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Historia 161312 — capítulo 15

Capítulo 15: Norberto, el Ridgeback Noruego

-yo profesor - dijo Ron - gracias señora Malfoy - dijo en cuanto le pasaron el libro - el capítulo se llama "Norberto, el Ridgeback Noruego"

-¿un ridgeback noruego? Eso es un dragón ¿verdad? - pregunto James

-COMO QUE UN DRAGON - dijeron Lily y Molly - que hacían con un dragón - dijo Molly

-nosotros no hicimos nada - dijo Ron

-entonces que el dragón apareció por si solo - dijo Lily incrédula

-técnicamente si - dijeron Ron y Hermione

-ya luego les riñen - dijo Draco - mejor empezamos

  • está bien…

Sin embargo, Quirrell debía de ser más valiente de lo que habían pensado. En las semanas que siguieron se fue poniendo cada vez más delgado y pálido, pero no parecía que su voluntad hubiera cedido. Cada vez que pasaban por el pasillo del tercer piso, Harry, Anto, Ron y Hermione apoyaban las orejas contra la puerta, para ver si Fluffy estaba gruñendo, allí dentro.

Snape seguía con su habitual mal carácter, lo que seguramente significaba que la Piedra estaba a salvo. Cada vez que Harry se cruzaba con Quirrell, le dirigía una sonrisa para darle ánimo, Anto y Ron les decían a todos que no se rieran del tartamudeo del profesor. Hermione, sin embargo, tenía en su mente otras cosas, además de la Piedra Filosofal. Había comenzado a hacer horarios para repasar y a subrayar con diferentes colores sus apuntes. A Harry y Ron eso no les habría importado, pero los fastidiaba todo el tiempo para que hicieran lo mismo.

-Hermione, faltan siglos para los exámenes - dijo Anto cansada de tanto estudiar

-Diez semanas - replicó Hermione - Eso no son siglos, es un segundo para Nicolás Flamel.

-Pero nosotros no tenemos seiscientos años - le recordó Ron igual de cansado - De todos modos, ¿para qué repasas si ya te lo sabes todo?

-¿Que para qué estoy repasando? ¿Estás loco? ¿Te has dado cuenta de que tenemos que pasar estos exámenes para entrar en segundo año? Son muy importantes, tendría que haber empezado a estudiar hace un mes, no sé lo que me pasó...

Pero desgraciadamente, los profesores parecían pensar lo mismo que Hermione. Les dieron tantos deberes que las vacaciones de Pascua no resultaron tan divertidas como las de Navidad. Era difícil relajarse con Hermione al lado, recitando los doce usos de la sangre de dragón o practicando movimientos con la varita. Quejándose y bostezando, Harry, Anto y Ron pasaban la mayor parte de su tiempo libre en la biblioteca con ella, tratando de hacer todo el trabajo suplementario.

-Nunca podré acordarme de esto - estalló Ron una tarde, arrojando la pluma y mirando por la ventana de la biblioteca con nostalgia. Era realmente el primer día bueno desde hacía meses. El cielo era claro, y las nomeolvides azules y el aire anunciaban el verano.

Harry, que estaba buscando «díctamo» en Mil hierbas mágicas y hongos no levantó la cabeza hasta que oyó que Ron decía:

-¡Hagrid! - gracias a Harry Anto no se cayó de su asiento (estaba durmiendo, pero Ron la despertó) - ¿Qué estás haciendo en la biblioteca?

Hagrid apareció con aire desmañado, escondiendo algo detrás de la espalda. Parecía muy fuera de lugar; con su abrigo de piel de topo.

-Estaba mirando - dijo con una voz evasiva que les llamó la atención - ¿Y vosotros qué hacéis? - De pronto pareció sospechar algo - No estaréis buscando todavía a Nicolás Flamel, ¿no?

-Oh, lo encontramos hace siglos - dijo Ron con aire grandilocuente - Y también sabemos lo que custodia el perro, es la Piedra Fi...

-¡¡Shhh!! - Hagrid miró alrededor para ver si alguien los escuchaba - No podéis ir por ahí diciéndolo a gritos. ¿Qué os pasa?

-En realidad, hay unas pocas cosas que queremos preguntarte - dijo Harry - sobre qué cosas más custodian la Piedra, además de Fluffy...

-¡SHHHH! - dijo Hagrid otra vez - Mirad, venid a verme más tarde, no os prometo que os vaya a decir algo, pero no andéis por ahí hablando, los alumnos no deben saber nada. Van a pensar que yo os lo he contado...

-Te vemos más tarde, entonces - dijo Harry

Hagrid se escabulló.

-¿Qué escondía detrás de la espalda? - dijo Hermione con aire pensativo.

-¿Creéis que tiene que ver con la Piedra?

-Voy a ver en qué sección estaba - dijo Ron, cansado de sus trabajos. Regresó un minuto más tarde, con muchos libros en los brazos. Los desparramó sobre la mesa - ¡Dragones! - susurró - ¡Hagrid estaba buscando cosas sobre dragones! Mirad estos dos:Especies de dragones en Gran Bretaña e IrlandayDel huevo al infierno, guía para guardianes de dragones*...*

-Hagrid siempre quiso tener un dragón, me lo dijo el día que lo conocí - dijo Harry

-pero si son fantásticos ¿Quién no va a querer uno? - dijo Anto

-Pero va contra nuestras leyes - dijo Ron - Criar dragones fue prohibido por la Convención de Magos de 1709, todos lo saben. Era difícil que los muggles no nos detectaran si teníamos dragones en nuestros jardines. De todos modos, no se puede domesticar un dragón, es peligroso. Tendríais que ver las quemaduras que Charlie se hizo con esos dragones salvajes de Rumania.

-¡quemaduras! - exclamo Molly - pero es chico me va a escuchar, es muy peligroso rabajar con dragones

-pero es lo que le gusta mamá

-no lo defiendas Ronald

-lo defiendo porque tu dijiste "que sigamos nuestros sueños, que no ibas a apoyar"; a el le gustan los dragones, es feliz con ellos así que debemos aceptar su decisión

-nuestro hijo tiene razón Molly

-está bien, solo que me preocupo, son mis niños - dijo apretando el cachete de Ron

-si supiera todo lo que hicieron sus hijos - murmuro Draco

-le va dar un ataque de preocupación… y Ron se va a llevar la regañada del siglo - murmuro Neville

-¿Qué han dicho?

-nada señora Weasley - dijo Hermione - continua leyendo Ron

-Pero no hay dragones salvajes en Inglaterra, ¿verdad? - preguntó Harry

-Por supuesto que hay - respondió Ron - Verdes en Gales y negros en Escocia.

-Al ministro de Magia le ha costado trabajo silenciar ese asunto - susurro Anto -Los nuestros tienen que hacerles encantamientos a los muggles que los han visto para que los olviden.

-Entonces ¿en qué está metido Hagrid? - dijo Hermione.

Cuando llamaron a la puerta de la cabaña del guardabosque, una hora más tarde, les sorprendió ver todas las cortinas cerradas. Hagrid preguntó « ¿quién es?» antes de dejarlos entrar, y luego cerró rápidamente la puerta tras ellos.

En el interior; el calor era sofocante. Pese a que era un día cálido, en la chimenea ardía un buen fuego. Hagrid les preparó el té y les ofreció bocadillos de comadreja, que ellos no aceptaron.

-Entonces ¿queríais preguntarme algo?

-Sí - dijo Harry No tenía sentido dar más vueltas - Nos preguntábamos si podías decirnos si hay algo más que custodie a la Piedra Filosofal, además de Fluffy.

Hagrid lo miró con aire adusto.

-Por supuesto que no puedo - dijo - En primer lugar; no lo sé. En segundo lugar, vosotros ya sabéis demasiado, así que tampoco os lo diría si lo supiera. Esa Piedra está aquí por un buen motivo. Casi la roban de Gringotts... Aunque eso ya lo sabíais, ¿no? Me gustaría saber cómo averiguasteis lo de Fluffy.

-Oh, vamos, Hagrid, puedes no querer contarnos, pero debes saberlo, tú sabes todo lo que sucede por aquí - dijo Hermione, con voz afectuosa y lisonjera. La barba de Hagrid se agitó y vieron que sonreía.

-Nos preguntábamos - continuo Anto - en quién más podía confiar Dumbledore lo suficiente para pedirle ayuda, además de ti.

Con esas últimas palabras, el pecho de Hagrid se ensanchó. Harry y Ron miraron a las chicas con orgullo.

-Bueno, supongo que no tiene nada de malo deciros esto... Dejadme ver... Yo le presté a Fluffy... luego algunos de los profesores hicieron encantamientos... la profesora  Sprout, el profesor Flitwick, la profesora McGonagall —contó con los dedos—, el profesor Quirrell y el mismo Dumbledore, por supuesto. Esperad, me he olvidado de alguien. Oh, claro, el profesor Snape.

-¿Snape?

-Ajá... No seguiréis con eso todavía, ¿no? Mirad, Snape ayudó a proteger la Piedra, no quiere robarla.

Harry sabía que sus amigos estaban pensando lo mismo que él. Si Snape había formado parte de la protección de la Piedra, le resultaría fácil descubrir cómo la protegían los otros profesores. Es probable que supiera todos los encantamientos, salvo el de Quirrell, y cómo pasar ante Fluffy.

-Tu eres el único que sabe cómo pasar ante Fluffy, ¿no, Hagrid? - preguntó Harry con ansiedad - Y no se lo dirás a nadie, ¿no es cierto? ¿Ni siquiera a un profesor?

-Ni un alma lo sabe, salvo Dumbledore y yo - dijo Hagrid con orgullo.

-Bueno, eso es algo - murmuró Harry a los demás - Hagrid, ¿podríamos abrir una ventana? Me estoy asando.

-No puedo, Harry, lo siento - respondió Hagrid. Harry notó que miraba de reojo hacia el fuego. Harry también miró.

-Hagrid... ¿Qué es eso?

Pero ya sabía lo que era. En el centro de la chimenea, debajo de la cazuela, había un enorme huevo negro.

-Hagrid tiene un huevo de dragón!!!! - dijeron los merodeadores

-gracias por aclarar lo obvio - dijo Lily

-pero nos sorprende Pelirroja - dijo Sirius

-será que nos lo puede prestar - dijo James

-señor Potter el huevo se abrió en el futuro por lo tanto aún no existe el huevo - dijo Hermione

-qué mala Hermione destruyes mis sueños - dijo James haciendo un puchero

-lo importante es saber de cómo consiguió el huevo - dijo McGonagall

-eso lo sabrán en unos tres párrafos - dijo Hermione

-entonces continua Ron - lo apresuro Remus

-Ah - dijo Hagrid, tirándose con nerviosismo de la barba - Eso... eh...

-¿Dónde lo has conseguido, Hagrid? - preguntó Ron, agachándose ante la chimenea para ver de cerca el huevo - Debe de haberte costado una fortuna.

-Lo gané - explicó Hagrid - La otra noche. Estaba en la aldea, tomando unas copas y me puse a jugar a las cartas con un desconocido. Creo que se alegró mucho de librarse de él, si he de ser sincero.

-Pero ¿qué vas a hacer cuando salga del cascarón? - preguntó Hermione.

**-Bueno, estuve leyendo un poco - dijo Hagrid, sacando un gran libro de debajo de su almohada - Lo conseguí en la biblioteca:***Crianza de dragones para placer y provecho.*Está un poco anticuado, por supuesto, pero sale todo. Mantener el huevo en el fuego, porque las madres respiran fuego sobre ellos y, cuando salen del cascarón, alimentarlos con brandy mezclado con sangre de pollo, cada media hora. Y mirad, dice cómo reconocer los diferentes huevos. El que tengo es un ridgeback noruego. Y son muy raros.

Parecía muy satisfecho de sí mismo, pero Hermione no.

-Hagrid, tú vives en una casa de madera - dijo.

Pero Hagrid no la escuchaba. Canturreaba alegremente mientras alimentaba el fuego. Así que ya tenían algo más de qué preocuparse: lo que podía sucederle a Hagrid si alguien descubría que ocultaba un dragón ilegal en su cabaña.

-Me pregunto cómo será tener una vida tranquila - suspiró Ron, mientras luchaban con todo el trabajo extra que les daban los profesores.

-eso pregúntaselo al sauce boxeador - dijo Anto - de seguro él no se preocupa por los trabajos… y tampoco tiene que soportar a Hermione - eso último lo susurró. Hermione había comenzado ya a hacer horarios de repaso para los cuatro. Los estaba volviendo locos.

-que exagerada - dijo Hermione

-¿exagerada? - Dijo Draco - si tú hacías que vivieran en la biblioteca

-no te pases de exagerado Draco... Verdad que exagera Ron??

-quieres la verdad Mione o mentirita - dijo Ron - la verdad es que nos presionabas mucho para los exámenes - dijo al ver la cara de Hermione

-pero gracias a mi estudiaban lo suficiente para los exámenes

-GRACIAS HERMIONE - dijeron Lily y Molly

Entonces, durante un desayuno, Hedwig entregó a Harry otra nota de Hagrid. Sólo decía:****«Está a punto de salir».

Ron y Anto querían faltar a la clase de Herbología e ir directamente a la cabaña. Hermione no quería ni oír hablar de eso.

-Hermione, ¿cuántas veces en nuestra vida veremos a un dragón saliendo de su huevo?

-Tenemos clases, nos vamos a meter en líos y no vamos a poder hacer nada cuando alguien descubra lo que Hagrid está haciendo...

-¡Cállate! - susurró Harry

Malfoy estaba cerca de ellos y se había quedado inmóvil para escucharlos. ¿Cuánto había oído? A Harry no le gustó la expresión de su cara. Ron y Hermione discutieron durante todo el camino hacia la clase de Herbología y, al final, Hermione aceptó ir a la cabaña de Hagrid con ellos durante el recreo de la mañana. Cuando al final de las clases sonó la campana del castillo, los cuatro dejaron sus trasplantadores y corrieron por el parque hasta el borde del bosque. Hagrid los recibió, excitado y radiante.

-Ya casi está fuera - dijo cuando entraron.

El huevo estaba sobre la mesa. Tenía grietas en la cáscara. Algo se movía en el interior y un curioso ruido salía de allí.

Todos acercaron las sillas a la mesa y esperaron, respirando con agitación. De pronto se oyó un ruido y el huevo se abrió. La cría de dragón aleteó en la mesa. No era exactamente bonito. Harry pensó que parecía un paraguas negro arrugado. Sus alas puntiagudas eran enormes, comparadas con su cuerpo flacucho. Tenía un hocico largo con anchas fosas nasales, las puntas de los cuernos ya le salían y tenía los ojos anaranjados y saltones. Estornudó. Volaron unas chispas.

-¿No es precioso? - murmuró Hagrid. Alargó una mano para acariciar la cabeza del dragón. Este le dio un mordisco en los dedos, enseñando unos colmillos puntiagudos - ¡Bendito sea! Mirad, conoce a su mamá - dijo Hagrid.

-Hagrid - dijo Hermione - ¿Cuánto tardan en crecer los ridgebacks noruegos?

Hagrid iba a contestarle, cuando de golpe su rostro palideció. Se puso de pie de un salto y corrió hacia la ventana.

-¿Qué sucede?

-Alguien estaba mirando por una rendija de la cortina... Era un chico... Va corriendo hacia el colegio.

Harry fue hasta la puerta y miró. Incluso a distancia, era inconfundible: Malfoy había visto el dragón.

Algo en la sonrisa burlona de Malfoy durante la semana siguiente ponía nerviosos a Harry, Ron y Hermione, mientras que Anto lo mataba con la mirada y más de una vez los tres tuvieron que agarrarla para que no vaya a interrogarlo al estilo muggle.

Pasaban la mayor parte de su tiempo libre en la oscura cabaña de Hagrid, tratando de hacerlo entrar en razón.

-Déjalo ir - lo incitaba Harry - Déjalo en libertad.

-No puedo - decía Hagrid - Es demasiado pequeño. Se morirá - Miraron el dragón. Había triplicado su tamaño en sólo una semana. Ya le salía humo de las narices. Hagrid no cumplía con sus deberes de guardabosques porque el dragón ocupaba todo su tiempo. Había botellas vacías de brandy y plumas de pollo por todo el suelo - He decidido llamarlo Norberto - dijo mirando al dragón con ojos húmedos - Ya me reconoce, mirad. ¡Norberto! ¡Norberto! ¿Dónde está mamá?

-Ha perdido el juicio - murmuró Anto a Harry.

-Hagrid - dijo Harry en voz muy alta - espera dos semanas y Norberto será tan grande como tu casa. Malfoy se lo contará a Dumbledore en cualquier momento.

Hagrid se mordió el labio.

-Yo... yo sé que no puedo quedarme con él para siempre, pero no puedo echarlo, no puedo.

Harry se volvió hacia Ron súbitamente.

-Charlie - dijo.

-Tú también estás mal de la cabeza - dijo Ron - Yo soy Ron, ¿recuerdas?

-No... Charlie, tu hermano. En Rumania. Estudiando dragones. Podemos enviarle a Norberto. ¡Charlie lo cuidará y luego lo dejará vivir en libertad!

-¡Genial! - dijo Ron - ¿Qué piensas de eso, Hagrid?

Y al final, Hagrid aceptó que enviaran una lechuza para pedirle ayuda a Charlie. La semana siguiente pareció alargarse. La noche del miércoles Harry y Hermione estaban sentados solos en la sala común, mucho después de que todos se fueran a acostar. El reloj de la pared acababa de dar doce campanadas cuando el agujero de la pared se abrió de golpe. Ron y Anto surgieron de la nada, al quitarse la capa invisible de Harry, Habían estado en la cabaña de Hagrid, ayudándolo a alimentar a Norberto, que ya comía ratas muertas.

-¡Me ha mordido! - dijo, enseñándoles la mano envuelta en un pañuelo ensangrentado - No podré escribir en una semana. Os aseguro que los dragones son los animales más horribles que conozco, pero para Hagrid es como si fuera un osito de peluche.

-Cuando lo  mordió, nos hizo salir porque, según él, Ron lo había asustado - dijo Anto - Y cuando nos fuimos le estaba cantando una canción de cuna.

-¿canción de cuna para un dragón? - dijo Sirius

-ya perdió la cabeza - dijo Remus

-en vez de socorrer al dragón, debió socorrerte a ti Ron - dijo Molly

-yo igual pienso lo mismo - dijo Ron - pero como dijo Anto: "Hagrid cumplio su sueño de tener un dragón, lo que siempre quiso ¿Cómo estarías tu si cumplieras un sueño?"

-tiene razón, Hagrid estaba feliz - dijo Lily, con lo que todos asintieron

-continúe señor Weasley - dijo Dumbledore

Se oyó un golpe en la ventana oscura.

-¡Es Hedwig! - dijo Harry, corriendo para dejarla entrar - ¡Debe de traer la respuesta de Charlie!

Los cuatro juntaron las cabezas para leer la carta.

Querido Ron:

¿Cómo estás? Gracias por tu carta. Estaré encantado de quedarme con el ridgeback noruego, pero no será fácil traerlo aquí. Creo que lo mejor será hacerlo con unos amigos que vienen a visitarme la semana que viene. El problema es que no deben verlos llevando un dragón ilegal. ¿Podríais llevar al ridgeback noruego a la torre más alta, la medianoche del sábado? Ellos se encontrarán contigo allí y se lo llevarán mientras dure la oscuridad.

Envíame la respuesta lo antes posible.

Besos,

Charlie

Se miraron.

-Tenemos la capa invisible - dijo Harry - No será tan difícil... creo que la capa es suficientemente grande para cubrir a Norberto y a dos de nosotros.

La prueba de lo mala que había sido aquella semana para ellos fue que aceptaron de inmediato. Cualquier cosa para liberarse de Norberto... y de Malfoy.

Se encontraron con un obstáculo. A la mañana siguiente, la mano mordida de Ron se había inflamado y tenía dos veces su tamaño normal. No sabía si convenía ir a ver a la señora Pomfrey ¿Reconocería una mordedura de dragón? Sin embargo, por la tarde Anto lo tuvo que llevar a la enfermería. La herida se había convertido en una horrible cosa verde. Parecía que los colmillos de Norberto tenían veneno.

Al finalizar el día, Harry y Hermione fueron corriendo hasta el ala de la enfermería para visitar a Ron y lo encontraron en un estado terrible.

-No es sólo mi mano - susurró - aunque parece que se me vaya a caer a trozos. Malfoy le dijo a madame Pomfrey que quería pedirme prestado un libro, y vino y se estuvo riendo de mí. Anto casi se le va encima, así que nos amenazó con decirle a madame Pomfrey quién me había mordido

-a madame Pomfrey le hemos dicho que el que lo ha mordido ha sido un perro pero no estoy segura de que nos haya creído

-No debí pegarle en el partido de quidditch. Por eso se está portando así.

Harry, Anto y Hermione trataron de calmarlo.

-Todo habrá terminado el sábado a medianoche - dijo Hermione, pero eso no lo  tranquilizó. Al contrario, se sentó en la cama y comenzó a temblar.

-¡La medianoche del sábado! - dijo con voz ronca - Oh, no, oh, no... Acabo de acordarme... la carta de Charlie estaba en el libro que se llevó Malfoy, se enterará de la forma en que nos libraremos de Norberto - no tuvieron tiempo de contestarle. Apareció la señora Pomfrey y los hizo salir; diciendo que Ron necesitaba dormir.

-Es muy tarde para cambiar los planes - dijo Harry - No tenemos tiempo de enviar a Charlie otra lechuza y ésta puede ser nuestra única oportunidad de librarnos de Norberto. Tendremos que arriesgarnos. Y tenemos la capa invisible y Malfoy no lo sabe.

Encontraron a Fang, el perro cazador de jabalíes, sentado afuera, con la cola vendada, cuando fueron a avisar a Hagrid. Éste les habló a través de la ventana.

-No os hago entrar - jadeó - porque Norberto está un poco molesto. No es nada importante, ya me ocuparé de él - Cuando le contaron lo que decía Charlie, se le llenaron los ojos de lágrimas, aunque tal vez fuera porque Norberto acababa de morderle la pierna - ¡Aaay! Está bien, sólo me ha cogido la bota... está jugando... después de todo es sólo un cachorro.

El cachorro golpeó la pared con su cola, haciendo temblar las ventanas. Harry, Anto y Hermione regresaron al castillo con la sensación de que el sábado no llegaría lo bastante rápido.

Tendrían que haber sentido pena por Hagrid, cuando llegó el momento de la despedida, si no hubieran estado tan preocupados por lo que tenían que hacer. Era una noche oscura y llena de nubes y llegaron un poquito tarde a la cabaña de Hagrid, porque tuvieron que esperar a que Peeves saliera del vestíbulo, donde jugaba a tenis contra las paredes. Hagrid tenía a Norberto listo y encerrado en una gran jaula.

-¿dónde están Anto y Ron?

-están en la enfermería - dijo Harry

-a Ron mañana lo dan de alta y a Anto le dolía el estómago pero mañana igual le darán de alta - explico Hermione

-¿Por qué estaba en la enfermería? - pregunto Sirius

-oh bueno… le dolía el estómago - dijo Hermione

-eso ya lo sé pero quiero saber porque le dolía el estomago

-oh bueno es que comió mucho - dijo Ron

-igual que canuto - dijeron Remus y James

-miren quienes hablan - dijo Sirius - si ustedes comen más que yo

-eso no es cierto - dijeron los dos haciendo un puchero, lo que causo la risa de todos

- ¿todo esta listo Hagrid?

-sí, Tiene muchas ratas y algo de brandy para el viaje - dijo Hagrid con voz Amable - Y le puse su osito de peluche por si se siente solo - Del interior de la jaula les llegaron unos sonidos, que hicieron pensar a Harry que Norberto le estaba arrancando la cabeza al osito - ¡Adiós, Norberto! - sollozó Hagrid, mientras Harry y Hermione cubrían la jaula con la capa invisible y se metían dentro ellos también - ¡Mamá nunca te olvidará!

Cómo se las arreglaron para llevar la jaula hasta la torre del castillo fue algo que nunca supieron. Era casi medianoche cuando trasladaron la jaula de Norberto por las escaleras de mármol del castillo y siguieron por pasillos oscuros. Subieron una escalera, luego otra... Ni siquiera uno de los atajos de Harry hizo el trabajo más fácil.

-¡Ya casi llegamos! - resopló Harry, mientras alcanzaban el pasillo que había bajo la torre más alta.

Entonces, un súbito movimiento por encima de ellos casi les hizo soltar la jaula. Olvidando que eran invisibles, se encogieron en las sombras, contemplando las siluetas oscuras de dos personas que discutían a unos tres metros de ellos. Una lámpara brilló. La profesora McGonagall, con una bata de tejido escocés y una redecilla en el pelo, tenía sujeto a Malfoy por la oreja.

-¡Castigo! - gritaba - ¡Y veinte puntos menos para Slytherin! Vagando en medio de la noche... ¿Cómo te atreves...?

-Usted no lo entiende, profesora, Harry Potter vendrá. ¡Y con un dragón!

-¡Qué absurda tontería! ¿Cómo te atreves a decir esas mentiras? Vamos, hablaré de ti con el profesor Snape... ¡Vamos, Malfoy!

Después de aquello, la escalera de caracol hacia la torre más alta les pareció lo más fácil del mundo. Cuando salieron al frío aire de la noche, donde se quitaron la capa, felices de poder respirar bien, Hermione dio una especie de salto.

-¡Malfoy está castigado! ¡Podría ponerme a cantar!

-No lo hagas - la previno Harry.

Riéndose de Malfoy, esperaron, con Norberto moviéndose en su jaula. Diez minutos más tarde, cuatro escobas aterrizaron en la oscuridad.

Los amigos de Charlie eran muy simpáticos. Enseñaron a Harry y Hermione los arneses que habían preparado para poder suspender a Norberto entre ellos. Todos ayudaron a colocar a Norberto para que estuviera muy seguro, y luego Harry y Hermione estrecharon las manos de los amigos y les dieron las gracias.

Por fin. Norberto se iba... se iba... se había ido.

Bajaron rápidamente por la escalera de caracol, con los corazones tan libres como sus manos, que ya no llevaban la jaula con Norberto. Sin el dragón, y con Malfoy castigado, ¿qué podía estropear su felicidad? La respuesta los esperaba al pie de la escalera. Cuando llegaron al pasillo, el rostro de Filch apareció súbitamente en la oscuridad.

-Bien, bien, bien - susurró Harry - Tenemos problemas.

Habían dejado la capa invisible en la torre.

-fin del capitulo

-¿qué les paso, que les hizo Filch? - pregunto James

-eso lo sabrán en el próximo capítulo - dijo Hermione

-bueno entonces quien va a leer el próximo capítulo - dijo Sirius

-yo creo que debería leerlo usted señor Snape

-¿yo? - Pregunto Severus, Dumbledore le asintió

-bien pero primero deberíamos comer - dijo Ron

-Kreacher trajo el almuerzo - dijo Kreacher que acababa de aparecer

-gracias Kreacher - dijo Ron y todos empezaron a comer, ya terminada la comida los merodeadores insistieron en continuar leyendo

-empieza Quejicus - dijeron los merodeadores

-está bien el…. - No pudo continuar debido a que la puerta de visitas se abría…