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El secreto doloroso de Hermione (La pena de Hermione) — capítulo 5

Por fin las vacaciones se hicieron presentes en aquel colegio, tanto alumnos como profesores ya tenían un momento de descanso.

En la casa de los Granger, Hermione no sabía cómo decirle a sus padres que había dejado el curso de pociones, aún no lo podía creer ¿Por qué se había desconcentrado tanto con la presencia de cierto profesor? ¿Por qué sentía tantas ganas de mirarle cuando estaba cerca de ella? Debía de poner sus pensamientos en orden y no encontraba ni un solo momento para hacerlo, pues en su casa tenían visitas, sus tíos y primos se quedaron de invitados y sus primos, en especial su primo Roger no dejaba de acosarla.

Por otra parte en la casa de Harry sus tíos se portaban cada vez peor con él, quería irse lejos, había reconsiderado la oferta que le hizo Sirius ese mismo año, vivir con su padrino no le parecía mala idea, en especial porque su primo también le hacía pasar malos momentos, pero debía pensarlo bien.

Fuera del mundo muggle, los Weasley como siempre se la pasaban en familia, haciando bromas y comentarios en los que podían participar todos, era una familia muy unida y funcional en la cual a cualquier persona le gustaría pertenecer.

-Ronald he notado que miras mucho a Hermione …-Comentó Fred Weasley mientras al igual que todos esperaban la cena en la mesa

-¿Qué? Emm.buehhh yo..-Se pusó nervioso

-Vamos Ron es una chica muy bonita -Añadió Moley creando un debate a discusión en la mesa

Por otro lado, un hombre alto, delgado y de piel cetrina con una inconfundible nariz aguileña se encontraba en la oscuridad de un estudio, los muebles eran viejos pero estaban muy bien conservados, la chimenea estaba encendida quemando unos cuantos leños y casi todas las paredes de ese estudio estaban llenas de libros, en su mayoría de cuero negro y marrón. Él se encontraba sentado en un pequeño sillon individual que estaba junto a la chimenea, pues el frío era dueño de aquel lugar. Una ventana que estaba a espaldas de Snape dejaba entrar poca luz haciendo que aquel estudio casi estuviera en penumbras.

A pesar de que tenía un libro en sus manos, no podía leerlo, no podía concentrarse, un pensamiento había estado rondando en su cabeza desde hace unos días atrás, desde su último día en Hogwarts antes de vacaciones y es que ese pensamiento requería de tomar una decisión que pondría en peligro su imagen ante los demás estudiantes …¿Debía de pasar el curso a Hermione? ¿Debía de reprobarla?...Honestamente el examen estaba equivocado en su mayoría, pero el sabía que aquella estudiante era muy inteligente, aplicada y estudiosa, por alguna extraña razón ese día que presentó el examen estaba muy desconcentrada y no lo contesto asertivamente pero bueno …¿Los errores pueden pasar no? Se preguntaba una y otra vez aquel profesor, meditando que podía hacer él…¿Ayudarla o no?

-¡Hermione! Una carta llegó para ti -Gritó la mamá por las escaleras esperando que la castaña que se encontraba arriba la escuchara

-¡Una carta! -Dijo emocionada bajando rápidamente las escaleras

Tomó la carta y comenzó a leerla entusiasmada. Tal y como lo esperaba, era una carta de sus amigos, Ron le escribía invitándola a el gran juego de quidditch en el que jugaría el famoso Viktor Krum, dicho juego sería en dos días y si aceptaba significaba que tendría que volver al mundo mágico por el resto de sus vacaciones (Que ya estaban terminando) y despedirse de sus padres, tíos y primos. Subió a su habitación y se tumbo sobre la cama, meditando todo lo que implicaba aceptar la invitación de Ron. Tendría que posponer la mala noticia de que había reprobado el curso de pociones y tal vez se lo diría a sus padres cuando terminará sus estudios en Howgarts pues le avergonzaba mucho tener que dar ese tipo de noticias.

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Querido Ron

Estoy ansiosa por ir a visitarlos, por supuesto que si acepto tu invitación me encantaría ver nuevamente a tu familia, espero que te estes pasando unas vacaciones agradables porque yo realmente no. Mi primo Roger me molesta mucho y se la pasa acosándome, a veces creo que espera a que me duerma para entrar a mi habitación; por eso es urgente que me vaya de mi casa y no estar tanto tiempo con mis parientes lejanos. Llegaré a la madriguera mañana por la tarde. Espero no incomodarlos. Saludos a todos.

Atte: Hermione G.

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La carta no tardó en llegarle a los Weasleys y pronto acondicionaron una habitación para la castaña, Ron le dio la noticia a Harry quien ya había llegado ese mismo día por la mañana. Sin duda alguna era un día muy bochornoso, tuvieron que abrir todas las ventanas para ventilar la casa pues el calor comenzaba a inundar la casa, eran tiempos en donde el clima variaba mucho y cambiaba bruscamente de frío a calor y viceversa.

Al día siguiente Harry y los gemelos Weasleys se encontraban cerca de un estanque que estaba a unas cuantas millas de la madriguera, estaban haciendo concursos para ver quien lanzaba piedras más lejos, el que iba ganando era Fred pero Harry no se quedaba atrás, reían burlándose de Jorsh que era el último lugar pero un grito los desconcentro y los alarmo, al parecer quien gritaba era Ginny, ambos corrieron a la madriguera para ver que pasaba

-Aahhhhh -Gritaba Ginny asustada a unos cuantos metros de su casa. Todos salieron a buscar el paradero de la menor de los Weasleys y tal fue su sorpresa al ver a una pequeña niña peliroja, atajada por las raíces de unos árboles y dos mortifagos apuntándole con sus varitas

-¡Ginny! -Gritó el valiente Jorsh desfundando su varita y apuntando a quien parecía ser un mortifago de cabello tan rubio cubierto por una máscara negra en su rostro, seguido de Jorsh, Fred y Harry también los apuntaron con sus varitas

-Vaya pero mira que tenemos aquí -Dijo uno de los mortifagos con aires de soberbia -Es Potter

-Déjala -Ordenó Harry quien apenas cursaría su cuarto año de magia

Muchos pasos se escucharon del otro lado de los mortifagos, eran los Weasleys padres y Ron, quienes sacaron también sus varitas apuntándoles a aquellos dos mortifagos, pero ninguno se animaba a lanzar un encantamiento pues, Ginny estaba demasiado cerca y podía resultar herida

-¡Ginny hija! -Dijo alarmada Moly

-Solo denos lo que estamos buscando y nos iremos sin hacer daño -Dijo tranquilo el mortifago rubio

-¿Qué es lo que quieren? -Dijo el padre de los Weasley sin aún bajar su varita

-Queremos a Potter -Lo miró fijamente mientras Harry empalideció

-Y si no lo tienen que harán -Preguntó Fred molesto

-Mataremos a la niña -Respondió el otro mortifago que claramente parecía una bestia

El silencio en la madriguera se hizo presente, todos se miraban a ver pensando en que decisión tomar, la vida de su hija era importante, era la principal, pero no podían hacerle eso a Harry, ¿Cómo salvar a su hija sin entregar a Harry?

-Iré con ustedes- Contestó Harry evitando una decisión dolorosa por parte de los Weasleys

-Harry no -Dijo la menor de los Weasleys

Harry se acerco poco a poco a Ginny y los mortifagos, primero libérenla -Ordenó Harry y los mortifagos obedecieron liberándola de las raíces de los arboles pero aún tomada por el brazo

-La soltaremos hasta que te tengamos a ti -Aclaró el rubio -Baja la varita Potter y no trates de hacerte el héroe - Harry bajo lentamente la varita -Ustedes también -Ordenó a los demás Weasleys -Lánzenlas al árbol -Y asi fue, todos estaban sin varitas, ya no podían defenderse si así lo quisieran

El brazo de la pequeña Weasley fue liberado y ella corrió a sus padres quienes la abrazaron pero ahora su preocupación era Harry que aún seguía parado frente a los mortifagos.

-Bien Potter, hemos cumplido, entregate -Ordenó el mortifago principal. Harry comenzó a caminar hacia ellos resignado

De repente un rayo color violeta hizo que el otro mortifago se petrificara totalmente, Harry corrió por su varita y amenazó al otro mortifago rubio quien no se movio pues estaba buscando entre los árboles quien era el responsable de ese hechizo

-Vaya vaya, al parecer eres insufrible y temeraria -Dijo sarcástico el mortifago rubio

-¡Hermione! -Sorprendida y alegre dijo la menor de los Weasley

-Estas acorralado baja tu varita Lucius -Contestó la castaña mientras salía de los troncos de algunos árboles

-Como supones que soy él -Preguntó tratando de disimular su sopresa

-Es obvio, cabello asquerosamente descolorido, voz horrenda, y aires de superioridad…Debe ser un Malfoy -Dijo sarcástica

-Asquerosa Sangre sucia -La amenazo con su varita, pero en vez de lanzarle un hechizo tomo el cuerpo petrificado de el otro mortifago y desaparecieron.

-¡Hermione! -Corrieron todos a abrazarla

-Muchas gracias hija, nos has salvado a todos -Agradeció Moley

-No es nada, espero haber ayudado y no haber causado algo peor

-¿Por qué no pasamos adentro? …Seguramente debes de estar cansada, debes desempacar y preparar solo lo necesario para el torneo de quiddich de mañana -Dijo Moley mientras se adentraba a la Madriguera, seguida por Arthur y los gemelos. Ron, Harry Ginny y Hermione se quedaron un rato afuera, platicando de cómo habían estado sus vacaciones, y unas cuantas horas despues se metieron a cenar y posteriormente descansar pues debían de irse muy temprano para alcanzar un buen lugar de vista.