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La vida de una Mestiza de Apolo — capítulo 13

P.V.AXEL

Trataba de olvidar la última vez que había estado en ese allí, semanas de terapia tratando de sacar de mi mente aquel lúgubre, sucio y tenebroso lugar que estaba sobrepoblado por un montón de almas vagas, zombis y monstruos. Odiaba Los Ángeles.

Aterrizamos en el Monte Lee, y rápidamente Artemisa bajo inspeccionando el piso, buscando huellas o algo por el estilo. Catherine y yo ayudamos a Andrés a descender del trineo y Clairé se dedico a bajar nuestras armas.

Estuvimos un rato esperando a que Artemisa nos diera instrucciones, pero la diosa seguía con la vista fija en el piso. Avanzó unos cuantos metros y nos llamo con urgencia. Había encontrado una cueva, bueno casi cueva por que era realmente estrecha y parecía más un conducto de ventilación del Infierno, pero me equivoqué era algo mucho peor. Era la entrada al reino de Hades. Entramos de a uno, primero Catherine, luego Clairé, seguido de ella entre yo y más tarde Andrés con un poco de dificultad, la última en entrar fue Artemisa, quien se aseguraría de impedir que alguien o algo más entrase tras nosotros.

El lugar estaba bastante oscuro, aún no me explicaba cómo era que  Catherine podía ubicarse tan bien en esa oscuridad. Cuando llevamos recorriendo un largo tramo una luz al final del ese "túnel" comenzó a divisarse y cada vez se hacía más brillante. Luego me di cuenta que la luz avanzaba hacia nosotros y una sensación de quemazón comenzó a invadirme

  • Cubran sus ojos. -Sugirió Artemisa, rápidamente obedecimos y sentía como la luz se ubicaba frente a nosotros y poco a poco se desvanecía.

  • ¿Axel?- dice una conocida voz

  • ¿Papá?- digo abriendo cuidadosamente mis ojos

  • Has crecido desde la última vez que te vi.

  • Claro, han pasado casi tres años.- dije con un poco de rencor

  • Hermes.- interrumpió Artemisa.- necesitan cruzar sin ser vistos

  • Artemis ¿Qué haces aquí?

  • Hades secuestro a mis cazadoras, me vi en la obligación de hacerle una visita.

  • Ya veo. Bien tengo un plan.- dijo entusiasmadamente

Nos sentamos como pudimos en ese estrecho pasillo y mi papá junto a Artemisa comenzaron a idear su plan, el cual desde cualquier ángulo nos dejaba a nosotros como carnada. Era un cosa más o menos así: debíamos hacernos pasar por muertos y fingir que nuestras almas serian guiadas por Hermes, cuando llegáramos donde Cerbero debíamos darnos una ducha con loción de zombi para que el perro aduanero no descubriese que estábamos vivos, al entrar viajaríamos en bote junto a Caronte a lo largo de todo el negro y mortal Estigio a quien engañaríamos para poder salir antes de llegar a la sala de justicia y así poder escabullirnos y buscar a las cazadoras, mientras todo esto ocurría  Hermes y Artemisa tomaban el té junto al señor de los muertos. Qué fácil es ser un semidiós, ¡VIVA MI VIDA!

El plan funciono bastante bien, hasta la parte en que tuvimos que tomar el bote. Como era habitual le pagamos al barquero con nuestras más brillantes dracmas y nos dejo subir. Caronte, el barquero, nos dio la espalda y comenzó a silbar una canción.

-O sole mío- dijo Clairé en un susurro

  • ¿Qué?

  • Esta silbando O sole mío

  • ¿Por qué? esto no se parece en nada a Venecia.- susurro Andrés acercándose a nuestro lado

  • Cállense y busquen una salida.- dijo Cathy un poco enojada

Navegamos bastante lento, pero el rio avanzaba a una velocidad increíble, así que la posibilidad de nadar hasta a orilla estaba completamente descartada, tratamos de movernos con un poco de violencia para lograr que el bote se moviera hacia la orilla pero me di cuenta que el bote ni siquiera tocaba el agua al navegar.

  • Miren adelante.- dijo Catherine.- el rio se estrecha podemos saltar fácilmente a la orilla, pero no todos a la vez.

Seguimos navegando unos minutos más hasta llegar a la parte más estrecha del rio. La primera en saltar fue Clairé, más tarde se lanzo Catherine. Caronte se giro para chequear que había desnivelado el bote. Sin nos descubría estábamos muertos, realmente muertos esta vez. El nos miro fijamente y nosotros solo bajamos la cabeza en actitud zombi, bufó y luego se volvió otra vez con la vista al frente para seguir silbando. Había llegado mi turno y el de Andrés para lanzarnos, deje que el hijo de Hefestos fuera primero y luego me lancé yo, no calcule bien y caí de frente rozando el rio con uno de mis pies, mis converses inmediatamente comenzaron a humear. El bote se detuvo y Caronte descendió.

  • Rápido amigo.- dijo Andrés ayudándome a ponerme de pie y corrimos rápidamente al encuentro de las chicas.

  • Tenemos intrusos.- dijo Caronte acomodando un intercomunicador que estaba en su oído

  • Por aquí- gritó Catherine haciéndonos cambiar repentinamente de dirección.

Llegamos hasta unos arbustos negros que tenían pequeñas flores rojas hechas de rubíes, mi instinto ladrón característico de los hijos de Hermes ataco y no pude evitar querer sacar esas hermosas flores que suplicaban por ser arrancadas.

  • ¿Qué haces imbécil?- dijo "cariñosamente" la hija de Ares golpeándome en la cabeza.- sabes que si sacas algo del jardín de Hades te quedas para siempre en él.

  • Corrección, si comes algo del jardín te quedas para siempre, y estas flores en algún momento nos podrán servir.- dije sacando un montón de ellas y guardándolas en mis bolsillos

  • Creo que ya es tiempo de irnos.- aviso Clairé cuando un enorme monstruo con cuerpo de León y cola de alacrán se nos acercaba con odio.

  • Corran, corran.- nos dijo Andrés mientras nos empujaba con desesperación.

Corrimos lo más rápido posible y creímos haber dejado el hibrido atrás, pero cuando nos detuvimos un momento a descansar tres horribles mujeres con patas de pollo nos detuvieron y para rematar venían acompañadas del león que creímos haber dejado atrás.

  • Ríndanse y su muerte será menos dolorosa.- chilló una de las furias

  • Hoy no, señoras.- dije mientras desvainaba mi espada

Lo que vino después fue un choque infinito de hierro contra aire, los monstruos se movían bastante rápido o nosotros éramos bastante malos. Note que Clairé y Catherine se encargaban de las tres furias mientras nos dejaron el león-alacrán a mí y a Andrés, estábamos casi, casi controlando a esa bestia, el se acercaba y nosotros no alejábamos, él nos mostraba sus colmillos y nosotros poníamos nuestro escudo en su asqueroso hocico, el rugía y nosotros gritábamos, ya le estábamos tomando el ritmo a la lucha cuando Clairé y Cathy aparecieron de la nada cortando la cola del león y haciéndolo polvo. Como siempre robándonos el protagonismo.

  • ¿Necesitaban ayuda?- dijo la hija de Apolo

  • Recuerda que te enseñe todo lo que sabes.- dije

-Como digas.- dijo ella dándome un empujoncito

Nuestro momento de paz se vio interrumpido por una voz conocida, era Caronte nuevamente. Estaba dando instrucciones para que nos capturaran y un montón de guardiaszombis se abalanzaron sobre nosotros. ¿Quién dijo que los zombis se mueven lento? Si creen eso están en un grave error, estos se movían con bastante gracia y considerando que iban vestidos de guardias de centro comercial, eran muy agiles. Pero ya que, una de las cosas que se aprende siendo un semidiós es que nada es lo que parece.

-- Estamos muertos.- dijo Cathy. Cuando la jefa de cabaña de Ares perdía las esperanzas es porque la situación era bastante grave. 

HOLA A TODOS, MUCHO TIEMPO SIN LEERNOS. BUENO VOY A AGRADECER A LA GENTE QUE HA AGREGADO ESTA HISTORIA A SUS FAVORITOS Y QUE SE TOMA EL TIEMPO PARA LEER MI HISTORIA. Y SI NO LES MOLESTA DEJEN SU COMENTARIO, ESTARÍA MUY MUY FELIZ.

NOS LEEMOS PRONTO SALUDOS A TODOS Y A TODAS <3 <3 <3 <3 <3 <3