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La hija de la luna — capítulo 1
Mira, yo no quería ser mestiza.
Es la cosa mas aterradora que te puedas imaginar. Normalmente solo sirve para que intenten matarte de forma horrible.
Así que si estas leyendo esto porque piensas que es solo fantasía, felicidades. Te envidio por poder creerlo. Pero,si sientes como empiezas a recordar algo que habías olvidado hace mucho tiempo; si sientes como algo se revuelve dentro de ti, para de leer inmediatamente. Cree te el cuento que tu padre o tu madre te haya contado y olvidate de esto.
Podrías ser uno de los nuestros y si lo descubres solo sera cuestión de tiempo que ellos también lo hagan y entonces, desearías haberme escuchado.
No digas que no te he advertido.
Esta bien, me llamo Selene Williams; tengo quince años y vivo en Nueva York con mi padre, Alexander.
De mi puedo decirte que nunca e sido una persona precisamente normal. Desde mi necesidad de ayudar a todo ser vivo en problemas; ya sea persona, planta o animal. Hasta mi rechazo a la autoridad. Lo que explica porque soy parte de tantas ONG y el porque ya me han detenido tres veces.
Y nunca he durado mas de un año en un colegio. Por ejemplo, cuando tenia cinco años le pegue un puñetazo a un niño y le salte un diente, ni al director ni a los padres de el niño les importo que ya se le moviese el diente, me echaron igual; y cuando tenia once me cargue el coche de un profesor jugando al fútbol, yo no apuntaba al parabrisas pero también me expulsaron y luego esta aquella vez en el instituto, cuando...bueno, no importa, ya te haces a una idea.
Me ha criado mi padre que es enfermero, nunca conocí a mi madre y es un tema que a papá no le gusta tocar. El nunca lo admitiría, pero todavía le duele.
Pero a excepción de las expulsiones y la falta de madre soy feliz como una lombriz.
Bueno, todos mis compañeros de clase piensan que estoy loca y no me yebo bien con ninguno.Debo apuntar que lo de la locura es una calumnia, no estoy loca pero la dislexia y la hiperactividad hacen que a veces lo parezca.
Y si, dislexica e hiperactiva,como habrás notado no tengo mucha suerte.
Por culpa de esa mala sueste me dirijo en este mismo momento a casa con un boletín de notas lleno de aprobados raspados y una carta del director de mi ultimo instituto en la que le explicaban a mi padre porque no seria aceptada el próximo curso.
Lo que significaba que tendría que encontrar otro instituto y con mi historial la mayoría ni se plantearía aceptarme.
Intente no pensar en ello y concentrarme en otra cosa. Mire la por la ventana a tiempo para ver como el bus entraba en la ciudad.
En cuanto el bus llego a la estación eche a correr para buscar mi equipaje. Recogí la maleta y camine hacia la calle para coger un taxi.
Tengo que admitir que el taxi no lo pare yo, se lo robe a uno de esos tipos con pinta de oficinista que usan un traje caro y andan todo el día pegados a un móvil sin preocuparse de nada mas que el trabajo.
Vi como las calles pasaban ante mi y no pude evitar sentirme en casa. No importa lo grande que sea Nueva York, ni lo rara que sea la gente de aquí, no hay otro lugar en el que prefiriese vivir
Sonreí en cuanto vi mi edificio. Un de adosados de ladrillo con la escalera de incendios justo delante de la ventana de mi habitación.
Abrí el la puerta y subí las escaleras corriendo.
Lo primero que vi al entrar en casa fue a mi padre y en ese momento todas mis preocupaciones se desvanecieron. Era como si su simple presencia alejase todos los males del mundo, como si nada pudiera alcanzarme.
- ¡Seli! - exclamo.
-Papa- chille. Estaba tan contenta de verle.
Sonreí y corrí a abrazarle.