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El Libro Rojo - Las Mil Banderas (Legolas) — capítulo 4
Tú
Me levanté desde el pecho de quien yo creía ser un orco, pero encontré a Legolas en el suelo, observándome con confusión, sonreí llena de felicidad al verlo, seguía bien, y había pasado estos días buscándolos, luego de abandonar el paso de las montañas, decidí zarpar en uno de los botes de Lorien, creyendo que la comunidad había zarpado antes, pero había llegado hasta Parth Galen y sin ninguna señal de vida
Me acerqué a él y le planté un beso en los labios, feliz de volverlo a ver, de que de nuevo, estábamos juntos.
-¿___?- escuché la voz de Aragorn, también llena de confusión. Me levanté con una sonrisa y ayudé a Legolas a ponerse también en pie. Dirigí mi vista a la comunidad, y volví a sonreír
-he…vuelto- dije feliz y extendiendo mis brazos para recibir un abrazo, lo recibí de parte de Aragorn y Gimli, mientras que Legolas besaba mi mejilla y volvía a abrazarme con fuerza, también le devolví el abrazo, estaba realmente contenta de volverlo a ver
-así que…- escuché la voz de Gandalf, acercándose, me separé de Legolas y miré los ojos azules del anciano mago blanco, Gandalf- te escapaste-dijo, moviendo la cabeza de arriba hacia abajo, asintiendo, pero sentí que sólo estaba reprobándome
-dejé que los hobbits se fueran por las montañas, nada los seguirá, y… le entregué la estrella de Náriël, el anillo de plata, donde está vertida mi alma, el camino se le mostrará al portador de Náriël, que es Sam y…- volteé a ver a Legolas, quién tenía el relicario de Náriël donde mi corazón estaba simbolizado- Legolas
-es un gran plan, ___
-le dije que no se lo pusiera, sólo cuando realmente su vida necesitara socorro, si él se lo pone, mi alma volverá a mí cuerpo, y ya no podré saber nada de ellos- Gandalf sonrió
-eres una chica muy lista, ___, me sorprende que se te haya ocurrido a última hora- sonreí
-era lo que tenía que hacer- tomé la mano de Legolas- no quiero ir a ningún otro lado- Gandalf sabía que me refería a no querer ir a otro lado que no sea el lado de Legolas
Volvimos al campamento, dejé mis cosas bajo un árbol que realmente escondía hasta un cuerpo entero, le había devuelto el arco a Legolas, lo tenía a él ahora, y obviamente necesitaría un arco para defenderse en la guerra
Ahora, seguía a su lado, recostada en su pecho, observando el agua, pasando tranquilamente, y la respiración de Legolas, tranquila también. No escuchaba ninguna otra cosa que no fuera la cascada a un par de metros. Después, iniciaron los ronquidos de Gimli, sonreí.
Gimli, de vez en cuando, decía cosas inentendibles mientras dormía, lo cual me hacía reír más, aunque lo hacía por lo bajo, sin querer despertar a Legolas que dormía realmente muy tranquilo
-y eso que sólo has escuchado pocas palabras- me dijo Legolas, asustándome, creí que estaba dormido- a veces hasta se levanta y camina dormido y comienza a golpearse contra cualquier cosa
Sonreí
-creí que estabas dormido- le dije, con mi sonrisa aun en mi rostro
-los ronquidos de Gimli, siempre suelen despertarme- volteó a verme, con una sonrisa en su rostro. Volteé a ver al enano, que seguía durmiendo y roncando muy alto
-la verdad- dije, enfocándome en por qué no había ido hasta Angmar- no quería irme de tu lado, comencé a imaginarme las noches, largas, llenas de pesadillas, y posiblemente ni siquiera me concentraría en mi misión por preocuparme si estarías bien o no, y fue suficiente como para decidir que… ese no era mi destino- volví a sonreír- tú eres mi destino
Él sonrió, y besó mis labios dulcemente. A los pocos segundos, los ronquidos dejaron de escucharse, y caí en un sueño bastante profundo.
Los rayos del sol molestaban mi vista, y fui abriendo mis ojos poco a poco, utilizando mi mano para cubrirme del sol y obteniendo una mejor vista del lugar, era el mismo. Había una fogata, y Gimli y Aragorn cocinando sus alimentos en ella, mientras Gandalf observaba el río y Legolas estaba a mi lado, acariciando mi cabello
-¿no quieres comer?- me preguntó al notar que ya había despertado
-sigo satisfecha con el pan de Lembas que comí ayer, estaba hambrienta… me comí dos porciones enteras- Legolas enarcó las cejas, sorprendido, yo reí- ya te dije, estaba hambrienta- sonrió y beso mi frente, mientras me volvía a poner cómoda descansando en su pecho. Él estaba recostando su espalda en un árbol.
-muy bien- anunció Gandalf, guardando su espada y sentándose en un tronco
-¿qué sucede?- pregunté, observándolo con curiosidad
-estamos a salvo
-por supuesto que lo estamos, llevo aquí casi dos días y no he notado nada inusual mientras he permanecido aquí
-pero eso no significa que no podamos recibirlas más adelante, Manadhon sabe que escapamos de Lorien, también sabe que perdiste tu marca, Brugo debió habérselo comentado
-¿a eso se refería cuando me dijo que no valía la pena matarme?- Gandalf asintió- porque perdería el tiempo y me daría la respuesta de cómo perder las marcas- dije comprendiendo
-ahora estás en el peor de los riesgos, la intención de Manadhon es ahora matarte dos veces más para liberar la maldición, y luego, una vez hayas perdido las marcas, matarte de una vez por todas
-no fue tan tonto como creímos ¿o sí?
-no- negó Gandalf inmediatamente- fue muy astuto al hacernos creer que no se enfocaría en ti, pero sim embargo, conocía muy bien sus intenciones y ahora nos ha encerrado en un laberinto de preguntas sin respuestas, que vendrían a ser nuestra salida. Pero debemos protegerte, ___, los hobbits se harán cargo de la piedra negra pero tú debes hacerte cargo de Manadhon- lo miré- tú tienes la ventaja de que si te matan… seguirás viva hasta que tus marcas desaparezcan, por otro lado, Manadhon, una vez atravieses su corazón, morirá al instante
-se escucha tan sencillo- dije con sarcasmo, puesto que no lo era, apenas había sobrevivido a la guerra de Lorien, pero una guerra contra el propio Señor Siniestro… terminaría acabando con mi vida.
-es tú última alternativa… mantente con vida
Cuando Aragorn y Gimli terminaron de desayunar, volvimos a ponernos en marcha, tratando de encontrar la salida de Parth Galen y dirigirnos hasta Rohan
-creo que me herí con algo- anunció Gimli, observando su mano, en busca de alguna señal de sangre- pero no es nada- en eso, un mal presentimiento se produjo en mi mente, no sólo por el enano sino por su vida
-¡Gimli!- dejé escapar un gritó y lo empujé, haciendo que se tropezara con una roca y cayera al piso, justo después una flecha pasó frente a mí, clavándose en el árbol a diez centímetros a la derecha de la cabeza de Aragorn, quien tambien observó la flecha con susto
-orcos- anunció Legolas al examinar la flecha ¿cómo rayos nos habían alcanzado?
-maravilloso, terminar una guerra y los imbéciles orcos siguen intentando asesinarte- se quejó Gimli una vez se había levantado, pero tenía razón
La lucha seguía
y así termina este cap!!!!! espero estén disfrutando de la segunda parte, todavía falta muuuuucho por recorrer y aún otra parte más, si alguna vez hablan de esta historia, recuerden el lema que inventé toda maldición deja una marca de maldad ridículo, lo sé, pero sentí que mi historia tendría que ser reconocida por algo ¿no? en fin! como siempre les agradezco su tiempo para leer :D sigan esperando nuevas sorpresas
graciagreenleaf