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Cazadores de Sombras: la Ciudad de la Gema perdida — capítulo 4
--Cuando se creó la tierra, la Gema de Lucifer quedó en algún lugar del mundo, dicen que si la encuentras te hace inmortal...--Empezó Maryse, pero Clary la interrumpió. --¿Y para que quieren la gema los subterráneos? ya son la mayoría inmortales. --Por el poder, dentro de la gema está encerrado el ángel Adirael, que al que encuentre la gema concederá tres deseos. --¿Cómo un genio? --Sí, pero peor, dicen que a cambio de los tres deseos el ángel caído coge algo a cambio, y antes de que nadie pueda coger la gema para pedir más deseos, desaparece. --¿Desaparece? ¿entonces cómo sabremos dónde estará? --La gema se tele-transporta en el tiempo, y hay magos que dicen que a llegado a esta época. --Entonces...¿Tenemos que encontrarla antes que ellos?--Alec y Maryse asintieron, cuando una explosión en la enfermería sonó. Salieron corriendo hacia allí y ahogaron un grito, de pie, delante de Jace, estaba Sebastian, con la gema en las manos, el joven Herondale le miraba sin poder creérselo, Isabelle seguía durmiendo en su camilla. Había un gran agujero en la pared y un monton de brujos, hadas y vampiros entraban. Simon y Magnus entre ellos. Alec miró a Magnus y sacó el cuchillo serafín, Simon miró a Isabelle y luego a Clary, se mordió el labio, Maureen le había contado TODO, y sentía que los estaba traicionando. --Queridos Cazadores de Sombras, Subterráneos...--Sebastian sonrió--Si queréis la gema...cogerla... Lanzó la gran gema al aire y Magnus lanzó un hechizo para que la gente se quedara quieta, pero no llego a Simon a tiempo. El joven vampiro había saltado antes de que Sebastian lanzara el objeto y ahora lo sostenía entre sus manos. --¿Cuáles son tus tres deseos, vampiro?--Dijo una voz desde la gema. --Que Isabelle esté bien.--Isabelle se despertó y miró a Simon. Quien aún pensaba sus tres deseos restantes, pero alguien le interrumpió. Una luz verde embolvió la sala, cuando todo volvió a la normalidad Sebastian había desaparecido. El hechizo de Magnus se desvaneció. --¿*cuales son vuestros dos deseos restantes?--*Susurró la voz de Adirael. --Que no haya Vampiros Diurnos.--La voz de Robert entró en la sala, acababa de entrar en la sala, y sólo le tomó un segundo para entender lo que estaba pasando.--Y que tú--Señaló a Magnus.--Desaparezcas de la vida de mi hijo. Toda la sala empezó a brillar, Simon soltó un grito y desapareció, al igual que la gema. Magnus sólo se limitó a desaparecer, no porque la gema estuviera concediendo el deseo del señor Ligthwood, si no por voluntad propia.