sí?— y cortó la comunicación.

— ¿Marie Phelps robó el GH-325? — preguntó Hill, sorprendida.

Fury no respondió de inmediato. Apretó la mandíbula, molesto. Marie se las había ingeniado para conseguir el GH-325, a pesar de todos sus esfuerzos. Lo que más le molestaba era pensar que seguramente no estaba actuando sola; tenía un cómplice (o quizá varios) dentro de su propia agencia. Pero no será por mucho tiempo, pensó. Él se encargaría de llegar al fondo de la situación y de hacer que los posibles traidores se arrepintieran hasta del día que nacieron.

— La muy maldita debe tener un infiltrado en SHIELD — murmuró — ¿Cómo va el proyecto Insight? — le preguntó a Hill.

— Estará completamente listo en una semana — respondió ella.

— Perfecto, porque necesitamos un plan de depuración — Hill asintió, comprendiendo al instante el plan del director — Y quiero una lista de los agentes más leales a SHIELD de todos los niveles.

— Entendido, señor — respondió con profesionalismo.

— Sé que no hace falta pedírtelo, pero prepara todo con absoluta discreción — ella asintió.

— ¿Qué nave quiere que prepare? — preguntó Hill.

— El Lemurian Star.


Una vez concluido el capítulo, les pido una enorme disculpa por haberme tardado casi tres meses en actualizar, peeeeero aquí va mi explicación:

Seguramente se habrán dado cuenta que desde principios de 2015 mis actualizaciones han sido más lentas de lo que eran el año pasado y eso se debe a que… en diciembre acabé la Universidad!!!  (cosa que me hace feliz como una lombriz)

Y ustedes dirán: Y si ya acabó la escuela, ¿por qué no escribe más seguido? Pues porque antes tenía más tiempo del que tengo ahora (increíble pero cierto). Todo ha sido un poco caótico este año; ya se imaginarán, me dio la crisis post-universitaria y me puse a buscar trabajo como loca, pensando en que tardaría miles de años en encontrar algo bueno y que se relacionara con mi carrera, fui a varias entrevistas de trabajo y bla, bla, bla…

Para no aburrirlos, resulta que anduve buscando en vano, porque finalmente me ofrecieron quedarme en el lugar donde hice mis Prácticas Profesionales… entonces… ya tengo trabajo!!!

seeee he pasado a ser parte del odioso y explotado mundo laboral, en el que te dicen que sales a las 6 de la tarde, pero en realidad te vas a las 8 de la noche (o más tarde), pero eso sí, entras a las 9 de la mañana… (suena muy feo, pero la verdad es que estoy muy contenta)

Ese es el motivo de que haya tardado tanto en actualizar; primero por andar buscando y luego por adaptarme a los horarios del trabajo; les juro que llego a mi casa prácticamente dormida (quiero pensar que es porque todavía estoy en proceso de adaptación) y sólo escribía los fines de semana (léase: el sábado en la noche) además, como que mi inspiración también se cansó, porque hubo días en los que me sentaba a escribir y no salía nada que me convenciera… en fin, lo importante es que ya pude acabar este capítulo, a pesar de todos los obstáculos.

Les prometo que no voy a abandonar la historia, tal vez me tarde un poquito en actualizar, pero ahora ya saben porque. Me hice el propósito de subir al menos un capítulo por mes y les juro que me esforzaré por cumplirlo.

Y muchas gracias a todas y todos por su enorme paciencia…

Los quiero como mil8mil!!!

Besitos… y nos leemos en los comentarios ;)